Nuevas impresiones de Luisinho (II)

((((Tales: –  Luís en el Parque de Santa Margarita, esse parque. Las hojas de los árboles hacen piruetas y el Planetarium tiene una boca que habla en portugués.

Agora… tudo… é teu… Agora… és…. intocável…

La chaqueta con brillos espásticos arde traslúcida sobre el pecho de Luisi, que se arquea mareado. Es una epifanía, una reverberación de todas las cosas que le han estado pasando, una afirmación de los dioses que le conecta directamente con las visiones que tenía su vieja en Avintes, cuando él era solo un bebé.

Cristo do Céu… em breve virá…

20’37 de la tarde. Coches acumulados en la Avenida del Ejército. La mirada de Luisinho Correia se para en los tres estuches de gafas de sol que rodean la palanca de cambios. Los tres son de la misma marca, Silvano Domani. Se pregunta durante unos minutos por qué Sidnei quiso esas y no las otras, de Guess, que estaban claramente mucho mejor.

En casa, desde que no está su mujer, hay cuadros nuevos. Una reproducción en gigante del “Convergence” de Pollock preside el corredor de entrada. Foda-se. También cosa de Sidnei. A Luisi le gusta andar con Sidnei pero le está empezando a tocar un poco las bolas… De todo sabe más. De películas. De bañadores. Que si folla de pie… Pero piensa en cómo sería si no le tuviera y se sienta en el cheslong de cuero blanco. Son humanas situaciones…

Ya ves. Dos meses desde que Fernandina agarró las maletas y se najó con los niños, harta de subidones, de teles cada vez más grandes y horas cada vez más altas. Farta de tudo… Del instagram, de todas esas fotos con Luisinho vestido de fáquer, de los 37 modelos de gafas de sol acumulados en una estantería de caoba que su marido mira embobado mientras se viste.

22’03 de la noche. Suena el teléfono pero Luís no lo pilla. El espejo dice te quiero. Vogue, vogue… let your body move to the music… Era Sidnei. El espejo está sudando. La música invade el diseño. Era Sidnei diciendo todos los nombres de la puta canción en el Moom: Marlon Brando, Jimmy Dean, on the cover of a magazine… Esos nombres que él se sabe.

Puta…

Dos ángeles entran por las puertas de cristal de la terraza. Traen unos papiros que Luisinho firma en pelotas. Foda-se mais e mais, caralha… Sidnei le da un beso, lo ama. Ya no hay violencia en su vida, solo amor, pero no para Fernandina, sitiada por el recuerdo en una casa de Matosinhos. Todo el chorro va a parar directamente al esófago de Luís Carlos Correia Pinto, quien, con los dioses de su mano, recorre ya el camino del héroe.

Mas olha…

Con una amante, otra vez en el Parque de Santa Margarita. Es un fracaso. Conversaciones de mierda, gelado da merda do mango e a puta que o pariu… Se siente vacío y conduce hasta Santa Cristina. En el escaparate de una tienda de sofás cree ver a un niño que le saluda. Foda-se minha vida… Luego para, sale del Audi A5 Sportback y se sienta en su morro. Hay una palmera. Hay otro domingo sin familia. Nuevos vicios. Hay un recuerdo del Luisinho que se dedicaba poco más que a repartir ostiones, de la lobotomía a la que ese Luisi fue sometido en casa de Fernando Vázquez, una noche, sin parar de hablar. Luís, faime caso… re-den-ción. Luís frunce tanto el ceño que una purila tropieza en la acera, a sus espaldas. Luisinho es tan Luisinho que tiene ganas de encararse con su exitoso nuevo yo, que se le ponga farruco y meterle un puño en el estómago. Luisinho siempre siempre siempre

Cuspo-te, puta…

peleará contra sí mismo.

