Sí a todo

José Mel Pérez. Ex-delantero. Escritor. Entrenador. El DXT Campeón me lo confirmó. Repaso rápidamente en mi archivo mental. Primera escena: Pepe Mel hablando mierda de que si el Depor y los árbitros y la concursal y las siete plagas y unos llantos que han dejado 14 muertos en Extremadura a falta de confirmación por fuentes oficiales. Siguiente ficha. Pepe Mel disculpando a la escoria de Rubén Castro cuando este defendió a los fascistas misóginos que le coreaban en el Villamarín para consolarle por haber dado de hostias a su novia. Tercer asalto y final. Pepe Mel fracasando una y otra vez, cada vez más fuerte, arrastrándose dentro del fango del fracaso, yendo a ver entrenamientos del Arsenal ¡para ver si aprendía inglés! como si sus padres le hubieran pagado dos semanas en Irlanda para que intente enchufársela a medio Levante. Pepe Mel, amigo de tus enemigos, otro hijo de puta en el que no confían ni los suyos. Como Oltra. Como Fernando. Como Víctor. Como Gaizka.

El caso es que le veo en las fotos y algo de Inglaterra se le tuvo que quedar. El dinero no fue en vano. Le veo en la banda de traje, gesto reflexivo, y pienso que en vez del Leganés nos vamos a zurrar con el Queens Park Rangers. Mirad esta foto, joder:

Parece un entrenador random, criatura nacida en el musgo de una happy hour, que se abraza en Anfield a Gascoigne, que lo interpreta nuestro Luisinho, que también, para qué negarlo y que no lo tome a mal, es un poco hijo de puta. Y me acuerdo de que mi hermana me dijo que Luquitas se dejó ver por el Brit en carnavales y pienso que si el año pasado el Leicester ganó la Premier, malo será que no le soplemos la carita a alguno que yo me sé. Enciendo la máquina que hay ganas de probar el cacharro.

Atletico de Madrid. Bien. Que casi nos carguemos a Fernando Torres solo maquilla un punto con el que no contábamos. Mosquera y Fajr en el verde. Vivimos un episodio repetido pero esta vez acaba bien. Sale Bergantiños con siete meses de retraso. Partido para permitirse licencias claramente. Pepe no ha deshecho las maletas y ya están pasando cosas. 1-1.

Toca Xixon. No sé porque han reservado para esta estación pelearnos con todos los batallones del bando nacional. Vamos allí a pasearnos y como hijos de puta que somos hacemos lo contrario. Los periódicos titularían que si las aficiones hermanadas y que si ficciones idílicas y que el amor todo lo puede pero cualquiera que estuviera en el Molinón sabe que lo mínimo que se cantó fue que Xixon soterrado es mucho más bonito. Que estamos ahí para el descenso, ¿qué esperabais? ¿que llevásemos gorras de Fernando Alonso? Golito de Mosquera, que parece que ha ido a pasantía o se le ha quitado la tontería y rascamos de repente todos los puntos que nos han robado en la historia y mandamos las buenas sensaciones a tomar por culo. Los tres puntitos y qué bonito, hostia. 0-1

Sale Pepe Mel a la rueda de prensa y hasta él parece preguntarse cómo ha pasado todo. Dice que no ha hecho mucho, que al Deportivo hay que decirle que sí a todo, que llevamos un tiempo que nos gusta mucho hacernos daño, que ha juntado a los jugadores y que casi no ha tenido que hablar, que ellos mismos se sabían la cantinela. Y que Mosquera ha prometido que no volvería a repetir Matemáticas.

“Dígale al negro ese que usted es mejor que él” que decía el ludópata de Aragonés.
Pues algo así habrá ocurrido, imagino.

Viene el Betis. Partido perfecto para bajarnos los humitos. Para que Victor Sánchez y Rubén Castro se den un abrazo en la banda tras un gol. Para la expulsión de Luisinho Correia o para que Pepe Mel envíe un saludo a los aficionados béticos y les desee un buen viaje de vuelta. Desde luego que no para que Borges moje en el 92′ de penalti e irnos a casa con gestos de hartura porque la vida no vuela en línea recta como un ave sino como un insecto suicida. Víctor rosma en rueda de prensa y tapa con la mano el marcador. 1-1.

