Dépor-Hércules, J28

Jornada 28 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 2 de marzo.

R.C. Deportivo 3 – 2 Hércules C.F. (Toché, 2; Juan Carlos, 19; Portillo, 50; Sissoko, 69; Toché, 84)

Ventisca a media tarde, lluvia con el turbo descontrolado de pies a cabeza. “Al fútbol siempre andando”, dije, antes de que trincásemos la línea 14. Una vez acomodados en el bus, traté de pintar cosas en el vaho de los cristales para revolver la mente del personal: goles en contra, iniciales intrigantes, resultados. Mi compañera cerraba los ojos. Justo cuando estaba a punto de acabar una tortuga, Martín Castiñeira soltaba un teletipo que no tardé en comunicar a grito pelado: “Juega Juan Carlos!” Y las señoras aplaudieron, los niños pensaron y los hombres eran un solo labio. Al llegar al estadio los perros remitían y dejaban de llover, apareciendo luces rojas o violetas en el cielo, augurando un momento de placidez que el equipo firmaba nada más saltar al campo. Dos minutos y gol de Toché. Bergantiños primero, Juan Carlos después y gol de un José Verdú Nicolás titular indiscutible. Fernando Vázquez salía con un dibujo sorpresa, con Salomao segundo punta y el sensible canterano pululando por ahí después de una más que probable semana movidita, plena de conversas y 78546 horas de entrenamiento. No salió mal. La canción de Pamarot, Echaide y Yuste era frágil, desafinada, y entre sus acordes aparecía JC, autor del segundo a pase de Rabello, que ayer sacó más la cabecita. El asunto era tan suave que Bergantiños, no contento con anular el poco aliento herculano, se atrevía a cambiar el juego y darla (algunas veces) con triángulo. A Sissoko, que había entrado muy pronto por la lesión de Salomao, el guión parecía irle de perlas, se movía bien, gozaba, podíamos verlo en sus hombros. Buen espectáculo. “Si, ata que marquen”, dijo VV antes del descanso. La sesión, que hasta ese momento era para todos los públicos, tuvo su perfecto inciso con el homenaje que el Hércules rendía a Don Arsenio Iglesias Pardo, leyenda, chamán, pastor, continente de nuestros delirios. Tras los cánticos, vimos que Asepxia saltaba al césped. Terror. Como si no tuviésemos suficiente con De Lucas y Assulin, Javier Portillo aparecía allí abajo para darle al play del temblor con un gol de falta nada más empezar el segundo acto. Disolvencia narrativa: tragicomedia. Bocas abiertas cuando, poco después, Luisinho se iba a por el linier y hablaba por todo Riazor. Putanheiro! Lambe-me os colhoes! Roja directa. Repliegue absoluto de un Deportivo que se iba a la mierda con celeridad. Nuevo cambio, Sissoko fuera, Seoane dentro. Seoane se tragaba el empate de su Sissoko. Volvía la ventisca, el orballo denso como una manta maragata, la gente se retorcía entre plásticos haciendo tetris con los dientes. Tensión absoluta pensando en perder. Aguantando el bombardeo de Ortiz desde la derecha, con defensa de cinco, con Wilk ya en el campo, el estadio se agitaba cada vez que alguien cruzaba el medio del campo. En una de estas, Seoane se aliaba con Domínguez para proponer una pared, ganar línea de fondo y colocar un centro enroscado al que llegaba Toché, de cabeza, para marcar el gol de la victoria. El Deportivo volvía de esta manera a masturbar el cronómetro, como en Alcorcón, como contra el Sporting, un poco menos, lo suficiente para que nos abriésemos al éxtasis y abrazásemos un objetivo cada vez más cercano.

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Alcorcón-Dépor, J27

Jornada 27 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 23 de febrero.

A.D. Alcorcón 1-2 R.C. Deportivo (Ángel Sánchez, 13; Juan Domínguez, 11, Lopo, 91)

Sonreía Fernando Vázquez en el banquillo. Sonreía bajo su gorra, la que le escondía del sol en la matinal del domingo, pensábamos nosotros mientras en casa le limpiábamos las pestañas al sábado; la que escondía pensamientos violentos, casi malvados en un profesor de instituto, resultó ser al final. Lanzaba el Tony Pulis de Castrofeito un guiño a lo reaccionario con dos especialistas en vendimia fuera de temporada en el doble pivote y JuanDo pululando por delante de ellos, exhibiendo caderas con cara de se mira pero no se toca. Al ver los nombres de la alineación, alguno auguraba un 433 como evolución lógica del vazquismo en 2014 (¡vazquismo socialdemócrata!) y se echaba las manos a la cabeza, prediciendo la llegada de un magnate malayo que nos cambiaría los colores de la camiseta y, oh, el fin del Dépor tal y como lo conocemos.

