Villarreal – Dépor, J37

Jornada 37 de la Liga Santander 2016-2017. Domingo 14 de mayo.

Villarreal 0-0 R.C. Deportivo

Ooooooooooh.

Que se vayan todos,

que no quede

ni uno solo.

 

Que no me sirve ya ninguno. En estos meses aciagos, hundidos en la impotencia, le he acabado de coger manía a todos. En esta temporada de la que solo se puede salvar el milagro de Álex Bergantiños contra el Barça, he acabado odiando hasta a Florin Androide. He insultado gravemente a Fernando Navarro. He vituperado a la familia de Albentosa y del que lo trajo. Me he reído de Arribas y he llorado con Sidnei Rechel. Ya no los quiero más. Ya no soporto los toques de mierda de Fayçal. Ni los regates hacia atrás de Carles Gil. Ni un minuto más de la desidia de Emre, de los casi de Bruno, del pijerío de Mosquera ni de los gestos airados de Lux. Basta ya, Juanfran, no nos representas.

Para esto, para sufrir esto, para ver esto, para ser este equipo: para esto Laure y Álex y JuanDo y Juan Carlos y Luis y los demás. Para esto, mejor aquello.

Pero antes, que se vaya Pepe Mel. Su lengua de serpiente ha apuntado siempre en la dirección contraria a aquella por la que nos ha acabado llevando. No, este equipo no era tan bueno como decías, faltándole al respeto al anterior entrenador. Sí, este equipo es bastante peor hoy que el día que llegaste, que el día después a perder 4-0 en Butarque. Nunca más.

Y, sobre todo, que se vayan los que nos han robado el relato, los que nos han convertido en un equipo más, en un club que vaga por la primera división sin proyecto, sin idea, sin objetivo más allá de acumular dinero para solventar la deuda. Que sí, que es lo que hay, pero sabe a poco. Sabe a poco porque no deja de ser un bucle infinito en el que partimos en verano con ilusión, las cosas no salen, been there, done that, echamos al entrenador, viene otro y nos salvamos en El Madrigal. Que ya puestos a no tener nada que aportar, qué mejor sitio que El Madrigal. Partidos indistinguibles, emocionados durante segundos, indolentes durante minutos, y aburridos durante meses.

Y si no se van, que no se van a ir, al menos que nos den algo a lo que aferrarnos. Algo que no sea pasar 9 meses por año intentando no llamar mucho la atención para que en las 3 últimas jornadas los equipos contra los que nos jugamos la vida nos concedan el empate. Una historia, una idea, un maldito líder.

Szymanowski, bonito, tú no te vayas, tú te puedes quedar.

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Dépor – Alavés, 1/8 Copa

Octavos de final de la Copa 2016-2017 (Ida). Martes 3 de enero.

R.C. Deportivo 2 – 2 Deportivo Alavés (Santos, 3; Édgar(p), 45; Bruno Gama, 74; Joselu, 93)

