Málaga – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 24 de octubre.

Málaga CD 2 – 0 R.C. Deportivo (Tighadouini, 62; Juankar, 85)

  • el tío que rezaba en el suelo lo había dejado con su novia. Rezaba en el suelo a oscuras pero sin convicción, pensando más en la chica que en el partido. Contra el Athletic se había puesto a rezar con 0-2 para llegar, como poco, al empate. 2-2.
  • rezaba pero la atmósfera estaba podrida. Oriol sí, Oriol no, Oriol al palo. Enfrente, un equipo bochornoso se agitaba. Nos daba asco. Terrible. Algunos decían que todo aquello era una estrategia para jugar al despiste. Otros que Luisinho es mejor que Navarro. Y el Málaga marcó.
  • salió de la habitación oscura y dejó de rezar. Buenas. Hola, buenas. Vamos palmando. Y esa atmósfera podrida tenía un portazo, un porro mal hecho, un no saber estar después de un partido de mierda. Un partido contra un rival patético que no se empata por simple falta de madurez.
  • Rosende diciendo: vaya gol de mierda. Genial, encima con delay. Esperando los apestosos goles del Málaga de Javi Gracia durante cuatro o cinco minutos en los que el tío que rezaba te mira con desprecio.
  • pitillo tras pitillo tras pitillo. Juegas al ajedrez? Que te follen. Hoy no hay noche.
  • sin embargo, el entrenador mueve otra vez las piezas ante la llegada del Atlético de Madrid. Le encanta mover cosas y nos divierte con ello aunque ya se advierta el murmullo de los gilipollas. Revuelto de peones, empanada de alfiles, piezas aún en el suelo. El reporte, en este sentido, es bien claro: Oriol y Cani fuera de la convocatoria. Entra Haris. HARIS. Cuando ya pensábamos que se quedaría en el asiento de su coche para siempre, mirando por el retrovisor y rascándose los cojones. Entra Jona. Cazalla de la buena, señores. Empanada de ojos turbios.
  • riazor.org: ganar o perder no es lo importante. Por supuesto. Sería un pecado que Víctor no hiciese arder esta plantilla. Con la de ramas que tiene, y tantas piernas que crujirían tan bien entre las llamas, y tanto deseo esquivo, y tanto zigzag.
  • pero lo de málaga empezó ya con la alborada de un día siniestro. Un bajonazo de la hostia que antes de las diez de la noche iba vestido de “comednos la polla”. Nada que objetar.

Dépor-Espanyol, J6

Jornada 6 de la Liga BBVA 2015-2016. Domingo 27 de septiembre de 2015.

R.C. Deportivo 3 – 0 RCD Espanyol (Álvaro (pp), 12; Lucas, 28; Lucas, 47)

El Deportivo recibió a los pupilos del increíble Sergiales en una tarde pacífica, de esas en las que la bahía reposa el pulpo y las amistades se hacen más fuertes. Había comunión y la calma lucía ya de buena mañana en todos los paseos y en todas las colas de las panaderías, con gigantescas terras chás abriéndose en los entrecejos de los coruñeses, ávidos de balón después de ver cómo su equipo ganaba, muy sobrio, en el Benito Villamarín. Convicción casi familiar y nuevo dibujo, con Oriol Riera acompañando a Lucas en la punta de ataque (4-4-2). Todo dispuesto para abrir una vez más los ojos delante de la oferta de Víctor Sánchez del Amo, generosa y abierta como un centolo de O Grove.

