Sí a todo

José Mel Pérez. Ex-delantero. Escritor. Entrenador. El DXT Campeón me lo confirmó. Repaso rápidamente en mi archivo mental. Primera escena: Pepe Mel hablando mierda de que si el Depor y los árbitros y la concursal y las siete plagas y unos llantos que han dejado 14 muertos en Extremadura a falta de confirmación por fuentes oficiales. Siguiente ficha. Pepe Mel disculpando a la escoria de Rubén Castro cuando este defendió a los fascistas misóginos que le coreaban en el Villamarín para consolarle por haber dado de hostias a su novia. Tercer asalto y final. Pepe Mel fracasando una y otra vez, cada vez más fuerte, arrastrándose dentro del fango del fracaso, yendo a ver entrenamientos del Arsenal ¡para ver si aprendía inglés! como si sus padres le hubieran pagado dos semanas en Irlanda para que intente enchufársela a medio Levante. Pepe Mel, amigo de tus enemigos, otro hijo de puta en el que no confían ni los suyos. Como Oltra. Como Fernando. Como Víctor. Como Gaizka.

El caso es que le veo en las fotos y algo de Inglaterra se le tuvo que quedar. El dinero no fue en vano. Le veo en la banda de traje, gesto reflexivo, y pienso que en vez del Leganés nos vamos a zurrar con el Queens Park Rangers. Mirad esta foto, joder:

Parece un entrenador random, criatura nacida en el musgo de una happy hour, que se abraza en Anfield a Gascoigne, que lo interpreta nuestro Luisinho, que también, para qué negarlo y que no lo tome a mal, es un poco hijo de puta. Y me acuerdo de que mi hermana me dijo que Luquitas se dejó ver por el Brit en carnavales y pienso que si el año pasado el Leicester ganó la Premier, malo será que no le soplemos la carita a alguno que yo me sé. Enciendo la máquina que hay ganas de probar el cacharro.

Atletico de Madrid. Bien. Que casi nos carguemos a Fernando Torres solo maquilla un punto con el que no contábamos. Mosquera y Fajr en el verde. Vivimos un episodio repetido pero esta vez acaba bien. Sale Bergantiños con siete meses de retraso. Partido para permitirse licencias claramente. Pepe no ha deshecho las maletas y ya están pasando cosas. 1-1.

Toca Xixon. No sé porque han reservado para esta estación pelearnos con todos los batallones del bando nacional. Vamos allí a pasearnos y como hijos de puta que somos hacemos lo contrario. Los periódicos titularían que si las aficiones hermanadas y que si ficciones idílicas y que el amor todo lo puede pero cualquiera que estuviera en el Molinón sabe que lo mínimo que se cantó fue que Xixon soterrado es mucho más bonito. Que estamos ahí para el descenso, ¿qué esperabais? ¿que llevásemos gorras de Fernando Alonso? Golito de Mosquera, que parece que ha ido a pasantía o se le ha quitado la tontería y rascamos de repente todos los puntos que nos han robado en la historia y mandamos las buenas sensaciones a tomar por culo. Los tres puntitos y qué bonito, hostia. 0-1

Sale Pepe Mel a la rueda de prensa y hasta él parece preguntarse cómo ha pasado todo. Dice que no ha hecho mucho, que al Deportivo hay que decirle que sí a todo, que llevamos un tiempo que nos gusta mucho hacernos daño, que ha juntado a los jugadores y que casi no ha tenido que hablar, que ellos mismos se sabían la cantinela. Y que Mosquera ha prometido que no volvería a repetir Matemáticas.

“Dígale al negro ese que usted es mejor que él” que decía el ludópata de Aragonés.
Pues algo así habrá ocurrido, imagino.

Viene el Betis. Partido perfecto para bajarnos los humitos. Para que Victor Sánchez y Rubén Castro se den un abrazo en la banda tras un gol. Para la expulsión de Luisinho Correia o para que Pepe Mel envíe un saludo a los aficionados béticos y les desee un buen viaje de vuelta. Desde luego que no para que Borges moje en el 92′ de penalti e irnos a casa con gestos de hartura porque la vida no vuela en línea recta como un ave sino como un insecto suicida. Víctor rosma en rueda de prensa y tapa con la mano el marcador. 1-1.

Yo ya veo al equipo y veo Inglaterra, veo Brexit, veo obreros prendiendo fuego a las estatuas de Thatcher y veo un idioma que no entiendo pero que dicen que es universal. Resultados, hijos de puta. Veo al Depor sonriendo y ya solo por eso sé que está bien.

Ahora Pepe, última prueba (nunca se acaban, siempre queda una). Hagamos algo digno con el Barcelona, calentemos para el derbi. Y hasta ahí. Lucas le escribe un telegram desde Londres a Bergantiños (“good luck my friend ajaj loko”) y éste recupera la estoicidad del Deportivo de antaño, de los hijos de puta que solo quieren hacer daño y tocar los cojones, a esos que los demás equipos, cuando no se juegan nada, tienen ganas de mandarlos a Segunda debiendo puntos. No un equipo amable, no un equipo que guste a todos, no el Deportivo tecnicolor de los videos de fans por todo el mundo. 2-1 y ya todo está patas arriba.