Mientras Richard Barral busca muertos en transfermarkt para que revivan comiendo pulpo a orillas del Atlántico, la Copa. Luisinho y Arribas hablan antes de que empiece el partido. Se atisba un “é porca…” que no da para mucho pero los vemos juntos, revivir. Coruña es un lugar magnífico para revivir donde la locomotora emocional deportivista empuja con fuerza. Un paraíso. Arribas y Luisi se tocan, se miran a los ojos y lo que parecía imposible es ahora una imagen atronadora. Richard sigue buscando muertos libres catalogados por edad en internet. Alguien le susurra cosas al oído. En el minuto tres, Arribas falla porque sigue pensando en lo que le dijo Luisinho antes de empezar, una cosa sucia como solo Luisi sabe pronunciar. Es el primer gol del Alavés. El Alavés que a todos nos parecía un rival asequible cuando salió el sorteo, pero que a medida que transcurre la primera parte nos parece mejor equipo que el nuestro o al menos mejor equipo que ese que está jugando con Mosquera y sin Gil, Babel y Andone, ese que cuando presiona parece que va a algún sitio pero que cuando toca en corto da miedo y cuando juega en largo da grima. Bruno y Marlos, que vuelven a escena porque no quedan más cojones, firman un primer tiempo de pena. Çolak no encuentra colegas sino patos mareados. En el interior de Riazor, Richard sigue buscando futbolistas arrastraos y se da cuenta de la belleza que entraña su trabajo. Dejagah, Gusev, Boerrigter, Farfán, Nzogbia, Javito! Hace falta alguien loquísimo, cuanto antes. Se le ocurre Diego Capel, y ante la duda de si este muerto estuvo vivo alguna vez, llama a Ernesto Bello pero al otro lado de la línea no es la voz del secretario técnico la que sale sino una como de mono buceando. “Te-eengo que haa-se-eer un mandaa-aooo…” dice la voz, y Richard se lo toma como una señal, como cuando llamó para preguntar por Babel y lo primero que oyó fue una cumbia. Llama a Bélgica mientras, en el césped, Mosquera comete penal. Es el 0-2 y justo después el descanso, periodo que aprovecha la parroquia para sacar pancartas pidiendo los fichajes de Lazar Markovic, de Krasic, de Miroslav Stoch, de Arshavin (mejor jugador de la liga kazaja). De no llegar un muerto con carisma, el mes de enero se presenta cadavérico. Sin Fajr, sin Gil, sin el Babel que nos dio megaflow. Con Marlos, con Bruno, con Borja Valle. De Borjita algunas voces dicen que es apto, que es algo rápido, que por lo menos tiene cuerpo de futbolista y no de cantante de reguetón. La segunda parte no trae consigo ningún cambio en el guión hasta que saltan al campo Guilherme y Raúl, nuestro Raúl. Bruno Alexandre Vilela Gama, que no se había ido del famoso Theo en todo el partido, encuentra en el recién incorporado Raúl un aliado, lo supera y bate a Ortolá. Guilherme, como viene siendo habitual, se saca la chorra y dice aquí estoy yo. El partido es otra cosa, el Alavés se achica y el Dépor parece otro dentro de lo posible, sin detalles arriba pero con rabia. Pinchi, al que Gaizka da media hora para que se faje con los buenos, cabecea un balón dentro del área que acaba en penalti clamoroso sobre Juanfran, colosal Juanfran, genio salido de la nada que no deja de sorprendernos día tras día. Pero el árbitro no pita, por lo que el Deportivo sigue colgando cosas en el área vasca, ninguna demasiado comestible hasta que Bruno, ya en el descuento, bota una falta lateral que peina Arribas y remata a gol el delantero Joseluís, un Joselu que llevaba 90 minutos sin estar pero que aparece para meter al equipo en la eliminatoria y, al igual que Bruno, pillar aire con un gol-cocodrilo. “Qué cosas”, se dice Richard echando un ojo a los 20000 parroquianos que admiran el busto del atacante y otro a la mitad inferior de esa lista de muertos, muertos vivos futuros en la Ciudad de Cristal, que nos hace felices como niños. Muertos, no muertos, muertos perdidos y revividos en Coruña y en la Copa. Hay equipo.

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Madrid-Dépor, J15

Jornada 15 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 10 de diciembre.

Real Madrid 3 – 2 R.C. Deportivo (Morata, 50; Joselu, 63,65; Mariano, 84; Sergio Ramos, 92)

Hay una película y en esa película está todo. Esa película se llama As I was moving ahead occasionally I saw brief glimpses of beauty y yo creo que en esa película está todo, aunque nunca la he visto entera y seguida porque es casi tan larga como su título o esta frase. Hay una película cuyas imágenes me hipnotizan y me atan a la pantalla porque creo que en ellas está todo, pero luego es que no porque Jonas Mekas me lo niega todo:

I have never been able, really, to figure out where my life begins and where it ends. I have never never been able to figure out what it is all about, what it means. (…) Because I don’t know where any piece of my life really belongs. So let it be, let it go just by pure chance.
Disorder.
There is some coherence, some kind of order in it, order of its own, which I do not really understand, same as I never understood life around me. The real life. Or the real people. I never understood them. I still don’t understand them. And I really don’t want to understand them.

Yo veo tramos de la película y, como decía, lo entiendo todo. Veo una imagen que dice que ESTA ES UNA PELÍCULA POLÍTICA y pienso que sísisisí lo es porque qué es la política sino esta manera de flotar por la vida, esta pasión desatada por la belleza de las cosas que nos gustan sin importar su importancia y esa falta total de conexión temporal entre los hechos y los sentimientos que estos producen. Veo la película y me reconozco proyectado sobre el Dépor en su ligereza y en su profundidad, ¡y en su política! Me veo y me reconozco el sábado, saltando y corriendo por mi casa tras ese minuto y medio mágico en el que le dimos la vuelta a un partido en el Bernabéu.

Os pongo en situación con retazos de mi sábado. Yo preparando con prisas la cena navideña con mi grupo de amigos. Yo indudablemente ilusionado porque, como el año pasado en el Camp Nou, jugamos antes de que estos se vayan a Japón al Mundial del Clubes y les importará un huevo el partido. Yo quemando parcialmente la cena porque joder balón al palo. Yo levantándome de la mesa con cierta frecuencia ante los cambios de tono de Carlos Martínez. Yo nervioso y tremendamente ausente de lo que sucedía en aquella mesa. Yo saltando y gritando los goles de Joselu. Yo golpeando cosas tras el empate. Yo insultando gravemente a árbitro, futbolistas del real de madrid y a mis familiares aficionados a ese equipo tras el gol en el descuento. Yo disfrutando con cierto orgullo de la noche posterior porque es lo que, sin duda, hubiera hecho Florin Andone.

