Llagostera – Dépor, 1/16 Ida CdR

Treintaidosavos de final de Copa 2015-2016. Miércoles 2 de diciembre de 2015.

U.E. Llagostera 1 – 2 R.C. Deportivo (Juanjo, 21; Cartabia, 60; Oriol Riera, 73)

Cuando Víctor (Sánchez d)el Amo tomó el primer VHS de su videoteca, etiquetado como “Jornada 10: Llagostera 1 – S.D. Huesca 0”, lo percibió inusualmente frío. Lo agitó en una intuitiva pantomima de reanimación cardiopulmonar pero su halo de frialdad no varió. Lo abrió y al introducirlo en la rendija de su reproductor Panasonic se temió lo peor. En efecto, alguien había grabado por encima. Las imágenes reproducían cotidianidades del propio Víctor desde ángulos en los que jamás imaginó que pudiese haber cámaras. VSDA aparca el coche, VSDA busca las llaves de su portal, VSDA abre el portal. A punto de dar el primer sorbo a su café lo dejó caer, sospechándolo envenenado.

“Estos van más en serio de lo que pensábamos”. mensaje enviado al grupo de whatsapp del cuerpo técnico que hizo temblar hasta los contratos de permanencia con sus operadores de telefonía. En menos de una hora los había reunido a todos ellos y a los cuatro capitanes en su sótano. “Nos han borrado todas las cintas de partidos del Llagostera. Vamos a tener que preparar el partido a ciegas”. Alex B. se echó las manos en la cabeza y Juando miró a Laure que miró a Manuel Pablo que miró al suelo.

Bajo una lona en la que se había erigido, tiempo ha, una metrópolis de ácaros, descubrió Víctor una pizarra envejecida y mugrienta. Tomando una tiza intentó describir un rectángulo de juego con sus áreas y sus proporciones. “Caballeros, esto es la guerra”.

Los días posteriores los dedicaron a inventarse los atributos de los jugadores del Llagostera para tener una base sobre la que trabajar. Pitu es valiente y pasional, Escassi es veloz y racionalista, Juanto va bien por alto pero arriesga mucho en el pase, Juanjo tiene cositas de Kaká Becerra y una hija de 4 años, Juando es de los nuestros. Los jugadores entrenaron como si nada, especialmente Lucas, que ni se imaginó quedar fuera de la convocatoria. Víctor diseñó un plan a la medida perfecta del rival que se acababa de inventar.

Se presentaron entonces el miércoles en el pueblo que no era. Y ya de perdidos al río les fueron a preguntar a los chicos del Palamós CF si les apetecía pachanguita de relax. Pero conforme iban sacando sus bolsas del maletero vieron llegar un bus. “Nos tienen geolocalizados”, murmuró el entrenador a uno de sus pupilos. El equipo del Llagostera se presentó exactamente en el mismo pueblo que el Deportivo, imposibilitando cualquier posibilidad de huida. Bajaron uno a uno todos los jugadores, todos a los que Víctor había otorgado personalidades, historias, biografías no autorizadas y que ahora no eran más que soldados del ejército enemigo. Se dispusieron todos ellos a escasos metros de la plantilla deportivista para ejecutar una danza maorí que los más jóvenes jugadores jamás podrán olvidar, y los coruñeses se encerraron en su hotel para meditar, para redactar testamentos y para llamar a sus familias.

Lo que pasó después ya fue historia. El esquema de Víctor contra el equipo inventado funcionó a la perfección con un Bruno Gama desatado en banda izquierda. “Todos los balones a Bruno”, dijo Víctor en el minuto 6 debajo de una mantita en el banquillo. Cuando todo parecía ir viento en popa el Llagostera introduce la variable Lopo en una ecuación que Víctor no fue capaz de prevenir por la falta de información y, por una vez, sólo por una vez dejó que fuese el fútbol quien decidiese el resultado y se abstuvo de intervenir. Y el fútbol tomó una decisión, el fútbol quiso que el Cid Campeador, caído en 1099, se subiese a lomos de un caballo que tampoco había vivido mucho más pero que aterrorizó a la defensa numantino-catalana. Después de fallar no menos de 4 ocasiones claras en la primera parte, nuestro Campeador toma un balón en una esquina del área y mete, sí, el gol del Djalminha al Celta. No otro gol, no, ese mismo. Y tan pancho. Se volvió VSDA a Coruña con su ventaja y pensando si Don Fútbol habría de intervenir otra vez en su favor en el partido de vuelta, porque la guerra aún no ha terminado.

brunogama

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Dépor – Celta, J12

Jornada 12 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 21 de noviembre.

