Betis – Dépor, 1/16 Copa

Dieciseisavos de final de Copa. Martes 29 de noviembre.

Real Betis 1 – 0 R.C. Deportivo (Sanabria, 19)

Resulta que hablar de las chanclas de Çolak es de idiotas. El partido se presentaba como una parcela de claridad como apuntó Garitano, para mí también, pero finalizó otra vez como la opera sentimentalmente estúpida que nos persigue. Pero qué más da, la fe es inquebrantable. Sea por donde sea, se buscan huecos. En pie enumero. Los párpados de Albentosa cosidos con lana y rapada de look caprino con navaja. El Betis acertó la ocasión que tuvo y chao. Joselu regresaba vestido de militar rollo skinny para olvidar los desayunos cadavéricos alemanes a base de enchufar goles. Volviendo a lo de la claridad de Garitano, él se refirió a la Copa como una competición nueva donde se parte de cero, pero, se parte desde un estado, en este caso de recuperación. Pensaremos entonces que es positivo empezar mientras se recupera uno, o que por el contrario puede ocasionar una situación de amor psicópata. Mosquera acompañando la jugada con la mirada. Luisinho con un parche de una tarjeta amarilla cosido en la chupa. Interviene un paisaje de edificios destruidos que no permite entender nada y te sientes emocionalmente colapsado porque hace tiempo que esperas algo que a día de hoy es inexistente y piensas que ya es probable que no llegue, pero no aparece la desilusión porque consideras que otro algo llegará. A pesar de que los edificios están destruidos y no comprendes nada. Pero en eso consiste este tipo de cosas, vivir quemando leña y llorando sangre, agarrados los unos a otros, zarandeándonos las camisetas y fumando como locos. El Gaizka reserva modelito tujo para el próximo partido y aunque la Copa esté en la línea de que nos la suda porque realmente lo que nos importa es seguir pensando en nuestro equipo, en que estará haciendo Fayçal ahora en su casa o la alegría de juegue Carles Gil, uno no puede seguir emocionándose pensando en cosas que ya no existen.

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Ojo al asesino porque es un verdadero maestro

Mientras Luisinho reventaba el televisor a patadas, pasado el minuto 85, algunos apoyaban los codos en las rodillas y las palmas de las manos en la mandíbula. Dani me silbó en la puta oreja sin dejar de mandar a la mierda a todo aquel al que tuviese en su campo de visión. Un tío cayó a rolos por las escaleras. Dos niños empezaron a zoscarse -con tal fiereza que quedaron sangrando, con heridas profundas- como los hipopótamos. Los jugadores en el campo, de pie, alicatados al césped por unas botas de colores hirientes. Víctor sentado. Don Dino sentado, sudando, con dos móviles, el de la empresa y el personal. No bajó peña del cielo en caballo ni soltamos alaridos como perros, sino que, (vol)vimos al terror. La particularidad del Dépor se define por la belleza del crimen.

Y la creación de obras diabólicas y desastrosas, hermosas y perfectas, por parte de nuestro equipo, es de calado transversal al estado de nuestra existencia como deportivistas, y ya que bastante tiempo le dedicamos a la moral, analicemos estéticamente.

Tanto plantilla como cuerpo técnico estuvieron ensayando todo el año para este seductor final de temporada. La intención es que cuanta más desfiguración, más tragedia y más heridos haya, mejor, porque así se conseguirá con mayor efectividad la fascinación entre la jauría. Como asesinato de categoría, se necesita una víctima a la altura, bien vestida. Fichajes guapos, presentación de camisetas en un centro comercial, jugadores con Instagram.

Plantados en pretemporada, arreglados, oliendo bien, a suavizante. Debemos hacer circular fotos nuestras para que se conmuevan con la belleza, era tan guapo y ahora va a morir, dirán, dicen. Con la victima elegida y con la muchedumbre babeando por ella, menos mal que el pétreo Luis Carlos Correia Pinto se alza para avisarnos a través de una movida con Arribas, que él, mensajero del mal, iba a hacer todo lo posible por embellecer el asesinato que se iba a cometer esta temporada. Por algo juega con guantes.