Revivo el partido en diferido y nada es otra vez lo mismo porque ya ha sucedido. Veo a un Madrid superior y a un Dépor digno, agarrado a los arrebatos de locura del rumano de Pastoriza. Al final, la dignidad es todo aquello a lo que puedes aspirar mientras esperas por esos breves momentos de belleza, esos destellos de que todo tiene sentido. Al final, otra vez, está todo condensado en esos 2 minutos, pero también en los 90. Y en los otros 90 minutos de la derrota del juvenil contra el Vigo o en los de la derrota del femenino en Oviedo. Sale todo mal en el fin de semana, pero da igual porque la derrota da igual si consigues sufrirla. El fin es vivirlo, como dice nuestro amigo Oliva y, queramos o no, Garitano y Andone y Çolak y Borges y Babel y toda esa gente están consiguiendo que los miremos otra vez y les digamos: lo estamos viviendo con vosotros, se nos quema la cena, pero no nos falléis porque somos vosotros.

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Dépor – Real Sociedad, J14

Jornada 14 de la Liga Santander 2016-2017. Lunes 5 de diciembre.

R.C. Deportivo 5 – 1 Real Sociedad (Sidnei, 13; Iñigo Martínez (pp), 29; Andone, 42; Berchiche, 57; Babel, 64; Andone, 77)

Debe ser jodido estar en la piel de esos buitres que semana tras semana hablan de echar al entrenador. Es cierto que los cabrones ya se estaban esfumando debido a la mejoría innegable del equipo en el último mes, pero vivas están sus palabras, sus ACTITUDES. Es más, algunos de su especie, completamente idos, aún seguían sobrevolando el cabezolo vasco de Garitano el lunes al caer la noche. Seremos breves: el Deportivo estaba haciendo méritos para puntuar más y mejor. Luego: DEJEN TRABAJAR, buitres. Esperábamos ganar de cuatro ante la Real? NADIE, N0. Seguir en la línea, mejorar, puede que hasta ganar, pero no de esa manera. Todo el crédito que Garitano perdió por culpa de factores frágiles lo ganó el lunes al mando de un equipo sudado, presionante, espídico, preciso. La vida es así. En Matadero apoyamos que así de loca y bella sea. No toquen los cojones con pesimismos chorras y falta de honor y métanse su música de chicle en el culo. Ahora, con el partido del Madrid, ustedes buitres-de-mierda están cagados de miedo y muy poco esperanzados porque saben que el impulso que está tomando el Deportivo no va a parar pase lo que pase en el estadio blanco. Van a tener Gaizka Garitano hasta en la sopa. Verán a Babel montado en bicicleta y soltando zambombazos contra la escuadra de porteros random. Será precioso. Estarán callados porque entre la fuerza de la gente y los golpes de Andone habrá un ruido majestuoso que les recordará lo injustos e idiotas que fueron al ver el fútbol sin mirarlo.

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Betis – Dépor, 1/16 Copa

Dieciseisavos de final de Copa. Martes 29 de noviembre.

Real Betis 1 – 0 R.C. Deportivo (Sanabria, 19)

Resulta que hablar de las chanclas de Çolak es de idiotas. El partido se presentaba como una parcela de claridad como apuntó Garitano, para mí también, pero finalizó otra vez como la opera sentimentalmente estúpida que nos persigue. Pero qué más da, la fe es inquebrantable. Sea por donde sea, se buscan huecos. En pie enumero. Los párpados de Albentosa cosidos con lana y rapada de look caprino con navaja. El Betis acertó la ocasión que tuvo y chao. Joselu regresaba vestido de militar rollo skinny para olvidar los desayunos cadavéricos alemanes a base de enchufar goles. Volviendo a lo de la claridad de Garitano, él se refirió a la Copa como una competición nueva donde se parte de cero, pero, se parte desde un estado, en este caso de recuperación. Pensaremos entonces que es positivo empezar mientras se recupera uno, o que por el contrario puede ocasionar una situación de amor psicópata. Mosquera acompañando la jugada con la mirada. Luisinho con un parche de una tarjeta amarilla cosido en la chupa. Interviene un paisaje de edificios destruidos que no permite entender nada y te sientes emocionalmente colapsado porque hace tiempo que esperas algo que a día de hoy es inexistente y piensas que ya es probable que no llegue, pero no aparece la desilusión porque consideras que otro algo llegará. A pesar de que los edificios están destruidos y no comprendes nada. Pero en eso consiste este tipo de cosas, vivir quemando leña y llorando sangre, agarrados los unos a otros, zarandeándonos las camisetas y fumando como locos. El Gaizka reserva modelito tujo para el próximo partido y aunque la Copa esté en la línea de que nos la suda porque realmente lo que nos importa es seguir pensando en nuestro equipo, en que estará haciendo Fayçal ahora en su casa o la alegría de juegue Carles Gil, uno no puede seguir emocionándose pensando en cosas que ya no existen.