Yo ya veo al equipo y veo Inglaterra, veo Brexit, veo obreros prendiendo fuego a las estatuas de Thatcher y veo un idioma que no entiendo pero que dicen que es universal. Resultados, hijos de puta. Veo al Depor sonriendo y ya solo por eso sé que está bien.

Ahora Pepe, última prueba (nunca se acaban, siempre queda una). Hagamos algo digno con el Barcelona, calentemos para el derbi. Y hasta ahí. Lucas le escribe un telegram desde Londres a Bergantiños (“good luck my friend ajaj loko”) y éste recupera la estoicidad del Deportivo de antaño, de los hijos de puta que solo quieren hacer daño y tocar los cojones, a esos que los demás equipos, cuando no se juegan nada, tienen ganas de mandarlos a Segunda debiendo puntos. No un equipo amable, no un equipo que guste a todos, no el Deportivo tecnicolor de los videos de fans por todo el mundo. 2-1 y ya todo está patas arriba.

Tomemos medidas:

La primera: prohibir los anuncios de “imposible sen ti”. Que no den tranquilidad sino nerviosismo. Que cuando el imbécil de Moaña diga “Sin ti Joselu no sería posible” se le atraganten cada una de las sílabas en la boca. Palabras largas que rajan la noche como la canción que hizo Xose Lois para el Matadero: ber-gan-ti-ños, flo-rin-an-do-ne, po-ro-to-lux, em-re-cho-lak, sid-nei-re-chel, bolas calientes en un sorteo que todos evitan. “No traigas a esos que nos la lían siempre”. Hooliganismo de los intelectuales de la tasca. Dios salve a la reina, ¡Brixton! mejunje fundamental de punk, misterio y bofetadas que arden.

La segunda es que eso del rearme que se discutió aquí en las catacumbas de Matadero era una mentira. Lo que necesita el Deportivo no es estrategia militar: son atentados. Nos gusta hacernos daño pero nos gusta más hacérselo a otros.

La tercera es constatar un hecho. Pepe Mel, hijo de puta, es usted lo que es y es usted lo que somos. Es ahora de los nuestros hasta que nos matemos juntos. Todo lo que yo diga ya lo sabe de sobra. Nadie se fiará pero tendremos fe porque tenemos fe en los hijos de puta de los que nadie se fía. Y usted ya será de los nuestros para siempre. Y lo digo desde la fe en los hijos de puta en los que nadie confía porque eso es exactamente lo que somos. Porque somos la cabeza de Borja Fernández recibiendo un botellazo el día de su presentación. Somos Luisinho apartado de los entrenamientos por golpear a un compañero. Somos Lucas Pérez contando las horas en Grecia leyendo los cientos de tweets que le llaman vendido. Somos el ligamento cruzado de Diogo Salomao, somos la tibia y el peroné de Manuel Pablo, somos las resacas de Diego Tristán y la calamitosa salida del club de Lionel Scaloni. Y somos más. Somos Álex Bergantiños esperando en el banquillo, jugando en el Xérez, marcando en el Camp Nou, discutiendo con los Blues a empujones, buscando equipo en la MLS y dejando inconsciente a Fernando Torres. Unos hijos de puta en los que nadie confía y que como hijos de puta, no nos gusta escuchar.

Pero toca que escuchemos algo, que la consigna es facilita y nos la trae caliente Pepe. Dice así, en inglés o en cualquier idioma:

SÍ A TODO. Dígale al celtarra ese que usted es mejor que él.

 

 

O esencial

Poñédevos en disposición de desfrutar o que resta de temporada. Voltamos porque voltou Bergan. Esa fixación polo rubio, eh? Brutal. Sagrada. Outra vez o brullar dese cable de alta tensión lembrándonos o que somos. Ese son traéndonos a Lucas de volta e levándonos en colo pra cama. Facéndonos chorar, rolar como ourizos fervendo polo chan adiante e atrás por puro efecto da beleza. Aí está, ben perto. A posibilidade que Bergan abriu para este derbi que ven non é unha calquer. Cheira como antes. Bergantiños está rachando coa vosa lóxica. Voltou nun momento clave da temporada, cando estaba esquecido como un can. Iso di tanto sobre so seu amor que devezo por chimpar como el chimpou sobre Jordi Alba e rematar o computador coa testa.

