Betis – Dépor, J2

Jornada 2 de la Liga Santander 2016-17. Viernes 26 de agosto.

Real Betis 0 – 0 R.C. Deportivo

Sidnei es más importante que Lucas. Si se fuese Sidnei me entrarían temblores, tendría cague. Que Lucas se pire no me mete ningún miedo, lo único que siento es orgullo pues hacía tiempo que no vendíamos a un equipo tan grande, y por tanta pasta. Empujad mi columpio, hijos de puta. En el curso anterior Lucas metió una morea de goles, turró por el equipo a lo bestia, fue salvador. Sidnei se fracturó la polla en Cornellà y mientras se la reparaban casi nos vamos a Segunda. No sé, en relación a la temporada pasada me salen unas cuentas más confusas que cristo pero delante de la presente reafirmo: si me dan a elegir antes de esta semana me quedo con Sidnei. Al margen de asuntos semiestéticos (Sidnei a punto de fichar por el Valencia, equipo asqueroso, Lucas fichando por el Arsenal, con Wenger ahí hablándole de cosas preciosas) me decanto por el brasuca porque venimos de firmar bien en la parcela ofensiva y no tan bien o escasamente en una retaguardia donde el valor de Sidnei saca dos o tres cabezas al del resto de zagueros. Ahí, en los cimientos, es donde descansan la tranquilidad y los ascensos gloriosos (hola, Fernando Vázquez). Ahí es donde habitan empates como el de ayer en el Villamarín, en el que Sidnei fue el mejor jugador sobre el tapete.

a poco que lo haga bien, a Sidnei le sacas otros 20 kilos en una temporada

Buen movimiento, Don Dino. Vamos con el partido.

Con un calor africano y vestido con una cuarta equipación que debería estar prohibida, el Deportivo disputó su primer choque a domicilio de la competición repeliendo los balones aéreos colgados por Joaquín, estandarte de un Betis que sacó hasta 13 córners sobre el área de Lux, ayer capitán. Tan solvente fue el equipo en esta tarea como ineficaz a partir de tres cuartos, zona en la que Emre Çolak pidió a viva voz ser colocado en la mediapunta. La poca influencia del turco, jugador de más calidad técnica de los dispuestos ayer por Gaizka Garitano, se dejó notar, por lo que el peligro, si se le puede llamar así, llegó solo desde la banda de Bruno Gama. Estuvo bien el portugués, pero su daga reclama un auxilio que Fernando Navarro NO PUEDE dar. El resto de la producción ofensiva fueron balones largos que Florin Andone, rumano que huele a estatua en la Ronda de Nelle, luchó sin éxito pero con una insistencia encomiable. En el centro del campo la cosa nos llevó a un Guilherme aceptable con balón pero nefasto en labores de contención (esas marcas en los córners, como contra el Eibar) y a un Pedro Mosquera correcto, sin más. Con el paso de los minutos Garitano dio entrada a Borges primero y a Luisinho después, lo que implicó pasar a una defensa de cinco que deleitó al deportivismo más radical, apoyado por este blog. Defraudó, sin embargo, al no dar entrada a Bergantiños por Andone para pasar de un 5-4-1 a un 5-5-0. Hierros Servando no lo fue tanto y decidió mover delantero por delantero, dando entrada a Borja Valle. Cuando todos los caballos parecían deshidratados, un centro de Juanfran pasado de rosca encontró la cabeza del recién incorporado y casi fue gol. Empate bastante potable. Cuatro puntos al puto Vigo y

aprender a puntuar tras dos años comiendo mierda nos parece ok 

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Sevilla – Dépor, J33

Jornada 33 de la Liga BBVA 2015-2016. Domingo 17 de abril.

Sevilla C.F. 1 – 1 R.C. Deportivo (Iborra, 20; Oriol Riera, 80)

Al Pizjuán llegamos, como un burro atontado girando en la noria, sin objetivos. Por el Pizjuán caminamos sin rumbo y con una línea de cinco que no sirvió de nada delante de un Sevilla que jugaba a medio gas después de la paliza europea. Nos metieron un gol. Llorente, al que casi revivimos si no llega a ser por su ineptitud delante de Manu, tocó e Iborra remató con violencia. Todo mal. Vimos a Lucas correr como un loco detrás de los pases horizontales que se daban Kolo y Carriço. Poco más vimos, quizás un buen rendimiento de Fayçal y a Luisinho de capitán general del desguace. Pero todo mal, fatal. Sin ambición, como si Víctor Fernández estuviese delante de Barritos con los brazos cruzados y apuntando gilipolleces a los centrocampistas. Con Navarro, que lleva dos meses dando pena, volcándonos sobre el lado oscuro de nuestras psiques. Con Lopo haciendo de escudero mediocre. Todos con los ojos vacíos y las piernas imprecisas. Los minutos iban pasando y nos pasaron un dato:

El Deportivo sólo ha remontado un partido a domicilio en sus siete últimas ligas de Primera: 2-3 en Son Moix el 31 de marzo de 2013

Sobrecogedor. Volvimos al partido. Cani, que había salido en la segunda parte por Luisinho para devolver al Dépor su dibujo tradicional, acumulaba papeletas para protagonizar un especial satírico en el nuevo número de nuestro fanzine. Un espectáculo terrible, pero el Sevilla no sentenciaba y parecía confiar en la inoperancia de su rival para llegar al final del choque con poco esfuerzo y tres puntos en el peto. El Deportivo se aprovechó. Sin apretar, sin revolución, pero se aprovechó. Oriol Riera, en el campo desde el minuto 51 por lesión de Luis Alberto, chutó a la red un precioso pase de Lucas, el único vivo de la escuadra junto con Sidnei

Sidnei está fácilmente en el TOP 5 de negros de nuestra historia

para así poner un empate en el marcador que ya no se movió y que sabe a gloria viendo las prestaciones de los de Sánchez del Amo en el feudo hispalense. El burro, que llegaba sudando y con las patas vendadas, se dio cuenta de que allí, bajo el sol y frente a las sevillanas con sus abanicos, no había pena de muerte. Tirado en el suelo, sonrió, y vio la salvación a un paso.

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