Poco después se ficho a Manu, materia prima del decadentismo.

No intuimos las intenciones, y en la primera vuelta todos nos enamoramos de la víctima. Los empates fueron quemaduras de truja, pero a partir del Villareal empezaron las puñaladas, de manera piadosa al principio, pero profundas y oxidadas a partir del Espanyol, partido donde Sidnei fue víctima de un pollicidio. Ya en adelante, torturas, humillación, amputaciones y demás herramientas utilizadas por un criminal de nivel. La destrucción de esfinges, la ciudad incendiada, el caos.

Ahora el etéreo homicida del Deportivo duda qué hacer. A falta de tan solo dos actuaciones, puede dejar huir a un ente desangrado, famélico, lleno de heridas profundas como las de los niños que se pelearon como hipopótamos, arrastrando los pies; o puede terminar con el de una manera violenta y con una ferocidad abrumadora, abriéndolo en canal y enseñando su interior a todo el graderío.

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Dépor – Las Palmas, J32

Jornada 32 de la Liga BBVA 2015-2016. Lunes 11 de abril.

R.C. Deportivo 1 – 3 U.D. Las Palmas (Lucas, 47; Araujo, 57; David García, 79; Araujo, 93)

Un cráneo tirado en el suelo, el quebrantahuesos burló miradas porque se sentía con ganas de hacer daño a alguien, merodeó, rápidamente recogió con las garras, voló al son de una psicótica melodía, alas y cola afiladas, abrió las zarpas y dejó caer con meticuloso cuidado, cayó, partió. Lo ingirió con el tiempo justo para, en su primera deglución, dedicarme una mirada, lo disolvió. Repentinamente, como una plaga de polillas en un trigal, se dispusieron cien mil martillos hidráulicos simulando un telón frente a los edificios en la Avenida de Gran Canaria, reventaron las fachadas. Contemplé todo esto mientras echaba la truja.

El sol resulta fantasmal cuando hay oscuridad a su alrededor.

La entrada al estadio alude al cortocircuito. A bocas mortíferas. Alude también a un puñado de sensaciones que hablan de lo mismo, de lo de siempre, en fin, a la melancolía. Entendí, con el máximo de claridad que podía permitirme, que estaba en casa otra vez. Pero entré alerta, precipitadamente retraído. No hay tiempo, hay ansia. De qué, de qué, de qué. Zapatos de hormigón. Transcurrió el partido, con ocasiones, como siempre, sin acierto, como siempre. Obviedades que llegados a este punto ya me comen la polla. El pesimismo, como siempre, conmutó en serenidad. Borges estaba en Hanging Rock, y a mí eso me parece bien.

Avanzó la movida y yo ya había estado allí. En una temporalidad suspendida, una mano helada y pujante se posó sobre el cuello, y, con una delicadeza que me dio puto asco, se paseó por todos los ángulos de mi cara. Vocíferos con máscaras de papel maché pasearon, pasmosamente y con orgullo, la mierda que les nace detrás de los dientes. Mis uñas se preguntaban qué pasaba y Lako, sin gafas, probablemente lo sabía.

El diablo estaba sentado y se reía. Le gusta que la gente se porte mal. Luego los manda a la casa de las serpientes. Se sienta y se ríe. Las serpientes se meten en tu garganta y se comen los órganos. El diablo ronda Riazor.

Al salir del estadio las calles estaban impregnadas de sudor: los bordillos, las losetas, las paredes, los cristales, las farolas, el alcantarillado, los chicles, el alquitrán, los barrotes, los árboles y hasta el Gadis. Yo no sabía a qué andaba la gente que estaba en las aceras, si pedían socorro o estaban intentando enterrar a alguien. Yo iba echando la truja.

el-humo-de-satanas

Espanyol – Dépor, J25

Jornada 25 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 20 de febrero.

