Alcorcón-Dépor, J27

Jornada 27 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 23 de febrero.

A.D. Alcorcón 1-2 R.C. Deportivo (Ángel Sánchez, 13; Juan Domínguez, 11, Lopo, 91)

Sonreía Fernando Vázquez en el banquillo. Sonreía bajo su gorra, la que le escondía del sol en la matinal del domingo, pensábamos nosotros mientras en casa le limpiábamos las pestañas al sábado; la que escondía pensamientos violentos, casi malvados en un profesor de instituto, resultó ser al final. Lanzaba el Tony Pulis de Castrofeito un guiño a lo reaccionario con dos especialistas en vendimia fuera de temporada en el doble pivote y JuanDo pululando por delante de ellos, exhibiendo caderas con cara de se mira pero no se toca. Al ver los nombres de la alineación, alguno auguraba un 433 como evolución lógica del vazquismo en 2014 (¡vazquismo socialdemócrata!) y se echaba las manos a la cabeza, prediciendo la llegada de un magnate malayo que nos cambiaría los colores de la camiseta y, oh, el fin del Dépor tal y como lo conocemos.

Resultó que ni hubo 433 ni hubo tiempo para que, una vez más, se cumplieran los peores presagios imaginados por el sector de aficionados maltusiano. Se adelantó el Dépor en la jugada más aislada de la primera parte y puso el empate el Alcorcón poco después con el clásico hostiazo a la escuadra de lateral cojo (© @antonio grito). Todo bien. Se han confiado. Minuto 35 y ningún expulsado. Minuto 35 y el mejor es Fabricio. Lo tenemos donde lo queríamos. Eso decía la gorra, Sombrero Seleccionador camuflado, en la cabeza de Vázquez, convenciéndolo para que fichara por Slytherin.

Había trabajado don Fernando una venganza perfecta del 4-0. Había planeado hasta el último detalle y la señal era un simple canturreo. Un-día//cual-quiera//en-Te-xas//en-Te-xas, corearon gorra y Harry Potter al unísono. Lopo por Wilk, cinco atrás, que comience la matanza. Todas las jugadas terminan en falta, que nos cuelguen balones, que se atrevan a jugar a lo que quieren jugar, amenazaba Vázquez en el descanso en pársel, pues solo los iniciados podían conocer el plan. Y tuvo razón, pues apenas se registró un par de llegadas locales en la segunda parte, que fueron respondidos com balones cruzados de Lopo e Insua sobre el área alfarera. Lopo e Insua, generadores de juego casi en campo rival, pero sin concesiones al espectáculo. Toché tuvo una y la marró, pero no fue malo su partido. Salomão y Luisinho (después Núñez de delantero centro (¡!) y Rabello), en cambio, no fueron capaces de encontrar su sitio en los pocos espacios que concede Santo Domingo al juego abierto. Fútbol de pasillo, tropezones y percusión. Estaba en el plan.

Nadie puede recordar cómo consiguió el Dépor un córner en el minuto 90 porque los hechizos de desmemoria eran potentes y antiguos. Pero lo hizo. Lo botó Luisinho para que Núñez la tocara y Lopo, recién llegado desde 2008, la empujara en el segundo palo con toda la fuerza del pasado y del plan y de la venganza y la rabia. Algo nuevo se pudo ver en este Dépor que ganó en Alcorcón, algo que hacia dos meses que no veíamos. Claridad, fidelidad a una idea y un objetivo. Ser candidatos va más allá de estar arriba en la clasificación, ser candidato en la segunda división es aclimatarse a una variedad de escenarios inigualable, disfrazarse para colarse en todas las fiestas. Y en ello estamos, llegan los carnavales.

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Córdoba – Dépor, J23

Jornada 23 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 25 de enero.

Córdoba C.F. 0 – 1 R.C. Deportivo (Borja Bastón, 89).

