Dépor – Levante, J30

Jornada 30 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 19 de marzo.

R.C. Deportivo 2 – 1 C.D. Levante (Luis Alberto, 43; Rossi, 49; Mariño (pp), 85)

Viaje comatoso, piños amarillos, voz del diablo que se mezcla con el susurro de las enfermeras: flipé, tan caro en el Primark… Y tú palmando, con las alucinaciones y los ojos vidriosos y toda esa mierda. Te resistes. Hay un querubín con el jeto de Hugo Mallo que sobrevuela tu cabeza y te dice que te quedan dos telediarios, pero te resistes. Aunque la enfermera se acerque y lentamente diga “aaa-rrii-baaass”, aunque el querubín lleno de babas se saque la polla encima de tu frente, tú te resistes e intentas mover la mano, la boca, escupir algo en gallego del siglo trece, para salvajemente mandar a todas esas visiones a tomar por el culo. Pero merodean, murmullan, parecen atraparte para siempre en el aullido. Estás hecho un jiñao. No hay escapatoria. Una de las tiñosas empuja tu catre hasta la ventana y ves el cielo poblado de humo negro y sudoroso que se muerde a sí mismo. Ponzoña, gangrena. Una tensión de muerte agarrota todos tus músculos. Tuerces el cuello como puedes hacia la puerta, que con un chirrido descubre a Víctor Fernández vestido de galleta. El engendro aplaude y toca la cabeza de un Vlado Gudelj enano y cojo que vocifera salmos mientras se rasca el pecho. Meados de angelito retardado riegan tu cara, y caes en trance. La turbina delirante te lleva a la estepa. En aquel terreno yermo sacaste, una vez, fuerzas de la nada, y creaste ventanas de amor, calles alborotadas donde antes solo había sequedad, hastío. En aquella nada caíste enfermo y justo cuando parecías revivir te inyectaron una dosis durísima de fiebre del dengue, fiebre quebrantahuesos, fiebre rompehuesos, una sombra te la inyectó y te dejó sin brillo, avanzando como un perro apaleado en el Birloque. Como consecuencia yaces ahora en esta mierda de habitación, rodeado de imágenes infectas que apuntan con premura al cadáver que serás. No te resignas. Empujado por el lamento impaciente de quien te espera, haces saltar por los aires las amarras, dinamitas el tumor, te alzas sobre el puto camastro con cara de angustiado, pero feroz. Los fantasmas se agitan, creando un tumulto de cojones. Metes un chimpo, no se lo esperan. Tumbas a una de las enfermeras y le pisas la cabeza. Su compañera se te echa encima, pero la noqueas chantándole un codo en la nacha. Sangre, estrépito. No te descompones y pisas más fuerte el melón de la harpía, separándolo de su cuerpo y pateándolo con destreza y convicción a la escuadra del ventanal. Hora de volar, te dices, pero el ángel con cara de Hugo Mallo se ha multiplicado por cinco, seis, siete, y esa bandada de monstruos te muerde las pelotas. Inmovilizado, con las sienes petadas de vómito y negrura, el abismo se te presenta como destino inevitable. Lago de fuego, lago de azufre. Caverna y tormento. No en vano, resistes. Con un espasmo de la poca vida que el dolor ha dejado en tus falanges, trincas las piernas del querubín jefe y lo lanzas contra la pared. Rebota, gime apestoso y explota, eliminando con ello todo resto de inframundo. Las cenizas recubren tu cuerpo, te golpeas el corazón con el puño y sales cagando leches al pasillo del hospital, donde abortos celestes te esperan. Los aplastas, los miras desafiante mientras miles de voces gritan tu nombre. Corres mareado y eufórico torciendo las esquinas de esa cárcel en la que te ibas a volver loco. Pero sales a tiempo. Lames el aire otra vez. Ofreces pelea.

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Dépor – Betis, J24

Jornada 24 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 13 de febrero de 2016.

R.C. Deportivo 2 – 2 Real Betis Balompié (Álex Bergantiños, 15; Musonda, 20; Vargas, 37;  Fajr, 51)

El Dépor es un globo que se deshincha. Es algo evidente para cualquiera que vea sus (todavía buenos) partidos. Sea la efectividad o un error grosero en una zona de riesgo, siempre hay algo que no funciona y el resultado es un empate. El Dépor es un globo que se deshincha y yo no sé si sabéis por qué los globos se deshinchan.

Os lo explico.