Resultó que ni hubo 433 ni hubo tiempo para que, una vez más, se cumplieran los peores presagios imaginados por el sector de aficionados maltusiano. Se adelantó el Dépor en la jugada más aislada de la primera parte y puso el empate el Alcorcón poco después con el clásico hostiazo a la escuadra de lateral cojo (© @antonio grito). Todo bien. Se han confiado. Minuto 35 y ningún expulsado. Minuto 35 y el mejor es Fabricio. Lo tenemos donde lo queríamos. Eso decía la gorra, Sombrero Seleccionador camuflado, en la cabeza de Vázquez, convenciéndolo para que fichara por Slytherin.

Había trabajado don Fernando una venganza perfecta del 4-0. Había planeado hasta el último detalle y la señal era un simple canturreo. Un-día//cual-quiera//en-Te-xas//en-Te-xas, corearon gorra y Harry Potter al unísono. Lopo por Wilk, cinco atrás, que comience la matanza. Todas las jugadas terminan en falta, que nos cuelguen balones, que se atrevan a jugar a lo que quieren jugar, amenazaba Vázquez en el descanso en pársel, pues solo los iniciados podían conocer el plan. Y tuvo razón, pues apenas se registró un par de llegadas locales en la segunda parte, que fueron respondidos com balones cruzados de Lopo e Insua sobre el área alfarera. Lopo e Insua, generadores de juego casi en campo rival, pero sin concesiones al espectáculo. Toché tuvo una y la marró, pero no fue malo su partido. Salomão y Luisinho (después Núñez de delantero centro (¡!) y Rabello), en cambio, no fueron capaces de encontrar su sitio en los pocos espacios que concede Santo Domingo al juego abierto. Fútbol de pasillo, tropezones y percusión. Estaba en el plan.

Nadie puede recordar cómo consiguió el Dépor un córner en el minuto 90 porque los hechizos de desmemoria eran potentes y antiguos. Pero lo hizo. Lo botó Luisinho para que Núñez la tocara y Lopo, recién llegado desde 2008, la empujara en el segundo palo con toda la fuerza del pasado y del plan y de la venganza y la rabia. Algo nuevo se pudo ver en este Dépor que ganó en Alcorcón, algo que hacia dos meses que no veíamos. Claridad, fidelidad a una idea y un objetivo. Ser candidatos va más allá de estar arriba en la clasificación, ser candidato en la segunda división es aclimatarse a una variedad de escenarios inigualable, disfrazarse para colarse en todas las fiestas. Y en ello estamos, llegan los carnavales.

Dépor – Sporting, J26

Jornada 26 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 16 de febrero.

R.C. Deportivo 1 – 1 Real Sporting de Gijón (Bernardo, 25; Toché, 94)

El Sporting sabía qué hacer. Su indiscutible racha lejos del Molinón le avalaba en su intento de asaltar Riazor y con ello la moral del Deportivo. El plan era fácil: aguantar al difuso local y ponerse por delante en alguna jugada aislada. Mediado el primer tiempo, Sandoval miró al cielo y se puso a canturrear algo en castellano antiguo. Un par de córners y sangre en la zona, magnífico, estupenda mañana. Vázquez, que salía con Luisinho lateral, Núñez y Domínguez de vuelta, suspiró intentando recordar cantigas de refrán que justificasen el nuevo disfraz de este Dépor, que aplica más posesión pero menos muerte a los rivales. Mientras su chaqueta volaba al mullido recaro, Salomao (peor por la izquierda) percutía provocando mano y penalti en el área gijonesa, pero fue ver a Bastón trincar el balón y adiós párpados, párpados abajo, fallo inminente. En fin, qué decir. Después de eso el dominio deportivista seguía sin doler, con Luisinho y Diogo metidos en un pasadizo muy estrecho, bien defendidos, y con Rabello y Domínguez sin peso específico, faltos de aquella “malicia del ritmo” que gastaba Culio. En el descanso, Toché no paraba de pasar una y otra vez cerca de la portería de los Blues, como queriendo oler, conocer, veterano. Saltó al césped en la segunda parte para formar un dueto de nueves bastante antiestético con Bastón, criticado por la parroquia. No funcionó, pero bien pudo llegar el empate un par de veces. La ansiedad acumulaba mucha gente poco ordenada cerca de los dominios del Pichu Cuéllar, tejiéndose poco a poco un espectáculo tremendo, con Lopo en el campo, Insua de interior izquierdo, todos subiéndola, tres! cinco! dos!calambres y un Laure emocionante. Los seis mil bastardos visitantes cantaban ya sus canciones, botaban y rugían, sus jugadores rondaban la sentencia, pero quedaba el premio al espíritu, al empuje. Falta al borde del área sportinguista (a la gente le dio por retozar), Toché al lanzamiento, córner, Fabricio Agosto al remate y un remate lleno de angustia obra de Toché, que ya lleva dos. Delirio y cortes de manga. Cuatro equipos ahí arriba, llamamientos al salvajismo en todas las casas. Espectacular lo que nos espera de aquí a junio.

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