O esencial

Poñédevos en disposición de desfrutar o que resta de temporada. Voltamos porque voltou Bergan. Esa fixación polo rubio, eh? Brutal. Sagrada. Outra vez o brullar dese cable de alta tensión lembrándonos o que somos. Ese son traéndonos a Lucas de volta e levándonos en colo pra cama. Facéndonos chorar, rolar como ourizos fervendo polo chan adiante e atrás por puro efecto da beleza. Aí está, ben perto. A posibilidade que Bergan abriu para este derbi que ven non é unha calquer. Cheira como antes. Bergantiños está rachando coa vosa lóxica. Voltou nun momento clave da temporada, cando estaba esquecido como un can. Iso di tanto sobre so seu amor que devezo por chimpar como el chimpou sobre Jordi Alba e rematar o computador coa testa.

A posición, compañeiros deportivistas, é perfecta pra buscar ao Celta de Vigo como posesos. A posibilidade é dar un paso vital pra devolvelos ao seu terreno natural. Voltou Bergan, por iso voltamos. Olá, Fajr! que corres como un salvaxe polo parquet adiante, sacándolle lume! Olá, Andone!! Sede de vinganza cigana!! Cuestión de ollos, ollos vivos por toda-a-parte. Os ollos e a cabeza de Bergan no bus, nas plantas, nos penedos. Agora todo dios quere correr, e vas pensando que non estar en Riazor pra velo é peor que calquer desgracia e faiche odiar mais se cadra Alemaña e Berlin e a puta nai do continente continental. Odiar todas as caras de todos os países. Ver só Alejandro Bergantiños Ventureira da Costa, home de paixón. Ver só as cellas dos teus, o músculo, o dente esencial. Só ese salto sobre Jordi Alba que che abre a porta do tempo e o soño.

Amigo, estou contigo plenamente. Quero voltar. Voltar como Bergantiños, que estivo polo mundo adiante. Xa o chaval ten o nome. Xa o chaval é un emblema do seu clube e da súa cidade. Un chaval dos que non hai. Cuestión de infinito. Queremos que a próxima temporada sexa o da volta dos pivotes Álex-Juando. Queremos ese ollar de sobremesa coas avoas falando a língua e ternura de empanada, empanada de bicos, billetes de 50 pra cada un. “Meu Alejandro”, “meu neniño”. A xente sempre xogando ao mesmo, con agarimo. Galicia ulterior, ao cubo: parados nun momento sen hora estamos na pantasma do bar “Sol Naciente”, onde tres camareiras drogatas desmontan o altar de Bebeto que tiñan ao lado do surtidor de Estrella para cambialo por un dedicado a Bergantiños. “Iba sendo hora”. “Eu non sei porque non xoga”. “Pásame un Lucky” e nós que como as pantasmas desas camareiras fumábamos esperando sen entendelo moi ben. Afinal chegou asi, por circunstancias, e mira ti por onde vai provocar a foto perfecta pra encarar o derbi, momento crucial. Alejandro Bergantiños, o autor do gol.

Toda apreciación lévame ao rubio, estou contigo totalmente. Vexo ao adestrador do Leicester que se chama Shakespeare e aí está Bergantiños nunha chalana con cara de pasalas putas. Vexo un espasmo. Síntome racial e pulverizado. Quero que me salven da merda.

Logo están as visións esas de xente montada no lume. Os das peñas. Móntanche unha festa á mínima. Bérranlle a Bergantiños, que voltou no mellor momento. Encheu de povo o discurso, e iso o Celta ódiao. Prepárase todo pra unha abordaxe fundamental, penso que alérxicos ás emocións non sodes e que o vedes igual ca min. Chega o momento mais importante da temporada e, despois de vagar pola ruina anímica, hai unha música que vos eleva cara o teito.

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Vigo – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga BBVA 2016-2017. Domingo 23 de octubre.

R.C. Celta 4 – 1 R.C. Deportivo (Hugo Mallo, 32; Aspas, 60(pen), 83; Orellana,78; Albentosa, 37)

“Un símbolo contiene en sí mismo un significado definido, una fórmula intelectual determinada, mientras que la imagen es una metáfora”, Andrei Tarkovski, 1976.