R.C. Deportivo 2-0 R.C. Celta de Vigo (Lucas Pérez, 23; Jonny (en propia), 93)

Así es como siempre ha sido. Bueno, no. Así, tal y como fue, es como yo aprendí que siempre iba a ser. Ellos llegan con su noble xogo, su dignidad, sus aspavientos. Ellos llegan y se van, a veces con los puntos, con las Grandes Palabras en la boca, montados en La Verdad, teniendo La Razón. Sí, así es como lo aprendí yo y así lo vi suceder el sábado. Así los vi yo llegar por la Vedra, buscando desde los autobuses esa Coruña que sólo existe en su imaginación y la de alguno de nuestros anteriores alcaldes, presumiendo de un gallego que nunca encontré salvo como respuesta en siete años infiltrado tras sus líneas. Así es como siempre ha sido y lo demás es engañarse.

Si en el Matadero nos empujara otro -ismo que no fuera el oportunismo, si nos viéramos arrastrados por esa espiral de ventajismo, de revanchismo que genera una victoria, reiríamos. Reiríamos por la jugada de este derbi que recordaremos para siempre, por ese momento en el que El Único Celtista Que Ficharía toca el balón hacia atrás en dirección a su propia portería, reiríamos con la carrera desesperada de Sergio persiguiendo un balón inalcanzable con la grada de Blues justo en frente, reiríamos porque este esperpento fue causado por una ridícula presión de un Lucas cojo. Lucas otra vez, eh. Sonrisa. Pero no. No porque el Matadero es un lobby dispuesto a convenceros de que EÚCQF debe ser abducido para la causa y no pararemos hasta conseguirlo. Así que no, hoy no reiremos.

Decía que bajaba el Celta por la Vedra buscando lo que no existe y ya Lucas estaba fallando una ocasión a puerta vacía. Vimos el sábado a un Deportivo terso, punzante y audaz; pero fueron los minutos inciales los que convencieron a jugadores y aficionados de que aquel Celta que llegaba a Riazor tras haber prendido fuego a todos los estadios que había visitado hasta el momento era el mismo Celta de las Grandes Palabras que siempre hemos conocido. Con Nolito o Jesuli, con Orellana o Nenê. El mismo. En esos minutos quedó claro el plan que Víctor había trazado para competir con el habitualmente elevado caudal ofensivo de los celestes: línea bastante adelantada de presión en campo rival, búsqueda de uno de los dos puntas en profundidad tras recuperación a la espalda de los siempre superados laterales, que tampoco podían ser ayudados por los centrales debido a su insuficiente velocidad.

No fue, en cambio, el enésimo plan de Víctor el que le dio la victoria, sino el comportamiento de los jugadores bajo esas indicaciones. Excelso Mosquera en la generación, los apoyos y el cambio de orientación de los ataques, soberbio Álex en todo lo demás, inteligentes los profundos y bien acompasados movimientos de Lucas y Jona y muy dañina la flexibilidad de Cani y Luisinho, que alternaban jugadas interiores y exteriores con acierto constante. Fue precisamente una jugada del aragonés por la zona central la que generó el primer gol. Con su languidez habitual, retuvo el balón y se deshizo de dos rivales para ponerle un balón maravilloso al desmarque de Álex. El rebote de su remate solo tuvo que empujarlo Lucas en línea de gol. La siguiente jugada, el penalti de Navarro tras una aislada internada de Aspas, puso el protagonismo de Lux al mismo nivel que su implicación. Cani, en su mejor partido como blanquiazul; Álex ganándose el puesto como sustituto de Borges en su primera oportunidad de la temporada; Lucas como siempre; Lux con su merecida aparición para rescatar al equipo. Todo bien, Víctor, todo bien.

Cedió el control del balón el Dépor durante el resto del partido, pero no el dominio. Apenas sufrió hasta el tramo final gracias a que, entre otras cosas, Sidnei y Arribas se impusieron con claridad a todo aquel que se acercaba al área blanquiazul. Si el partido nos dejó algo más fue el bello homenaje de Víctor a Irureta apuntalando el equipo con un doble doble lateral que prácticamente cerró el partido hasta la desafortunada (qué digo desafortunada, desafortunadísima) acción del gol en propia meta de Jonny Castro. Y allí se fueron ellos, los autobuses llenos de datos que desmostraban que el resultado no había hecho Justicia, hablando de Intensidad, hablando de Posesión y otras cosas que nadie acababa de entender muy bien. Allí se fueron como habían llegado, actuando como siempre actúan en la derrota. Bueno, otra vez será. Gracias por venir.

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