Tenía yo al Nuevo Arcángel etiquetado dentro del subgrupo que denomino Estadios del Hormigón. Usualmente sobredimensionados, amplios y muchas veces sin cubierta, su hábitat principal, aunque no exclusivo, es el sureste de la península. En contra de lo que su localización pueda sugerir, son lugares fríos. También inhóspitos, como el paisaje lunar o de polígono industrial que les rodea. Es frecuente que Madrid, Barça o Atleti jueguen en ellos de local. También es frecuente que el Dépor se deje derrotas en partidos inermes, cuando no aburridos empates ante rivales de, a priori, menor categoría. Rivales de escasa u olvidada tradición sitos en municipios con más aires de grandeza que público potencial.

Salió Fernando Vázquez dispuesto a mimetizarse con el ambiente con el once de las hormigoneras, Wilk y Bergantiños en mediocampo, con Juan Domínguez, burgués entre proletarios, enganchando. Salió dispuesto a colocar una nueva capa de cemento sobre alguna tribuna vacía y se vio sorprendido por la colocación estratégica del público local en las gradas, gran entrada y gran ambiente que desconcertó a los visitantes durante el primer tercio de la primera parte. Dominio local replicado en varias fases del encuentro y que resultó en algún remate aislado y con poco peligro. Insua imperial, Seoane muy aplicado acostado al sector izquierdo, más flojos Laure y Kaká, pero competitivos. López Silva, Abel Gómez y Xisco eran el tridente de moda en la categoría y tuvieron que quedar a tomar un café después del partido para encontrarse y charlar de sus mierdas. Por su parte, Saizar fue el mejor, con un par de bonitos vuelos sin motor.

Entre lo reseñable para los visitantes, enésimo naufragio del diez como diez, incapaz de darle continuidad a la ofensiva, aunque fue eficiente y limpio en el detalle. Necesita balón de cara y campo por delante. Muy destacable la labor de Álex y un retornado Wilk, que limpió lo habitual y entregó con mayor destreza de lo acostumbrado. La lesión de Lux, todo el mundo sabe que el hormigón no tiene resistencia a flexión, fue la nota negativa, mientras que el que más brilló, al fin, fue Luisinho, mucho menos casi que en las últimas fechas. Deslumbró en ataque cuando tuvo ocasión, ayudó en defensa cuando fue necesario y fue clave en el gol de la victoria cuando la mezquita estaba ya para cerrar. Recogió el rechazo a disparo de Salomão III el Esperado, la aguantó en la zona izquierda del área pequeña y, tras amagar un par de veces, la colocó en el interior para que Borjita Bastón la mandara a guardar. Hormigón sobre gente, silencio en las gradas, tres puntos, enfrentamiento empatado y jornada propicia. Como dijo nuestro Amado Líder, hay que estar ahí cuando se rompa la clasificación, que se romperá. Y ahí estamos.

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Dépor – Las Palmas, J22

Jornada 22 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 19 de enero.

R.C. Deportivo 1 – 2 UD Las Palmas (Luis (p), 9; Nauzet Alemán (p), 14; Aythami, 66)

Vestidos como íbamos, mentalmente vestidos como íbamos a la despedida y al reencuentro y a la protesta, dispuestos a encontrar algún símbolo de grandeza que nos tocase el pecho, como mínimo los ojos o las sienes, así vestidos fuimos el fondo de la foto borrosa del día. Emociones fuertes, nada, agobio. No apetece decir más sobre Lendoiro, que ayer volvió a ganar varias batallas, que muere ganando y en silencio o con You shook me all night long a lo lejos. Valerón volvió a su casa como nuevo, tocó algo de afrobeat con su orquesta morena, levantó la mano, las cejas, apretó los labios en el escenario como queriendo decir qué verde era mi valle. El pueblo, ante estas imágenes, no supo muy bien qué hacer. El vendaval, que es su insignia, fue intermitente. No hizo de cada córner un asedio. Se mostró nervioso durante el partido, gritó en la puerta 0, pero algo no acabó de cuajar. Todo parecía enrarecido.

