Sí a todo

José Mel Pérez. Ex-delantero. Escritor. Entrenador. El DXT Campeón me lo confirmó. Repaso rápidamente en mi archivo mental. Primera escena: Pepe Mel hablando mierda de que si el Depor y los árbitros y la concursal y las siete plagas y unos llantos que han dejado 14 muertos en Extremadura a falta de confirmación por fuentes oficiales. Siguiente ficha. Pepe Mel disculpando a la escoria de Rubén Castro cuando este defendió a los fascistas misóginos que le coreaban en el Villamarín para consolarle por haber dado de hostias a su novia. Tercer asalto y final. Pepe Mel fracasando una y otra vez, cada vez más fuerte, arrastrándose dentro del fango del fracaso, yendo a ver entrenamientos del Arsenal ¡para ver si aprendía inglés! como si sus padres le hubieran pagado dos semanas en Irlanda para que intente enchufársela a medio Levante. Pepe Mel, amigo de tus enemigos, otro hijo de puta en el que no confían ni los suyos. Como Oltra. Como Fernando. Como Víctor. Como Gaizka.

El caso es que le veo en las fotos y algo de Inglaterra se le tuvo que quedar. El dinero no fue en vano. Le veo en la banda de traje, gesto reflexivo, y pienso que en vez del Leganés nos vamos a zurrar con el Queens Park Rangers. Mirad esta foto, joder:

Parece un entrenador random, criatura nacida en el musgo de una happy hour, que se abraza en Anfield a Gascoigne, que lo interpreta nuestro Luisinho, que también, para qué negarlo y que no lo tome a mal, es un poco hijo de puta. Y me acuerdo de que mi hermana me dijo que Luquitas se dejó ver por el Brit en carnavales y pienso que si el año pasado el Leicester ganó la Premier, malo será que no le soplemos la carita a alguno que yo me sé. Enciendo la máquina que hay ganas de probar el cacharro.

Atletico de Madrid. Bien. Que casi nos carguemos a Fernando Torres solo maquilla un punto con el que no contábamos. Mosquera y Fajr en el verde. Vivimos un episodio repetido pero esta vez acaba bien. Sale Bergantiños con siete meses de retraso. Partido para permitirse licencias claramente. Pepe no ha deshecho las maletas y ya están pasando cosas. 1-1.

Toca Xixon. No sé porque han reservado para esta estación pelearnos con todos los batallones del bando nacional. Vamos allí a pasearnos y como hijos de puta que somos hacemos lo contrario. Los periódicos titularían que si las aficiones hermanadas y que si ficciones idílicas y que el amor todo lo puede pero cualquiera que estuviera en el Molinón sabe que lo mínimo que se cantó fue que Xixon soterrado es mucho más bonito. Que estamos ahí para el descenso, ¿qué esperabais? ¿que llevásemos gorras de Fernando Alonso? Golito de Mosquera, que parece que ha ido a pasantía o se le ha quitado la tontería y rascamos de repente todos los puntos que nos han robado en la historia y mandamos las buenas sensaciones a tomar por culo. Los tres puntitos y qué bonito, hostia. 0-1

Sale Pepe Mel a la rueda de prensa y hasta él parece preguntarse cómo ha pasado todo. Dice que no ha hecho mucho, que al Deportivo hay que decirle que sí a todo, que llevamos un tiempo que nos gusta mucho hacernos daño, que ha juntado a los jugadores y que casi no ha tenido que hablar, que ellos mismos se sabían la cantinela. Y que Mosquera ha prometido que no volvería a repetir Matemáticas.

“Dígale al negro ese que usted es mejor que él” que decía el ludópata de Aragonés.
Pues algo así habrá ocurrido, imagino.

Viene el Betis. Partido perfecto para bajarnos los humitos. Para que Victor Sánchez y Rubén Castro se den un abrazo en la banda tras un gol. Para la expulsión de Luisinho Correia o para que Pepe Mel envíe un saludo a los aficionados béticos y les desee un buen viaje de vuelta. Desde luego que no para que Borges moje en el 92′ de penalti e irnos a casa con gestos de hartura porque la vida no vuela en línea recta como un ave sino como un insecto suicida. Víctor rosma en rueda de prensa y tapa con la mano el marcador. 1-1.