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Viaje al fin de los canteranos

Era la noche del fin del mundo. Miles de chuponas y guiñapos sin cabeza se confundían con la estela de bugas humeantes. Era Vigo al galope, Churruca en la chispa, y Carlos con Chuspo y Matute en medio del jaleo, borrachos como cubas. Colocados. Dientes y ojos. Todo abierto, sangrante, blanco, había fuego. Salían de La Iguana hechos mierda, con el orballo cantándoles muerte en sus nucas de perro, con un frío de cojones que les hacía cagarse con más fuerza en los modernos: si os comiese la cabeza un cerdo el día que nacisteis… Pestilencia! Las aceras crepitaban envueltas en carne sebosa, sexo, esgarro. Caminaban. Tres desgraciados coruñeses buscando un puto bar donde meterse para seguir con la fiesta. Buscando hostias entre unos edificios que parecían hacerse pajas a su paso. Lo quieres? Lo tienes. De repente, una visión:

el chorbo iba con un gorro de estos que venden en los negros,

detectó a peña de Coruña por el habla

nadie lo conocía hasta que enseñó la postalilla en el móvil

José Manuel Lafuente Garrido. Senel. Empate a puerta cerrada. Canteranos de ferralla. Los primeros años oscurísimos. Un debut escrito con letras de oro en la historia del Real Club Deportivo. Senel. Medio calvo. Buscando esquinas por Churruca donde soltar la chapa.

hombre! sois de Coruña?

no me conocéis, joder? me hizo un penalti el Albelda…

senel depor renaldinhos

Chuspo lo reconoció al instante. Fluyeron las miradas. Senel los enganchó y se los llevó a las profundidades. Unas calles, unas meadas, unos litros de birra.

ahora juego en el Rápido de Bouzas

estoy metido en el tema de los frigoríficos…

Un after. Veneno. Matute vomitaba y Senel nadaba en el meollo a la caza de alguna pava. Éxito. La misma táctica y a correr. YO-JUGUÉ-EN-EL-DÉPOR. Chuspo esperaba para ver si aquella visión implementaba su fuerza y sacaba la farlopa. Hecho. La imagen de Iván Carril en plan travelo se le subió, por un momento, a la cabeza, y luego esnifó. Lo mismo hicieron sus compadres en aquel garito de mierda, en aquel frigorífico donde Senel se morreaba a ratos con una fulana, donde Senel abría los ojos hasta el paroxismo, donde Senel reía desatado, loco, escribiendo con cada carcajada la historia apocalíptica de los canteranos blanquiazules.

Lucas Pérez NO es de Monelos

Vamos a ver. De donde venga cada uno tiene una importancia relativa. No vamos aquí a quitar la ilusión a los muchachos que se alegren de ser de tal o cual calle o que sientan orgullo de barrio. Cada uno que sea de donde le sale de las gónadas, aunque luego venga otro tocagónadas a recordarle que estrictamente no es de allí. Los queremos a todos y todos son necesarios. Lo que no es asumible es que desde la prensa (deportiva o no) se salten todo rigor posible para utilizar hasta la extenuación fórmulas baratas basadas en una mentira. No puede ser que haya una reacción en cadena y en consecuentes artículos se vayan repitiendo datos falsos en forma de mantra porque otro ya los ha mentido antes. No puede ser y tampoco debería servir como excusa la falta de tiempo para comprobar cada hecho. Hablo claro: Lucas Pérez no es de Monelos y vamos a hacerle un favor a la prensa de demostrárselo en este artículo. De nuevo desde el Matadero salvando el mundo.

Desconocemos las razones por las que Lucas Pérez paso de ser del Barrio de las Flores (La Voz de Galicia – septiembre 2014) a ser por obra divina del barrio de Monelos (hasta CUATRO veces se usa como construcción en este artículo de La Opinión de A Coruña de diciembre de 2015) ¿Por qué es canónico ahora que Lucas Pérez es de Monelos y no del Barrio de las Flores? ¿Qué se considera el barrio de uno? ¿Por qué tanta controversia? Partimos del final porque lo tuvimos bien cerca. En el programa En Xogo de la TVG2 a Lucas le pregunta Carlos García Verdugo directamente si es del Barrio de las Flores o de Monelos de forma meridianamente clara, sin un resquicio a interpretaciones. Lo podéis ver en el minuto 58 de esta entrevista y lo podéis comprobar en esta transcripción de lo mismo en la página oficial de Lucas.