Aceptemos que la derrota está en el símbolo. Es cierto, hay números y sensaciones e intención estratégica y moral y resultados y técnica. Pero no, eso no es nada. La derrota siempre está en el símbolo y este partido llevábamos más de tres años perdiéndolo. Para alguien como yo, veintitantos años de deportivismo, lo del domingo pasado fue la (durísima) confirmación de nuestra primera derrota.

El 1 de junio de 2013, un gol de Natxo Insa nos mandaba de vuelta a Segunda División. La imagen, ¡entonces imagen!, fue la de Aspas recortando a Colotto para poner el pase de gol. Este hecho se encargan de recordárnoslo ellos machaconamente desde la grada de Balaídos con un ritmo copiado de la sección de noticias curiosas del telediario y una métrica paupérrima. Este hecho nos hemos encargado de maquillarlo nosotros durante este tiempo, equilibrando la balanza con muy meritorias y a veces incluso bellísimas victorias parciales, pero sobre todo con esa mezcla de ingenuidad y desprecio hacia todo lo que viene del Sur.

Pero ya no. Al contrario que en 2013, al contrario que el día de Aspas y Colotto, hay una cierta intencionalidad subyacente en lo que pasó el domingo. Por primera vez, lo ocurrido sobre el campo obedecía al discurso extremista del irredentismo vigués. Y no tanto por el juego, ramplón por parte de los dos equipos, sino por la sensación de dominio del discurso que precedía al partido, alineaciones y planes de juego mediante, y sobre todo por la que lo sucedió. El entrenador, nuestro entrenador, reconoció a posteriori con una naturalidad impropia del tenebroso lugar en el que se encontraba la aparentemente evidente superioridad del rival, superioridad que le pagan por disimular. Y lo hizo para justificar una derrota que nunca tuvo que llegar de esta manera, pero que al mismo tiempo acabó pareciendo inevitable.

La hegemonía es suya, se la han ganado y nos la han arrebatado a fuerza de hacer las cositas bien, mientras nosotros nos mantenemos en pie a duras penas sobre una fe que se extingue. Nos la han arrebatado en un partido malo, suyo y nuestro, repleto de desaciertos y sobre el que poco hay que contar. Gaizka, en cuya figura vimos a un irredento gudari pero que cada vez se parece más al Borja Pérez de Basauri, salió a jugarles directo. El equipo compitió con acierto en un partido igualado hasta que se volvió loco tras verse por detrás en el marcador. Entonces, alguien decidió regalar el partido al rival colocando a la línea defensiva más lenta del mundo a no menos de cuatrocientos metros de distancia de un portero que juega agarrado con una cuerda a las vallas de publicidad tras la portería. Más o menos tal y como se describe en el Sagrado Códice de Cosas que no se Deben Hacer contra un equipo como este Celta, que terminó por meternos cuatro.

Tras este partido, tras esta semana de reflexión intensa, la decisión es nuestra y solo nuestra: aceptar la derrota y prepararnos para un invierno polar bien refugiados de las inclemencias o seguir saliendo en manga corta, ignorantes a todo lo que nos rodea y arriesgando la pulmonía. No os vamos a engañar, el debate ha sido crudo en las catacumbas del matadero, pero la opción de aceptar la derrota ha salido ganando. El turno es vuestro, vigueses. El odio es lo único que no se negocia.

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PD: Sea como sea, la derrota siempre está en el símbolo. Y el nuestro, encerrado en un experimento sociológico en el que alterna grada y banquillo, aún no ha debutado esta temporada. La broma ya valió.