Málaga – Dépor, J13

Jornada 13 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 26 de noviembre.

Málaga C.F. 4 – 3 R.C. Deportivo (Borges (p), 4; Santos (p), 21; Sandro, 40; Santos, 56; Andone, 72; Borges, 81; Ontiveros, 90)

Bienvenidos a la crónica del partido más surrealista del siglo. El Deportivo fue protagonista en Málaga de una pieza inexplicable, llena de errores absurdos, abarrotada de vulgaridad y con goles locales de factura estratosférica firmados por jugadores random de los que solo el el club de La Rosaleda sabe inventar. No es serio: la historia es que ganas 0-1 (queja arbitral de Don Dino, penal a la primera) en el minuto 3 contra un equipo que tira por la borda la primera parte y que se va al descanso ganando 2-1. Con errores que no se entienden. Con detalles que lo hacen todo imposible. Un desastre. La primera parte del Dépor es, aun así, buena, probablemente la mejor fuera de casa en lo que va de temporada. Pero estamos hablando de un equipo mongoloide. Un equipo que regala un penal y una falta INCOMPRENSIBLE que Sandro mete por la escuadra y que pone el 2-1 con el que el Deportivo se va a los vestuarios

con careto de gilipollas

con los mejores momentos de Bruno Gama en lo que va de temporada

con los mejores minutos fuera de casa en lo que va de temporada

volviendo al campo tras la reanudación con el mismo semblante atónito. Exacto: 3-1. El Málaga, que se casca un partido totalmente mediocre, va dos goles por delante en el minuto 56. El Málaga de Juande Ramos, con un doblete de Michael Santos. Una cosa fea de cojones. El Málaga que no hace nada y el Dépor que no consigue aguantarle el marcador. Vale que es La Rosaleda, otro campo medio maldito, pero la historia es que haces más ocasiones que el rival. La historia es que eres mejor. La historia es que no se puede culpar a Gaizka de esto. La historia es que los jugadores no siguen las putas reglas. El Málaga ni tira a puerta, ni pasa del centro del campo, pasan dos veces y la historia es que les regalas dos goles

un abrazo de Borges absolutamente ESTÚPIDO dentro del área

un error CLAMOROSO de Albentosa

El segundo es un golazo pero la falta que lo provoca es propia de un principiante. Un sinsentido. Albentosa, lo veníamos anunciando, no es mejor que Arribas, y Borges abraza a un pollo que está de espaldas a portería. Exacto. Luego sale Carles Gil, que pone un centro de escándalo para que lo remate Florin Andone, el rumano incesante. 3-2. La historia entonces es que algo pasa. Ese algo es que Gaizka está leyendo bien el partido. El chico Marlos está de mediapunta, Gil despliega todos los recursos que se le presuponen, esos por los cuales no entendemos su ostracismo. Llega el empate por medio de Borges, el pichichi. Durante esos momentos parece que el Dépor tira 157 veces contra Kameni. Todo es demencial. DEMENCIAL de cojones. Tras la igualada la historia es que el equipo da un paso atrás, dando por bueno el empate en un campo molesto. Nada que objetar hasta que, con los 90 minutos ya cumplidos, un jugador desconocido bate a Tyton como si fuese Yannick Ferreira Carrasco puesto de coca. Desde el quinto coño. Desde la casa de su abuela en Marbella. Para suicidarse. Impotencia total. De los 23 goles que el equipo lleva en contra, 15 han sido en cuatro partidos. Difícil de justificar. Desde el día del Atlético (ese no) las sensaciones han ido a peor en la parcela defensiva. Inexplicable. Reformulamos: de los 23 goles en contra, 15 han sido en cuatro de los últimos seis partidos. Terror. Luego lo de Pinchi.

  ES QUE NO PUEDE SALIR NADA BIEN EN ESTE PUTO CLUB?

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Dépor – Sevilla, J12

Jornada 12 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 19 de noviembre.

R.C. Deportivo 2 – 3 Sevilla C.F. (Babel, 1; Andone, 42; Nzonzi, 44; Vitolo, 87; Mercado, 90)