Barrio

Pues sensacional. Ni el propio Lucas tiene (o quiere dar) una respuesta para nosotros. Su punto es cierto, como ya ha comentado en varias entrevistas su infancia y preadolescencia la pasó con sus abuelos (hasta que estos desgraciadamente fallecieron cuando él contaba con 14-15 años) hasta que se largó a Gasteiz (cuando contaba con 16-17 años). La importancia que los abuelos de Lucas juegan en su vida queda muy patente en esta entrevista de Coruña Deportiva, en la que por cierto se vuelve a referir al tema de los barrios y menciona, como curiosidad, que ha jugado en plazas de todas partes: menciona al Barrio de las Flores pero no nada relacionado con Monelos.

Así que partamos de lo que el propio Lucas dice, que se siente de ambos lugares, de Monelos y del Barrio de las Flores, que ha vivido a camino entre ambos sitios y se siente como tal de ambos. Vamos a aceptar (y respetar) esta premisa de Lucas, que no tiene un solo sitio de procedencia y que no hace distinciones porque ambos lugares están separados por una calle de diferencia. Y en efecto es así, la avenida de Monelos sirve de “frontera” para los dos barrios.

monelosbfLa Avenida de Monelos es lo incorrectamente etiquetado en el mapa como “Carretera de Eirís”. El mapa no cubre la parte cercana al Parque de Oza que también sería Monelos, solo se marca para ver la división con el BF.

Este no es un dato que me saque de la manga. Si bien la división en barrios es algo muy subjetivo basado en características culturales, geográficas, arquitectónicas o incluso políticas, podemos llegar a un acuerdo de que si algo no existe no puede ser considerado parte de algo que existe. En la foto vemos clara la división. El Barrio de las Flores, que se construyó a finales de los 60 y bajo un determinado nombre, no puede ser parte de Monelos en la medida que reconozcamos que existe el Barrio de las Flores como tal. Lo mismo pasa con el Polígono de Elviña, no puede ser parte de Monelos desde el momento en el que se construyó como un ente distinto. “No, es que está en la zona de Monelos” Puedo comprarlo, hasta que se construyó y constituyó como un barrio distinto. Por tanto no podemos decir que el BF “es Monelos”. No, si reconocemos la existencia del BF, lo reconoceremos como algo distinto a Monelos. Dado que los periódicos no han tenido ningún problema en reconocer la existencia del BF como tal, la información que establece la Wikipedia a este respecto nos parece bastante ajustada:

wiki

Tenemos tres entes entonces: el Polígono de Elviña, dentro del cual estaría el Barrio de las Flores y Monelos. Como el Barrio de las Flores tiene suficiente entidad y fama como para considerarse independiente a la 2ª fase de Elviña (además de que cuando la gente se refiere a Elviña, jamás se refiere al Barrio de las Flores) vamos a pensar que son 3 barrios distintos y volvemos al principio. Lucas vivió a caballo entre dos barrios (Monelos y BF) y no pasa nada, no es incorrecto que los periódicos utilicen la fórmula de “el de Monelos” al igual que no es incorrecto que usen “el del Barrio de las Flores”.

Pero queda un aspecto curioso a revisar o este artículo hubiese sido un ejercicio de futilidad. Buscando información sobre la infancia de Lucas, encuentro un agente relevante para comprender la vida y por donde se movía el chaval cuando era joven: la peña deportivista con su nombre, formada según cuentan en su twitter por sus amigos de Monelos y del Barrio de las Flores.

Enlace permanente de imagen incrustadaPero B.F. en la pancarta

En su bio de Twitter nos dan un dato más para comprender de donde sale Lucas Pérez.

torres

De las torres de Monelos. Qué interesante. Además de esto, una chica llamada Patricia Gómez también comenta lo mismo en una publicación en Facebook del Deportivo. Las torres de Monelos. Fenomenal. Además, se da la casualidad, por cercanía, yo mismo vivo en la 2ª fase de Elviña, tengo la posibilidad de hablar con gente de las torres que me confirman que sí, que “Luquitas” es de allí porque sus abuelos vivían en una de las torres. Que tenía una zurdita fantástica y jugaba con los mayores. Parece que debe ser el mismo. Así que cuando Lucas habla de su vida en Monelos, podemos centrarla más: Lucas estuvo a caballo entre el BF y las torres de Monelos, también conocidas como “Torres de los marineros”, que se construyeron en los 60-70 para albergar familias de marineros de una cooperativa, un ejercicio habitual de la época.