Yo ya veo al equipo y veo Inglaterra, veo Brexit, veo obreros prendiendo fuego a las estatuas de Thatcher y veo un idioma que no entiendo pero que dicen que es universal. Resultados, hijos de puta. Veo al Depor sonriendo y ya solo por eso sé que está bien.

Ahora Pepe, última prueba (nunca se acaban, siempre queda una). Hagamos algo digno con el Barcelona, calentemos para el derbi. Y hasta ahí. Lucas le escribe un telegram desde Londres a Bergantiños (“good luck my friend ajaj loko”) y éste recupera la estoicidad del Deportivo de antaño, de los hijos de puta que solo quieren hacer daño y tocar los cojones, a esos que los demás equipos, cuando no se juegan nada, tienen ganas de mandarlos a Segunda debiendo puntos. No un equipo amable, no un equipo que guste a todos, no el Deportivo tecnicolor de los videos de fans por todo el mundo. 2-1 y ya todo está patas arriba.

Tomemos medidas:

La primera: prohibir los anuncios de “imposible sen ti”. Que no den tranquilidad sino nerviosismo. Que cuando el imbécil de Moaña diga “Sin ti Joselu no sería posible” se le atraganten cada una de las sílabas en la boca. Palabras largas que rajan la noche como la canción que hizo Xose Lois para el Matadero: ber-gan-ti-ños, flo-rin-an-do-ne, po-ro-to-lux, em-re-cho-lak, sid-nei-re-chel, bolas calientes en un sorteo que todos evitan. “No traigas a esos que nos la lían siempre”. Hooliganismo de los intelectuales de la tasca. Dios salve a la reina, ¡Brixton! mejunje fundamental de punk, misterio y bofetadas que arden.

La segunda es que eso del rearme que se discutió aquí en las catacumbas de Matadero era una mentira. Lo que necesita el Deportivo no es estrategia militar: son atentados. Nos gusta hacernos daño pero nos gusta más hacérselo a otros.

La tercera es constatar un hecho. Pepe Mel, hijo de puta, es usted lo que es y es usted lo que somos. Es ahora de los nuestros hasta que nos matemos juntos. Todo lo que yo diga ya lo sabe de sobra. Nadie se fiará pero tendremos fe porque tenemos fe en los hijos de puta de los que nadie se fía. Y usted ya será de los nuestros para siempre. Y lo digo desde la fe en los hijos de puta en los que nadie confía porque eso es exactamente lo que somos. Porque somos la cabeza de Borja Fernández recibiendo un botellazo el día de su presentación. Somos Luisinho apartado de los entrenamientos por golpear a un compañero. Somos Lucas Pérez contando las horas en Grecia leyendo los cientos de tweets que le llaman vendido. Somos el ligamento cruzado de Diogo Salomao, somos la tibia y el peroné de Manuel Pablo, somos las resacas de Diego Tristán y la calamitosa salida del club de Lionel Scaloni. Y somos más. Somos Álex Bergantiños esperando en el banquillo, jugando en el Xérez, marcando en el Camp Nou, discutiendo con los Blues a empujones, buscando equipo en la MLS y dejando inconsciente a Fernando Torres. Unos hijos de puta en los que nadie confía y que como hijos de puta, no nos gusta escuchar.

Pero toca que escuchemos algo, que la consigna es facilita y nos la trae caliente Pepe. Dice así, en inglés o en cualquier idioma:

SÍ A TODO. Dígale al celtarra ese que usted es mejor que él.