Pongamos que el globo está lleno de helio (He). El He es un gas monoatómico y muy ligero. Gas noble e inerte, es muy adecuado para diversas tareas en las que se requiere un gas más ligero que el aire y que no sea peligroso. Hinchar globos es una de esas tareas, quizá la más conocida y menos importante. Al ser moléculas tan pequeñas y al no existir He en el exterior del globo, es fácil para ellas difundir a través de la estrecha superficie plástica que separa interior y exterior del mismo. Pero el He es un material escaso y ciertamente caro para realizar semejante labor, por eso el hinchado de globos se realiza con una mezcla de He y aire, dice internet que al 30/70, de tal manera que se asegura la flotabilidad del globo. Las moléculas presentes en el aire (N2 y O2), en cambio, son bastante más grandes y pesadas que las de He y, al haber aire también en el exterior, no se ven impulsadas a salir del mismo salvo por la diferencia de presión entre exterior e interior. Por esta razón, los globos de aire duran más tiempo que los de He, pese a que no flotan.

El Dépor es un globo hinchado y aún no sabemos el porcentaje de aire que le hemos metido dentro ni cuánto nos va a durar rellenito y elástico. De momento sigue rebotando contra las paredes mientras cae en la tabla con empates en los que deja la sensación de merecer más, especialmente cuando juega en Riazor. Contra el Betis fue solo un ejemplo de lo ya vivido contra el Rayo, Valencia y Villarreal. Lucas y Luis Alberto se muestran cada día más moléculas de aire, retenidos en el globo mientras disfrutan combinando en tres cuartos o donde se encuentren, siendo peligrosos en casi cada momento del partido. Mosquera y Álex, en cambio, han huido del globo como pareja. Ni solidez ni fluidez. Y no es la primera vez que los vemos correr (a los dos a la vez) hacia atrás cuarenta metros, casi como el emigrante que vuelve a casa y no deja de pensar en que no se acuerda por qué se había ido. La defensa de las bandas y el área tampoco ayuda, el sábado agitada por un peruano pasado de kilos y un juvenil del Chelsea. En cambio Sidnei deja todavía la sensación de que es capaz de proteger el equipo (y a Arribas) aunque este juegue dejando a sus espaldas espacio para que aterrice un 747.

El Dépor es un globo hinchado y contra el Betis jugó bien, tuvo muchas ocasiones y no pudo ganar porque concedió tres ocasiones que no se pueden conceder. La efectividad va y viene, pero preocupa que los regalos sean la consecuencia visible de la falta de un objetivo claro de aquí a final de temporada. Por lo menos, con los rebotes de este globo que se nos desinfla entre las manos nos lo estamos pasando mejor que nunca.

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Sporting – Dépor, J23

Jornada 23 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 6 de febrero.

Real Sporting de Gijón 1 – 1 R.C. Deportivo (Jony, 31; Luis Alberto, 40)

Partido untado en sertralina, fluoxetina, sertralina que engorda, sertralina vademecum, clonazepam. Partido de la centella hiperconcentrada, serotonina que llega, peta el núcleo y se esfuma. Minuto 40. Durante el resto de los minutos, más zolpidem, más doxilamina, sopor y quaalude, espacios y despejes, trotar cansino del empate número 319.

Partido de borrachos armenios riéndose de Cani. Partido de mierda. De estudiantes camboyanos con papeles arrugados en las manos dando palos a Mosquera. Partido con unos minutos de posesión estúpida que nos hicieron creer que estábamos bien. Partido de no ver. Conclusiones que no conocemos. Partituras que leemos, fieles, cayendo en un sueño tranquilo. Nosotros, que somos de leerte hasta piedras, tuvimos dificultades. Se nos fueron los ojos a selvas humeantes, negratas hipnotizados, a los nuestros en una esquina haciendo piña, esperando.

Partido de jugadores en bucle cenizo, mierda histórica. El Sporting igual, MIERDA HISTÓRICA. Sus jugadores encima de cenizos son feos y tienen joroba. Menos mal. Los del Celta también, Orellana también.

Ramelteon, metacualona, hidrato de cloral. Luis Alberto y Lucas pasando de contraindicaciones, emborrachándose en la luna, gastándose toda la pasta.

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Dépor – Rayo, J22

Jornada 22 de la Liga BBVA 2015-2016. Lunes 1 de febrero.

R.C. Deportivo 2 – 2 Rayo Vallecano (Miku, 7; Lucas, 19; Jozabed, 22; Fajr, 46)

El partido de lunes puede interpretarse como otro gatillazo, como salvar por poco la pierna de ser mordida por un perro, como mala suerte, como resbalar en el borde de la piscina y reventarte la nuca, como una pintura ardiendo, como un cuadrado que no traspasa un círculo, como una ida y venida de estar erguido a sentarse en el sofá, como una consecuencia infinita de cigarros o como, mi favorita, una señal inequívoca de que hombres montados a caballo descenderán de los cielos y comenzaran una cruenta batalla. Por partes.

