Dépor-Tenerife, J32

Jornada 32 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 29 de marzo.

R.C. Deportivo 1 – 1 C.D. Tenerife (Lopo, 3; Ricardo (p), 62)

Todo sigue igual en la carrera de los autos locos. Si exceptuamos a ese alambique veloz vestido de amarillo comandado por Valerón, que viene echando fuego desde Arkansas, el resto sigue jornada tras jornada con su interminable tropiezo, como si una barrera invisible cercana a la meta impidiese el paso y acumulase trastos en la autopista polvorienta. La antigualla blindada no despega, nosotros tampoco. Qué somos? El Rocomóvil? Puede, pero en todo caso nos gusta y es por eso que somos vazquistas, tíos viejunos con gafas empañadas que se sientan y aguantan temblores de tierra, lluvias de vasos sobre el escenario. Por qué? Personalmente no lo sé, mi vazquismo no está suficientemente fundamentado, reside en principios bastante gilipollas como que me cae bien o que por lo general y de puertas para fuera apoyo al entrenador de mi equipo aunque sea el mismísimo Gangrenas.

Somos vazquistas y más aún si vemos lo de anteayer, que es un partido que mantiene lo dicho durante toda la temporada (un espich denso y aburrido directo al corazón del ascenso) tras el cual muchos quieren colgar al míster o por lo menos atosigarle para que sea más ofensivo y gane la liga con diez puntos de ventaja. Mal asunto. Desde aquí sacamos los escudos y apreciamos que ante el Tenerife, pussycat compacto liderado por la chica más caliente de la categoría, el planteamiento estuvo bien de inicio, cerrando puertas y creando ocasiones hasta que Bergantiños tuvo molestias y Vázquez, con esa manía tan suya de intentar un apagón total, metió a Wilk y a Marchena. Defensa de cinco y planes frustrados por Ayoze Glamour, quien, ya en ropa interior, seducía a un Machete invadido por el pecado. Luego sí, poca respuesta y un muy cuestionable Ifrán por Luis. Pitos al cambio, grada por desatar otra vez. El hombre se ve obligado a hacer autocrítica en sala de prensa, y lo cierto es que la hace comiendo pipas. Otro punto para él. Más vazquismo y dejadme, joder, que es lo único que tengo. Muchos lo hacen fácil, y al escuchar el sonido gutural del Rocomóvil cierran los ojos y ahogan sus penas en cielos rayados por mil pases, goles, luces estroboscópicas, sueñan y corrompen la historia y a los menores y bien por ellos pero aquí creemos en Italia, en su riqueza táctica, en el Sevilla juvenil que con seis defensas despide al Celta del salón, abrazamos ese “insulto”.

Así pues, vazquismo sereno y una última cosa: esta semana le dedicaremos un fotomontaje en condiciones al de Castrofeito, acompañado de varias sentencias montealtuno-vazquistas del gran Orzanito.

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SD Eibar – Dépor, J18

Jornada 18 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 15 de diciembre.

S.D. Eibar 2-1 R.C. Deportivo (Arruabarrena, 39, 84; Luis Fernández, 89).

Sol y sombra en Ipurua, máximo enemigo de los partidos por streaming. Barro seco y frío, un frío que hacía eco en los asientos vacíos resonando a campo mítico.

Con el cerebro congelado salió el Dépor a pelear en las Árdenas en ropa de diario. El falso doble lateral en las bandas, pues no hay ni medio lateral en la suma de Luisinho y Seoane, fue un gesto de cara a la galería para conservar la fama de equipo rácano, eso sí, ganada a pulso desde el inicio de Liga. En una primera parte llena de pelotazos, imprecisión y contundencia, solo una combinación en banda izquierda de los locales le pudo poner sentido a todo aquel desconcierto y Arruabarrena, delantero más eibartarra que Urko Vera pegando martillazos en Hierros Servando, puso el unocero. Y Lux, sin gorra.

Faltaba Insua y el Dépor encajaba su primer gol en ataque estático de todo el año. 18 jornadas después ocurrió y seria injusto ponerlo en el debe de Kaká y Marchena, pues el brasileño cumplió como casi siempre y el campeonduropa fue el mejor de los coruñeses. Mientras tanto, Manuel Pablo y Laure no la olían, el madrileño demasiado pendiente de buscarle un trabajo a su cuñado en paro en alguna de las factorías de la ciudad. Álex Bergantiños fue espíritu en tierra ajena, pero lo fue sin tocar el balón ni una sola vez de manera productiva, mientras daba palmaditas a todos sus compañeros para que jugaran, jugaran, jugaran.

Giro radical tras el descanso. Ganó el balón el Dépor y todas pasaron por Juan Domínguez, que regresaba de su mes de vacaciones en casa de sus padres, levantándose tarde y poniendo la mesa dos veces por semana. Pero, como ya habían demostrado en una peña de Cambre que se sienta entre Preferencia Inferior y General, no llega el chico de Narón para canalizar la ofensiva de todo el equipo. Intentó apoyarse en Culio, pero el argentino era ayer fuego del que no quema, arma encasquillada, y dañó más su retroceso que su disparo. Un poco como cuando el Correcaminos tapaba el cañón marca ACME y este explotaba. Coyote Vázquez se vio doscero abajo y con el cañón a punto de estallar. Sobra decir que estalló porque todos lo vimos y aún esperamos que fuera una voladura controlada fuera del campo. Pero eso fue después de que el de Castrofeito, vestido con abrigo pijo, se hubiera quedado dormido perdiendo el bus de los cambios, cosa frecuente este año, lo que le suele obligar a combinaciones y transbordos poco ortodoxos. Salió Luis al final y encontró a Borja escondido detrás de un central del Eibar. Salió Luis al final e hizo un gol a centro de Núñez.

Hubo Segunda División por doquier en Ipurua, mientras jugaba el Dépor a ser el Eibar y el Eibar a ser el Dépor. O lo que pensamos que podrían ser antes de que lo fueran.

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