A posición, compañeiros deportivistas, é perfecta pra buscar ao Celta de Vigo como posesos. A posibilidade é dar un paso vital pra devolvelos ao seu terreno natural. Voltou Bergan, por iso voltamos. Olá, Fajr! que corres como un salvaxe polo parquet adiante, sacándolle lume! Olá, Andone!! Sede de vinganza cigana!! Cuestión de ollos, ollos vivos por toda-a-parte. Os ollos e a cabeza de Bergan no bus, nas plantas, nos penedos. Agora todo dios quere correr, e vas pensando que non estar en Riazor pra velo é peor que calquer desgracia e faiche odiar mais se cadra Alemaña e Berlin e a puta nai do continente continental. Odiar todas as caras de todos os países. Ver só Alejandro Bergantiños Ventureira da Costa, home de paixón. Ver só as cellas dos teus, o músculo, o dente esencial. Só ese salto sobre Jordi Alba que che abre a porta do tempo e o soño.

Amigo, estou contigo plenamente. Quero voltar. Voltar como Bergantiños, que estivo polo mundo adiante. Xa o chaval ten o nome. Xa o chaval é un emblema do seu clube e da súa cidade. Un chaval dos que non hai. Cuestión de infinito. Queremos que a próxima temporada sexa o da volta dos pivotes Álex-Juando. Queremos ese ollar de sobremesa coas avoas falando a língua e ternura de empanada, empanada de bicos, billetes de 50 pra cada un. “Meu Alejandro”, “meu neniño”. A xente sempre xogando ao mesmo, con agarimo. Galicia ulterior, ao cubo: parados nun momento sen hora estamos na pantasma do bar “Sol Naciente”, onde tres camareiras drogatas desmontan o altar de Bebeto que tiñan ao lado do surtidor de Estrella para cambialo por un dedicado a Bergantiños. “Iba sendo hora”. “Eu non sei porque non xoga”. “Pásame un Lucky” e nós que como as pantasmas desas camareiras fumábamos esperando sen entendelo moi ben. Afinal chegou asi, por circunstancias, e mira ti por onde vai provocar a foto perfecta pra encarar o derbi, momento crucial. Alejandro Bergantiños, o autor do gol.

Toda apreciación lévame ao rubio, estou contigo totalmente. Vexo ao adestrador do Leicester que se chama Shakespeare e aí está Bergantiños nunha chalana con cara de pasalas putas. Vexo un espasmo. Síntome racial e pulverizado. Quero que me salven da merda.

Logo están as visións esas de xente montada no lume. Os das peñas. Móntanche unha festa á mínima. Bérranlle a Bergantiños, que voltou no mellor momento. Encheu de povo o discurso, e iso o Celta ódiao. Prepárase todo pra unha abordaxe fundamental, penso que alérxicos ás emocións non sodes e que o vedes igual ca min. Chega o momento mais importante da temporada e, despois de vagar pola ruina anímica, hai unha música que vos eleva cara o teito.

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Creerse la copa

Suena la radio. Abres la web del marca. Sintonizas algún canal en la televisión. Inicias sesión en tu cuenta de tuiter. Un mensaje en whatsapp. Un artículo en pocket. Escucha.

“una oportunidad para los no habituales, rotaciones, dar descanso involucrar a jugadores que no han tenido minutos, rotaciones rotaciones, coger confianza, rotaciones rotaciones rotaciones”

No, nonononono, NONONO. No, mira, no. No. La copa del rey, con su formato opresivo, inhumano. La copa del rey y sus nulas esperanzas de victoria final, de trofeo, de final, de celebración. La copa del rey, en la que ganas un par de rondas y te acabas ilusionando para nada, porque para qué si no la vamos a ganar. No, mira, no. No.

