Peñas locas se expresan (II): Peña Juan Domínguez

Hubo un momento en el que Carlos Coppel, además de ser cantante del grupo Lenny Leonard, borracho y biólogo, ostentó el cargo de presidente de la Peña Juan Domínguez, emplazada en el Bar Faluya, Rúa Orzán 75. Ahora, ya ex-presidente, sigue siendo una voz autorizada en la barra y en la calle. 

 

Cómo sale la idea salvaje de hacerle una peña a Juan Domínguez en un bar como el Faluya?

Corría el año 2011, y un tipo llamado Diego, que ahora es cibernético, y yo estábamos en el Orzán tomando nuestras características copas de yate cuando se nos ocurrió la idea de llamar la atención de algo. Por aquel tiempo aún el Orzán era lo que era y el “Lautrec” era un garito donde podías pillar cachiño bien si sabías como camelarte a las jipis del sitio. Nosotros íbamos postos como cabalos de carreiras y nos encontramos a nuestro amigo, también dueño del Bar Faluya, Carlos Cela y le gritamos medio en coña medio en serio que queríamos hacer una peña de fútbol, la idea era la siguiente: organizar churrascadas, bebercios y ver los partiditos, como siempre, pero organizado, y cómo no, siendo nosotros los jefecillos de algo. Es curioso, pero sociológicamente es importante el papel del líder y yo que tengo madera de líder quería liderar, aunque aún faltaban unos años para convertirme en presidente, a la postre, Primer Emperador de la Peña Deportivista Juan Dominguez. Todo fue redondo, vino el Dopico, Valerón, Bergantiños y un par de notas más, la prensa… y había comida gratis en el bar, se hizo foto. La peña fue un éxito, al menos el primer día. Aún hoy, seis años después, somos felices allí.

Si Juan Domínguez fuese un animal, cuál sería?

Aquí dije algo que mantengo, Juan Domínguez lucha, como un felino, como un felino grande, porque aunque sea delgado el chorbo es alto y tiene cuerpo, así que no es un felino cualquiera, no es un gato como Benzemá, que a nadie, ni al propio Benzemá, le cae bien. Benzemá es como Arizmendi, un tipo al que en realidad le molaba el basket como a los amigos de Ramos. Juando es un tigre, joder, pero lamentándolo en el alma, es un tigre con síndrome de down. A mí me mola mazo el tigre trisómico, me parece afable y es bueno, además es bonito pero tiene una cara neno… mi ma.

A quién crees que ganaría a hostias Juando de la plantilla actual?

Las peleas nunca se sabe, ahora que ha terminado la temporada tengo claro a quien vencería Juando, al puto Joselu, pero tras vencer, ya que Juando es bueno como el tigre del que hablábamos antes, se marcharía sin hacer escarnio del rival, y entonces la rata almizclera del otro contendiente le daría con una pata de cabra en la nuca y Juando quedaría en silla de ruedas. Me parece lamentable esta actuación, pero esto pasaría en 99 de cada 100 enfrentamientos Juando – Joselu. Yo de nuestro atleta no me enfrentaba a nadie más, Laure es pequeño pero matón, Juanfran me tiene un aire con Diego Costa y acabas mal… Yo me haría colega de Luisinho y me dejaba de broncas, si fuera él, pero yo no soy futbolista, a mí me nombraron emperador.

Crees que Juando puede volver a Coruña y hacerse un sitio?

Sí y no, como futbolista acaba de descender con el Mallorca y… a quién le quita el puesto? A mí no me quita el puesto un tipo como él. Quizá deba plantearse jugar en el Lorca, pero sin David Vidal (que es amigo mío)… quién le dirige? Este tío necesita un director de orquesta. A pesar de todo podría volver de entrenador si es capaz de adquirir dotes de liderazgo y entrega y mira, neno… el Zidane ganó dos champions seguidas y yo creo que es más suave que un guante el nota ese, no le veo gritando con ese acentito francés ridículo, así que quizá sin gancho ni gracia tenga suerte y consiga dejar al Dépor 17º con 33 puntos en la temporada 23/24. Yo de él echaba currículos (currículo recordemos que ya se le aclaró a Comedido que es correcto) en el Mercadona que me han dicho que pagan 1400 pavos al mes.

