Dépor – Real Sociedad, J14

Jornada 14 de la Liga Santander 2016-2017. Lunes 5 de diciembre.

R.C. Deportivo 5 – 1 Real Sociedad (Sidnei, 13; Iñigo Martínez (pp), 29; Andone, 42; Berchiche, 57; Babel, 64; Andone, 77)

Debe ser jodido estar en la piel de esos buitres que semana tras semana hablan de echar al entrenador. Es cierto que los cabrones ya se estaban esfumando debido a la mejoría innegable del equipo en el último mes, pero vivas están sus palabras, sus ACTITUDES. Es más, algunos de su especie, completamente idos, aún seguían sobrevolando el cabezolo vasco de Garitano el lunes al caer la noche. Seremos breves: el Deportivo estaba haciendo méritos para puntuar más y mejor. Luego: DEJEN TRABAJAR, buitres. Esperábamos ganar de cuatro ante la Real? NADIE, N0. Seguir en la línea, mejorar, puede que hasta ganar, pero no de esa manera. Todo el crédito que Garitano perdió por culpa de factores frágiles lo ganó el lunes al mando de un equipo sudado, presionante, espídico, preciso. La vida es así. En Matadero apoyamos que así de loca y bella sea. No toquen los cojones con pesimismos chorras y falta de honor y métanse su música de chicle en el culo. Ahora, con el partido del Madrid, ustedes buitres-de-mierda están cagados de miedo y muy poco esperanzados porque saben que el impulso que está tomando el Deportivo no va a parar pase lo que pase en el estadio blanco. Van a tener Gaizka Garitano hasta en la sopa. Verán a Babel montado en bicicleta y soltando zambombazos contra la escuadra de porteros random. Será precioso. Estarán callados porque entre la fuerza de la gente y los golpes de Andone habrá un ruido majestuoso que les recordará lo injustos e idiotas que fueron al ver el fútbol sin mirarlo.

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Dépor – Sporting, J7

Jornada 7 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 1 de octubre.

R.C. Deportivo 2 – 1 Sporting de Gijón (Borges, 34; Álvarez, 65; Babel, 92)

Fue precioso. La justicia poética que arrasó el momento nos dio todo lo que necesitábamos y a lo bestia. Fue una locura y no fue Çolak, el mejor jugador del partido, quien la desató. Aún seguimos flipando. Dio un aviso, luego otro. Y otro. Va en serio? Y al cuarto intento la clavó, pegada al palo, creando una imagen alucinante. Ryan Guno Babel, aquel tío medio bueno, medio trucho, al que cundía bastante pillarse en el PES hace casi diez años, puso Riazor de verano con un golpeo de balón a rebosar de romance. La fusión de los conceptos deportivismo y ryanbabel provocada por su gol supuso la reactivación de mil cosas bellas en nuestras cabezas, el delirio. Fue luz extraña de la que nos hincha el pecho, y que llegó después de venirnos abajo con el gol del empate y estar perdidos hasta que apareció Ryan, tocando, haciendo

todo lo que no había hecho Marlos

como dijo el idiota de Segurola, acertado esta vez. Ryan, nuestro Babel Ryan Babel, hizo que nos quedáramos con la esperanza de marcar hasta el último minuto, por lo que se puede decir que nos folló las mentes a base de bien, con ritmo, y luego soltó el chorrazo. Delirio, grandeza. En Babel algo hay, algo bueno. Criterio que hace moverse bien a las masas. Estilazo. Ryan nos la puso dura y no hay más. Y a Gaizka lo puso en llamas. Antes de ese momento cumbre hubo un partido, también. Enfrentó a un buen Dépor contra un Sporting penoso y supuso la vuelta de Sidnei, motivo por el cual el visitante disparó una sola vez entre los tres palos. Fue gol. Lo que era ilusión se convirtió en un continuo rascar de ojos y de piel, una pesadilla. Los detalles de Ryan daban algo pero no parecía suficiente hasta el boom del 92. Al final, todo por los aires y hecha la justicia que el equipo merecía. Momento Ryan, momento clave: las consecuencias de otro partido sin ganar en casa siendo netamente superiores al rival podrían haber sido jodidas de llevar, pero

combustión espontánea ahora que va a salir el docu de los Stooges

funhouse, toda la pesca

y con Emre Çolak, otra mención especial. Ayer quedó patente que con el turco vamos a disfrutar tela. Toca y sufre, sufre y toca, menea el culo como nadie, va por ahí provocando y además lanza el balón parado con maestría. Fue el mejor del partido con diferencia. Hay que tener en cuenta que su labor se ve lastrada por un mediocampo de cinco raspado, donde estuvo otra vez Mosquera, que volvió a estar mal. Borges cumplió, pero algo falla. Emre lo sabe y es por eso que la pide siempre. Emre piensa en turco, Emre está mirando el mar, Emre pasa media hora en un taller de Constantinopla mirando un buga. Emre se la da a Andone, que es un bestia trabajando pero que no encuentra el gol. Emre quiere a Bruno Gama, pero la temporada del guaperas portugués está siendo decepcionante. Emre Çolak es un dios futuro que traerá conflicto porque vamos a enamorarnos locamente de él. Ya lo estamos, pero no así de Marlos. Una cosa es hacerlo mal y otra dar vergüenza. Está claro que el chaval tiene que salir (si sale) en el 67. Se vio también que un jugador que no puede vestir la camiseta nunca más es Fernando Navarro, sin duda el peor jugador de la plantilla, cero carismático y que encima le arrebata el puesto a Luisinho, que es todo corazón y nervio. Que se vaya en enero. El Deportivo estuvo bien a pesar de estas trabas, logró marcar y controlar el partido hasta el gol del empate, que dejó al descubierto la fragilidad mental del equipo y que lo llevó a un pasadizo sombrío, lleno de fantasmas, que duró hasta que Babel empezó a intentarlo una, dos, tres veces. En el mejor momento. De la mejor manera. Con esa pausa del amago repetida, con tensión de gol importante. Haciendo saltar literalmente a un deportivismo que anhela la belleza. Haciendo cuadrar cada puta cosa, alimentando el recuerdo de rolletes pasados como el de Wilhelmsson, creando tanta gloria pequecha, cantando a tanta historia de amor breve pero loquísima.

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