Tomemos medidas:

La primera: prohibir los anuncios de “imposible sen ti”. Que no den tranquilidad sino nerviosismo. Que cuando el imbécil de Moaña diga “Sin ti Joselu no sería posible” se le atraganten cada una de las sílabas en la boca. Palabras largas que rajan la noche como la canción que hizo Xose Lois para el Matadero: ber-gan-ti-ños, flo-rin-an-do-ne, po-ro-to-lux, em-re-cho-lak, sid-nei-re-chel, bolas calientes en un sorteo que todos evitan. “No traigas a esos que nos la lían siempre”. Hooliganismo de los intelectuales de la tasca. Dios salve a la reina, ¡Brixton! mejunje fundamental de punk, misterio y bofetadas que arden.

La segunda es que eso del rearme que se discutió aquí en las catacumbas de Matadero era una mentira. Lo que necesita el Deportivo no es estrategia militar: son atentados. Nos gusta hacernos daño pero nos gusta más hacérselo a otros.

La tercera es constatar un hecho. Pepe Mel, hijo de puta, es usted lo que es y es usted lo que somos. Es ahora de los nuestros hasta que nos matemos juntos. Todo lo que yo diga ya lo sabe de sobra. Nadie se fiará pero tendremos fe porque tenemos fe en los hijos de puta de los que nadie se fía. Y usted ya será de los nuestros para siempre. Y lo digo desde la fe en los hijos de puta en los que nadie confía porque eso es exactamente lo que somos. Porque somos la cabeza de Borja Fernández recibiendo un botellazo el día de su presentación. Somos Luisinho apartado de los entrenamientos por golpear a un compañero. Somos Lucas Pérez contando las horas en Grecia leyendo los cientos de tweets que le llaman vendido. Somos el ligamento cruzado de Diogo Salomao, somos la tibia y el peroné de Manuel Pablo, somos las resacas de Diego Tristán y la calamitosa salida del club de Lionel Scaloni. Y somos más. Somos Álex Bergantiños esperando en el banquillo, jugando en el Xérez, marcando en el Camp Nou, discutiendo con los Blues a empujones, buscando equipo en la MLS y dejando inconsciente a Fernando Torres. Unos hijos de puta en los que nadie confía y que como hijos de puta, no nos gusta escuchar.

Pero toca que escuchemos algo, que la consigna es facilita y nos la trae caliente Pepe. Dice así, en inglés o en cualquier idioma:

SÍ A TODO. Dígale al celtarra ese que usted es mejor que él.

 

 

Dépor – Valencia, J10

Jornada 10 de la Liga BBVA 2016-2017. Lunes 23 de octubre.

R.C. Deportivo 1 – 1 Valencia C.F. (Emre Çolak, 45; Rodrigo, 56)

La cantidad de información y sonidos que recibe últimamente el entorno blanquiazul hace imposible mantener un discurso homogéneo, ni tan siquiera en los sótanos del Matadero. El gentío tiene problemas hasta para buscar a quien echar las culpas, algo que tradicionalmente unía a la masa en un solo impulso. Ahora todo el mundo habla a la vez. Hubo una excitación que sucedió al último partido y esta ha hecho mella. Ante el Valencia llegamos al campo como si fuera el primer partido de temporada, como si una nueva era hubiera arrancado y fuéramos a conocernos. Al llegar hay un tifo de recibimiento que nadie entiende porque le recuerda al Valencia tiempos pasados cuando sin problema podría recordarle tiempos presentes o incluso futuros y saldrían igual de amedrentados. La gente, sin dejar de hablar se mira entre ellos y deciden prender fuego a la torre de Babel y gritar todos en el mismo idioma. Fabuloso coro celestial. El Dépor sale en llamas. Y qué Depor. Desde el club han aceptado todas las condiciones que pusimos al rescate: Luisinho en la banda sentando a un Navarro al que Gaizka le debe dinero y el turco de corto después de una semana en la que ha generado una suerte de leyenda sin levantarse apenas del sofá, como si su ausencia fuese la razón de todos los males. Estas dos incorporaciones insolentes al esquema hacen que el equipo salga ardiendo y esprinte como un escuadrón de la muerte entre muñecas de porcelana. La afición, con el objetivo de que los chés (vestidos como un equipo genérico rival del Tecmo World Cup Soccer) se sientan como en casa, pita absolutamente cada decisión del árbitro o de los valencianos. De tanto ruido ni vemos si está jugando Santi Mina para llamarle imbécil o algo.

Para entender el dominio de la primera mitad hay que comprender algunos puntos. El primero es un Juan Francisco que desde la decadencia del juego general está empeñado en ser el primer lateral derecho del Deportivo que sea capaz de colgar centros que no vayan a ser puestos de mal ejemplo en cursos de entrenadores, contra la opinión de la grada, por supuesto. Está legitimando el haberse quedado con el ‘2’ en la espalda. Que hoy por hoy sea de lo mejor del Deportivo es a la vez buena y confusa noticia. La segunda: hemos tenido que replantar un césped de 20 años de historia y varios títulos para que Marlos deje de resbalarse o grindar los bordes del área (cayendo hacia fuera siempre). Ahora el colombiano encontró su pie y va trotón como un pinball entre los jugadores rivales dejando regalos en la boca a la grada de las manos de sal. La tercera: Tyton en la portería es un autómata, no sabemos que pasará con los asados pero los reflejos del polaco parecen hasta ilegales. Y por último, claro, Emre Çolak, que contra todo pronóstico después del encumbramiento etéreo está haciendo fuego sobre el césped nuevo. Funcionó la técnica del barbecho con él y dejándolo fuera una sola convocatoria ya está para optar al Balón de Oro. El día que vuelva Álex Bergantiños (misión en la que se ha involucrado de tal forma Juan Francisco que le ha puesto Daniela a su hija en homenaje) trae la primera copa del mundo a la Sagrada Familia.