Cómo ves al equipo? Qué se comenta en la barra del Faluya?

El equipo no es equipo ni es nada, ahí hay un tipo que se llama Luisinho y si me dejas te voy a hablar de él. Este señor vino hace unos años sin crédito ninguno, con una mujer y unos hijos y en segunda amenazó a un árbitro, se le hizo una canción por eso, es decir, la peña del Faluya no pasa por alto este tipo de cosas y las valora. En el bar todo el mundo critica mucho, por eso es un bar, pero todos acabaron queriendo a Luisinho, aquí el menda no ha parado de animar a este tío, y tras pedir todo el deportivismo su dimisión, no solo se quedó si no que echó al entrenador Víctor Sánchez del Ano y le metió un golazo de chicharro desde la frontal que lo largó también de Copa a él y al puto Betis que no nos gusta demasiado. Ahora qué? Qué pasa con este tío? Pues eso es lo que se opina del equipo, que tenemos a Luisinho gracias al señor todopoderoso.

Qué es el Faluya?

El Faluya tiene ya si no me equivoco 11 o 12 años, el Faluya ha sido un lugar muy distinto a lo largo del tiempo, nosotros fichamos por el bar allá por el 2006, así que imagínate, yo tenía 16 años, íbamos allí porque se podía fumar y las jarras de cerveza eran baratas, así que en un principio el Faluya era barato para los jóvenes, tenía ambiente y se podía fumar. Luego la Audiencia Nacional en un giro inesperado y haciendo bastante el ridículo decidió meter a nuestro amigo entre rejas, entonces el Faluya se convirtió en un desierto, bajó a Segunda B pero nosotros, como Luisinho, seguimos militando en sus filas, incondicionales, sempre en loita. Volvió el dueño, volvieron las juergas, volvieron los tribuneros y los aficionados de Pabellón al bar, se ligaba a saco, nos hicimos mayores, ahora cuando nos sentamos en las sillas se nos oye rechinar los dientes. Por las noches hay muchos dientes batientes, muchos puños cerrados en la chaqueta, eh Soutiño? El Faluya somos nosotros y nadie más.

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Para acabar… alguna anécdota relacionada con la peña que recuerdes con especial cariño?

El día del ascenso del Dépor, el ascenso bueno, no el segundo descafeinado aquel que daba pena, yo estaba en Santiago, había ido a todos los partidos de la temporada, pero no conseguí entrada para el último match, así que lo vimos en un bar de la capital compostelana. Al día siguiente tenía examen de Microbiología II y no podía permitirme catear, así que pensé en ver el partido y pirar para el kel. Cuando ganamos y ascendimos con gol de Xisco, creo, desmentidme si no es así (no pienso corroborar mis datos con wikipedia), vi a todos mis amigos en la tele festejando, probablemente fue ilusión mía, pero los vi a todos, sin embargo, en aquel bar nadie mostró alegría. No podía permitir aquello, así que mi compañero de piso Dani y yo cogimos el último tren para Coruña y fuimos a celebrarlo, no sin antes quedar para el día siguiente por la mañana a coger el primer tren al pueblo y aprobar la puta Microbiología II.