 

 

O esencial

Poñédevos en disposición de desfrutar o que resta de temporada. Voltamos porque voltou Bergan. Esa fixación polo rubio, eh? Brutal. Sagrada. Outra vez o brullar dese cable de alta tensión lembrándonos o que somos. Ese son traéndonos a Lucas de volta e levándonos en colo pra cama. Facéndonos chorar, rolar como ourizos fervendo polo chan adiante e atrás por puro efecto da beleza. Aí está, ben perto. A posibilidade que Bergan abriu para este derbi que ven non é unha calquer. Cheira como antes. Bergantiños está rachando coa vosa lóxica. Voltou nun momento clave da temporada, cando estaba esquecido como un can. Iso di tanto sobre so seu amor que devezo por chimpar como el chimpou sobre Jordi Alba e rematar o computador coa testa.

A posición, compañeiros deportivistas, é perfecta pra buscar ao Celta de Vigo como posesos. A posibilidade é dar un paso vital pra devolvelos ao seu terreno natural. Voltou Bergan, por iso voltamos. Olá, Fajr! que corres como un salvaxe polo parquet adiante, sacándolle lume! Olá, Andone!! Sede de vinganza cigana!! Cuestión de ollos, ollos vivos por toda-a-parte. Os ollos e a cabeza de Bergan no bus, nas plantas, nos penedos. Agora todo dios quere correr, e vas pensando que non estar en Riazor pra velo é peor que calquer desgracia e faiche odiar mais se cadra Alemaña e Berlin e a puta nai do continente continental. Odiar todas as caras de todos os países. Ver só Alejandro Bergantiños Ventureira da Costa, home de paixón. Ver só as cellas dos teus, o músculo, o dente esencial. Só ese salto sobre Jordi Alba que che abre a porta do tempo e o soño.

Amigo, estou contigo plenamente. Quero voltar. Voltar como Bergantiños, que estivo polo mundo adiante. Xa o chaval ten o nome. Xa o chaval é un emblema do seu clube e da súa cidade. Un chaval dos que non hai. Cuestión de infinito. Queremos que a próxima temporada sexa o da volta dos pivotes Álex-Juando. Queremos ese ollar de sobremesa coas avoas falando a língua e ternura de empanada, empanada de bicos, billetes de 50 pra cada un. “Meu Alejandro”, “meu neniño”. A xente sempre xogando ao mesmo, con agarimo. Galicia ulterior, ao cubo: parados nun momento sen hora estamos na pantasma do bar “Sol Naciente”, onde tres camareiras drogatas desmontan o altar de Bebeto que tiñan ao lado do surtidor de Estrella para cambialo por un dedicado a Bergantiños. “Iba sendo hora”. “Eu non sei porque non xoga”. “Pásame un Lucky” e nós que como as pantasmas desas camareiras fumábamos esperando sen entendelo moi ben. Afinal chegou asi, por circunstancias, e mira ti por onde vai provocar a foto perfecta pra encarar o derbi, momento crucial. Alejandro Bergantiños, o autor do gol.

Toda apreciación lévame ao rubio, estou contigo totalmente. Vexo ao adestrador do Leicester que se chama Shakespeare e aí está Bergantiños nunha chalana con cara de pasalas putas. Vexo un espasmo. Síntome racial e pulverizado. Quero que me salven da merda.

Logo están as visións esas de xente montada no lume. Os das peñas. Móntanche unha festa á mínima. Bérranlle a Bergantiños, que voltou no mellor momento. Encheu de povo o discurso, e iso o Celta ódiao. Prepárase todo pra unha abordaxe fundamental, penso que alérxicos ás emocións non sodes e que o vedes igual ca min. Chega o momento mais importante da temporada e, despois de vagar pola ruina anímica, hai unha música que vos eleva cara o teito.

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Dépor – Alavés, 1/8 Copa

Octavos de final de la Copa 2016-2017 (Ida). Martes 3 de enero.