Lo mejor: Çolak practica un gol de cabeza de un centro pero solo le sale a la segunda vez. Cierra una primera parte muy seria.

Al descanso vuelven a sacar a gente al centro del campo para ganar no se qué radio-despertador y una chica dispara igualando los resultados anotadores de Florín Andone, que está haciendo algo mucho más difícil que lo que hizo Lucas la temporada pasada: conseguir que absolutamente nadie dude ni se impaciente a pesar de no mojar un caracol.

Tras el descanso los jugadores saltan al campo pasando por un pasillo de espejos en el que se ven reflejados. Lamentablemente para nosotros porque los del Valencia ven que al final son todos jóvenes y están bastante en forma y que hasta podrían atreverse a jugar un poquito. No cambia mucho el espíritu del encuentro porque el Valencia es un equipo muy agradecido que cuando se juega algo apenas hace una mierda. Va como una brisa entre las columnas pero necesita que el verdadero héroe del encuentro pierda un balón que les facilite un empate que ordena Tebas desde Madrid. Maniobra orquestada para incrementar el ritmo e interés del partido y para que los murmullistas comiencen a pedir gente distinta a la que está, en general: hay un recogepelotas negro y se oyen peticiones de que “tenían que ser todos los recogepelotas negros”, hay gente que pide “que salga el Depor femenino”, gente que pregunta porque no están jugando Insua, Oriol Riera, Bicho y Juan Dominguez y en general el discurso habitual del tribunero: los que no están siempre son mejores que los que están, sean quienes sean. Tanto pedirán cambios que al final, como no podía ser menos, acaban sacando al defenestrado Navarro, que menudo feo no sacarle de titular, por el lateral derecho del mejor once de la jornada, Juan Francisco, destrozado. A partir de aquí todo lo gobernará el ‘share’ y lo políticamente correcto. Los dos equipos frenan, Andone dosifica, a Tyton se le pone el led en rojo y da un par de sustos. Mosquera intenta no molestar demasiado a ninguno de los dos equipos y el Valencia se acomoda en el empate dentro de su dominio. Solo les vale marcar un gol bonito así que tampoco se esfuerzan mucho. El Depor asume una postura similar: saca a todo el ataque porque sabe que el camino para lograr la permanencia es superar el récord de empates del año pasado. Cuando el rival ve que nuestro portero no para el juego así haya doce jugadores desmayados en el campo, deciden hacernos daño (o brindar un detalle al gentío) sacando a Cartabia para que se pasee: no funciona el dolor, la grada le aplaude y él casi le devuelve el gesto participando en un gol para su equipo, para terror de las dos aficiones. Al final acaba el partido con la gente completamente afónica (nadie ha parado de hablar desde que entró, nadie ha encontrado ninguna razón) y sacan una traca como en los fuegos artificiales, bombas-bombas, humareda, tarda menos de 5 segundos en esfumarse y de repente todos están de acuerdo.

Lo peor: Muy buen juego, buenas sensaciones, linea ascendente, tenemos para una semana de autoconvencimiento, hay calidad, un punto menos para la salvación, el próximo partido es el importante y toda esa basura que se debería desterrar de los vocabularios. Ha habido tanto ruido que no sé ni siquiera si ha jugado Miguel el que fumaba. Hablemos claro, basta de conformidades: es preferible la motivación a lo temerario que el consuelo de lo mediocre. A ver si, cuando salga del barbecho, nos lo sabe explicar Joselu.

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Incitación al varonicidio y alabanza al Real Club Deportivo Femenino

Se rascaba en los mentideros del club que Constantino I, contra todo pronóstico, tenía una obsesión más prioritaria en su llegada al poder. No era mirar hacia las estrellas de la banderola de la Champions como algún incauto le podría haber acusado de aspirar tan gratuitamente. Ni siquiera una ridícula Copa del Rey que ha pasado a ser un postre de los indeseables. Al parecer, el emperador, desnudo en el trono, quería pasar a la historia por conspirar y devolverles la remera azul y blanca a las mujeres sobre el césped.

Es una lástima que este tipo de iniciativas (qué poco riesgo en la construcción) se hagan añicos en tiempos en los que faltan miras y sobran ganas de vender, con más incapacidad infantil que buena fe de llevar un proyecto necesario a cabo. No hablo ya de un localismo torpe, hablo de algo generalizado, de una federación atestada de buitres que rumian los mismos cadáveres de roedores mientras miran con condescendencia a productos de un deporte femenino que ahogan y maltratan para que sus testosteronas y carteras, prebendas y jerarquías no se vean ni ligeramente amenazadas, ni ligeramente enriquecidas. El fútbol, como dicta su ley, debe ser gobernado por el hombre heterosexual depilado, sin importar que este símbolo olímpico, sí socialmente aceptado y aupado, llegue a los entrenamientos tras noche de droga y muerte, acepte maletines pero no identidades sexuales, embale la autopista a 230 km/h en su BMW o prostituya y viole a menores de manera individual o grupal, porque siempre se ha hecho así y porque siempre se ha querido hacer así.