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En el campo, Seoane, Bezerra y Teles por Laure, Machete y Bergantiños, igual a encías sensibles. Luisiño titular, Domínguez iniciando jugada, y Juan Carlos en el banquillo, con los brazos en cruz, aguantando unos tomos de poesía medieval galego-portuguesa, preguntándose qué ha hecho para que un fumeta con rastas y un insecto palo tengan más chance que él en el equipo. El caso es que un derribo en el área de los amarillos (ayer negros) y penalti a las primeras de cambio, transformado por Luis. El caso es que cinco minutos después penalti de Ínsua enfrente de los Blues y empate. Igualdad en el marcador y en el juego, con un buen Las Palmas y un Deportivo mermado pero tenaz. Si la cosa te aburría, siempre tenías la posibilidad de echar un ojo a las porterías y ver en un lado a Lux y en el otro a Barbosa, sus pelambreras, su estilo cauto elegantísimo. En el descanso, el Presidente bajó al césped a recoger una placa y Vázquez le dijo a Cachicote que se quedara en la ducha pensando en la lentitud. Entró Wilk, añorado. Paulo Teles se metió arriba, dando sensación de poder. Fue una buena noticia. También la de Núñez, quien parecía estar jugando en Craven Cottage. El esfuerzo blanquiazul, sin embargo, no cameló a la suerte, y mediada la segunda parte fue Las Palmas quien se puso por delante aprovechando una serie de rechaces dentro del área. Una nube negra cubría al jugador que acababa de marcar. Era Aythami. Poco después entraba Bastón por Teles, el empate rozaba las gargantas, pero el remar sólo servía para constatar que el equipo está tocado pero es fuerte. Toché y Salomao, primeros refuerzos invernales, se hacían a la idea desde la grada. Grada rota. Vuelta a empezar.

FC Barcelona B – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 13 de octubre.

F.C. Barcelona B 0 – R.C. Deportivo 1 (Culio, 2).

Se bajó Juan Emmanuel del autobús con el morro afilado y olió a sangre joven y carne fresca. Olor que le trajo recuerdos de un pasado salvaje y violento. Contó en el vestuario unas cuantas historias de sacrificios de adolescentes muy del gusto de Rudy y Wilk, que reían con la absoluta despreocupación del que sabe lo que tiene que hacer una vez sale a territorio enemigo. El conjuro funcionó y el propio Culio subió hasta el marcador del Mini a poner la tablilla con el 0-1 a favor del visitante justo antes de saltar al campo. Nadie pareció darse cuenta.

¿El partido? Bien, gracias. Fernando Vázquez dispuso los planos sobre la mesa, Kaká y Álex se encargaron de preparar el cemento, Arizmendi trajo agua y Lux las piedras. Todo dentro de una estructura pretensada que Wilk, Laure y Manuel Pablo se ocupaban de montar rellenando con detalle todos los huecos. Un Dépor de hormigón armado que aguantó 40 minutos sin recibir un tiro a puerta, a salvo de las infiltraciones de todos menos de Denís Suárez. El ex celtista pareció el único futbolista en un equipo que puso balonmano donde hacía falta fútbol, cayendo continuamente en la trampa de Vázquez, que cerraba las bandas con hasta tres obedientes japoneses que se encontró ayer de visita por la Sagrada Familia: tan capaces de defender y evitar las ventajas del rival como incapaces de encontrar las propias, que eran muchas y muy notables, en campo rival. La segunda parte se convirtió en 45 minutos de maniobras de repliegue intensivo en terreno propio, ante la imposibilidad de plantear una salida potable a campo rival. Aburrida y pesada como aburrido y pesado para el rival es este Dépor a domicilio. Uno en el que no brilla Juan Domínguez, pero que es eficaz y fiable.
E igual hay que empezar a creérselo.

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Dépor – CD Mirandés, J8

Jornada 8 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 5 de octubre.