R.C. Deportivo 2 – 2 Deportivo Alavés (Santos, 3; Édgar(p), 45; Bruno Gama, 74; Joselu, 93)

Mientras Richard Barral busca muertos en transfermarkt para que revivan comiendo pulpo a orillas del Atlántico, la Copa. Luisinho y Arribas hablan antes de que empiece el partido. Se atisba un “é porca…” que no da para mucho pero los vemos juntos, revivir. Coruña es un lugar magnífico para revivir donde la locomotora emocional deportivista empuja con fuerza. Un paraíso. Arribas y Luisi se tocan, se miran a los ojos y lo que parecía imposible es ahora una imagen atronadora. Richard sigue buscando muertos libres catalogados por edad en internet. Alguien le susurra cosas al oído. En el minuto tres, Arribas falla porque sigue pensando en lo que le dijo Luisinho antes de empezar, una cosa sucia como solo Luisi sabe pronunciar. Es el primer gol del Alavés. El Alavés que a todos nos parecía un rival asequible cuando salió el sorteo, pero que a medida que transcurre la primera parte nos parece mejor equipo que el nuestro o al menos mejor equipo que ese que está jugando con Mosquera y sin Gil, Babel y Andone, ese que cuando presiona parece que va a algún sitio pero que cuando toca en corto da miedo y cuando juega en largo da grima. Bruno y Marlos, que vuelven a escena porque no quedan más cojones, firman un primer tiempo de pena. Çolak no encuentra colegas sino patos mareados. En el interior de Riazor, Richard sigue buscando futbolistas arrastraos y se da cuenta de la belleza que entraña su trabajo. Dejagah, Gusev, Boerrigter, Farfán, Nzogbia, Javito! Hace falta alguien loquísimo, cuanto antes. Se le ocurre Diego Capel, y ante la duda de si este muerto estuvo vivo alguna vez, llama a Ernesto Bello pero al otro lado de la línea no es la voz del secretario técnico la que sale sino una como de mono buceando. “Te-eengo que haa-se-eer un mandaa-aooo…” dice la voz, y Richard se lo toma como una señal, como cuando llamó para preguntar por Babel y lo primero que oyó fue una cumbia. Llama a Bélgica mientras, en el césped, Mosquera comete penal. Es el 0-2 y justo después el descanso, periodo que aprovecha la parroquia para sacar pancartas pidiendo los fichajes de Lazar Markovic, de Krasic, de Miroslav Stoch, de Arshavin (mejor jugador de la liga kazaja). De no llegar un muerto con carisma, el mes de enero se presenta cadavérico. Sin Fajr, sin Gil, sin el Babel que nos dio megaflow. Con Marlos, con Bruno, con Borja Valle. De Borjita algunas voces dicen que es apto, que es algo rápido, que por lo menos tiene cuerpo de futbolista y no de cantante de reguetón. La segunda parte no trae consigo ningún cambio en el guión hasta que saltan al campo Guilherme y Raúl, nuestro Raúl. Bruno Alexandre Vilela Gama, que no se había ido del famoso Theo en todo el partido, encuentra en el recién incorporado Raúl un aliado, lo supera y bate a Ortolá. Guilherme, como viene siendo habitual, se saca la chorra y dice aquí estoy yo. El partido es otra cosa, el Alavés se achica y el Dépor parece otro dentro de lo posible, sin detalles arriba pero con rabia. Pinchi, al que Gaizka da media hora para que se faje con los buenos, cabecea un balón dentro del área que acaba en penalti clamoroso sobre Juanfran, colosal Juanfran, genio salido de la nada que no deja de sorprendernos día tras día. Pero el árbitro no pita, por lo que el Deportivo sigue colgando cosas en el área vasca, ninguna demasiado comestible hasta que Bruno, ya en el descuento, bota una falta lateral que peina Arribas y remata a gol el delantero Joseluís, un Joselu que llevaba 90 minutos sin estar pero que aparece para meter al equipo en la eliminatoria y, al igual que Bruno, pillar aire con un gol-cocodrilo. “Qué cosas”, se dice Richard echando un ojo a los 20000 parroquianos que admiran el busto del atacante y otro a la mitad inferior de esa lista de muertos, muertos vivos futuros en la Ciudad de Cristal, que nos hace felices como niños. Muertos, no muertos, muertos perdidos y revividos en Coruña y en la Copa. Hay equipo.