Es lamentable que en esta oportunidad histórica, los dos equipos blanquiazules de mujeres, cenizas de un Karbo legendario que clama desde el inframundo, estén dirigidos por cuatro entrenadores, varones desde el día que nacieron. Porque el olor que desprenden los billetes es suficiente para empujarnos a empezar a hacer lo correcto pero no para abrirnos los ojos del todo y ceder el timón a otras cuatro mujeres. Lamentable ejecución, también lastrada por la terrible fagocitación del Orzán SD y sus componentes meritorios, que hicieron el trabajo sucio todos estos años donde era imposible mirar fútbol femenino en el equipo al que nos debemos.

Desde luego ha habido mejores comienzos que este, pero, como dicen, nos han dejado un poco de música.

Cuando el Deportivo Femenino salta al campo el resto es nuestra obligación. Armados de soneto terrorista en Abegondo habrá que hacer que hieda a azufre. Los días de sol abrasador desde el palquito donde los Blues bengalean cuando hay cita importante o los días de lluvia donde sentir nuevos calambres con ellas, dejándose la piel en el barro por defender los mismos colores que defiende gente mejor pagada en Riazor, con la misma garra, con el mismo hambre y con la misma necesidad imperiosa (si no más) de tener un número más alto en el marcador que el rival, sudando fútbol primitivo por los sobacos, en poemas bélicos que invitan al genocidio y a la masacre, que solo riman con las telarañas del fondo de la portería.

No es negociable el compromiso, que exista un aliento de fuego que recorra las gradas, corear los nombres, conocer las caras, erigirlas en paseo triunfal por la calle, todas ellas, mucho más cercanas al aficionado gritón, al inconformista inasequible, asesinas de murmullos. No son nuestras porque no son de nadie pero son de las nuestras porque sus camisetas se decoloran al mismo tiempo que las que llevamos.

Hay unas mujeres que por alguna razón que nadie tiene claro, les ha salido del coño agarrar un puto balón de fútbol y darle la vida a ello.

Empieza desde atrás la cantinela y desde la gruta desgarran los guturales de la voz de Anita, campeona estatal, de María Ameneiros, de Malena, perforando la red que ella sufre y dejando el primer Teresa Herrera en este lado, sin hacer prisioneros. Tere, María Corral, Lía, rompiendo sus 16 años en diagonales al área, cicatrizando en su juventud los bordes del escudo. La muralla formada de huesos, empapada en gasolina, sus nombres como mandamientos, como sentencias: Raquel, Puerto, Miriam sonando las sílabas como campanadas en la muerte del hombre feliz. María y Miga rajando a cúter las bandas, los compases de Ariane, de Tami, de Gere, manteniendo todo en su sitio, un balón para unirlas a todas, todas para escoltar un balón. Nuria desquiciando al enemigo y arriba la energía nuclear, la vendetta italiana de Noe, la daga de Elvira, la furia azteca de Estefi, con el brazalete, dejando lo mejor para el final como si el camino no fuese ya suficientemente divertido.

Hay unas mujeres que por alguna razón que nadie tiene claro, pero que desde luego muchos han intentado impedir, les ha salido del coño agarrar un puto balón de fútbol y jugar en el Deportivo. Que se merecen sudar la camiseta lo ve hasta el ciego de Fernandez Borbalán. Habrá que ver si merecemos nosotros que la suden por esta hinchada, esquizofrénica, leal, drámatica y femenina.

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Villareal – Dépor, J37

Jornada 37 de la Liga BBVA 2015-2016. Domingo 8 de mayo.

Villareal 0 – 2 R.C. Deportivo (Fayçal Fajr, 32; Lucas Pérez, 56).

Despedida y cierre. La fiesta preparadísima, nos vamos a Segunda. Está la afición con una ilusión que no se la cree. Banderolas, hormigoneras, bocinazos. Luisinho se inventa un plan de tarde para no tener que ver el partido, va a ir a IKEA, va a ayudar a un colega con una mudanza, va a cortar el césped, va a mirar pisos en Madrid en Idealista hasta que sus ojos le estallen. Hacemos consigna en casa y mi padre y yo nos ponemos las bufandas.  No funciona rojadirecta y nos la suda. Mi padre se queda sopas y a mí me hierve el whatsapp. Vamos allá.

Le echo un ojo al once, me meto en internet para informarme porque no sé de que va esto, si descendemos por impagos, si desaparecemos por alineación indebida, si le vendemos la plaza al Alcorcón. Miro la alineación para ver cómo vamos a organizar el evento. Manu Fernández, cojonudo, un tío que nos impuso Tebas como hándicap, lo acabamos de renovar hasta el 2023 y va a llevar el brazalete de capitán. En las bandas Laure y Juanfran enfermos de ébola, confraternizados con Luisinho (que está ahora mismo clavando unos cuadros), van a jugar caminando y tienen reservado una quincena de agosto un pisito en Cangas. Sidnei y Arribas, ex-jugadores, primados hasta arriba por el Sporting de Gijón. Mosquera y Álex, rivalidad legendaria, odian al entrenador, quedaron con sus pandillas para pegarse luego, Mosquera dijo que la hija de Bergantiños estaba muy canija y si no tenía que haber empezado a hablar ya. Cartabia, los odia a todos, quiere que el Dépor descienda, ha envenenado las botellas de agua de la nevera del utillero, no soporta al Poroto. Más gente: Fayçal, no perdona lo del bus, les ha pinchado las ruedas antes de salir de Coruña, ya tiene pensado el gol que va a marcar en propia. Lleva una camiseta de homenaje debajo. Luis Alberto está has-ta-los-co-jo-nes del puto Lucas Pérez que le quiere copiar los tatuajes, que le llama a las tantas, que se pasa de gracioso cuando se lo presenta a amigos. Este también juega, la gran esperanza, Lucas de Monelos, contrato firmado a partir de la 2016-2017 con el Celta de Vigo que va a pagar 45 millones por él que van a ir íntegros al PAOK, al ISIS y al representante de Piscu. Arranca el partido en la tele y veo que Messi la clava bastante elegantemente. Todo sale bien.