Hay que sacar el machete, otra vez. Defender al equipo. Machacar a hostias la distancia, el sarcasmo, la crítica fácil. Acaba el partido en Riazor. La gente pregunta: cómo así el Dépor? Y explicando una derrota que entra dentro de lo JODIDAMENTE NORMAL parece que estés echando balones fuera. Dices: que si el árbitro, que si el Sevilla, que es muy bueno. Te escuchan con piedad. Te miran como diciendo “este no asume que el Dépor ha perdido y que es muy malo?” Porque aún estamos es esas, queráis que no, en las de “perder pierden los que son malos” y “ganar ganan los que son buenos”. Hasta ahí llega el análisis de muchas cotorras que van por ahí ensuciando los colores. Somos muy malos, eso dicen, desde Facebook, Twitter y demás corrales. No hay ni un solo matiz, no hay mil cosas de las que hablar puesto que estamos delante de un partido de fútbol, no hay ni siquiera un Mateu Lahoz que te jode vivo y que no pita un penal GORDO de Mercado sobre Andone con 2-1 en el marcador. No pasa nada porque el Deportivo es malo y pierde y casi mejor un hundimiento a la brava para desentenderse un poco, que ya agobia. Es cierto, no? Agobia perder, seguís pensando: esto de ser de un equipo no mola nada cuando el asunto es PERDER. En tu equipo te cagas. De tu equipo no sabes nada. Ese equipo que por méritos debería estar más tranquilo en la clasificación, con cuatro o cinco puntos más como mínimo. Ese equipo que el sábado lo hizo bien, ordenado y algo gritón, peleando delante de uno de los mejores equipos de Europa. Nada. Damos vergüenza. Vaya entrenador. Mateu Lahoz no estuvo. Tampoco el despliegue de Andone. Qué nos queda? Un cacareo de mierda, aburrido y pastoso, escupido por DEPORTIVISTAS FULER0S. El drama, el dramón de los cojones sin el que no vivimos tranquilos. Parece que muchos no esperaban que el equipo fuese a batirse por la permanencia. Qué, pues? Zona tranquila? Unas cocacolas con pajita, ahí de octavos incluso? Ridículo. Somos un equipo pequeño y sin dinero que no se acaba de recuperar de las hostias del pasado más reciente. Sobrevivimos. Necesitamos símbolos. Se va Lucas, Bergantiños no juega. No los hay. Nos agarramos a lo que sea, cuando sea. Andone marca y lo grita reavivando algo en Riazor. Todo el mundo en Riazor está abierto de piernas, murmullistas incluidos. Todo el mundo quiere estallar de un fogonazo identitario en toda la frente. Sufre como yo sufro… Florin Andone sufre, marca y la gente se vuelve loca y Luisinho besa a Garitano, que se emociona claramente y grita, lo grita con fuerza y nos decimos que algo puede nacer ahí, como el día del Sporting con el gol de Babel, pero no. Sampaoli, Vitolo y Mateu nos fulminan y toda esa animosidad se convierte en silencio, desencanto y destrucción. Todo a la mierda en la jornada 12. En la 13, muchos deportivistas de madera estarán esperando como buitres a que el equipo caiga para desplegar sus alas sobre todo eso que está mal, que huele mal y que les atrae. Otros tendrán esperanzas y querrán ver si Babel vuelve a jugar y si vuelve a jugar BIEN, como contra el Sevilla. Querrán ver si vuelve Bergantiños. Querrán ver si a Gaizka Garitano le sonríe de una puta vez la suerte como entrenador del Deportivo. Querrán detalles, pequeñas cosas que animen, se gane o se pierda. Se puede perder, otra vez, en Málaga, y perder es peligroso con todos esos carroñeros sobrevolando la Torre de Marathon. Perder vuelve a la gente gilipollas. Perder crea masa histérica, sin código, alejada de cualquier principio de análisis serio. Esa masa imbécil y socarrona, aunque vista de blanquiazul, es el enemigo. Desde Matadero hacemos un llamamiento a combatirlo y a estar INCONDICIONALMENTE con el equipo, ahora y siempre. Perforen.

DEPORTIVO 16/17-  SEVILLA 16/17

Granada – Dépor, J11

Jornada 11 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 5 de noviembre.

Granada C.F. 1 – 1 R.C. Deportivo (Andone, 63; Tyton (pp), 80)

Tenéis ansiedad? Estáis dominados por la ansiedad de no ganar? Dudáis entre reir o llorar cuando veis cómo se maneja el chico Marlos? Hace tiempo que estáis tristes? Decepcionados con Gaizka? QUÉ ESPERÁIS DEL FÚTB0L? Creéis que Andone metió su primer gol fallándolo o fue muy bueno el pase que le metió Çolak? Las dos cosas? Sois aburridos? Sois tribuneros? Es el equipo una mierda? Fue el de Granada un partido espantoso o uno de esos que se gana 98 veces de cada 100?