Niego categóricamente. Lo niego todo. Bueno, no niego el formato, cuya única virtud es ser una cruel representación metafórica de las teorías de la opresión. Los humildes pelean en el barro hasta que los supervivientes elegidos tienen el honor de ser pisoteados por los gigantes recibiendo lametones de compasión desde los medios, intentando una gesta que (ya) no puede ser. Intentando morir con honor, pues a poco más se aspira. Pero, ¿y qué es si no evitar el descenso/luchar por Europa/tener una temporada tranquila?

Empecemos aquí con las negaciones. No hagáis caso, por más que os lo digan, porque la copa no son dos partidos amistosos colocados al principio del invierno, haciendo de puente entre la época de los parones constantes para los partidos internacionales y el sprint de enero, mercado mediante (dicen que suenan Luis Alberto, Klasnic y Acciari). Nunca fue eso. La copa conecta con lo más primitivo de la competición y, aunque sólo sea por eso, debería ser respetada. Dos rivales y un rato -180 minutos e igual nos gustarían solo 90, pero qué más da- para eliminarse mutuamente. Apenas cuentan las dinámicas, apenas cuentan los cálculos estratégicos a medio plazo, los objetivos, las evaluaciones y los DAFOS. No puedes hacer un GANTT de la copa, no hay milestones intermedios ni deadlines a cumplir. No hay plazos, no hay equipos de trabajo ni horas extra. Es aquí y ahora. La competición y sus cositas, sales a ganar o a empatar o a pillar una contra y a ver pero nunca nunca nunca sales porque estás obligado a ello. Eso es competir.

Quedará en el debe, escrito en letras mayúsculas, de Víctor Sánchez del Amo lo que hicimos el año pasado contra el Mirandés. Aquel día en el que un gran equipo que en una mala racha dio por cerrada la temporada saliendo a Riazor porque no quedaba otra opción. No sabemos lo que quedará en el de Gaizka, pero el partido de Sevilla no augura nada bueno.

Si no nos creemos la copa, con su crudeza competitiva y sus idas y vueltas y su afortunada ausencia de control y orden. Si no nos creemos la copa y la embadurnamos también de asqueroso cinismo posibilista. SI NO NOS CREEMOS LA COPA, yo ya no sé ni para qué seguimos el fútbol. No sé vosotros, pero yo tampoco estoy en la vida como para andar tirando a la basura posibilidades como las de pasar un par de rondas de una competición cualquiera. Imagínate si pudiera jugar (¡si tuviera acceso a!) la putísima copa del rey.

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Viva la Copa!

Al fin llegó la Copa. La Copa es una competición guay. Algunos la ensucian poniendo a los suplentes y vaciando los campos a propósito. Los pobres son unos desagradecidos de categoría. A quién se le ocurre? Salir con suplentes es un puto insulto. Nos gusta la Copa. La Copa es tierna, algo infantil, con todos esos equipuchos mirando la cara de sus papis desde el suelo. Nos gusta la Copa y además nos toca contra un Betis exquisito dirigido por Víctor Sánchez del Amo, lleno de jugadores random. Con Ryan Donk. La Copa facha. Con criollos marcando goles. La Copa caciquil de formato admirable, claro como el agua. La Copa del Mirandés, del Navalcarnero, del Tuilla, la Copa de los milagros. Bastante nos ofrecen con esto de poder jugarla. Somos basura y aún encima nos quejamos. Mira eso: delante del trabajo de papi hay 349 periodistas protestando. Se ve que no les gusta la Copa. No se dan cuenta de que es guay. Proponen que los equipos de provincias jueguen con juveniles para echar abajo la competición. Es triste despreciar semejante honor. Jugar la Copa a doble partido, poner el jeto, soñar para luego morir olvidados, sin que a nadie le importe un carallo. Morir por la familia, por el Estado. Viva la Copa! La boca del rebelde porta gangrena! Y los propios periodistas lo dicen:

la Copa como bálsamo

el refugio de la Copa

En la Liga estás como la mierda pero en la Copa puedes soñar! Como la Deportiva Minera! Como el Athletic, que la gana todos los años! Tú también puedes sacar tu barco a la ría! Es cuestión de tiempo, amigo, que te den tu buen pedazo de pan duro. No es ella rara, esa Copa? Blanca y bella? No es sin embargo un agujero negro precioso? Un bucle espacial temporal? Gravidad cuántica de bucles y la Copa, la misma cosa. Viva la lógica de la Copa! Orden divino! A quién le importa un formato? A quién le importas tú? Es la Copa y merece una genuflexión, maricón. Además, no tienes ni que ir a jugar a Plasencia o al Rododendro de la Sierra, vas directamente a Betis, a Sevilla la grande, al santísimo Benito Villamarín, no te tienes ni que humillar delante de la nación! Menos mal! Y los periodistas delante de la oficina de papi protestando, como si hubiese un camino que tomar para solucionar algo… Ya está bien de lecturas heterodoxas, marcusianas, supratentoriales! Viva la Copa y su aniquilación de todo conflicto. Muerte al recuerdo, que trae depresión. Todos contentos, frota que frota en el lavadero. En el reino de las cosas simples. Con su código, con su arriba y abajo. Con la promesa que viene de la cantera. Para que la veas fugazmente antes de que salga cedida y vuelva tres años más tarde en lo que supone un giro magistral en la planificación de tu club, que habla y habla y luego vende agua a los pozos, entendiendo que bueno, para eso estamos. Para la Copa, sueño envasado al vacío. Nada cantada y formateada. Viva la Copa.

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Recordando a Riki

Me acuerdo de ir por los baretos de Manuel Murguia comentando la jugada. “Riki es muy malo”, decían unas voces. Todos aquellos charranes quisquillosos, rajando, me parecían cosa baja, porque yo adoraba a Riki, el Godzilla bonachón de Aranjuez.

Riki empezó flojo en el Dépor, con Caparrós, el que apretaba los dientes y no tenía a Maakay en plantilla. Tenía a Riki, y se quejaba. Riki no hacía goles, aunque era titular. Enchufó tan solo dos en su primer año. Jugaba de delantero y también en banda. A Riki lo acompañaba Arizmendi, uno de los pájaros más raros del fútbol español reciente. Eran tiempos bien locos para el club, inmerso en plena resaca post-Irureta.

Vestíamos aquella camiseta Joma, más fea que pegarle a un padre…

Con la llegada de Lotina, Riki fue más suplente que titular, al menos el primer año. La gente seguía rajando. Al fin y al cabo, el precio pagado por el Deportivo al imbécil de Ángel Torres había sido bastante alto, cerca de cuatro millones de euros, por lo que la parroquia quería mambo. El contexto, como decíamos, era de cierto nerviosismo. Había que construir un nuevo Dépor.

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Durante el lotinismo, Riki fue parte de un combo de jugadores que se repartían las labores ofensivas en un equipo bastante romo en ataque. Allí estaban Omar Bravo, Rodolpho Bodipo, Lassad, Xisco. El panorama pintaba difuso para Riki, claramente negado para el gol en sus dos primeros años a las órdenes del entrenador triste de Meñaka. Al tercero las cosas cambiaron, y el bonachón de Aranjuez encontró una cierta estabilidad que le llevó a anotar ocho goles en aquella temporada. Volvíamos a ver al jugador que había sobresalido en el Getafe.

Esta dinámica positiva hizo que Riki empezase la temporada 2010-11, cuarta de Lotina al frente del Dépor, como primera opción para la delantera. Todas las previsiones tardarían poco en irse a la mierda, ya que Riki caía lesionado nada más empezar el curso. El jabato resoplaba en una camilla. Así pues, año casi en blanco (reaparece y juega en aquella pseudorevolución de final de temporada, cuando Lotina recupera a Valerón y pone en liza un 4-3-1-2) y doble desgracia: el descenso.

Riki, tras las lágrimas, se ofrecía para jugar en Segunda.