Mi padre se despierta, engancha la radio. Las últimas noticias que nos llegan es que Víctor Sánchez del Amo lleva una gorra del Getafe y está borracho. Balbucea incoherencias. Parece feliz. Los jugadores se vuelven locos y empiezan a correr. Miradas de intranquilidad entre la afición deportivista. No les gusta que sus jugadores no den asco, que les quiten la razón. Luis Alberto se olvida de lo borde que fue Cani con su novia en la última cena y sacude con rabia un balonazo al palo. La gente se impacienta porque no huela a cadáver. Lucas, me cago en Dios, se equivoca de portería y casi marca un gol olímpico a favor. En el palco Tino se desespera y se clava otro trankimazin. Ahora que ya tenía comprado medio Balaídos. Vamos no me jodas. Las calculadoras. Me pongo a animar al Getafe para que le empate al Sporting, para que se cumpla la profecía. Quique Pina lleva ya cuarenta y cinco goles, esto no puede salir mal. Fayçal recibe una llamada de Juan Louro en la banda en un móvil de tarjeta prepago de PepePhone, se vuelve loco y enchufa un chicharro más loco aún. Enmudecemos, claro. Se levanta la camiseta y pone VIVA CRISTO REY HIJOSDEPUTA. Los aficionados deportivistas empiezan a abandonar el Madrigal, qué puta decepción de encuentro. Barritos se entera del gol de la Real y se pone a temblar. Qué tarde nos están dando. Descanso.

Vamos ganando por uno. Calma. Baja Tino al vestuario. Baja Manu Sotelo. Baja Lendoiro. Baja Sambade. Skype con Valerón desde Las Palmas. ¿Se puede saber qué coño os pasa? Whatsapps de Agapito. Whatsapps de Gabi. Whatsapps de Sergio. Whatsapps de Helder Postiga. Whatsapps de Nelson Oliveira. Whatsapps de Javito. Qué mierda estais haciendo. Llega un telegrama de Fernandez Borbalán con condolencias. Sigue llegando gente al vestuario. Está Arsenio, está Fran. Está Luis Suarez. Está Antón Varela. Está el speaker nuevo y el viejo, y el pavo de la tienda Ekipos y Suso el de la radio. La tensión es palpable. No os mereceis sudar esta camiseta. Fayçal y Cartabia llegan a las manos, se revientan los pómulos, se besan con sangre.

Avisan de que arranca la segunda parte. Mi padre se ha vuelto a quedar dormido. Sintonizo ArenaVision y me cabreo a ver a los 11 jugadores del Dépor de pie. Abro Matadero, escribo un título motivacional para convencerme: voltaremos por cojones. Pienso en el fanzine que voy a dejar lleno de esperanza en la Nave 1839, pienso en el fanzine que dejé ayer, pienso si ayer al final dejé alguno. Pienso en qué coño hice ayer. De repente Lucas la agarra y echa a correr. Se cree que aún juega en el PAOK, se olvida de Jonás mangándole el iPod, se olvida de Juando llamándole subnormal, se olvida del contrato millonario del EuroCelta, se olvida de los Blues escupiéndole la camiseta, se olvida de que es del Barça, de que odia a Víctor, a Tino, al Dépor, que lo unico que quiere es que arda Riazor, eliminarnos en Copa, que le partan la pierna, que liquidemos, que fundan la plata de nuestros títulos para regalar cuberterías en La Voz de Galicia y sobrepasado por tanta excitación marca su gol diecisiete y mira al cielo pidiendo perdón. No besa el escudo, lo muerde. Llora de pena. ¿En qué nos hemos convertido? El banquillo enmudece. La desolación no se puede explicar con palabras.

Entra Jonás para dejarnos con diez. Lucas está mudo, perdido, desconsolado. Valerón sufre un desmayo en Gran Canaria. Esto no mejora, sacamos a Luis Alberto antes de que haga detonar la bomba instalada bajo la portería de Manu Fdez. Cuarto gol del Granada, solo faltamos nosotros. Lucas, perplejo, abandona el campo. Victor le da un gancho de derechas al salir y lo tienen que agarrar. Lucas con la boca sangrando solo sabe decir “lo siento”. Lucas in the sky with diamonds, Lucas quédate sin respiración. Sale Oriol, es infalible, no puede salir mal. Que están ganando coño. Acaba el partido, estamos en Primera un puto año más. Suicidio colectivo. Para esto tanta ilusión, joder. Canta Aspas, canta. Ahora sí, que nos lo merecemos.

Bergan

Lucas Pérez NO es de Monelos

Vamos a ver. De donde venga cada uno tiene una importancia relativa. No vamos aquí a quitar la ilusión a los muchachos que se alegren de ser de tal o cual calle o que sientan orgullo de barrio. Cada uno que sea de donde le sale de las gónadas, aunque luego venga otro tocagónadas a recordarle que estrictamente no es de allí. Los queremos a todos y todos son necesarios. Lo que no es asumible es que desde la prensa (deportiva o no) se salten todo rigor posible para utilizar hasta la extenuación fórmulas baratas basadas en una mentira. No puede ser que haya una reacción en cadena y en consecuentes artículos se vayan repitiendo datos falsos en forma de mantra porque otro ya los ha mentido antes. No puede ser y tampoco debería servir como excusa la falta de tiempo para comprobar cada hecho. Hablo claro: Lucas Pérez no es de Monelos y vamos a hacerle un favor a la prensa de demostrárselo en este artículo. De nuevo desde el Matadero salvando el mundo.