Estamos en un momento difícil, camaradas. Se cuestiona nuestra unión. Vamos a Granada ilusionados a jugar contra el colista y nos volvemos con un punto. Un punto funesto? O un buen punto de un equipo funesto? Sabemos ser funestos? Hubo un partido obviamente funesto en lo que se refiere a ocasiones, eso es así, duró hasta que llegó el último tramo, pero: es esto razón suficiente para llevarse las manos a la cabeza? Os lo pregunta alguien que se las llevó y que solo recapacitó seriamente sobre la situación del equipo a toro pasado. En efecto, perdí la calma y juré, me reí de nuestros jugadores, me dejé llevar por lo fácil del exabrupto y la inconsciencia. Fui un militante meando sobre sus funciones. Lo llevo siendo un tiempo, la verdad, y no me contenta. Vi el partido bastante abatido, intentando encontrarle la gracia sin conseguirlo hasta que Andone chozó ese gag. Entonces todo el mundo se descojonó. Sabemos ser cadavéricos? El Granada se estiró. El Granada es un equipo malísimo que va a descender con total seguridad. Sabemos no ser como el Granada? Eso parecía. Babel se encargó de sentenciar a los nazaríes tras un córner pero un árbitro anuló el asunto. Después, la depresión. Se ve que hay que estar deprimido pero con elegancia y saber asumir la posición. La voluntad es exactamente esa: VER MÁS ALLÁ y, sobre todo, no creernos el Celta. Este equipo no juega bien y probablemente no jugará bien en lo que resta de temporada. No jugará bien como el Celta, que es lo que muchos piperos obviamente esperan, pero si lo hará como el Deportivo que es, ramplón y sin más. Lo hizo bien en Granada. Sí, yo me cagué en la puta pero reflexioné y acabo escribiendo aquí que el equipo lo hizo bien en Granada, que es un campo maldito.

Noticias desde el desierto:

                                                           Arribas no es peor que Albentosa y Borges estuvo bien.                                                 Luisinho defiende mejor que Fernando Navarro. 

Es un partido fácil! Es el colista! Pero no hay partidos fáciles para el Deportivo ni tampoco para el Celta, o por lo menos a priori… Acabé pensando, gracias mayormente a Daniel de la Cuesta, que lo hicimos bien en Granada teniendo en cuenta lo que somos. Porque: QUÉ COJONES ESPERÁIS DEL FÚTBOL? Esperáis que un equipo como el nuestro se pasee en el campo del colista porque sí? En base a qué? Gracias Daniel por enseñarme fútbol y con fútbol vida. Perspectiva. Este equipo está plagado de pequeñas miserias, así que vamos a empezar a analizarlo desde ese punto

Partido bueno en líneas generales.

Somos el equipo menos goleado de la parte baja. Borges está en buena forma.

Sumar, sumar y sumar.

Sumar sensaciones es el argumento ganador, no busquéis más. Así lo soltó Daniel y así me lo creí. Me niego a ser parte del club de los quejumbrosos. Entre la queja y ser socio de Tribuna media un suspiro. Volverse loco, criticar, pasar de todo, hay que tener cojones: qué partido tan espantoso contra un rival que es una auténtica calamidad! Nunca más! Demonios murmullistas hablando por los codos dentro de mí, de ti, de todos. Martillazo en la boca:

Haciendo un partido normalito les metimos dos que contra otro portero de zona baja eran tres.

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Los porteros: Ochoa estuvo espléndido en la de Guilherme. Tyton se metió el gol en propia pero rindió, rinde. El polako hizo autocrítica después del partido. Pude hacer más en el gol… Dice mucho esta actitud cuando solo a un loco se le ocurriría decir que Tyton tuvo la culpa de que no sacásemos los tres puntos de ese estadio feo y maldito. Son cosas pequeñas pero enormemente positivas dentro de un vestuario que camina tocado desde la pasada campaña.

Luis César (entrenador del CD Lugo): en el fútbol ganas o aprendes…

Esperamos que Gaizka aprenda, reflexione, como Przemyslaw Tritón y como el Matadero, y ponga de una puta vez a Bergantiños, el jugador que más nos representa, nuestro auténtico capitán. Lo vamos a repetir por si las moscas: Luisinho dentro, Bergantiños dentro, no se negocia. Al margen de eso, el mejor partido fuera de casa de lo que llevamos de temporada. Con diferencia. Poca queja.

Dépor – Valencia, J10

Jornada 10 de la Liga BBVA 2016-2017. Lunes 23 de octubre.

R.C. Deportivo 1 – 1 Valencia C.F. (Emre Çolak, 45; Rodrigo, 56)