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Madrid-Dépor, J15

Jornada 15 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 10 de diciembre.

Real Madrid 3 – 2 R.C. Deportivo (Morata, 50; Joselu, 63,65; Mariano, 84; Sergio Ramos, 92)

Hay una película y en esa película está todo. Esa película se llama As I was moving ahead occasionally I saw brief glimpses of beauty y yo creo que en esa película está todo, aunque nunca la he visto entera y seguida porque es casi tan larga como su título o esta frase. Hay una película cuyas imágenes me hipnotizan y me atan a la pantalla porque creo que en ellas está todo, pero luego es que no porque Jonas Mekas me lo niega todo:

I have never been able, really, to figure out where my life begins and where it ends. I have never never been able to figure out what it is all about, what it means. (…) Because I don’t know where any piece of my life really belongs. So let it be, let it go just by pure chance.
Disorder.
There is some coherence, some kind of order in it, order of its own, which I do not really understand, same as I never understood life around me. The real life. Or the real people. I never understood them. I still don’t understand them. And I really don’t want to understand them.

Yo veo tramos de la película y, como decía, lo entiendo todo. Veo una imagen que dice que ESTA ES UNA PELÍCULA POLÍTICA y pienso que sísisisí lo es porque qué es la política sino esta manera de flotar por la vida, esta pasión desatada por la belleza de las cosas que nos gustan sin importar su importancia y esa falta total de conexión temporal entre los hechos y los sentimientos que estos producen. Veo la película y me reconozco proyectado sobre el Dépor en su ligereza y en su profundidad, ¡y en su política! Me veo y me reconozco el sábado, saltando y corriendo por mi casa tras ese minuto y medio mágico en el que le dimos la vuelta a un partido en el Bernabéu.

Os pongo en situación con retazos de mi sábado. Yo preparando con prisas la cena navideña con mi grupo de amigos. Yo indudablemente ilusionado porque, como el año pasado en el Camp Nou, jugamos antes de que estos se vayan a Japón al Mundial del Clubes y les importará un huevo el partido. Yo quemando parcialmente la cena porque joder balón al palo. Yo levantándome de la mesa con cierta frecuencia ante los cambios de tono de Carlos Martínez. Yo nervioso y tremendamente ausente de lo que sucedía en aquella mesa. Yo saltando y gritando los goles de Joselu. Yo golpeando cosas tras el empate. Yo insultando gravemente a árbitro, futbolistas del real de madrid y a mis familiares aficionados a ese equipo tras el gol en el descuento. Yo disfrutando con cierto orgullo de la noche posterior porque es lo que, sin duda, hubiera hecho Florin Andone.

Revivo el partido en diferido y nada es otra vez lo mismo porque ya ha sucedido. Veo a un Madrid superior y a un Dépor digno, agarrado a los arrebatos de locura del rumano de Pastoriza. Al final, la dignidad es todo aquello a lo que puedes aspirar mientras esperas por esos breves momentos de belleza, esos destellos de que todo tiene sentido. Al final, otra vez, está todo condensado en esos 2 minutos, pero también en los 90. Y en los otros 90 minutos de la derrota del juvenil contra el Vigo o en los de la derrota del femenino en Oviedo. Sale todo mal en el fin de semana, pero da igual porque la derrota da igual si consigues sufrirla. El fin es vivirlo, como dice nuestro amigo Oliva y, queramos o no, Garitano y Andone y Çolak y Borges y Babel y toda esa gente están consiguiendo que los miremos otra vez y les digamos: lo estamos viviendo con vosotros, se nos quema la cena, pero no nos falléis porque somos vosotros.

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Dépor – Real Sociedad, J14

Jornada 14 de la Liga Santander 2016-2017. Lunes 5 de diciembre.