Y lo maravilloso de las torres de Monelos es que no están dentro de Monelos, si no de la 2ª fase de Elviña.

Dado a la cercanía con la avenida y la zona en la que están, existe cierta confusión a la hora de delimitar a qué barrio pertenecen las torres. Es curioso que el centro cívico de Monelos (ahora rebautizado como Monelos-Pajaritas para, quizás, ajustarse más a la realidad) esté situado a continuación y dentro del mismo “parque” que el Mercado de Elviña. Es normal. Las fronteras son tenues y la mayoría de gente no se preocupa. Además de que existiendo el pueblo de Elviña, es una forma fácil de facilitar una diferenciación, obviando la construcción del Polígono. Pero, siendo estrictos, no se corresponde con la realidad.

Las torres de Monelos están dentro del triángulo que se edificó en la creación del Polígono de Elviña (también está el BF pero ya hemos decidido darle entidad propia). Lo podemos ver en este estudio sobre los desarrollos urbanos en A Coruña del 1940 al 2000 (página 34) en la que también hacen diferenciación con el Barrio de las Flores (aunque parece que hay alguna divergencia en cuanto a las fases). Vemos claramente que la zona de corte donde empezó la construcción del Polígono de Elviña tiene como límite la propia avenida de Monelos. Por tanto, cuando Lucas Pérez habla de que pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Monelos, si ésta fue en las Torres de Monelos, Lucas Pérez pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Elviña.

Pero queda un fleco por resolver que ata todo el asunto. Lucas Pérez habla de vivir de los dos lados de la Avenida de Monelos y de ser así no tendría nada que ver con Elviña. Salvo que lo que Lucas dice es que ambos barrios están divididos por una calle. No habla nada de la Avenida de Monelos, porque la calle que menciona Lucas no es la Avenida de Monelos, si no la Ronda Camilo José Cela, la cual por cierto no es tan ancha como la Avenida de Monelos y parece que encaja algo más con la idea de una frontera tenue (si no me equivoco la Avenida de Monelos llega a tener en algún punto 6 carriles… delimitaría bastante bien ambos barrios).

frontera

Así que de Monelos nada de nada. Lucas Pérez podrá ser de Elviña, podrá ser del BF pero decir que es de Monelos es un tanto inexacto y las pistas las dio él mismo (es igual de Monelos que de Oza, por poner un ejemplo). Así por esto, se recomienda a la prensa deportiva que corrijan la muletilla para ser más correctos o al menos no utilicen el “de Monelos”, algo muy subjetivo y polémico, hasta la extenuación. Se aconseja el uso de “el del Barrio de las Flores” o si no se quiere dejar de lado que vivió en ambos sitios “el de Elviña” dado que el BF de alguna manera está encuadrado en su primera fase. Estas son nuestras recomendaciones al menos hasta que el propio Lucas salga a dar datos exactos sobre su domicilio y desmienta todo lo investigado aquí. Hasta entonces, ni olvido ni perdón, Lucas Pérez no es de Monelos. Basta de apropiación indebida.

Deportivo Tecnicolor

Uno de los objetivos de la globalización (si no el último) es convertir todas las ciudades en la misma. Reorganización urbanística: el Decathlon al lado del Worten, los mendigos debajo de los bancos del parque para que no se vean, un kebab situado a no menos de cien metros de donde estés y una orilla del río mucho más pobre que la otra. Es importante que esos parques tengan aspersores que funcionen todos los días independientemente de que la ciudad tenga clima monzónico. El resto del inventario también es genérico: ceniceros a disposición de los bañistas, ayudas para jóvenes talentos familiares del partido en el poder y concurso de tapas con dos premios, tradicional e innovadora. La ciudad tiene que estar limpia pero no demasiado, no vaya a perder el encanto. El servicio de limpieza deberá contratar a un tipo que camine por las calles soltando, por ejemplo, servilletas manchadas con un trozo de cucurucho de helado. En general pavimentos y muros deben estar acolchados para que no nos hagamos daño ni intentando suicidarnos y no puede existir tampoco ningún símbolo que ofenda a ningún tipo de colectivo formado a raíz de la aparición del símbolo. Para algo somos ciudadanos del mundo y debemos sentirnos en casa –ergo, poner los pies en la mesa– en cualquier lugar. Todos los lugares son éste y de ahí no nos bajamos. El mundo es uno. ¿Celebrar Acción de Gracias? En mi casa se ha hecho de toda la vida del Señor. ¿Hay un chino entrenando en A Madroa? Pues será, como muchísimo, de Oia.