R.C. Deportivo 0 – CD Mirandés 0

Hubo una serie de despistes, al principio, que ya anunciaban el pantano general de las cosas. Una vez más. De nuevo contra un oponente mínimamente ordenado, de alternativas democráticas, pase seguro y, en esta ocasión, Ruiz de Galarreta. Allá en la maleza, o en las pozas, esperábamos cierto nivel asociativo entre Cachicote, que circulaba en bici por detrás de Bastón, y Juan Carlos, pero todo se quedó en trompicones y risas varias. Nulos en ataque, nos quedaba por lo menos la satisfacción de ver cómo destruíamos sin mucho esfuerzo los documentos de Office con los que el Mirandés trataba de tocarnos los huevos. Bien Bergantiños, bien el resto, sin alteraciones de no ser por un par de internadas del gran Pablo Infante (por momentos Laureano tragó), esa parcela es a día de hoy el mejor garante del equipo, su motorcito. De ahí hacia adelante empiezan los problemas: falta de soltura en la creación, esperma seco, luna triste. En la sala de máquinas Domínguez sigue sin imponerse totalmente, y eso que Wilk empieza a currar cada vez mejor en el estraperlo; a Culio, tan cantado en verano, le cuesta horrores abrir horizontes, y es como si llevase dos semanas sin ducharse. Juan Carlos, que aún no se cree titular, nada por la derecha obediente pero magnetizado por la frontal del área rival. Nada acaba de funcionar en tres cuartos y, aunque no estemos fuera de tiempo, comienzan a percibirse ciertos síntomas de nerviosismo. La gente no acaba de encontrar su sitio. Todo es embarazoso.

La primera parte, así pues, acabó como las otras tres primeras partes, con la misma sensación quemada. En la reanudación, transcurridos cinco minutos, momento clave con Cachicote, doble leopardo, entrando por la izquierda y poniéndosela franca a Juan Carlitos, quien, con todo a favor, falla inexplicablemente. Bufidos. Tono torcido, como si cada balón jugado en zonas calientes fuese orientado de manera incorrecta. La gente de atrás seguía a lo suyo, aprobando, y Culio hizo algo en la izquierda, y se robó más arriba, por lo que, con las coñas, el Deportivo terminó imponiéndose, aunque sin peligro real. En ese momento, cuando faltaba alrededor de un cuarto de hora para el final, a Vázquez se le dio por mover el banquillo, abortando cualquier posibilidad de asedio local. Apesadumbrados cambios, fantasmales. Al final, ya metidos en el descuento y con Teles celebrando su debut liguero, un guiño macabro surgió de la nada, y el Mirandés a punto estuvo de anotar. Asumámoslo, Fernando, estás confuso. Todos lo estamos, ven aquí. Vamos todos. Abrazémonos, pues ardua es la tarea.

Te esperamos, polaquito Wilk.

Al final, y a la espera de Bastones, sustos y administradores, no se puede negar que se está armando un equipito decente, con carácter y destellos en su justa medida. Suficiente para luchar, que para eso nunca faltan razones. ¡Hasta tenemos en Arizmendi un excelente perfil pértiga!

Aún así, pienso que para recorrer con éxito el páramo de fútbol rígido y anquilosado de la Segunda División aún nos falta algo. Me asusta ser previsible. Me asusta esa certeza de que podría poner notas al rendimiento de todos y cada uno de los nuestros y no me equivocaría demasiado.
¿Todos?
Quince minutos de fútbol y espacios han bastado para definir a Jar Jar Rudy. Tres centros y dos estallidos nos enseñaron el traje de derviche efervescente que viste Culio cuando sale a bailar.
¿Todos?
Juan Carlos se lo toma con calma, que ya se sabe que los profes de arquitectura son unos hijosdeputa y te destrozan las maquetas. Luis ofreció más lerele que lirili, Insua más tal que cual y de Bicho y Dani tampoco vamos a esperar mucho más que verlos ensayar una versión garajera de Teen Age Riot.
¿Todos?
Aún esperamos por Cezary Wilk.
Es por esta sensación de previsibilidad por la que confío en ese polaquito de estilo post-soviético, tan ansioso por ser moderno que se ha quedado en los 90. Quizás porque Álex ha pasado de desquiciar rivales por sorpresa a estar desquiciado por rutina, quizás porque JuanDo sigue creyendo que con un petisuí le va a llegar para crecer y hacerse fuerte. No sé. Lo imagino a él como un Lada con alerones y pintura metalizada, trotón y cumplidor, ruidoso y pasado de moda. Y le imagino algo más, algo diferente y rompedor, quizás llegada o robo, remate o repliegue. Una cantimplora extra para la travesía.
Un poco como este día lluvioso en medio del verano que me he encontrado al llegar al norte. Imprevisto, molesto. Necesario.