Llegué a Coruña y cogí un casco de botella vacío, cuando ya enfilaba la calle del Orzán lancé el casco que, impactando contra el suelo y explotando en mil pedazos acojonó a mis compadres, que rápidamente tornaron sus sentimientos de odio a alegría cuando me vieron. Lo celebramos, y volví a casa. Al llegar pensé que había bebido poco y que sin fallo ninguno cogería el tren. Al despertar vi que tenía una resaca horrible, que había perdido el tren y que mi madre había tenido que desvestirme de lo pedo que iba. Pero hay final feliz, cogí el tren hotel y desayuné con un camarero de la Real Sociedad, hice el examen oliendo a alcohol, con la camiseta del Dépor llena de lamparones y en gafas de sol. El resultado? 5,0 porque no es más rico el que más tiene si no el que menos necesita.

Por último quiero dar un saludo a mi mujercita Belén! Siempre confiamos en el equipo. Vivan los Isótopos de A Coruña!!

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O esencial

Poñédevos en disposición de desfrutar o que resta de temporada. Voltamos porque voltou Bergan. Esa fixación polo rubio, eh? Brutal. Sagrada. Outra vez o brullar dese cable de alta tensión lembrándonos o que somos. Ese son traéndonos a Lucas de volta e levándonos en colo pra cama. Facéndonos chorar, rolar como ourizos fervendo polo chan adiante e atrás por puro efecto da beleza. Aí está, ben perto. A posibilidade que Bergan abriu para este derbi que ven non é unha calquer. Cheira como antes. Bergantiños está rachando coa vosa lóxica. Voltou nun momento clave da temporada, cando estaba esquecido como un can. Iso di tanto sobre so seu amor que devezo por chimpar como el chimpou sobre Jordi Alba e rematar o computador coa testa.

A posición, compañeiros deportivistas, é perfecta pra buscar ao Celta de Vigo como posesos. A posibilidade é dar un paso vital pra devolvelos ao seu terreno natural. Voltou Bergan, por iso voltamos. Olá, Fajr! que corres como un salvaxe polo parquet adiante, sacándolle lume! Olá, Andone!! Sede de vinganza cigana!! Cuestión de ollos, ollos vivos por toda-a-parte. Os ollos e a cabeza de Bergan no bus, nas plantas, nos penedos. Agora todo dios quere correr, e vas pensando que non estar en Riazor pra velo é peor que calquer desgracia e faiche odiar mais se cadra Alemaña e Berlin e a puta nai do continente continental. Odiar todas as caras de todos os países. Ver só Alejandro Bergantiños Ventureira da Costa, home de paixón. Ver só as cellas dos teus, o músculo, o dente esencial. Só ese salto sobre Jordi Alba que che abre a porta do tempo e o soño.

Amigo, estou contigo plenamente. Quero voltar. Voltar como Bergantiños, que estivo polo mundo adiante. Xa o chaval ten o nome. Xa o chaval é un emblema do seu clube e da súa cidade. Un chaval dos que non hai. Cuestión de infinito. Queremos que a próxima temporada sexa o da volta dos pivotes Álex-Juando. Queremos ese ollar de sobremesa coas avoas falando a língua e ternura de empanada, empanada de bicos, billetes de 50 pra cada un. “Meu Alejandro”, “meu neniño”. A xente sempre xogando ao mesmo, con agarimo. Galicia ulterior, ao cubo: parados nun momento sen hora estamos na pantasma do bar “Sol Naciente”, onde tres camareiras drogatas desmontan o altar de Bebeto que tiñan ao lado do surtidor de Estrella para cambialo por un dedicado a Bergantiños. “Iba sendo hora”. “Eu non sei porque non xoga”. “Pásame un Lucky” e nós que como as pantasmas desas camareiras fumábamos esperando sen entendelo moi ben. Afinal chegou asi, por circunstancias, e mira ti por onde vai provocar a foto perfecta pra encarar o derbi, momento crucial. Alejandro Bergantiños, o autor do gol.

Toda apreciación lévame ao rubio, estou contigo totalmente. Vexo ao adestrador do Leicester que se chama Shakespeare e aí está Bergantiños nunha chalana con cara de pasalas putas. Vexo un espasmo. Síntome racial e pulverizado. Quero que me salven da merda.