Un tipo sensible. Lo dijo la señora Elvirita, la de la charcutería:

“es muy bueniño, siempre me viene por aquí a comprar los chicharrones. Se le ve campechano, muy preocupado siempre por la gente y esas cosas…”

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Con el descenso hubo lágrimas, pero también un estallido en el deportivismo. La gente hizo piña para devolver al equipo a Primera y Lendoiro facilitó las cosas dándole entradas adicionales a los socios por muy poco dinero. Había efervescencia, calor en las gradas, pero también mucho opinante que meaba fuera del tiesto. Recuerdo amigos míos que en su puta vida se habían preocupado por el Deportivo y que iban allí a dar sentencias y a reírse, entre otros, de Iván Sánchez. Había mucha batalla que dar. En el campo, el propio Riki se encargaba de callar bocas con un repertorio de acciones desbocadas, intensas a más no poder. Pero ni por esas. Solo a alguien muy estúpido se le podía escapar el hecho de que Riki estaba haciendo una campaña buenísima. A mí se me daba por pensar que aquellos gañanes lo criticaban porque no tenía lo que se dice “estilo”.

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Iván Sánchez Rico “Riki”. Su subida, como la del equipo, fue al final imparable y terminó por convencer a todos. Ya nadie rumiaba por los bares. Riki creó unanimidad con su compromiso y su ternura. Era casi un ídolo.

Aquella temporada, la del ascenso fulminante con récord de puntos, marcó goles importantes y disfrutó de lo lindo. Regaba el aire con su carisma, encendiéndonos. Mi amigo Álvaro Arribi y yo, de tan entusiasmados que estábamos, empezamos a llamarnos Riki el uno al otro. “Míralo, míralo”, nos decíamos en Riazor. “Míralo qué loco está!” Y nos reíamos y celebrábamos con energía mastodóntica. Alegría, comedia, goles. Todo con Iván. Dio lo mejor porque estaba enamorado de Coruña. Marcó en los dos derbis de aquel año. Un genio. El día del ascenso su cara lo decía todo. Solo amor.

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Riki era eventos. Siempre pasaba algo cuando aparecía. Cuántas veces no se habrá tirado Riki a la piscina? Cuántas faltas no habrá provocado? Cuánta confusión? Cuánta belleza? La parroquia gritaba PENALTI!!! La parroquia gritaba GOL!!! Y con aquellas piruetas de aire y de goma reforzaba nuestro deseo de ir a Riazor. Riki desprendía amabilidad y era honesto con la hinchada, gracioso como pocos. Un sol.

Riki le ponía comedia y goles, acción de la buena.

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El día del ascenso fue el más feliz que Riki vivió como deportivista. Mi amigo Álvaro, que es fotógrafo profesional, pidió acreditación aquel día para entrar en Riazor y estar a pie de campo retratando el vital partido contra el Huesca. Buscó a Riki todo el tiempo, y lo encontró. No paró hasta que, ya con el delirio consumado, se abrazó a él, espetándole:

Riki, ahora a cenar, o qué?? 

a lo que Riki respondió “HOMBRE, HAY GAZUZA…”

“Eres un atleta, Riki… Rikiño, carallo!”

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Riki aprovechó aquel día para mostrar su solidaridad con los 166 trabajadores de la planta de Unilever en Aranjuez, despedidos dos meses antes por los chacales capitalistas. Estuvo con ellos, estuvo con nosotros, estuvo con el pueblo, su hábitat natural. Ya en la cena posterior bailó salsón con Bodipo, charló de tranqui con Guardado, con Morel (al que dedicaremos un post extensísimo en breve), besó a los chavales extraordinarios del penúltimo Dépor de Augusto César Lendoiro.

Con algunos de ellos empezaría la siguiente temporada, la última de nuestro presidente, la del despido de Oltra, la de la huida de Domingos y la llegada redentora de Fernando Vázquez, la del segundo descenso. Riki hizo todo lo que pudo para ayudar a evitar la debacle y luego se fue, jodido aunque satisfecho por haber vivido aquellos años con nosotros, conectando a la gente, cambiando nuestra manera de hablar, quedándose al final y para siempre en nuestras cabezas blanquiazules.

Allí donde estés, un besazo, compañero.

Semper fidelis

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Gaizka

después de dos años comiendo mierda

el deportivismo tiene un patrón que salió aquella vez en la tele soltándole a sus marineros: si ellos van con los CODOS, nosotros vamos con los DIENTES, con la CABEZA, con la MANDÍBULA. Jugaba el Eibar en el Calderón y allí que fueron muchas mandíbulas vascas a intentar joderle la marrana al Atlético de igual a igual, de machete a machete. Estuvieron a punto de conseguirlo y con su intento algunos empezaron a saber de qué iba Gaizka Garitano.