Construção

Amou daquela vez como se fosse a última
Beijou sua mulher como se fosse a última
E cada filho seu como se fosse o único
E atravessou a rua com seu passo tímido
Subiu a construção como se fosse máquina
Ergueu no patamar quatro paredes sólidas
Tijolo com tijolo num desenho mágico
Seus olhos embotados de cimento e lágrima
Sentou pra descansar como se fosse sábado
Comeu feijão com arroz como se fosse um príncipe
Bebeu e soluçou como se fosse um náufrago
Dançou e gargalhou como se ouvisse música
E tropeçou no céu como se fosse um bêbado
E flutuou no ar como se fosse um pássaro
E se acabou no chão feito um pacote flácido
Agonizou no meio do passeio público
Morreu na contramão atrapalhando o tráfego

Amou daquela vez como se fosse o último
Beijou sua mulher como se fosse a única
E cada filho seu como se fosse o pródigo
E atravessou a rua com seu passo bêbado
Subiu a construção como se fosse sólido
Ergueu no patamar quatro paredes mágicas
Tijolo com tijolo num desenho lógico
Seus olhos embotados de cimento e tráfego
Sentou pra descansar como se fosse um príncipe
Comeu feijão com arroz como se fosse o máximo
Bebeu e soluçou como se fosse máquina
Dançou e gargalhou como se fosse o próximo
E tropeçou no céu como se ouvisse música
E flutuou no ar como se fosse sábado
E se acabou no chão feito um pacote tímido
Agonizou no meio do passeio náufrago
Morreu na contramão atrapalhando o público

Amou daquela vez como se fosse máquina
Beijou sua mulher como se fosse lógico
Ergueu no patamar quatro paredes flácidas
Sentou pra descansar como se fosse um pássaro
E flutuou no ar como se fosse um príncipe
E se acabou no chão feito um pacote bêbado
Morreu na contra-mão atrapalhando o sábado

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Deus lhe pague, Álex Bergantiños.

Real Madrid – Dépor, J23

Jornada 23 de la Liga BBVA 2014-2015. Sábado 14 de febrero.

Real Madrid C.F. 2 – 0 R.C. Deportivo (Isco, 23; Benzema, 73)

La visita del Deportivo al Cementerio Delirante de la Castellana se saldó con una derrota sana, vibrante por momentos, ante un líder cuyo consumo de drogas noquea pero no mata, conservando intacta su belleza de rosca combustible. A saber: salió Víctor Fernández con Manolo y Laureano cubriendo de huesos el flanco derecho de la defensa, cosa emocionante, divertida y legendaria a la vez, manteniendo la estructura ya conocida en el resto de una escuadra que en el Bernabéu disfrutó, alejada definitivamente de aquel saco de miedos que deformaba su figura allá por los meses de noviembre y diciembre. Fue, en efecto, la confirmación de que el equipo es otro, de que respira por cuestiones clasificatorias y de que tiene cierta personalidad, cero tinieblas. Su imagen, ya desde los primeros minutos, se fundió sobre el césped dejando una estela de claridad, con un Cuenca muy vivo que rondó el gol en dos ocasiones. El Madrid, por su parte, no jugaba bien pero hacía ademanes de bestia, muy de la casa, que no parecían importar demasiado al Dépor, que iba a lo suyo de una manera desenfadada pero con suficiente mala hostia como para convertir la broma en sorpresa mayúscula. El blanquiazul, pensando ya en el Celta, se miró más a sí mismo que al rival, acertando de pleno a nivel, digamos, filosófico. Combinó, corrió, alzó sin complejos banderas donde antes reinaba el terror e hizo sentir a la parroquia calambres de orgullo. Mención especial merece el capitán, que jugó por última vez en el estadio blanco, achuchando, balanceándose misteriosamente, redondeando una carrera que tendrá estatua, esperamos clavada en la bahía, cerca de Mera.

Se llegó al descanso con 1-0 y en la reanudación el impulso siguió siendo el mismo, repitiéndose los acercamientos al área del inefable Topor. Borges, con un disparo al palo, y Riera, con un cabezazo criminal, a punto estuvieron de colocar el empate en el marcador, pero nada. O todo. El entrenamiento ya estaba completado. Luego, los minutos se hicieron densos hasta que Benzema estableció el definitivo 2-0 y el madridismo bostezó su celebración de mierda. Cerca de la banda, la mirada esquizoide de Marcelo se cruzó, allá por el minuto 83, con la de Bergantiños, que esperaba el final mientras contraía los labios formando una o. Había un núcleo por allí, una esfera crujiente flotando. Un alma con la que golpear. Y un deseo de seguir jugando que conmueve.