Logo están as visións esas de xente montada no lume. Os das peñas. Móntanche unha festa á mínima. Bérranlle a Bergantiños, que voltou no mellor momento. Encheu de povo o discurso, e iso o Celta ódiao. Prepárase todo pra unha abordaxe fundamental, penso que alérxicos ás emocións non sodes e que o vedes igual ca min. Chega o momento mais importante da temporada e, despois de vagar pola ruina anímica, hai unha música que vos eleva cara o teito.

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Recordando a Riki

Me acuerdo de ir por los baretos de Manuel Murguia comentando la jugada. “Riki es muy malo”, decían unas voces. Todos aquellos charranes quisquillosos, rajando, me parecían cosa baja, porque yo adoraba a Riki, el Godzilla bonachón de Aranjuez.

Riki empezó flojo en el Dépor, con Caparrós, el que apretaba los dientes y no tenía a Maakay en plantilla. Tenía a Riki, y se quejaba. Riki no hacía goles, aunque era titular. Enchufó tan solo dos en su primer año. Jugaba de delantero y también en banda. A Riki lo acompañaba Arizmendi, uno de los pájaros más raros del fútbol español reciente. Eran tiempos bien locos para el club, inmerso en plena resaca post-Irureta.

Vestíamos aquella camiseta Joma, más fea que pegarle a un padre…

Con la llegada de Lotina, Riki fue más suplente que titular, al menos el primer año. La gente seguía rajando. Al fin y al cabo, el precio pagado por el Deportivo al imbécil de Ángel Torres había sido bastante alto, cerca de cuatro millones de euros, por lo que la parroquia quería mambo. El contexto, como decíamos, era de cierto nerviosismo. Había que construir un nuevo Dépor.

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Durante el lotinismo, Riki fue parte de un combo de jugadores que se repartían las labores ofensivas en un equipo bastante romo en ataque. Allí estaban Omar Bravo, Rodolpho Bodipo, Lassad, Xisco. El panorama pintaba difuso para Riki, claramente negado para el gol en sus dos primeros años a las órdenes del entrenador triste de Meñaka. Al tercero las cosas cambiaron, y el bonachón de Aranjuez encontró una cierta estabilidad que le llevó a anotar ocho goles en aquella temporada. Volvíamos a ver al jugador que había sobresalido en el Getafe.

Esta dinámica positiva hizo que Riki empezase la temporada 2010-11, cuarta de Lotina al frente del Dépor, como primera opción para la delantera. Todas las previsiones tardarían poco en irse a la mierda, ya que Riki caía lesionado nada más empezar el curso. El jabato resoplaba en una camilla. Así pues, año casi en blanco (reaparece y juega en aquella pseudorevolución de final de temporada, cuando Lotina recupera a Valerón y pone en liza un 4-3-1-2) y doble desgracia: el descenso.

Riki, tras las lágrimas, se ofrecía para jugar en Segunda.

Un tipo sensible. Lo dijo la señora Elvirita, la de la charcutería:

“es muy bueniño, siempre me viene por aquí a comprar los chicharrones. Se le ve campechano, muy preocupado siempre por la gente y esas cosas…”

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Con el descenso hubo lágrimas, pero también un estallido en el deportivismo. La gente hizo piña para devolver al equipo a Primera y Lendoiro facilitó las cosas dándole entradas adicionales a los socios por muy poco dinero. Había efervescencia, calor en las gradas, pero también mucho opinante que meaba fuera del tiesto. Recuerdo amigos míos que en su puta vida se habían preocupado por el Deportivo y que iban allí a dar sentencias y a reírse, entre otros, de Iván Sánchez. Había mucha batalla que dar. En el campo, el propio Riki se encargaba de callar bocas con un repertorio de acciones desbocadas, intensas a más no poder. Pero ni por esas. Solo a alguien muy estúpido se le podía escapar el hecho de que Riki estaba haciendo una campaña buenísima. A mí se me daba por pensar que aquellos gañanes lo criticaban porque no tenía lo que se dice “estilo”.