La cantidad de información y sonidos que recibe últimamente el entorno blanquiazul hace imposible mantener un discurso homogéneo, ni tan siquiera en los sótanos del Matadero. El gentío tiene problemas hasta para buscar a quien echar las culpas, algo que tradicionalmente unía a la masa en un solo impulso. Ahora todo el mundo habla a la vez. Hubo una excitación que sucedió al último partido y esta ha hecho mella. Ante el Valencia llegamos al campo como si fuera el primer partido de temporada, como si una nueva era hubiera arrancado y fuéramos a conocernos. Al llegar hay un tifo de recibimiento que nadie entiende porque le recuerda al Valencia tiempos pasados cuando sin problema podría recordarle tiempos presentes o incluso futuros y saldrían igual de amedrentados. La gente, sin dejar de hablar se mira entre ellos y deciden prender fuego a la torre de Babel y gritar todos en el mismo idioma. Fabuloso coro celestial. El Dépor sale en llamas. Y qué Depor. Desde el club han aceptado todas las condiciones que pusimos al rescate: Luisinho en la banda sentando a un Navarro al que Gaizka le debe dinero y el turco de corto después de una semana en la que ha generado una suerte de leyenda sin levantarse apenas del sofá, como si su ausencia fuese la razón de todos los males. Estas dos incorporaciones insolentes al esquema hacen que el equipo salga ardiendo y esprinte como un escuadrón de la muerte entre muñecas de porcelana. La afición, con el objetivo de que los chés (vestidos como un equipo genérico rival del Tecmo World Cup Soccer) se sientan como en casa, pita absolutamente cada decisión del árbitro o de los valencianos. De tanto ruido ni vemos si está jugando Santi Mina para llamarle imbécil o algo.

Para entender el dominio de la primera mitad hay que comprender algunos puntos. El primero es un Juan Francisco que desde la decadencia del juego general está empeñado en ser el primer lateral derecho del Deportivo que sea capaz de colgar centros que no vayan a ser puestos de mal ejemplo en cursos de entrenadores, contra la opinión de la grada, por supuesto. Está legitimando el haberse quedado con el ‘2’ en la espalda. Que hoy por hoy sea de lo mejor del Deportivo es a la vez buena y confusa noticia. La segunda: hemos tenido que replantar un césped de 20 años de historia y varios títulos para que Marlos deje de resbalarse o grindar los bordes del área (cayendo hacia fuera siempre). Ahora el colombiano encontró su pie y va trotón como un pinball entre los jugadores rivales dejando regalos en la boca a la grada de las manos de sal. La tercera: Tyton en la portería es un autómata, no sabemos que pasará con los asados pero los reflejos del polaco parecen hasta ilegales. Y por último, claro, Emre Çolak, que contra todo pronóstico después del encumbramiento etéreo está haciendo fuego sobre el césped nuevo. Funcionó la técnica del barbecho con él y dejándolo fuera una sola convocatoria ya está para optar al Balón de Oro. El día que vuelva Álex Bergantiños (misión en la que se ha involucrado de tal forma Juan Francisco que le ha puesto Daniela a su hija en homenaje) trae la primera copa del mundo a la Sagrada Familia.

Lo mejor: Çolak practica un gol de cabeza de un centro pero solo le sale a la segunda vez. Cierra una primera parte muy seria.

Al descanso vuelven a sacar a gente al centro del campo para ganar no se qué radio-despertador y una chica dispara igualando los resultados anotadores de Florín Andone, que está haciendo algo mucho más difícil que lo que hizo Lucas la temporada pasada: conseguir que absolutamente nadie dude ni se impaciente a pesar de no mojar un caracol.

Tras el descanso los jugadores saltan al campo pasando por un pasillo de espejos en el que se ven reflejados. Lamentablemente para nosotros porque los del Valencia ven que al final son todos jóvenes y están bastante en forma y que hasta podrían atreverse a jugar un poquito. No cambia mucho el espíritu del encuentro porque el Valencia es un equipo muy agradecido que cuando se juega algo apenas hace una mierda. Va como una brisa entre las columnas pero necesita que el verdadero héroe del encuentro pierda un balón que les facilite un empate que ordena Tebas desde Madrid. Maniobra orquestada para incrementar el ritmo e interés del partido y para que los murmullistas comiencen a pedir gente distinta a la que está, en general: hay un recogepelotas negro y se oyen peticiones de que “tenían que ser todos los recogepelotas negros”, hay gente que pide “que salga el Depor femenino”, gente que pregunta porque no están jugando Insua, Oriol Riera, Bicho y Juan Dominguez y en general el discurso habitual del tribunero: los que no están siempre son mejores que los que están, sean quienes sean. Tanto pedirán cambios que al final, como no podía ser menos, acaban sacando al defenestrado Navarro, que menudo feo no sacarle de titular, por el lateral derecho del mejor once de la jornada, Juan Francisco, destrozado. A partir de aquí todo lo gobernará el ‘share’ y lo políticamente correcto. Los dos equipos frenan, Andone dosifica, a Tyton se le pone el led en rojo y da un par de sustos. Mosquera intenta no molestar demasiado a ninguno de los dos equipos y el Valencia se acomoda en el empate dentro de su dominio. Solo les vale marcar un gol bonito así que tampoco se esfuerzan mucho. El Depor asume una postura similar: saca a todo el ataque porque sabe que el camino para lograr la permanencia es superar el récord de empates del año pasado. Cuando el rival ve que nuestro portero no para el juego así haya doce jugadores desmayados en el campo, deciden hacernos daño (o brindar un detalle al gentío) sacando a Cartabia para que se pasee: no funciona el dolor, la grada le aplaude y él casi le devuelve el gesto participando en un gol para su equipo, para terror de las dos aficiones. Al final acaba el partido con la gente completamente afónica (nadie ha parado de hablar desde que entró, nadie ha encontrado ninguna razón) y sacan una traca como en los fuegos artificiales, bombas-bombas, humareda, tarda menos de 5 segundos en esfumarse y de repente todos están de acuerdo.

