Dépor – Villareal, J18

Jornada 18 de la Liga BBVA 2015-2016. Domingo 3 de enero.

R.C. Deportivo 1 – 2 Villareal C.F. (Bruno, 35; Luis Alberto, 47; Bruno (p), 93)

Los primeros espasmos del partido no dejaban lugar a dudas: somos MUY buenos. Buenísimos. Las sensaciones delante del dinámico amarillo eran una bola de miel que se te caía de lo alto de la frente y, en mazacote, inundaba tus ojos, tu boca, todas tus tuberías respiratorias. Luego, ya lleno, reflexionabas por un instante y llegabas al éxtasis de comprobar, jornada a jornada, que este equipo es una cosa muy seria, que uno se sienta a verlo y palpita, sabe, reconoce. Puto placer. El estadio, tranquilo y arremangado por la lluvia, disfrutaba del panorama y veía cómo las hachas de Pedro Mosquera y Arribas astillaban sin control las intentonas visitantes, cuarto clasificado y con brillantes adjetivos decorando su cabeza desde el comienzo de la temporada. Nada que hacer pues, ni para ellos ni para nosotros, que no encontrábamos parcelas para avivar el fuego de Lucas ni, obviamente, electrizar la tarde con contras de muerte. Equilibrio absoluto, quiebros anulados, competición, seguridad. El tablero comprimido y las piezas de uno y otro bando lejos de su paraíso. Denís Suárez empujado al abismo, Luis Alberto rodeado de aguijones. Al margen, entre los nuestros, dos casos algo preocupantes: se ve que la vida de pandillero que ha abrazado Fayçal en Coruña le está pasando factura y que Fede Cartabia ha entrado en el peligroso bucle de jugar contra uno mismo que tan a menudo afecta a los virgueros. Confiamos en Víctor para que devuelva a estas ovejas descarriadas a su sendero natural de especias y diamantes.

Así pues, todo transcurría parejo hasta que llegó un córner que el Villareal sacó en corto y, en trance de puro desequilibrio, dos blanquiazules fueron como balas al acoso del receptor, dejando piezas sueltas que ejecutaron simples la canción: pase raso al área y fusilar. Bruno ponía el 0-1 en el marcador y el regusto de la miel, aunque no desaparecía, provocaba un esgarro. Mierda.

Tras el descanso, dinamita. Lucas por la derecha desfibrilando y pase a Luis Alberto, que se iba de su sombra para anotar el empate. Vuelta al equilibrio y comienzo de una segunda parte donde el equipo volvió a encandilar, pero sin premio. Hubo un par de jugadas casi consecutivas que pudieron ser penalti (hostión del portero amarillo a Arribas y agarrón a Lucas) pero no pasó nada y de ahí al trágico final los sobresaltos brillaron por su ausencia.

Trágico final: último minuto. Navarro atropella a Samuel con la frente o el mentón o la tráquea. Fernández Borbalán. Alto la Guardia Civil. Penalti. Transformación. Derrota. Pero oye, asume la puta posición. Somos MUY buenos.

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Hércules CF – Dépor, J7

Jornada 7 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 29 de septiembre.

Hércules de Alicante C.F. 0 – R.C. Deportivo 2 (Borja Bastón, 24, 35).