R.C.D. Espanyol 1 – 0 R.C. Deportivo (Asensio, 52)

Hombres montados a caballo descenderán de los cielos y comenzarán una cruenta batalla, dije, pero ahora creo que tardará en llegar, o que no llegará, o que llegará con más ímpetu, pero Sidnei se fracturó la polla y Bergantiños, cuando le estalló el tripi en las neuronas, dio pases a las sombras de sus compañeros, dije, en ese Sports Bar, que es estremecedor que desde que vivo en Berlín el Dépor no haya ganado, y esta no es una ciudad con palmeras, sol y calles sin asfaltar, es asfalto, cuervos y una metereología asesina.

No fue mal, con escuadra, cartabón y calculadora, pero luego, a Luis Alberto se le cayó la bandeja con todas las birras y Fayçal no hizo el movimiento. Oriol Riera, acarreado, portando escopeta de feria, no tenía pasta para otro intento. Y entonces le hicieron bullying a Lux, el puto Espanyol, me cago en dios. Así que escupamos a la escuadra, al cartabón y a la mierda de calculadora, sin detenernos, sin temer a entrar en conflicto con la lógica. Porque trabajar en una oficina es aburrido y frustrante, y el fútbol es de estadios y de bares.

Dije, hasta el minuto 90, vamos joder, dije, poco más tarde, vámonos joder. Y deriva, joder, porque debemos seguir las emociones, radical, y que juegue Luisinho, nuestro puto Ian Brady.

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Dépor – Rayo, J22

Jornada 22 de la Liga BBVA 2015-2016. Lunes 1 de febrero.

R.C. Deportivo 2 – 2 Rayo Vallecano (Miku, 7; Lucas, 19; Jozabed, 22; Fajr, 46)

El partido de lunes puede interpretarse como otro gatillazo, como salvar por poco la pierna de ser mordida por un perro, como mala suerte, como resbalar en el borde de la piscina y reventarte la nuca, como una pintura ardiendo, como un cuadrado que no traspasa un círculo, como una ida y venida de estar erguido a sentarse en el sofá, como una consecuencia infinita de cigarros o como, mi favorita, una señal inequívoca de que hombres montados a caballo descenderán de los cielos y comenzaran una cruenta batalla. Por partes.

Preludio. Abundantes luces policiales en Greifswalder Strasse. Una manifestación del NPD avanzando. Perfecto.

La cabeza de Tebas. “El asesinato es un crimen / a no ser que lo cometa un policía o un aristocráta” Dos colectivos, coruñés y vallecano, asediados esta temporada – la anterior y las que quedan- por el dedo aplastante y acusador del imbécil.

Jémez. Enfrente estaba el Rayo – tumulto fascinante- comandado por el creador del caos y la belleza. Defensa que avanza. Me cago en la puta.

Horror. Luis Alberto, el coleguita. Mente fresca y cara cansada. Lucas, otro coleguita. Liberan a los presos, que huimos y nos unimos a los disturbios.

El rostro. Nuestro tercer portero hace recular a la masa. Portador de barba actual, de esas que desprenden tanta inseguridad, no atina con el despeje (pase). “Nadie es juzgado y enviado al cielo o al infierno, sino que durante la vida el hombre se va preparando para uno de esos dos destinos.”

Dima Maroc. Avec mon Frère . Complicité‬. Joie. Très important. Tecleó Fajr en su tablón dos días antes del partido. Que alguien le ponga una habitación en el Tryp al hermano de Fayçalín.

Trayecto. Invocamos sin pausa, cantaremos al amanecer. Minutos finales en los que queremos convulsionar de una puta vez, expulsar enfermedades y entregarnos al ladrido.

Expiración. Mi equipo juega perito, contamos con miles de fieles y el arte es un instrumento de revelación. Nos queda apenas nada para vivir el fantástico Apocalipsis terrenal.

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