En el fútbol la globalización significa que seis jugadores de cada club son propiedad de un señor que se deja ver por el estadio cada cuatro meses, le explican antes de entrar que los de verde son los suyos y cuando saltan los jugadores al césped ve numeritos con los stats encima de sus cabezas, como si estuviera jugando al FIFA o mejor aún, como si estuviera viendo el catálogo de IKEA, que por otra parte deberá estar situado no demasiado lejos del Decathlon. Es imperativo que cuando asome la cabeza por el palco se le aplauda y se canten canciones populares de su país natal, americanos os recibimos con alegría. También es imperativo que, bastante antes de lo esperado, acabe teniendo que esconderse para que no le tiren al río –el DJ cambia de registro, ahora ni yanquis ni patrones, los vamos a reventar– casi siempre desde la orilla pobre, por cierto.

La vida gira en torno a uno de estos libros de guía de conversación para turistas que te regalan y nunca los abres.

Globalización significa que tus jugadores llevan en el culo y los codos, sin que los distingamos, publicidad de alguna empresa con sede en Júpiter mientras que la LPF y MediaPro dejan la cabeza cortada del dealer de Giovanella en tu cama para que aceptes que gestionen la página web de tu equipo. Esto último porque la liga BBVASantanderInditexCampofrío es, contra todo pronóstico, la mejor liga del mundo. En un futuro no se descarta que, para no ofender, los equipos se conozcan por números y no por nombres y que mascotas dinámicas hiperdrogadas anuncien las hamburguesas que venden en el ambigú por el precio del sueldo diario de un jornalero. En pos de la solidaridad el Real Madrid establecerá su sede en Osaka, siendo el infame estadio de Concha Espina una sucursal del 非常に由緒とレアルマドリードのサッカークラブ (Osaka Ral Madrid CF).

Para cuando esto pase no estaremos muertos, pero aún tendremos que aguantar los resoplidos que salen del recto de los babuínos de turno cada vez que Álex Bergantiños aparece en el 11 titular.
Ojalá hubiera río para todos ellos pero bastante ya se ahogan cuando suena el silbato.

Mientras tanto esperamos el apocalípsis. Vomitamos los empates sobre el pantone, azul real de un Deportivo tecnicolor que planea entre los andamios de Riazor sin escoger en que puesto asentarse, que no sale por la tele pero se filtra en los bares. Desde este parque temático de lipotimia y fe creemos en todos ellos y comienzan a ser ya un revival de la banda que fue. Un regalo de navidad, algo que aprender de nuevo. La gente tiene dudas pero se arranca con algún canturreo. Todo bien. No sé, si Mosquerita no hubiera dejado el hockey, lo seguiría por tierra y por mar. Si por mar en un buque de guerra, si por tierra montado en Fayçal. Prosigamos con la obra.

13.11.2011

  • Eo, Borxiña! Ven Sandra o dia do derbi… Oiches?
  • Como, como??? Pero que carallo dis.
  • Si, aproveita para facer visita, e ven con Brais. Van ver o partido infiltrados, en Preferencia Superior.
  • E por que carallo non van coa xente de Vigo? Non entendo.
  • Non sei, algo me dixo dunhas entradas.

Non o podia crer. Quedei mirando o peta mentres faiscaba no cinceiro, logo a tele, co PES parado. Iaquinta. Start. Outra vez. Dúas veces mais. Pause. Ao final rebentei:

  • Se crés que despois de estar esperando catro anos polo derbi vou deixar que me veñan aqui dous vigueses a tocar os collóns vas dada, eh?
  • Xa lle dixen que podian vir, non a vou chamar agora e dicirlle que non, asi que vaite facendo á idea, neno.
  • MECAGOHASTANCRISTO! JODER! Pero se pode saber quen carallo crés que és para foderme o dia do puto derbi? Esta tamén é a miña casa, oiches?
  • Pois terás que marchar dela se non queres aturalos, outra non che queda…

Once, trece, catorce pasos ata a cociña. Camiñando polo corredor daba berros, cagándome en todo. Volvín ao cuarto da tele e seguín dándolle ao PES, examinando a situación futura: Brais, o mozo vigués de Sandra, vigués típico, na casa. Independentista, socialista, clase obreira, celtarra, na casa, na casa, na casa. Pero non habia que facerlle, polo que os dias foron pasando sen que lle dese moitas voltas ao asunto.