Desconocemos las razones por las que Lucas Pérez paso de ser del Barrio de las Flores (La Voz de Galicia – septiembre 2014) a ser por obra divina del barrio de Monelos (hasta CUATRO veces se usa como construcción en este artículo de La Opinión de A Coruña de diciembre de 2015) ¿Por qué es canónico ahora que Lucas Pérez es de Monelos y no del Barrio de las Flores? ¿Qué se considera el barrio de uno? ¿Por qué tanta controversia? Partimos del final porque lo tuvimos bien cerca. En el programa En Xogo de la TVG2 a Lucas le pregunta Carlos García Verdugo directamente si es del Barrio de las Flores o de Monelos de forma meridianamente clara, sin un resquicio a interpretaciones. Lo podéis ver en el minuto 58 de esta entrevista y lo podéis comprobar en esta transcripción de lo mismo en la página oficial de Lucas.

Barrio

Pues sensacional. Ni el propio Lucas tiene (o quiere dar) una respuesta para nosotros. Su punto es cierto, como ya ha comentado en varias entrevistas su infancia y preadolescencia la pasó con sus abuelos (hasta que estos desgraciadamente fallecieron cuando él contaba con 14-15 años) hasta que se largó a Gasteiz (cuando contaba con 16-17 años). La importancia que los abuelos de Lucas juegan en su vida queda muy patente en esta entrevista de Coruña Deportiva, en la que por cierto se vuelve a referir al tema de los barrios y menciona, como curiosidad, que ha jugado en plazas de todas partes: menciona al Barrio de las Flores pero no nada relacionado con Monelos.

Así que partamos de lo que el propio Lucas dice, que se siente de ambos lugares, de Monelos y del Barrio de las Flores, que ha vivido a camino entre ambos sitios y se siente como tal de ambos. Vamos a aceptar (y respetar) esta premisa de Lucas, que no tiene un solo sitio de procedencia y que no hace distinciones porque ambos lugares están separados por una calle de diferencia. Y en efecto es así, la avenida de Monelos sirve de “frontera” para los dos barrios.

monelosbfLa Avenida de Monelos es lo incorrectamente etiquetado en el mapa como “Carretera de Eirís”. El mapa no cubre la parte cercana al Parque de Oza que también sería Monelos, solo se marca para ver la división con el BF.

Este no es un dato que me saque de la manga. Si bien la división en barrios es algo muy subjetivo basado en características culturales, geográficas, arquitectónicas o incluso políticas, podemos llegar a un acuerdo de que si algo no existe no puede ser considerado parte de algo que existe. En la foto vemos clara la división. El Barrio de las Flores, que se construyó a finales de los 60 y bajo un determinado nombre, no puede ser parte de Monelos en la medida que reconozcamos que existe el Barrio de las Flores como tal. Lo mismo pasa con el Polígono de Elviña, no puede ser parte de Monelos desde el momento en el que se construyó como un ente distinto. “No, es que está en la zona de Monelos” Puedo comprarlo, hasta que se construyó y constituyó como un barrio distinto. Por tanto no podemos decir que el BF “es Monelos”. No, si reconocemos la existencia del BF, lo reconoceremos como algo distinto a Monelos. Dado que los periódicos no han tenido ningún problema en reconocer la existencia del BF como tal, la información que establece la Wikipedia a este respecto nos parece bastante ajustada:

wiki

Tenemos tres entes entonces: el Polígono de Elviña, dentro del cual estaría el Barrio de las Flores y Monelos. Como el Barrio de las Flores tiene suficiente entidad y fama como para considerarse independiente a la 2ª fase de Elviña (además de que cuando la gente se refiere a Elviña, jamás se refiere al Barrio de las Flores) vamos a pensar que son 3 barrios distintos y volvemos al principio. Lucas vivió a caballo entre dos barrios (Monelos y BF) y no pasa nada, no es incorrecto que los periódicos utilicen la fórmula de “el de Monelos” al igual que no es incorrecto que usen “el del Barrio de las Flores”.

Pero queda un aspecto curioso a revisar o este artículo hubiese sido un ejercicio de futilidad. Buscando información sobre la infancia de Lucas, encuentro un agente relevante para comprender la vida y por donde se movía el chaval cuando era joven: la peña deportivista con su nombre, formada según cuentan en su twitter por sus amigos de Monelos y del Barrio de las Flores.

Enlace permanente de imagen incrustadaPero B.F. en la pancarta

En su bio de Twitter nos dan un dato más para comprender de donde sale Lucas Pérez.

torres

De las torres de Monelos. Qué interesante. Además de esto, una chica llamada Patricia Gómez también comenta lo mismo en una publicación en Facebook del Deportivo. Las torres de Monelos. Fenomenal. Además, se da la casualidad, por cercanía, yo mismo vivo en la 2ª fase de Elviña, tengo la posibilidad de hablar con gente de las torres que me confirman que sí, que “Luquitas” es de allí porque sus abuelos vivían en una de las torres. Que tenía una zurdita fantástica y jugaba con los mayores. Parece que debe ser el mismo. Así que cuando Lucas habla de su vida en Monelos, podemos centrarla más: Lucas estuvo a caballo entre el BF y las torres de Monelos, también conocidas como “Torres de los marineros”, que se construyeron en los 60-70 para albergar familias de marineros de una cooperativa, un ejercicio habitual de la época.

