Villarreal – Dépor, J37

Jornada 37 de la Liga Santander 2016-2017. Domingo 14 de mayo.

Villarreal 0-0 R.C. Deportivo

Ooooooooooh.

Que se vayan todos,

que no quede

ni uno solo.

 

Que no me sirve ya ninguno. En estos meses aciagos, hundidos en la impotencia, le he acabado de coger manía a todos. En esta temporada de la que solo se puede salvar el milagro de Álex Bergantiños contra el Barça, he acabado odiando hasta a Florin Androide. He insultado gravemente a Fernando Navarro. He vituperado a la familia de Albentosa y del que lo trajo. Me he reído de Arribas y he llorado con Sidnei Rechel. Ya no los quiero más. Ya no soporto los toques de mierda de Fayçal. Ni los regates hacia atrás de Carles Gil. Ni un minuto más de la desidia de Emre, de los casi de Bruno, del pijerío de Mosquera ni de los gestos airados de Lux. Basta ya, Juanfran, no nos representas.

Para esto, para sufrir esto, para ver esto, para ser este equipo: para esto Laure y Álex y JuanDo y Juan Carlos y Luis y los demás. Para esto, mejor aquello.

Pero antes, que se vaya Pepe Mel. Su lengua de serpiente ha apuntado siempre en la dirección contraria a aquella por la que nos ha acabado llevando. No, este equipo no era tan bueno como decías, faltándole al respeto al anterior entrenador. Sí, este equipo es bastante peor hoy que el día que llegaste, que el día después a perder 4-0 en Butarque. Nunca más.

Y, sobre todo, que se vayan los que nos han robado el relato, los que nos han convertido en un equipo más, en un club que vaga por la primera división sin proyecto, sin idea, sin objetivo más allá de acumular dinero para solventar la deuda. Que sí, que es lo que hay, pero sabe a poco. Sabe a poco porque no deja de ser un bucle infinito en el que partimos en verano con ilusión, las cosas no salen, been there, done that, echamos al entrenador, viene otro y nos salvamos en El Madrigal. Que ya puestos a no tener nada que aportar, qué mejor sitio que El Madrigal. Partidos indistinguibles, emocionados durante segundos, indolentes durante minutos, y aburridos durante meses.

Y si no se van, que no se van a ir, al menos que nos den algo a lo que aferrarnos. Algo que no sea pasar 9 meses por año intentando no llamar mucho la atención para que en las 3 últimas jornadas los equipos contra los que nos jugamos la vida nos concedan el empate. Una historia, una idea, un maldito líder.

Szymanowski, bonito, tú no te vayas, tú te puedes quedar.

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