R.C. Deportivo 5 – 1 Real Sociedad (Sidnei, 13; Iñigo Martínez (pp), 29; Andone, 42; Berchiche, 57; Babel, 64; Andone, 77)

Debe ser jodido estar en la piel de esos buitres que semana tras semana hablan de echar al entrenador. Es cierto que los cabrones ya se estaban esfumando debido a la mejoría innegable del equipo en el último mes, pero vivas están sus palabras, sus ACTITUDES. Es más, algunos de su especie, completamente idos, aún seguían sobrevolando el cabezolo vasco de Garitano el lunes al caer la noche. Seremos breves: el Deportivo estaba haciendo méritos para puntuar más y mejor. Luego: DEJEN TRABAJAR, buitres. Esperábamos ganar de cuatro ante la Real? NADIE, N0. Seguir en la línea, mejorar, puede que hasta ganar, pero no de esa manera. Todo el crédito que Garitano perdió por culpa de factores frágiles lo ganó el lunes al mando de un equipo sudado, presionante, espídico, preciso. La vida es así. En Matadero apoyamos que así de loca y bella sea. No toquen los cojones con pesimismos chorras y falta de honor y métanse su música de chicle en el culo. Ahora, con el partido del Madrid, ustedes buitres-de-mierda están cagados de miedo y muy poco esperanzados porque saben que el impulso que está tomando el Deportivo no va a parar pase lo que pase en el estadio blanco. Van a tener Gaizka Garitano hasta en la sopa. Verán a Babel montado en bicicleta y soltando zambombazos contra la escuadra de porteros random. Será precioso. Estarán callados porque entre la fuerza de la gente y los golpes de Andone habrá un ruido majestuoso que les recordará lo injustos e idiotas que fueron al ver el fútbol sin mirarlo.

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Creerse la copa

Suena la radio. Abres la web del marca. Sintonizas algún canal en la televisión. Inicias sesión en tu cuenta de tuiter. Un mensaje en whatsapp. Un artículo en pocket. Escucha.

“una oportunidad para los no habituales, rotaciones, dar descanso involucrar a jugadores que no han tenido minutos, rotaciones rotaciones, coger confianza, rotaciones rotaciones rotaciones”

No, nonononono, NONONO. No, mira, no. No. La copa del rey, con su formato opresivo, inhumano. La copa del rey y sus nulas esperanzas de victoria final, de trofeo, de final, de celebración. La copa del rey, en la que ganas un par de rondas y te acabas ilusionando para nada, porque para qué si no la vamos a ganar. No, mira, no. No.

Niego categóricamente. Lo niego todo. Bueno, no niego el formato, cuya única virtud es ser una cruel representación metafórica de las teorías de la opresión. Los humildes pelean en el barro hasta que los supervivientes elegidos tienen el honor de ser pisoteados por los gigantes recibiendo lametones de compasión desde los medios, intentando una gesta que (ya) no puede ser. Intentando morir con honor, pues a poco más se aspira. Pero, ¿y qué es si no evitar el descenso/luchar por Europa/tener una temporada tranquila?

Empecemos aquí con las negaciones. No hagáis caso, por más que os lo digan, porque la copa no son dos partidos amistosos colocados al principio del invierno, haciendo de puente entre la época de los parones constantes para los partidos internacionales y el sprint de enero, mercado mediante (dicen que suenan Luis Alberto, Klasnic y Acciari). Nunca fue eso. La copa conecta con lo más primitivo de la competición y, aunque sólo sea por eso, debería ser respetada. Dos rivales y un rato -180 minutos e igual nos gustarían solo 90, pero qué más da- para eliminarse mutuamente. Apenas cuentan las dinámicas, apenas cuentan los cálculos estratégicos a medio plazo, los objetivos, las evaluaciones y los DAFOS. No puedes hacer un GANTT de la copa, no hay milestones intermedios ni deadlines a cumplir. No hay plazos, no hay equipos de trabajo ni horas extra. Es aquí y ahora. La competición y sus cositas, sales a ganar o a empatar o a pillar una contra y a ver pero nunca nunca nunca sales porque estás obligado a ello. Eso es competir.