Y lo maravilloso de las torres de Monelos es que no están dentro de Monelos, si no de la 2ª fase de Elviña.

Dado a la cercanía con la avenida y la zona en la que están, existe cierta confusión a la hora de delimitar a qué barrio pertenecen las torres. Es curioso que el centro cívico de Monelos (ahora rebautizado como Monelos-Pajaritas para, quizás, ajustarse más a la realidad) esté situado a continuación y dentro del mismo “parque” que el Mercado de Elviña. Es normal. Las fronteras son tenues y la mayoría de gente no se preocupa. Además de que existiendo el pueblo de Elviña, es una forma fácil de facilitar una diferenciación, obviando la construcción del Polígono. Pero, siendo estrictos, no se corresponde con la realidad.

Las torres de Monelos están dentro del triángulo que se edificó en la creación del Polígono de Elviña (también está el BF pero ya hemos decidido darle entidad propia). Lo podemos ver en este estudio sobre los desarrollos urbanos en A Coruña del 1940 al 2000 (página 34) en la que también hacen diferenciación con el Barrio de las Flores (aunque parece que hay alguna divergencia en cuanto a las fases). Vemos claramente que la zona de corte donde empezó la construcción del Polígono de Elviña tiene como límite la propia avenida de Monelos. Por tanto, cuando Lucas Pérez habla de que pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Monelos, si ésta fue en las Torres de Monelos, Lucas Pérez pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Elviña.

Pero queda un fleco por resolver que ata todo el asunto. Lucas Pérez habla de vivir de los dos lados de la Avenida de Monelos y de ser así no tendría nada que ver con Elviña. Salvo que lo que Lucas dice es que ambos barrios están divididos por una calle. No habla nada de la Avenida de Monelos, porque la calle que menciona Lucas no es la Avenida de Monelos, si no la Ronda Camilo José Cela, la cual por cierto no es tan ancha como la Avenida de Monelos y parece que encaja algo más con la idea de una frontera tenue (si no me equivoco la Avenida de Monelos llega a tener en algún punto 6 carriles… delimitaría bastante bien ambos barrios).

frontera

Así que de Monelos nada de nada. Lucas Pérez podrá ser de Elviña, podrá ser del BF pero decir que es de Monelos es un tanto inexacto y las pistas las dio él mismo (es igual de Monelos que de Oza, por poner un ejemplo). Así por esto, se recomienda a la prensa deportiva que corrijan la muletilla para ser más correctos o al menos no utilicen el “de Monelos”, algo muy subjetivo y polémico, hasta la extenuación. Se aconseja el uso de “el del Barrio de las Flores” o si no se quiere dejar de lado que vivió en ambos sitios “el de Elviña” dado que el BF de alguna manera está encuadrado en su primera fase. Estas son nuestras recomendaciones al menos hasta que el propio Lucas salga a dar datos exactos sobre su domicilio y desmienta todo lo investigado aquí. Hasta entonces, ni olvido ni perdón, Lucas Pérez no es de Monelos. Basta de apropiación indebida.

Deportivo Tecnicolor

Uno de los objetivos de la globalización (si no el último) es convertir todas las ciudades en la misma. Reorganización urbanística: el Decathlon al lado del Worten, los mendigos debajo de los bancos del parque para que no se vean, un kebab situado a no menos de cien metros de donde estés y una orilla del río mucho más pobre que la otra. Es importante que esos parques tengan aspersores que funcionen todos los días independientemente de que la ciudad tenga clima monzónico. El resto del inventario también es genérico: ceniceros a disposición de los bañistas, ayudas para jóvenes talentos familiares del partido en el poder y concurso de tapas con dos premios, tradicional e innovadora. La ciudad tiene que estar limpia pero no demasiado, no vaya a perder el encanto. El servicio de limpieza deberá contratar a un tipo que camine por las calles soltando, por ejemplo, servilletas manchadas con un trozo de cucurucho de helado. En general pavimentos y muros deben estar acolchados para que no nos hagamos daño ni intentando suicidarnos y no puede existir tampoco ningún símbolo que ofenda a ningún tipo de colectivo formado a raíz de la aparición del símbolo. Para algo somos ciudadanos del mundo y debemos sentirnos en casa –ergo, poner los pies en la mesa– en cualquier lugar. Todos los lugares son éste y de ahí no nos bajamos. El mundo es uno. ¿Celebrar Acción de Gracias? En mi casa se ha hecho de toda la vida del Señor. ¿Hay un chino entrenando en A Madroa? Pues será, como muchísimo, de Oia.

En el fútbol la globalización significa que seis jugadores de cada club son propiedad de un señor que se deja ver por el estadio cada cuatro meses, le explican antes de entrar que los de verde son los suyos y cuando saltan los jugadores al césped ve numeritos con los stats encima de sus cabezas, como si estuviera jugando al FIFA o mejor aún, como si estuviera viendo el catálogo de IKEA, que por otra parte deberá estar situado no demasiado lejos del Decathlon. Es imperativo que cuando asome la cabeza por el palco se le aplauda y se canten canciones populares de su país natal, americanos os recibimos con alegría. También es imperativo que, bastante antes de lo esperado, acabe teniendo que esconderse para que no le tiren al río –el DJ cambia de registro, ahora ni yanquis ni patrones, los vamos a reventar– casi siempre desde la orilla pobre, por cierto.