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Ponferradina – Dépor, J15

Jornada 15 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 24 de noviembre.

SD Ponferradina 0 – R.C. Deportivo 1 (Culio (p), 31)

Cual niño-bestia en plena transformación, el Deportivo saltó (4-1-4-1) a la mina del Toralín buscando un buen lugar donde plantar la bomba y hacer volar el wólfram berciano. Todo salió bien. La calma de los primeros minutos dio paso a un crujir de tibias, omóplatos, cabezas y en las cabezas pantanos, monumentos grises a un fútbol de otros tiempos. El equipo de Vázquez se asentó como siempre, su caparazón repelió apenas dos embestidas y, tras una buena combinación, penalti a favor, gol, serenidad en las filas, brigada del Gas que a partir de ese momento luchó en cada rincón de la peña. Entre tanta voladura, medio equipo ponía el pecho para que las astillas no destrozasen a los tímidos, a saber: Lux, el poeta ligón que guiña un ojo cuando el humo se disuelve; Machete, juntacadáveres que pide más al enemigo; Ínsua, el que todo lo entiende sin abrir la boca; Bergantiños, roca cuarcífera; Culio, sí, no hay pacto posible entre leones y hombres. Difícil maniatar a semejante tropa. La Ponferradina lo intentó, pero había muchas trampas y al final del túnel el Poroto, que va mereciendo odas y un buen trago. Paradas de escándalo, suavidad asombrosa, golpeo del balón plano y preciso. Tirará bien las faltas? Una lástima no haber disfrutado de sus habilidades hasta esta temporada.

Dios!

Fuego ardiendo!

La dinamita, Claudio Barragán, dos mil deportivistas aporreando la hojalata. La segunda parte pasaba y, con el Eibar ganando en Huelva, nos acercábamos a la cima. Líderes.

Tenemos carácter, demostrado queda, tenemos un mérito de la hostia. Asesinamos posesiones, las hacemos estériles, somos los más fuertes. Asesinamos equipos de ninjas, escuelas enteras de toca y vete. En verano bailamos con la muerte, partíamos del fango, pero uno tras uno fueron cayendo a nuestro paso y ahora queremos más, como Machete. Tenemos elecciones, las gradas llenas, el alcohol subiendo, estamos excitados, nos lo merecemos. Y el equipo parece comprenderlo.

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Recreativo de Huelva – Dépor, J13

Jornada 13 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 10 de noviembre.

Recreativo de Huelva 0 – R.C. Deportivo 1 (Ínsua, 78)

La amenaza de Vázquez tomaba forma: miedo a un planeta de laterales, todos dentro. Poco antes del comienzo más madera, Domínguez enfermo causaba baja y dejaba su sitio al vilipendiado Juan Carlos, con lo que las alarmas sonaban ya encarnadas en casa de aquellos que no se fían ni de su sombra. Perderemos! A la hoguera, ése de gafas! Qué envidia, el poderoso Recreativo, entrenado por un vanguardista, que viste con cuatro o más delanteros su obra de arte, fútbol total. Sangre y neurosis corrían por toda la red. Sobre las doce y cuarto de la mañana, el streaming ladraba mientras el Deportivo (4-1-4-1) se iba plantando en casa del líder, sólido como siempre, con pocos sobresaltos de no ser por las venenosas internadas de Gallegos en banda izquierda. Los locales dominaban sin mordiente y en los nuestros iban sobresaliendo los obreros, nada nuevo, pero también Culio (pillando definitivamente el tono) y un Juan Carlos menos nervioso de lo habitual. A la media hora, dos ocasiones del Decano casi seguidas provocaban que Bergantiños iniciase su rapa das bestas particular, sachando, bregando muchísimo, marcando con fuego a los hombres clave de Sergi Barjuan. Una agresividad positiva, contagiosa. Antes del descanso era Luis, el burelao hoy titular, quien tenía una clara, y el Recre otra, pero 0-0 y a charlar.

