Dépor – Mirandés, 1/8 Vuelta CdR

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Manu Fdez. 2 picas. Se despidió de la afición que le vio aprender a vendimiar con una actuación sobria y estoica. Supo aguantar los silbidos de los Blues cuando le apremiaban a sacar de puerta. Intentó capturar esa pitada como un souvenir sólido de su regreso turístico a Coruña. Pudo haber hecho algo más en los dos primeros goles del Mirandés. Se me ocurre, no sé, pararlos.

Laureano. 4 de trébol. No se volverá a afeitar, lección aprendida.

Lopo. 20 de Abril del 90. Hola, chata, cómo estás. Te sorprende que te escriba, tanto tiempo, es normal. Pues es que estaba aquí solo. Me había puesto a recordar. Me entró la melancolía y te tenía que hablar.

Robespierre. 1758-1794. Fue uno de los más prominentes líderes de la Revolución francesa, diputado, presidente por dos veces de la Convención Nacional, jefe indiscutible de la facción más radical de los jacobinos y miembro del Comité de Salvación Pública, entidad que gobernó Francia durante el periodo revolucionario conocido como el Terror.

Luisinho. Dorsal 16. De manga corta y con guantes pero con una camisa de fuerza en su espíritu. Julius murió a los dos meses de que lo internasen, no permitamos que pase lo mismo con nuestro Luis.

Juan Domínguez. 4’9999999 sobre 100. Confuso. Hiriéndose a sí mismo. Me hace sufrir mucho. Ayer llevé pantis debajo de los vaqueros para no pasar frío pero ni con esas. Cada vez que miraba a Juando me invadía Siberia. Le miré a los ojos desde Pabellón Inferior y vi cómo colgaban de ellos dos lágrimas congeladas, como si fuese un árbol de Navidad. Me parto en dos.

Pedro Mosquera. Sucesión de Fibonacci. Jugó bastante bien, se habría acoplado a la perfección a la maquinaria mirandesa.

Jonás Gutiérrez. Revolution #9. Funciona de modo análogo a la homeopatía. Jonás corre, brinca y gira sobre sí mismo para diluirse en el césped y combatir así a los miasmas. Y tiene, exactamente, la misma eficacia que la homeopatía.

Federico. II el Grande. Forma una continuidad casi perfecta con Luis Fariña. Es como si uno nunca se hubiese ido y el otro ya hubiese estado aquí cuando VF. No sé, es muy complejo, no me pidáis que me posicione aquí.

El Míguel. 6’95€. Su brunogamismo se atenúa con el paso de los partidos. Cumplía magistralmente la función de jugador número 26 del equipo y ser el 19 le está lastrando. A veces hay que retroceder para tomar impulso.

Origol. 10/10. Oriol todo no lo puede hacer. No, detente ahí. Mira, Oriol no lo puede hacer todo. Oriol todo tampoco lo va a hacer.

Luis Alberto. 20.000 leguas de viaje submarino. Oriol bastante hace, queréis que haga todo y eso tampoco puede ser.

Álex Bergantiños. 7. Estrelló un balón a la escuadra para que fuese imposible ironizar sobre su hombría en Matadero. Es majísimo y debió haber salido de inicio.

Lucas. **. Descubrimos que puede autopropulsarse rosmando. Como un tenista cuando grita al golpear la pelota, pero durante todo el partido. Adquiere velocidades de vértigo a partir del aire que expulsa cada vez que rosma. Fede lo sabe y por eso no le respondió a ninguna de las 10 o 12 amenazas de muerte que le dedicó a lo largo de la segunda parte.

Víctor Sánchez del Amo. Sin calificar. Apenas entró en juego.

Equipo arbitral. Linier calvo para no perder la costumbre. Sencillez y buenhacer, qué más se puede pedir.

1 1 1

Mirandés – Dépor, 1/8 CdR

Octavos de final de Copa 2015-2016. Miércoles 5 de enero de 2016.

Mirandés C.F. 1 – 1 R.C. Deportivo (Ortiz, 25; Lopo, 65)

Meandros dibujas
Año: 1949
Director: (desconocido)
Productora: Matadero Producciones
Árbitro: Prieto Iglesias, del comité navarro

1

Entre el griterío que copa el diálogo de esta nuestra España con su historia (con su memoria histórica) a veces emergen voces quasi fantasmales que parecen iluminar más que cualquier erudito en la materia. Fósiles de un pasado reciente que descubre más heridas de las que el nombre de una calle podría reabrir. El día de Reyes de 2016 obsequió a la cinefilia nacional -y, por qué no, internacional- con un documento sin precedentes. En un piso franco de Burgos, sede de una antigua productora de cine tan independiente como era posible serlo en la posguerra, apareció un rollo de película que data de no más tarde de 1949. Un pedazo de historia, censurado en su momento por las autoridades franquistas, latiendo durante años bajo el suelo, como el corazón delator de Poe.

2

Meandros Dibujas es un ladrillo de esa catedral de oscuridad que fue el primer período de la dictadura, una pintura viva de aquella ciénaga intelectual que no conviene olvidar. Un relato criminal, situado a orillas del Ebro, que une a dos detectives: el veterano, Terrazas y su compañero, recién licenciado, Sánchez. El débil estado del celuloide superviviente nos impide seguir sus pesquisas con toda la minuciosidad que merecen pero su grito de socorro, el de toda una generación, llega nítido a nosotros.

El director (¿directora quizá?), anónimo, maneja una variedad de recursos desconocida entonces en autores nacionales. Coloca la cámara más abajo que cualquiera de sus contemporáneos, como por entonces sólo hacía Yasujirō Ozu, cuya sombra parece planear sobre todo el metraje. De esta forma el amplio campo de visión del que podríamos gozar se estrecha y elimina cualquier profundidad posible abriendo al máximo la distancia focal de su objetivo. El espacio como asfixia, como agorafobia, el miedo al exterior en una época en la que ni las paredes del hogar eran seguras y confortables.

3

Este Meandros Dibujas es una joya oculta no sólo de la cinematografía española sino de la memoria colectiva que está buscando ya una distribuidora que lo digitalice y edite en DVD. Mal acostumbrados, últimamente, a los circos anfetamínicos merece la pena entregarse a este juego de atmósferas, a este cuento de terror que habla, exactamente, sobre eso, sobre el terror. El terror coagulado de una herida que no se debe cerrar, no tan pronto.

4