El partido se acabó cuando en el minuto 44, Dionisio Emanuel Villalba Rojano, en un alarde de amor eterno a su club de formación, tiró un penalti con varias faltas de ortografía, le hizo un butrón a su equipo y huyó haciéndose pasar por virollo en un furgón con los jugadores del Dépor.
Porque el Dépor llegó en furgón y con un poco de resaca a Alicante. En un Rico Pérez un poco cansado de ver como año tras año su equipo parece un grupo de bandoleros de Sierra Morena sin un Curro Jiménez a los mandos apareció un Dépor dispuesto a robar carteras, cada jugador con un Marchena entre los dientes. Se puso a ello pronto, casi con prisa, a tope, concentrado, como cuando has dormido poco e intentas demostrar muy rápido que no te afecta. Y mientras duró la excitación inicial no hubo color. Dominaban Wilk (cada vez más Skoda y menos Lada) y JuanDo (¡el 10!) un centro del campo abandonado por el rival, creando juego para que Culio la perdiera en la izquierda o Arizmendi corriera como pollo sin cabeza persiguiendo el horizonte. Una vez le cayó a Juan Carlos en la frontal y una vez se encontró a Borja, que solventó el mano a mano con la misma cara con la que entregaría un informe el martes a media mañana: toma, ahí va, espero que esté todo bien, hale adiós, me voy que me se me acaban los tomates en el súper. El segundo llegó en un saque de banda y de rebote. Poco que contar. El control era total, pero según se agotaba la euforia, el partido languidecía hasta que un balón lateral acabó en la mano de Álex Bergantiños como podía haber acabado en las Islas Columbretes. Penalti. El lanzamiento de Dioni trazó una hermosísima línea recta alejada de la portería muy al estilo de los monigotes del FIFA cuando paras la barrita en la zona equivocada.
El Dépor se metió de nuevo al furgón con la intención de ponerse el pijama y dormitar 45 minutos más, amenazando de vez en cuando con algún navajazo trapero. Y no salió de allí en toda la segunda mitad, tapados con una mantita viendo el entrenamiento de Germán Lux. El triple cambio del Hércules agitó a los locales y el argentino se vio obligado a realizar las primeras paradas de la temporada, así como algún saque profundo que liberaba al Dépor de la tozuda pero inane presión. ¡Austeridad!, gritaba el Tony Pulis de Castrofeito desde Bruselas intentando contener la efervescencia local, antes de pedir el rescate financiero para todo su sistema defensivo metiendo a Kaká y Seoane para montar una línea de cinco. Con la lesión de Borja temimos que volviera la recesión, pero la expulsión de Escassi trajo la confianza de nuevo al parqué y así se consumió la jornada, ya con olor a paella en el ambiente.

Nueve de doce lejos de Riazor y sensación general de suficiencia defensiva ante todos los rivales. Calma, pero esto lo firmaban en julio hasta los diez o doce abonados de Tribuna Superior.

Córdoba CF – Dépor, R2 CdR

2ª Ronda de Copa del Rey 2013-2014. Miércoles 11 de septiembre.

Córdoba C.F. 2-2 R.C. Deportivo (Caballero,23; Seoane, 49; Luis, 59; Abel Gómez, 73). [12-13] en penaltis.

Fabricio descolgando balones de cualquier punto del área.

Wilkito corriendo sin parar, buscándose a sí mismo. Sin éxito. Casi desentierra a Bicho, perdido en rotaciones. Pero tampoco. Un día de estos va a aparecer en Kaliningrado, hablando con Immanuel Kant y Hannah Arendt.

Es al revés, Uxío, es el otro el que se queda sin nariz y además no marca un gol. Lo sustituyó Deák, que acumuló lesión, dos amarillas y pase en primera fila para el gol del empate cordobés, engrandeciendo su leyenda de jugador que consigue que pasen cosas siempre a su alrededor. Normalmente para mal.

El culo de Luis, fenómeno gravitatorio sobre el que orbitan los defensas. Fue más Luis Fernández en el gol, segundo de la noche y su primero como profesional. Seoane subiendo a rematar tarde, despistado, y poniendo en la red el 1-1. Dani Iglesias con un puntito interesante de revulsivo útil. Como útil fue Cañi, escondido, jugador de futbolín. Recibe, dos bicicletas, falta. Aplausos en tribuna.

Juan Carlos fallando un penalti, fallando el rechazo, fallándolo todo. Interpretado por Larry David. Teles haciendo de él mismo y de Juan Carlos. Cómo no confiar en un canterano portugués. Esperamos que empiece a copiar peinados (y maneras) a Meireles. Debutó Fornos, nacido diez minutos antes de salir al campo.

Álex Bergantiños ejerciendo de matrona y de delegado de clase.

El campo hecho un patatal y Manuel Pablo pasando el arado para salvar un gol bajo palos en el descuento.
Manuel Pablo metiendo un penalti a lo Panenka. Dos penaltis a lo Panenka. Trece penaltis a lo Panenka. Veintiocho en total.

Fin del bucle. Al final falló el del Chelsea.

Podían ser las escenas potenciales de Sala Calvet, versión infantil. Pero no, ha ocurrido todo y en la misma noche.
Siguiente ronda. Invito yo.