Reanudación y Juan Carlos a los mandos, maniobrando ligero como un recién graduado, grata sorpresa. Seguía la igualdad pero poco a poco a uno le invadía la sensación de que el partido del equipo era notable, sin fisuras y creciendo simbólicamente en la parcela ofensiva de la mano de dos zurdos maravillosos que se van sintiendo más especiales cada semana. Artistas raros, necesarios, porque aunque nuestro estilo sea claramente bolchevique, Fernandiño estalinista no es, y tanto te aprecia un acueducto como un Kandinsky. La solidez, decíamos, iba encontrando apoyo en los buenos movimientos de los de arriba. Luis aportaba juego de espaldas, Culio aclaraba, la cosa olía a victoria y a punto estuvo de llegar el gol en una acción protagonizada por Machete en el área pequeña, pero el central remataba en posición ligeramente adelantada. Núñez saltaba al Nuevo Colombino sustituyendo a Seoane (correcto el chaval) y minutos después, con un Deportivo ya del todo peligroso, llegaba una ocasión clarísima para Luis y el gol de Ínsua a la salida del córner posterior. Visiones: Italia, campeona del Mundo, el Porto exterminador, Angelos Charisteas. Luis se iba, entraba Cachicote para jugar diez minutos de 9 (inoperante) y toda esa sobriedad mostrada por la tropa se convertía en tres puntos importantísimos que consolidan al Dépor como candidato apabullante al ascenso (ya lo era) y que llenan de crédito a un Fernando Vázquez en pleno Plan Quinquenal.

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El Deportivo enseñó los dientes y se llevó una merecida victoria del estadio onubense.

Instrumento

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Mediocentro, portero, ahora central, central zurdo, lo que sea, y siempre solvente. Sus prestaciones llevan un tiempo correteando por los periódicos, por los bares, por las bocas medio pesimistas que pueblan sus barras, del Ventorrillo a Monte Alto. Dicen “carallo pra o chaval…” y “pouca broma, con este chaval…” y también que es algo así como la sección rítmica de Fugazi, con la campanita de la bataca incluída, una gasolina insustituible en este Deportivo que no folla. Tras superar la prueba de las cesiones, un mazo que aplasta las posibles carreras blanquiazules de la mayoría, el rubio lleva dos años notabilísimos, siendo quizás el más regular de todos, sin quejarse, metiendo la pierna sin creerse nunca más de lo que es. Podría alardear, enseñar las cicatrices, pero no lo hace. Pocas palabras y mucha acción. Oscura. De central más oscura todavía, y parece que le pone el asunto. Donde sea y cuando sea, sin promesas chorras. Así funciona Bergantiños. Su actitud eleva el nivel de sulfuro en el campo y en la grada, algo crepita, y mucho tendrán que sachar Kaká o Marchena para quitar de ahí al Imperátor si es que a Vázquez, claro está, le da por mantenerlo en esa posición.

Metiéndonos en el debate sobre si debe o no volver a su mediocampo natural, decir que el rendimiento de Wilk y Frigoríficos Domínguez en esa parcela determina la continuidad de Bergantiños como central. Siendo Ínsua inamovible, la espera de Kaká y Machete es poca cosa, no porque sean mejores ni peores, sino porque todo parece funcionar y, además, porque esto es cuestión de sentimiento y adicción y ahí Álex es insuperable. Así pues, mejor no remover y esperar a que Culio, Cachicote y Juan Carlos dejen de una vez el speed y apuesten por la maruja, que es lo mejor para la cama.

Otro asunto es la capitanía, tema baladí para muchos pero de importancia crucial para los románticos. Sin querer poner en duda todo el capital emocional que rodea a Manolo, su ancestral sabiduría y cumplimiento del deber a pierna cambiada, esperamos con los ojos semicerrados a que el brazalete caiga en el bíceps del 4. Nadie como él para representar la energía que fluye en el grupo: tenaz, intensa, defensiva. We need an instrument, to take a measurement. Si Luisinho entra finalmente en el once lo lógico sería que no tengamos que esperar al año que viene para verlo.