Larga vida al Estado Islámico de Coruña (الدولة الإسلامية في لاكورونيا)

Algo se mueve en el noroeste, empezaron diciendo. Parece peligroso, se escuchaba. Nadie parecía creerlo.

Una nueva figura emergió. Se hizo llamar Califa y todos le veneraron sin saber muy bien de qué iba la cosa. Estaban armados. Mucho. Eran, en efecto, peligrosos.

Les gustaba cortar cabezas a aquellos que no se adherían a su interpretación laxa de la doctrina islámica. También eran frecuentes las crucifixiones y las ejecuciones públicas. Las armas de fuego solo eran para amedrentar, pues disfrutaban ejerciendo la violencia con sus manos y sus pies.

Cuando, años después, contaron su historia, nadie pudo negar que todo empezó cuando llegó aquel Califa.

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Miembros de la brigada de infantería ligera del IS Deportivo. Al frente, su líder, el Califa Haris.

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Un miembro de la guerrilla enseña al pueblo la nueva bandera desde la Torre de Maratón.

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Fosa común con los cadáveres acumulados tras las diez primeras jornadas. No se ha logrado identificar la mayoría de los cuerpos debido al salvajismo con el que fueron desfigurados.

 

 باقية وتتمدد, Bāqiyah wa-Tatamaddad. Resistir y expandirse.

CD Tenerife – Dépor, J11

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Jornada 11 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 26 de octubre.

C.D. Tenerife 2 – R.C. Deportivo 0 (Carlos Ruiz, 57; Aridane, 92).

“Voy cruzando el río / sabes que te quiero / no hay mucho dinero / lo he pasado mal.”

Y, tan pancho, avanzaba el Deportivo por el puto lodazal de Segunda, lentorro pero contento, ya que algo había con un muro y una solidez y unos rubios que se van pronto a la cama. Avanzaba y sumaba bastantes puntos, así que a nadie parecía preocuparle en exceso la falta de lucidez en ataque, la cagalera general de los “magos” o cualquier papilla mental que se pudiera llegar a intuir. Todo el mundo confiaba en la consigna: non encaixar e, a partir daí, ir mellorando, paseniño. Luego venía lo largo que es esto, la adaptación, palabrería sin más porque se entiende y venga, a caminar. La semana pasada, contra un Zaragoza que hacía un poco de piedra de toque, el Deportivo fue superior y una chispa prendió suavemente en la banda izquierda. Luisinho y Culio se toquetearon por debajo de la mesa y se salvó un punto pero el equipo perdió a los dos para viajar a Tenerife. La parroquia, un poco inconsciente, se emocionó porque así iban a poder ver a la promesa Bicho, the new shape of punk to come, qué si no. Manuel Pablo volvía a banda izquierda, con muchas ganas, con su gran pía a los chicharreros, y así empezaba la cosa en el Heliodoro.

Desarrollo previsible: defensivamente bien, sin muchos apuros, dominio ligerito del local por inanición y, eso sí, arriba un páramo de cojones, insufrible, fin de la primera parte. La cosa iba claramente para empate a nada, y nos habríamos quedado tan tranquilos con un punto más y a mejorar en casa y esas cosas si no fuese por un córner desagradable y ahí sí que muerte y Vázquez mal con los cambios. El peor partido de la temporada, claramente, pero no por ello revelador. Las carencias, los detalles, las pulsiones, todo sigue igual. Es de suponer que aquellos que defendían al entrenador hace un mes lo seguirán defendiendo, que los críticos seguirán insistiendo y que aquellos que guardan silencio mantendrán la calma una vez más. Toca seguir aprendiendo, siempre por encima del resultado, y esperar a que algunos jugadores saquen los dientes. Paciencia, un cigarro, que el balón corra en Abegondo y Fernando trabaje sin presiones. Resulta hasta estúpido referirse a tales conceptos en esto del fútbol, pero hay que insistir. Aun recibiendo goles como el de ayer, aun con Cachicote fumado o con Domínguez en triciclo, parece difícil pensar que el Deportivo vaya a dejar de estar en buena posición para acceder al play-off. Y ahí, por el momento, es donde hay que estar.