Los primeros minutos del encuentro no tuvieron ola alguna, pero hubo que esperar bien poco para el primer espasmo, que llegó cuando un chaval llamado Álvaro metió en su propia portería una falta lateral botada por Fajr. Brutal golpeo que asemejó el balón a una anaconda lanzada por Aquiles. Justicia, no pregunten. Las imágenes inmediatamente posteriores al gol fueron reveladoras de más: Barritos llevaba chaqueta rosa y Caicedo tenía cara de irse a lesionar. Se intuía mambo y así fue, pues la revoltosa línea de tres cuartos blanquiazul aceleraba en cuanto tenía la ocasión, poniendo patas arriba el entramado defensivo del visitante. Lucas, inmenso, dejaba claro en cada jugada que el partido iba a ser suyo. Trote a la derecha, sprint a la izquierda, martillo, martillo, y Luis Alberto, enamorado hasta las trancas, que ponía al coruñés en buena posición de remate para el 2-0. Con la ventaja, el Deportivo cedió levemente el dominio a un Espanyol que, demasiado juvenil, tuvo su mejor ocasión antes del descanso con un disparo desde fuera del área que se fue al palo, quitándole al equipo de Sergio la posibilidad de meterse en el partido y dejando vía libre para el estirón de la autoestima local. Tras el descanso, Lucas tardó dos minutos en sellar la victoria de los suyos al finalizar una contra (ojo a la gestión de este asunto por parte de Víctor) y a partir de ahí la parroquia tuvo tiempo para saborear lo que está pasando, pues ni siquiera tras la expulsión por doble amarilla de Diop quiso hacer más sangre el herculino.

Resultado redondo, orden atrás, arte y acordes de cuchillo arriba. Las maneras del Deportivo asombran e iluminan un futuro vibrante. Protagonistas y plumillas piden cautela pero qué carallo, es hora de disfrutar.

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Betis – Dépor, J5

Jornada 5 de la Liga BBVA 2015-2016. Jueves 24 de septiembre de 2015.

Real Betis 1 – 2 R.C. Deportivo (Cartabia, 54; Petros, 58; Fajr, 72)

Ver un partido del Benito Villamarín siempre cunde. Hay suciedad en el ambiente, la parroquia bética chilla mucho y las porterías tienen unas redes provistas de un magnetismo sideral, de otro tiempo. El equipo local, hermandades aparte, tiene gancho y personalidades ilustres siguen sus pasos con fervor, a dios rogando, envolviéndonos con un lenguaje parecido al que se usa en las crónicas taurinas. En este escenario, el Deportivo brilló el jueves sin alardes, haciéndose fuerte con un discurso arriesgado ya desde un 11 inicial que sembraba de dudas los sofás y las barras de los bares. Tras la derrota en casa frente al Sporting, Víctor se ponía a rotar pensando obviamente en la carga de minutos que el equipo afrontaría durante la semana, dando entrada a teóricos suplentes de medio campo para arriba. La apuesta, pensada sin alarmismos, demostraba inteligencia y nulo temor. Sin resentirse demasiado (asociaciones ofensivas al margen), el Dépor completó unos primeros 45 minutos correctos que daban a entender una ecuación bien simple: aguantar con lo puesto y manejar bien el arsenal del banquillo en el tramo final del partido. La locura de Cartabia, no obstante, alimentó las brasas al anotar un gol delirante y dar un pase atrás incomprensible que desembocó en el empate de un Betis que a partir de entonces navegaría por el campo agitado y quisquilloso. Con empate pero sin calma, el entrenador blanquiazul no perdió los papeles y siguió con el guión establecido, introduciendo a Borges inmediatamente después del gol local. La bulla agitanada la apagó el Dépor con seriedad, esperando su momento, que llegaría a 20 minutos del final con una escena en la que Luisinho corrió enfadado y parió un centro altísimo que Borges bajó con precisión a los pies de Fajr. Las aptitudes del marroquí, fuego en la piel, merecen a estas alturas un estudio medianamente serio. Con Lucas y Juanfran ya en el campo, el aliento para pisar las tentativas béticas era mayor, y así fue muriendo el choque, con unos que ganaban y otros que perdían, sin posibilidad alguna para un vuelco. Tras la victoria, el deportivismo celebra el mejor estado futbolístico en Primera desde la lesión de Filipe Luís en enero de 2010, y Víctor gana enteros al mostrar flexibilidad, frescura, valentía, cualidades que suman puntos y tiñen de ilusión el futuro inmediato del equipo.

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