Morder, ley paralela, violencia y justicia.

“solamente la violencia puede acabar con la brutalidad de los hombres”

De Peio Uralde a Jorge Oteiza, del escultor más hijoputa a Josu Muguruza, no hay duda. Los vascos son directos, van de cara. El atunero se balancea en medio de la tormenta y el patrón de Bermeo se caga en la boca de los atlánticos gallegos, que son difusos como la madre que los parió. Hay conflicto. El vasco se caga en Cristo bendito. Ley vieja. Que si no trabajan bien, que si van con segundas. Cuestión de fiabilidad. Siempre hay uno, sin embargo, que a los vascos les alucina. Un gallego-centella más listo que ellos al que, lejos de envidiar, admiran. Era el caso de Augusto César. Se sabe de miembros destacados de la izquierda abertzale que, de rule por Coruña, saltaron literalmente de furgonetas para ir a saludar a Lendoiro, que iba por la calle con Pepe Guillín. El presidente les dio unos pines del Deportivo y les dijo que mucho cariño al Athletic y a sus gentes, que hay que andar con cuidado, que cosas especiales ya van quedando menos, y que si te despistas te comen. Apreciación de Augusto en Vascongadas, qué gran concepto y qué puta paradoja. Con el presi eterno teníamos la impresión de que estábamos fuera de antena, de que éramos especiales. Garitano está muy jodidamente fuera de antena, y llega después de dos años comiendo mierda, dos años de polo pijo y nadería industrial española. MTV-antenatik at. Fuera de antena y Luisinho in, más dentro que el esófago. Ahí lo tenéis, por mongoles. ETA militar y la pipa encima de la mesa. Hay marmitako en la nevera. Hay mil miradas de bertsolaris galvanizadas en el ventanal. Si el bertsolari duda, se queda en el camino y da paso al murmullo. Gaizka nos trae semblante, tradición. Gaizka es el jesuita en el acantilado. Enfrente está el Cantábrico, que se retuerce mientras escupe espíritus de balleneros. Arpón, dinamita y soga. Dos o tres aizkolaris entrenando en Abegondo que, de tan pétreos y violentos, hacen desaparecer a Fernando Navarro. Imbéciles fuera de antena. Lastre apolítico fuera de antena. Equidistantes fuera de nuestro canal. Son sueños tochos como el Gran Bilbao, ilusiones. Soñamos porque está Gaizka. Por ahí viene, con las manos en los bolsillos, tan al estilo sestaotarra. Gaizka se toma el café en la barra para no enredar. Gaizka va a ful. A Gaizka se la suda que no haya vascos en la tripulación. Y es que son muchos años ya lidiando con el mestizaje, con negratas en los carteles de Herri Batasuna.

iba por Panaderas y me crucé con el Garitano

mimá, parecía un marine

La peña habla de un olor a milicia. Del miedo a un planeta vasco que persiste y se cuela en las conversaciones de los socios de Tribuna. Terminador X en la carretera que va de Carballo a Trintxerpe. Un punto más para Don Dino. Otro para Richard Barral, que a base de bajarse luckies por las terrazas de Oleiros se dio cuenta levemente de lo que queremos, esto es: alguien que no tenga problemas con Luisinho, alguien que hable su mismo idioma y comprenda su lucha interior. Las cosas claras. El portu jamao? Uno más. Se veía venir, pasó el verano y

Luisinho dentro, en tu puta cara 

por lo que de Barcelos a Laracha y de Cedeira a Santurtzi se gestará una fusión antiquísima. Los vascos admirarán callados la sabiduría popular de los gallegos y el portugués se cagará en dios esperando a que lleguen las bebidas. Piedra, humo, mala hostia, algo de maldad

maldad que escupa inteligencia

y un equipo que astille piernas, que reviente por poseso y no por posesión, que ante todo no triangule. Celta NO. Imbéciles con propuesta FUERA DE ANTENA. Dinos, querido Richard: estabas pensando en eso cuando te chuchaste el último piti? o es que yacemos los que aquí zumbamos puestos de psilocibina?

SD Eibar v Villarreal CF - La Liga