Quedará en el debe, escrito en letras mayúsculas, de Víctor Sánchez del Amo lo que hicimos el año pasado contra el Mirandés. Aquel día en el que un gran equipo que en una mala racha dio por cerrada la temporada saliendo a Riazor porque no quedaba otra opción. No sabemos lo que quedará en el de Gaizka, pero el partido de Sevilla no augura nada bueno.

Si no nos creemos la copa, con su crudeza competitiva y sus idas y vueltas y su afortunada ausencia de control y orden. Si no nos creemos la copa y la embadurnamos también de asqueroso cinismo posibilista. SI NO NOS CREEMOS LA COPA, yo ya no sé ni para qué seguimos el fútbol. No sé vosotros, pero yo tampoco estoy en la vida como para andar tirando a la basura posibilidades como las de pasar un par de rondas de una competición cualquiera. Imagínate si pudiera jugar (¡si tuviera acceso a!) la putísima copa del rey.

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Viva la Copa!

Al fin llegó la Copa. La Copa es una competición guay. Algunos la ensucian poniendo a los suplentes y vaciando los campos a propósito. Los pobres son unos desagradecidos de categoría. A quién se le ocurre? Salir con suplentes es un puto insulto. Nos gusta la Copa. La Copa es tierna, algo infantil, con todos esos equipuchos mirando la cara de sus papis desde el suelo. Nos gusta la Copa y además nos toca contra un Betis exquisito dirigido por Víctor Sánchez del Amo, lleno de jugadores random. Con Ryan Donk. La Copa facha. Con criollos marcando goles. La Copa caciquil de formato admirable, claro como el agua. La Copa del Mirandés, del Navalcarnero, del Tuilla, la Copa de los milagros. Bastante nos ofrecen con esto de poder jugarla. Somos basura y aún encima nos quejamos. Mira eso: delante del trabajo de papi hay 349 periodistas protestando. Se ve que no les gusta la Copa. No se dan cuenta de que es guay. Proponen que los equipos de provincias jueguen con juveniles para echar abajo la competición. Es triste despreciar semejante honor. Jugar la Copa a doble partido, poner el jeto, soñar para luego morir olvidados, sin que a nadie le importe un carallo. Morir por la familia, por el Estado. Viva la Copa! La boca del rebelde porta gangrena! Y los propios periodistas lo dicen:

la Copa como bálsamo

el refugio de la Copa

En la Liga estás como la mierda pero en la Copa puedes soñar! Como la Deportiva Minera! Como el Athletic, que la gana todos los años! Tú también puedes sacar tu barco a la ría! Es cuestión de tiempo, amigo, que te den tu buen pedazo de pan duro. No es ella rara, esa Copa? Blanca y bella? No es sin embargo un agujero negro precioso? Un bucle espacial temporal? Gravidad cuántica de bucles y la Copa, la misma cosa. Viva la lógica de la Copa! Orden divino! A quién le importa un formato? A quién le importas tú? Es la Copa y merece una genuflexión, maricón. Además, no tienes ni que ir a jugar a Plasencia o al Rododendro de la Sierra, vas directamente a Betis, a Sevilla la grande, al santísimo Benito Villamarín, no te tienes ni que humillar delante de la nación! Menos mal! Y los periodistas delante de la oficina de papi protestando, como si hubiese un camino que tomar para solucionar algo… Ya está bien de lecturas heterodoxas, marcusianas, supratentoriales! Viva la Copa y su aniquilación de todo conflicto. Muerte al recuerdo, que trae depresión. Todos contentos, frota que frota en el lavadero. En el reino de las cosas simples. Con su código, con su arriba y abajo. Con la promesa que viene de la cantera. Para que la veas fugazmente antes de que salga cedida y vuelva tres años más tarde en lo que supone un giro magistral en la planificación de tu club, que habla y habla y luego vende agua a los pozos, entendiendo que bueno, para eso estamos. Para la Copa, sueño envasado al vacío. Nada cantada y formateada. Viva la Copa.

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