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Iván Sánchez Rico “Riki”. Su subida, como la del equipo, fue al final imparable y terminó por convencer a todos. Ya nadie rumiaba por los bares. Riki creó unanimidad con su compromiso y su ternura. Era casi un ídolo.

Aquella temporada, la del ascenso fulminante con récord de puntos, marcó goles importantes y disfrutó de lo lindo. Regaba el aire con su carisma, encendiéndonos. Mi amigo Álvaro Arribi y yo, de tan entusiasmados que estábamos, empezamos a llamarnos Riki el uno al otro. “Míralo, míralo”, nos decíamos en Riazor. “Míralo qué loco está!” Y nos reíamos y celebrábamos con energía mastodóntica. Alegría, comedia, goles. Todo con Iván. Dio lo mejor porque estaba enamorado de Coruña. Marcó en los dos derbis de aquel año. Un genio. El día del ascenso su cara lo decía todo. Solo amor.

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Riki era eventos. Siempre pasaba algo cuando aparecía. Cuántas veces no se habrá tirado Riki a la piscina? Cuántas faltas no habrá provocado? Cuánta confusión? Cuánta belleza? La parroquia gritaba PENALTI!!! La parroquia gritaba GOL!!! Y con aquellas piruetas de aire y de goma reforzaba nuestro deseo de ir a Riazor. Riki desprendía amabilidad y era honesto con la hinchada, gracioso como pocos. Un sol.

Riki le ponía comedia y goles, acción de la buena.

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El día del ascenso fue el más feliz que Riki vivió como deportivista. Mi amigo Álvaro, que es fotógrafo profesional, pidió acreditación aquel día para entrar en Riazor y estar a pie de campo retratando el vital partido contra el Huesca. Buscó a Riki todo el tiempo, y lo encontró. No paró hasta que, ya con el delirio consumado, se abrazó a él, espetándole:

Riki, ahora a cenar, o qué?? 

a lo que Riki respondió “HOMBRE, HAY GAZUZA…”

“Eres un atleta, Riki… Rikiño, carallo!”

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Riki aprovechó aquel día para mostrar su solidaridad con los 166 trabajadores de la planta de Unilever en Aranjuez, despedidos dos meses antes por los chacales capitalistas. Estuvo con ellos, estuvo con nosotros, estuvo con el pueblo, su hábitat natural. Ya en la cena posterior bailó salsón con Bodipo, charló de tranqui con Guardado, con Morel (al que dedicaremos un post extensísimo en breve), besó a los chavales extraordinarios del penúltimo Dépor de Augusto César Lendoiro.

Con algunos de ellos empezaría la siguiente temporada, la última de nuestro presidente, la del despido de Oltra, la de la huida de Domingos y la llegada redentora de Fernando Vázquez, la del segundo descenso. Riki hizo todo lo que pudo para ayudar a evitar la debacle y luego se fue, jodido aunque satisfecho por haber vivido aquellos años con nosotros, conectando a la gente, cambiando nuestra manera de hablar, quedándose al final y para siempre en nuestras cabezas blanquiazules.

Allí donde estés, un besazo, compañero.

Semper fidelis

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El rock’n’roll de las lerchas

En el combate a muerte por los cuartos de los coruñeses que se libró años ha entre las grandes superficies y las tiendas de barrio no está muy claro quien ganó. Para rebajar tensiones, a los márgenes del conflicto se quiso escoger un país neutral al que pintarle la cara (y quien dice pintar la cara dice pintar la fachada y tapar cuatro goteras) y este papel le tocó a los mercados municipales, reinventados con la noble intención de contentar a todos consiguiendo lo esperado, no satisfacer a nadie. Para ello y haciendo gala del dinamismo que necesitan estos tiempos y siempre en nombre de la progresía, algunos se dedicaron en cuerpo y alma a mover los puestos de cada plaza de una planta a otra como en un tetris maquiavélico mientras calculaban cuantos Bershkas podían meter en la ecuación sin que el edificio se viniera abajo.