Chegaron o dia antes do partido, pola tarde, e colléronme dun humor fantástico, todo benvidas, sorrisos, cervexas e mais cervexas que deron paso a conversacións nun tono conciliador:

  • O da canteira en Vigo é impresionante, non paran de sair rapaces…
  • Xa.
  • Non hai mellor xogador que Aspas na categoria.
  • Xa, xa.
  • A Galiza…
  • Xa, xa. Outra cervexa?

Falábamos, uns de pé, outros sentados. Sandra e a miña moza por un lado, Brais i eu por outro. O amorfo de Aspas viña de declarar que se puxera moi contento cando o brasuca aquel medio retardado que tiñan lle zoupara un patadón a Tristán nun derbi de infame recordo para os vigueses.

  • Se vós tivésedes un xogador como Aspas ben que vos gustaria, non?
  • Xa.

Decidiron sair a tomar algo aquela noite, pois Sandra queria visitar a algúns colegas que tiña por Coruña. Brais estaba nervoso. Eu quedei na casa, vendo pelis, bastante satisfeito por como estaba levando a movida. Aspas, a canteira, o fútbol de toque, desde Vigo para o mundo, ecuación maxistral, conciencia, todo en orde, unha man no ombreiro, palmadiñas. Xa, home, xa. Entendémonos ben, todos galegos pero nós menos, claro que si, xa estamos afeitos. 

Eu só queria que aquela merda pasase o antes posible e que chegase o puto partido. Comerlles o cráneo, darlles de ostias, gañar e soltarlle mais palmadiñas ao imbécil de Brais. “Subides seguro, home”, e veña para Vigo a rañar co garfo, que xa vos é tarde. Inundábame unha calma morna, pero sobre a medianoite algo crepitou na miña cabeza, unha idea bastante boa. Levanteime, fun ata o cuarto da tele e saquei un poster do Turu Flores desa carpeta que tiña chea de loucuras deportivistas. Abrín aquel papel de periódico e pareceume xigantesco, coa cara do noso ídolo tan grande como a miña. Biqueino nos ollos e díxenlle: veña, vai quentar un pouco as pernas, que mañá hai derbi. Quérote ben. Xa na habitación onde Sandra e Brais ían durmir, desfixen a cama cuidadosamente para meter ao Turu e logo fíxena outra vez para que ficase como antes. O Grande Perforador de vigueses fricionando o seu cuíño contra as sabas, outro gol. Boa noite.

A expedición chegou a casa arredor das tres da mañá, despertándome co ruido. Agardei pacientemente. Fodeume da ostia non escoitar ben o que dician. Algo pasaba. Deleiteime diante daquela percepción que estaba a ter e que me dicia que ao vigués non lle fixera moita gracia a carallada. Fíxenme o durmido, logo durmín.

Ao dia seguinte foron risas. Nada mais espertar a miña moza comentoume a xogada. Nengunha gracia, como era de esperar. Sandra mellor, porque realmente lle importa unha merda todo isto. Pero o outro. Ai, o outro! Feito un cristo. Gardando un pouco as formas. Odio, si. Pero galegos por aqui, galegos por alá. Galegos almorzando:

  • O de onte que.
  • Nada, oh.
  • Case che rompemos o poster, por gracioso.
  • Bueno, oh. Hai que poñerlle salsa.

Tras varios bocexos de diálogo, levei a Brais a tomar unhas cañas polo barrio, atendendo á petición da miña moza. Magnífico lenzo. Catro Camiños, camisolas branquiazuis en cada esquina, bares ateigados de xente zumbada cantando VIGO NO, chistes de vigueses, copas de cristal. Brais estaba pálido e non dicia moito, polo que saquei un abano de temas non futbolísticos que tocaba o sector naval, as folgas, os cans de azul e as pestes seculares do povo galego. De pouco valian os panos quentes naquel contexto de guerra. Pobre home. Decidín non prolongar a agonia do vigués e leveino para casa pois habia que comer e estar un pouco coas chavalas. Tristemente comimos e logo vimos un pouco o fútbol, o Sevilla ou algo asi. Achegábase a hora do partido. Quedáramos dúas horas antes cos nosos amigos, que viñan timbrar para ir todos xuntos a Riazor. A relativa tranquilidade de Brais viuse alterada cando cinco loucos chegaron á porta medio borrachos.