Lo peor: Muy buen juego, buenas sensaciones, linea ascendente, tenemos para una semana de autoconvencimiento, hay calidad, un punto menos para la salvación, el próximo partido es el importante y toda esa basura que se debería desterrar de los vocabularios. Ha habido tanto ruido que no sé ni siquiera si ha jugado Miguel el que fumaba. Hablemos claro, basta de conformidades: es preferible la motivación a lo temerario que el consuelo de lo mediocre. A ver si, cuando salga del barbecho, nos lo sabe explicar Joselu.

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Vigo – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga BBVA 2016-2017. Domingo 23 de octubre.

R.C. Celta 4 – 1 R.C. Deportivo (Hugo Mallo, 32; Aspas, 60(pen), 83; Orellana,78; Albentosa, 37)

“Un símbolo contiene en sí mismo un significado definido, una fórmula intelectual determinada, mientras que la imagen es una metáfora”, Andrei Tarkovski, 1976.

Aceptemos que la derrota está en el símbolo. Es cierto, hay números y sensaciones e intención estratégica y moral y resultados y técnica. Pero no, eso no es nada. La derrota siempre está en el símbolo y este partido llevábamos más de tres años perdiéndolo. Para alguien como yo, veintitantos años de deportivismo, lo del domingo pasado fue la (durísima) confirmación de nuestra primera derrota.

El 1 de junio de 2013, un gol de Natxo Insa nos mandaba de vuelta a Segunda División. La imagen, ¡entonces imagen!, fue la de Aspas recortando a Colotto para poner el pase de gol. Este hecho se encargan de recordárnoslo ellos machaconamente desde la grada de Balaídos con un ritmo copiado de la sección de noticias curiosas del telediario y una métrica paupérrima. Este hecho nos hemos encargado de maquillarlo nosotros durante este tiempo, equilibrando la balanza con muy meritorias y a veces incluso bellísimas victorias parciales, pero sobre todo con esa mezcla de ingenuidad y desprecio hacia todo lo que viene del Sur.

Pero ya no. Al contrario que en 2013, al contrario que el día de Aspas y Colotto, hay una cierta intencionalidad subyacente en lo que pasó el domingo. Por primera vez, lo ocurrido sobre el campo obedecía al discurso extremista del irredentismo vigués. Y no tanto por el juego, ramplón por parte de los dos equipos, sino por la sensación de dominio del discurso que precedía al partido, alineaciones y planes de juego mediante, y sobre todo por la que lo sucedió. El entrenador, nuestro entrenador, reconoció a posteriori con una naturalidad impropia del tenebroso lugar en el que se encontraba la aparentemente evidente superioridad del rival, superioridad que le pagan por disimular. Y lo hizo para justificar una derrota que nunca tuvo que llegar de esta manera, pero que al mismo tiempo acabó pareciendo inevitable.

La hegemonía es suya, se la han ganado y nos la han arrebatado a fuerza de hacer las cositas bien, mientras nosotros nos mantenemos en pie a duras penas sobre una fe que se extingue. Nos la han arrebatado en un partido malo, suyo y nuestro, repleto de desaciertos y sobre el que poco hay que contar. Gaizka, en cuya figura vimos a un irredento gudari pero que cada vez se parece más al Borja Pérez de Basauri, salió a jugarles directo. El equipo compitió con acierto en un partido igualado hasta que se volvió loco tras verse por detrás en el marcador. Entonces, alguien decidió regalar el partido al rival colocando a la línea defensiva más lenta del mundo a no menos de cuatrocientos metros de distancia de un portero que juega agarrado con una cuerda a las vallas de publicidad tras la portería. Más o menos tal y como se describe en el Sagrado Códice de Cosas que no se Deben Hacer contra un equipo como este Celta, que terminó por meternos cuatro.

Tras este partido, tras esta semana de reflexión intensa, la decisión es nuestra y solo nuestra: aceptar la derrota y prepararnos para un invierno polar bien refugiados de las inclemencias o seguir saliendo en manga corta, ignorantes a todo lo que nos rodea y arriesgando la pulmonía. No os vamos a engañar, el debate ha sido crudo en las catacumbas del matadero, pero la opción de aceptar la derrota ha salido ganando. El turno es vuestro, vigueses. El odio es lo único que no se negocia.

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PD: Sea como sea, la derrota siempre está en el símbolo. Y el nuestro, encerrado en un experimento sociológico en el que alterna grada y banquillo, aún no ha debutado esta temporada. La broma ya valió.