Mallorca-Dépor, J35

Os voy a contar una cosa, a ver si me aprendéis algo.

El método de las 5S es una técnica de gestión iniciada por Toyota en los años 60 basada en cinco principios relacionados con el orden y la disciplina en el lugar de trabajo.

SEIRI.

SEITON.

SEISO.

SEIKETSU.

SHITSUKE.

Clasificación, orden, limpieza, estandarización y disciplina. Un lugar para cada objeto, un objeto para cada labor.

Algún día contarán la historia de los días de Fernando Vázquez en el Dépor. Dirán que al principio fue el caos, porque era necesario que lo fuera para revivir al cadáver que recogió en un arcén de la AP-9, pero, en cuanto bajó el puñito cinco minutos, se volvió todo orden. Un sitio para cada jugador, un jugador para cada sitio. Principio básico de la gestión de grupos. Un japonés de Castrofeito.

Alguien se ocupará algún día de narrar, qué digo narrar, de glosar esta temporada. De elogiar sin descanso cómo, jornada tras jornada, ha ido dejando atrás problemas, superando dificultades y adaptando su once titular a las circunstancias de cada partido para competir en todos y cada uno de ellos. Fútbol aguerrido cuando la cosa no arrancaba, tres centrales cuando se trataba de no descabalgarse de la lucha por el liderato y fútbol veloz, flexible y casi bonito cuando la confianza desbordaba y el rival lo permitía. Es necesario hablar en pasado no porque se dé por hecho lo que ciertamente parece hecho, ni mucho menos, sino porque lo conseguido ya está conseguido. Esto era lo máximo que se le podía exigir a este grupo: pelear el ascenso directo. Hecho. Vamos a conseguirlo. A lo mejor con orden o a lo mejor con agresividad y despliegue ofensivo. Quién sabe.

También sirve conseguirlo con un penalti dudoso, que nadie se engañe, fuera de casa y en un campo siempre complicado, no por lo demostrado esta temporada por el Mallorca, sino por razones históricas. Son Moix suena a tormentas y naufragios en el páramo abierto de gradas tendidas en ángulo obtuso. Gradas que miran al cielo y no al campo. Metafórico.

Con un penalti dudoso, sí, pero sobre todo con contundencia en esa zona que el rugby ha dado en llamar de 22. 22 metros de línea de ensayo a línea de 22. La contundencia. En 22 ajena y, ojo, sobre todo en 22 propia. Virtudes conocidas o lagunares, pero virtudes al fin y al cabo.

Repito, poco más se le puede pedir a este grupo de jugadores que seriedad, competitividad y respeto al aficionado. Y más que mirar al banquillo cuando un cambio sale mal, habría que mirar este tipo de partidos. Partidos en los que se sufren unas cuantas ocasiones que defensa o portero solventan con elegancia (esa mano de Lux). Partidos en los que Juan Carlos revolotea, Rabello conduce, Laure aporta profundidad e Ifrán fija y acierta. Todos atados de algún modo al dominio tiránico del balón de Juan Domínguez. Partidos en los que Sissoko pica un balón indeleble con el exterior de su pie izquierdo directo a nuestra memoria.

No sé cómo se dice en japonés, pero lo describía muy bien Borxa hace un tiempo: labor IMPRESIONANTE de un técnico.

scale

Anuncios

Atropella a alguien.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s