Aquí en Elviña optaron por armar un sándwich a las hueverías-queserías con un hipermercado y un buffet asiático, así, sin lubricar. En el quincemilcuatro, que hay más guita, apostaron por mantener un núcleo al que le fueron escarchando capas de efnacs, estradivarius y vequios según se estuviera dando la cosecha de ese año o el IBEX35. Por aquella corrala vuelta del revés que era el mercado de la plaza de Lugo, con su verde musgo de los tejados casi patrocinado por Feiraco, no hubo cojones en toda María Pita a marear a las pescaderas.

Los de la banlieue solo las vemos por la tele. Cuando aparecen en antena entre silbatos y aturuxos, alguna tiene tantas tablas ante la cámara que da la impresión de no haber limpiado una lubina en su puta vida. Como cualquiera de esas chicas que sacan las canciones y parece que reciben a los extranjeros a la altura de Palavea con la cara pintada de cincuenta mil colores, las pescaderas también quieren –mamá– ser artistas.

En la víspera del crucial encuentro (que todos lo son), tiñendo de sangre una piel azul y blanca que firma Donato o Romero, le cuelan goles en fuera de juego a la cartera de los señoritos del barrio que no les caen bien, todos esos papás de santamaría y compañía que van a comprar las cigalitas a Rey Barona y paran en la carnicería a que les envuelvan un par de sanjacobos para los niños “que les encantan”.

No sé si les gusta el fútbol, si les importa un carajo la nueva normativa FIFA o el proceso concursal, testifican desde tiempos inmemoriales anuarios de victorias y naufragios con denominador común, el amor por la ciudad y sus gentes cuando se unen en esta suerte de orgullo entre costumbrista y obligado, ser del Deportivo ya sea por defecto o por exceso. La quintaesencia del coruñés de a pie que para a la salida de Riazor a los chavales y les dice “mira, ¿cómo quedó el partido?” y sigue andando sin esperar la respuesta.

Mucho caldo tienen que repartir en las cajas del Primark de Marineda para que se les quede todo este marketing. El día que armen la liga de fútbol indoor de pescaderas nos la llevamos de calle con Champions League y Golden Boy incluido (y evidentemente sin el trofeo al fair play). Y como al Iván Ferreiro se le ocurra volver a entrar para celebrarlo van a tener que repartirse los de seguridad, uno para decirle “¿no te puedes callar un poquito que estas señoras están trabajando?” y nueve para agarrar a la Gitana antes de que lo saque a patadas.

Si se les eriza el vello cuando salta Bichiño a calentar, si son naturales de Corcubión o Muros y si sacan el género bueno cuando vienen las amistades, eso al final da igual. También que no se vayan a quedar a ver como acaba todo. Se las quiere por lerchas, por cuando colorean el telediario de bocinazos, guarachas y nostalgias, de camisetas gastadas y guirnaldas, por meter al Deportivo hasta en la sopa aún con desgana, con ese sentimiento brigantino del que escucha los goles de espaldas al campo, impostando la sonrisa por la calle Barcelona, la Gaiteira, el Cantón Pequeño o la avenida Los Mallos sin tener ni idea de cómo vamos en la clasificación. Cuando las veo, veo aquellos años y aquellos tiempos que indefectiblemente cambian. Quizás ahora nos conformamos con menos porque estamos consiguiendo más. Últimamente entre gritos de lonja solo anuncian los mayos como quien festeja el último cumpleaños de un difunto. Señores, véanlo por el lado positivo. Aquellas primaveras no se escaparon en un furgón repleto de maletines. Se las llevó una caravana de hormigoneras.

La foto es de fotoscanon en Flickr.