  • Eh, estes son Sandra e Brais, veñen de Vigo, é o que hai.
  • Lo siento mucho y tal. PUTA VIGO. Que sí, hombre, que sí. Lo siento EN EL ALMA. Es lo que hay.

Sandra estaba encantada, flipada co ambiente. Brais non cruzaba palabra algunha con ninguén e centrábase no seu móvil, que daba noticias quentes sobre autocares procedentes de Vigo atascados no medio da cidade, buses cos cristais rotos, con vellos sangrando. Catro anos despois, a xenreira. Para Brais, vivilo todo lonxe dos seus, escoitando como a súa moza admiraba os cánticos deportivistas, acompañado por deportivistas salvaxes dotados de cero tacto, belísimos, brillando no solpor. Para Brais, coller coas súas mans de obreiro o fútbol de toque, pedra celeste palpitando, e repetirse: eles gañan con sorte e nós non, nós merecémolo, merecémolo porque temos canteira e son todos galegos e eles españois ou cousas peores. 

  • Brais, nós non cantamos cousas tan chulas en Balaídos…
  • Sandra, por favor.
  • E vaia ambiente. Xenial, eh?
  • Xenial, si. Viches que hai xente por aí con bandeiras españolas? Que vergoña.
  • Veña, Brais, tranquilo que era un vello con unha gorra de Fernando Alonso…

E vigueses morrendo, atascados. O plan para despois do partido, acontecese o que acontecese, era quedar para beberlle unha cervexa. Separámonos e desde as nosas respectivas localidades vimos o estourar de Riazor co calcaño de Riki, o esforzo vigués, o paroxismo de Orellana conseguindo o empate cando a cousa remataba. Nese momento pensei en Brais, metido entre señores de corpo ergueito e correctas bufandas branquiazuis. Pensei nel matándoos, cuspíndolles no seu sofrimento, liberándose finalmente despois de tanta merda tragada. Pero o propio Orellana pasou de heroi a chorimicas ao perder unha bóla que aproveitou Lassad para esnaquizar a atmósfera e darlle o derbi ao Deportivo. Eu vibrei como nunca. Foi escandaloso, non volvín pensar en Brais nen en Sandra. Non houbo noticias deles á saída do estadio. Non estaban no lugar acordado nen collían o teléfono. Aquelo doera de mais. Alá que ían, camiño de Vigo, a rañar co garfo. Xamais os volvín ver. Discusións aseguradas. Porque non é humano bendicer cando un xa ten sido maldito.

 

Dia das Peñas

Aí chega Rosa, a perruqueira, casoulle a filla. Ven da man de seis gaivotas que a deitan na porta d’O Roxo, ateigada de vellos que brindan con cuncas douradas. Rosa recibe mil bicos que a deixan nunha nube, como cando ía á verbena do Castrillón, cuarenta anos atrás, e fumaba as primeiras veces.

Aí chega Amador, o carniceiro da rúa Primavera, subido na Rieju do seu irmán. Vense cagando no demo e pita tres veces cando cré ver a Mauro Silva disfrazado de municipal, Ronda de Outeiro 272, vento frouxo. Peñistas de Vila de Negreira súbense aos teitos dos urbanos, que carretan empanadas e baixan a ronda facendo eses. Berran, tentan establecer contacto coa xente dos Mariñeiros, que non fai caso porque o mural de Mohammed Ali que teñen na praza acaba de poñerse a falar, dando resultados da temporada 72-73.