La vida gira en torno a uno de estos libros de guía de conversación para turistas que te regalan y nunca los abres.

Globalización significa que tus jugadores llevan en el culo y los codos, sin que los distingamos, publicidad de alguna empresa con sede en Júpiter mientras que la LPF y MediaPro dejan la cabeza cortada del dealer de Giovanella en tu cama para que aceptes que gestionen la página web de tu equipo. Esto último porque la liga BBVASantanderInditexCampofrío es, contra todo pronóstico, la mejor liga del mundo. En un futuro no se descarta que, para no ofender, los equipos se conozcan por números y no por nombres y que mascotas dinámicas hiperdrogadas anuncien las hamburguesas que venden en el ambigú por el precio del sueldo diario de un jornalero. En pos de la solidaridad el Real Madrid establecerá su sede en Osaka, siendo el infame estadio de Concha Espina una sucursal del 非常に由緒とレアルマドリードのサッカークラブ (Osaka Ral Madrid CF).

Para cuando esto pase no estaremos muertos, pero aún tendremos que aguantar los resoplidos que salen del recto de los babuínos de turno cada vez que Álex Bergantiños aparece en el 11 titular.
Ojalá hubiera río para todos ellos pero bastante ya se ahogan cuando suena el silbato.

Mientras tanto esperamos el apocalípsis. Vomitamos los empates sobre el pantone, azul real de un Deportivo tecnicolor que planea entre los andamios de Riazor sin escoger en que puesto asentarse, que no sale por la tele pero se filtra en los bares. Desde este parque temático de lipotimia y fe creemos en todos ellos y comienzan a ser ya un revival de la banda que fue. Un regalo de navidad, algo que aprender de nuevo. La gente tiene dudas pero se arranca con algún canturreo. Todo bien. No sé, si Mosquerita no hubiera dejado el hockey, lo seguiría por tierra y por mar. Si por mar en un buque de guerra, si por tierra montado en Fayçal. Prosigamos con la obra.

Fernando in the sky with diamonds

Lo más difícil no es saber lo qué escribir. Lo complicado desde que el primer egipcio manchó el primer papiro es saber cuando escribir. Uno no puede coger a lo loco y arrancar a espumarajos en la hoja vacía en cuanto el bullied que lleva dentro se rebela. Uno tiene que mirar por la ventana a ver qué tiempo hace y si éste no es propicio serenarse, toser, dar un paseo, regar las plantas, tropezar y volver a su asiento a ver si es buen momento, todo mientras el bolígrafo (pretérito teclado, acaso menos triste y táctil) aguanta tembloroso con la resaca adelantada de la ira que se espera que no venga. Que este sábado empieza todo otra vez.

Si el cinismo nos salva la edad adulta, si nos droga para que solo veamos nóminas y sitios para aparcar, si nos olvidamos del sofá raído que bautizó el verano en que devoramos calmantes como alimañas, fue tan solo porque a la vida hay que difuminarla para que no nos corten los bordes. Hace dos temporadas paseábamos en vidas así, sedantes, en la apatía que llega tras la violencia reincidente. Esperando el desastre encendiendo la Play para una nueva copa Konami; apagando cigarrillos en un plato de comida.

Hace dos temporadas vivíamos tan adormilados que veinte minutos después de que acabase el partido seguíamos en Riazor comiendo pipas y comentando lo buenos que eran Pink Floyd. Ni la calculadora sacábamos del hastío.

Aburridos de la cuesta abajo, de la muerte neuronal de tardes de martillos gigantes y mejores amigos que no existían, necesitábamos la magia y alguien la trajo, perdón, alguien trajo la excusa y con ella saltamos al campo recordando que estábamos jugando al fútbol.

Se esfumó pronto también, como deben hacerlo los mitos para no enquistarse, para que no nos aburran. Trajo la magia y la depositó lentamente en nuestras lenguas y nosotros la tragamos, como una oblea que es el mismo Dios. Luego volvimos a nuestras vidas y dejamos que el payaso se despidiese, sin caminos cruzados, sin nostalgia de exparejas.

El sábado empieza todo como cuando nos arrancaste de aquel sofá sin que nadie supiera quien te había dejado entrar al local. Antes que tú solo éramos cuatro amigos organizando una cena que jamás se celebraría. Echábamos a suertes quien se acercaría al supermercado a por cervezas and so on, and so on. Fernando, a menudo yo aún te sueño, sobre todo en esas noches de fichajes que no se cierran, sobre todo en esos empates de mierda y de costras de humo y salitre en las barbas de vuelta a casa. Te sueño aupado en un mar de hombros  gritando “¡al Athletic! ¡al Athletic!”, abofeteando nuestros letargos, desubicado e inmenso. Aunque pernoctes mil veces tras una bala de paja, desahuciado, loco, y te nieguen tres veces aquellos en los que confiaste, yo te creo y otros mil como yo me siguen, recordamos tus lecciones para esta nueva temporada y te vemos, te vemos siempre en nuestros mejores sueños ahora que es el momento, desnudo, sentimental, feliz, bañándote con calma en una bañera oxidada e imperial, hasta arriba de diamantes de primera.

Fernando Vázquez