Preludio. Abundantes luces policiales en Greifswalder Strasse. Una manifestación del NPD avanzando. Perfecto.

La cabeza de Tebas. “El asesinato es un crimen / a no ser que lo cometa un policía o un aristocráta” Dos colectivos, coruñés y vallecano, asediados esta temporada – la anterior y las que quedan- por el dedo aplastante y acusador del imbécil.

Jémez. Enfrente estaba el Rayo – tumulto fascinante- comandado por el creador del caos y la belleza. Defensa que avanza. Me cago en la puta.

Horror. Luis Alberto, el coleguita. Mente fresca y cara cansada. Lucas, otro coleguita. Liberan a los presos, que huimos y nos unimos a los disturbios.

El rostro. Nuestro tercer portero hace recular a la masa. Portador de barba actual, de esas que desprenden tanta inseguridad, no atina con el despeje (pase). “Nadie es juzgado y enviado al cielo o al infierno, sino que durante la vida el hombre se va preparando para uno de esos dos destinos.”

Dima Maroc. Avec mon Frère . Complicité‬. Joie. Très important. Tecleó Fajr en su tablón dos días antes del partido. Que alguien le ponga una habitación en el Tryp al hermano de Fayçalín.

Trayecto. Invocamos sin pausa, cantaremos al amanecer. Minutos finales en los que queremos convulsionar de una puta vez, expulsar enfermedades y entregarnos al ladrido.

Expiración. Mi equipo juega perito, contamos con miles de fieles y el arte es un instrumento de revelación. Nos queda apenas nada para vivir el fantástico Apocalipsis terrenal.

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Real Sociedad – Dépor, J20

Jornada 20 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 16 de enero.

Real Sociedad 1 – 1 R.C. Deportivo (Luis Alberto, 25; Xabi Prieto (p), 75)

Lo normal. Después de una primera vuelta acumulando superlativos, el Deportivo entra en fase de titubeo y pierde contra el Villarreal y el Real Madrid en liga y contra el Mirandés en Copa. Las dos de liga duelen muy levemente, pero la de Copa provoca un gesto general de jodienda antes de visitar a la Real. Jornada 20: 27 puntos. Anoeta sin Arribas, con Lopo, con Luisinho, con Lucas acompañado de nuevo por Luis Alberto (algunos empiezan a decir que rinde mejor con Oriol o Jona al lado), con dudas, con algo que decir. Seguimos punzantes? Desenfocados? Por dónde tiramos? Lo normal. Un equipo con síntomas de cansancio evidentes y un poco desconcertado en el campo de un rival que no cuenta con Agirretxe pero sí con niveles de energía muy potentes. Un zumbido. Otro zumbido. Su gol no sube. Lux despeja, ataja, se acomoda y saca desde su área a un lado y a otro. Pérdidas de balón. Centro del campo escaso. Equipo cansado y atomizado. Mucha distancia entre las piezas y Luis Alberto con kilos de pan para pocas bocas. Lucas corre que se mata, estira el cuello, pero no alcanza las migas. En una que tiene, tira mal ante Rulli. En otra se le va el control y Luis Alberto se aprovecha. El gol parece llegar de un no-lugar. El rival gira y gira impaciente, como oliendo la descomposición, pero el Deportivo no rompe y aguanta de la mano de un portero soberbio, de maneras arrebatadoras, elegantísimo. Germán Lux, esa mirada. Germán Lux, silencio en el puente. Germán Lux, parientes cantores. Germán Lux, guitarra negra. Así, con la imagen del argentino en el cenicero, pasa el partido. El gol del empate de la Real sólo puede llegar de penalti, cometido por otro argentino, Jonás Gutiérrez, nada más saltar al campo. Como buenos deportivistas deberíamos darle una importancia residual al rendimiento de Jonás hasta ahora, pues las dudas que genera tienen exactamente el mismo tamaño que los condicionantes de la situación, esto es: el hombre viene de una situación jodida. Démosle tiempo y confiemos en que Víctor hace lo correcto al darle minutos. Del penalti al final, la Real aprieta sin descanso y ahí cada quien responde como puede. Lopo mal. Sidnei más o menos bien. Los laterales estresados. Mala segunda parte. Pedro Souto fuma y bebe mierdas en un local de apuestas de Berlín con su camiseta de Luisinho tocándole los huesos. Luisinho sustituido en el 71, y Navarro que lo nota. Cositas. Souto fuma y grita mientras un negrata no le quita ojo. Turcos susurran desde el fondo. Les sabe a gloria el punto a estos colgados. Se van contentos. Deben estar locos.

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