Aí chega un zeppelin desde Sorrizo, un vagón orfo desde Uxes e un trailer desde Larín do que baixan cen nenos facendo o que fai Fayçal cando marca un gol. Á Peña dos Camareiros Escépticos non lle fai moita gracia o asunto, e dedican as horas previas ao partido a calcular en que xornada o equipo estará matematicamente descendido. Chegan do mar, chegan do rio, chegan da aldea, chegan famentos. Aí chega Alvarito. Aí chegan os de Cedeira, todos borrachos e desquiciados porque Luisinho non vai convocado. “Pra iso fixemos as putas caretas!”, berra un deles desde un tellado da Falperra. As rúas elévanse petadas polo fume das brasas e os de Carballo aproveitan o momento pra se lanzar a rolos pola Avenida Finisterre, que co chimpo alcanza unha pendente case vertical. Aí chega o meu pai, membro da peña dos que deron as costas, coa súa Ford Transit cuberta por unha bandeira branquiazul.

Eirís, Monelos, Meicende, fábrica de tabacos que trema cando é invadida pola peña dos que levaron golpes na cabeza. Dia grande. Dia dos que en irracional compaña penduran do sol, beben, fuman e comen. Dia dos namorados sen cabeza que rodean Riazor. “Por favor, facédenos caso!”, mentres Beci, convertido nun gato de nove metros por nove, mastica herba nun parterre da rúa Gran Canaria.

Que pensará de todo isto Manuel, que con toda a paciencia do mundo coloca as chapas de Songo’o, de Nando, do Oza Xuvenil, do Sin Querer na súa boina lexendaria? Que pensará el, que non ten mais peña que o seu amigo Fernando? Mira pola xanela e conecta astralmente con Lucas Pérez, que levita hiperconcentrado sobre o monte de San Pedro. É momento de marchar pra o estadio polo camiño de sempre e de que Laure toque na frauta esa sonata que baixará da burbulla á estrela do equipo. Fayçal acompaña a melodia con cancións do deserto. O grupo está. Sidnei quéimase a pel con unha vela e ve que resiste. O grupo manda, o grupo respira coa cidade. Chegan dos eidos, das tabernas, do interior dos motores e dos peixes e das farolas. Falan con linguaxe simple. Quedan tres horiñas. Ide recollendo.

Escenas potenciales para “Sala Calvet” (II)

Fajr fumando. Subido a uno de los muros laterales de Meicende y fumando. Camiseta de tiras, piel oscura y ajada, increpando al lateral derecho del Oza Juvenil cadete. A Fajr no le gusta su pelo brillante al sol de septiembre. Alguien despeja con contundencia y el balón rueda por una de esas cuestas que rodean el campo. Fajr y sus colegas corren tras él.

Víctor organiza una sesión de vídeo en la macropantalla de Pabellón. Todos se sientan en el césped y atienden, mientras Sidnei mira embobado hacia la de Marathon sin poder para de imaginar lo bonito que sería visionar Tabu de Miguel Gomes en aquella descomunal superficie. Al acabar la sesión llama a su mejor amigo de la infancia, un brasileño rubio y homosexual que da clases en la Sorbona y le habla en blanco y negro de su nueva novia.

Luisinho en la Vedra. Atasco. Llueve. Escucha música brasileira en el 101.5 de la FM, Radio Oleiros. Maldice mientras masca chicle. Hoy llega tarde a entrenar.

Laure probándose pantalones en el ZARA de Juana de Vega. Una dependienta lo reconoce mientras entra en los probadores. “Joder, he vuelto a coger unos slim fit” es la única frase que le escucha.

Mosquera va hacia las duchas en los vestuarios. Se cruza con Lucas, recién llegado de recoger las últimas cajas de la mudanza desde Salónica, y a este se le escapa una colleja. Cuando vuelve a su sitio a secarse descubre que le han mangado las Etnies.

Un restaurante canario cerca de Doniños. Manuel Pablo ha invitado a cenar a Celso Borges. Ríen bastante y Borges le cuenta cosas sobre el norte de Europa. Manolo se vuelve a casa jodido porque no ha parado de llamarle Laure.

Scaloni escribe un tuit. No cabe. 141. Cierra la pantalla del portátil y saca la mecedora al porche para seguir leyendo un libro sobre las Malvinas.

 

Guidetti marca el cuarto en Balaídos. Estoy fregando los platos de la cena, pero lo escucho de fondo. Río y se me cae un vaso del IKEA. Sigo riendo. Emerge Jabo en mi cabeza. Río más y más fuerte cuando recuerdo aquella temporada en la que los entrenó a ellos.

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