Dépor-Espanyol, J6

Jornada 6 de la Liga BBVA 2015-2016. Domingo 27 de septiembre de 2015.

R.C. Deportivo 3 – 0 RCD Espanyol (Álvaro (pp), 12; Lucas, 28; Lucas, 47)

El Deportivo recibió a los pupilos del increíble Sergiales en una tarde pacífica, de esas en las que la bahía reposa el pulpo y las amistades se hacen más fuertes. Había comunión y la calma lucía ya de buena mañana en todos los paseos y en todas las colas de las panaderías, con gigantescas terras chás abriéndose en los entrecejos de los coruñeses, ávidos de balón después de ver cómo su equipo ganaba, muy sobrio, en el Benito Villamarín. Convicción casi familiar y nuevo dibujo, con Oriol Riera acompañando a Lucas en la punta de ataque (4-4-2). Todo dispuesto para abrir una vez más los ojos delante de la oferta de Víctor Sánchez del Amo, generosa y abierta como un centolo de O Grove.

Los primeros minutos del encuentro no tuvieron ola alguna, pero hubo que esperar bien poco para el primer espasmo, que llegó cuando un chaval llamado Álvaro metió en su propia portería una falta lateral botada por Fajr. Brutal golpeo que asemejó el balón a una anaconda lanzada por Aquiles. Justicia, no pregunten. Las imágenes inmediatamente posteriores al gol fueron reveladoras de más: Barritos llevaba chaqueta rosa y Caicedo tenía cara de irse a lesionar. Se intuía mambo y así fue, pues la revoltosa línea de tres cuartos blanquiazul aceleraba en cuanto tenía la ocasión, poniendo patas arriba el entramado defensivo del visitante. Lucas, inmenso, dejaba claro en cada jugada que el partido iba a ser suyo. Trote a la derecha, sprint a la izquierda, martillo, martillo, y Luis Alberto, enamorado hasta las trancas, que ponía al coruñés en buena posición de remate para el 2-0. Con la ventaja, el Deportivo cedió levemente el dominio a un Espanyol que, demasiado juvenil, tuvo su mejor ocasión antes del descanso con un disparo desde fuera del área que se fue al palo, quitándole al equipo de Sergio la posibilidad de meterse en el partido y dejando vía libre para el estirón de la autoestima local. Tras el descanso, Lucas tardó dos minutos en sellar la victoria de los suyos al finalizar una contra (ojo a la gestión de este asunto por parte de Víctor) y a partir de ahí la parroquia tuvo tiempo para saborear lo que está pasando, pues ni siquiera tras la expulsión por doble amarilla de Diop quiso hacer más sangre el herculino.

Resultado redondo, orden atrás, arte y acordes de cuchillo arriba. Las maneras del Deportivo asombran e iluminan un futuro vibrante. Protagonistas y plumillas piden cautela pero qué carallo, es hora de disfrutar.

deportivo-espanyol2--575x323--478x270

Betis – Dépor, J5

Jornada 5 de la Liga BBVA 2015-2016. Jueves 24 de septiembre de 2015.

Real Betis 1 – 2 R.C. Deportivo (Cartabia, 54; Petros, 58; Fajr, 72)

Ver un partido del Benito Villamarín siempre cunde. Hay suciedad en el ambiente, la parroquia bética chilla mucho y las porterías tienen unas redes provistas de un magnetismo sideral, de otro tiempo. El equipo local, hermandades aparte, tiene gancho y personalidades ilustres siguen sus pasos con fervor, a dios rogando, envolviéndonos con un lenguaje parecido al que se usa en las crónicas taurinas. En este escenario, el Deportivo brilló el jueves sin alardes, haciéndose fuerte con un discurso arriesgado ya desde un 11 inicial que sembraba de dudas los sofás y las barras de los bares. Tras la derrota en casa frente al Sporting, Víctor se ponía a rotar pensando obviamente en la carga de minutos que el equipo afrontaría durante la semana, dando entrada a teóricos suplentes de medio campo para arriba. La apuesta, pensada sin alarmismos, demostraba inteligencia y nulo temor. Sin resentirse demasiado (asociaciones ofensivas al margen), el Dépor completó unos primeros 45 minutos correctos que daban a entender una ecuación bien simple: aguantar con lo puesto y manejar bien el arsenal del banquillo en el tramo final del partido. La locura de Cartabia, no obstante, alimentó las brasas al anotar un gol delirante y dar un pase atrás incomprensible que desembocó en el empate de un Betis que a partir de entonces navegaría por el campo agitado y quisquilloso. Con empate pero sin calma, el entrenador blanquiazul no perdió los papeles y siguió con el guión establecido, introduciendo a Borges inmediatamente después del gol local. La bulla agitanada la apagó el Dépor con seriedad, esperando su momento, que llegaría a 20 minutos del final con una escena en la que Luisinho corrió enfadado y parió un centro altísimo que Borges bajó con precisión a los pies de Fajr. Las aptitudes del marroquí, fuego en la piel, merecen a estas alturas un estudio medianamente serio. Con Lucas y Juanfran ya en el campo, el aliento para pisar las tentativas béticas era mayor, y así fue muriendo el choque, con unos que ganaban y otros que perdían, sin posibilidad alguna para un vuelco. Tras la victoria, el deportivismo celebra el mejor estado futbolístico en Primera desde la lesión de Filipe Luís en enero de 2010, y Víctor gana enteros al mostrar flexibilidad, frescura, valentía, cualidades que suman puntos y tiñen de ilusión el futuro inmediato del equipo.

Deportivo-300x260

Almería – Dépor, J25

Jornada 25 de la Liga BBVA 2014-2015. Sábado 28 de febrero.

Almería C.F. 0 – 0 R.C. Deportivo

Una semana después empiezo a tener la sensación de que se me ha pasado la resaca. Bueno, no. Todavía no tengo ganas de emborracharme otra vez, así que no. Sigo resacoso y deprimido. Resacoso porque bebí como si no hubiese mañana desde 24 horas antes del derbi. Y total, al final no hubo mañana, así que debí hacer bien. Deprimido porque lo suyo sería que todo esto me importase una mierda, como a una grupi del instagram de Lopo que se lo hubiese follado esa misma noche, así a lo cerdo, con la peluca y la tarjeta roja todavía pringando sudor.

Pero no. La abominable realidad es que me siento como un yonki que se cruza con su peor enemigo en el portal de la casa de su camello y al subir las escaleras descubre que “lo siento tío, acabo de vender lo último”. Hay muchos vasos que apestan a ginebra o ron garrafonesco que pueden atestiguar que más de uno y de dos pagaríamos barbaridades por ese último chute que se han llevado. Dame la puta droga y haré gustoso penitencia de un año en Segunda, que de Madrid hacia arriba ya he probado el agüilla del suelo de todos los tugurios.

En el instituto no había tanto alcohol y ni siquiera follaba, pero todo era mejor, sobre todo cuando perdíamos. Los del Vigo se ponían así como son ellos, con ese cándido orgullo de cristal; pero los nuestros hacíamos piña y nos la sudaba todo, porque éramos nosotros. Nosotros, qué palabra jodida. Ahora ya no, ahora somos más como ese colega que siempre quiere pegarse con alguien cuando bebe un poco y con sus propios amigos cuando se lo bebe todo. Damos asco y creo que por eso sigo teniendo resaca, seguramente por eso prefiero autocompadecerme viendo la Paramount en un hotel que tragarme la derrota a medias con Adrián.

De modo que ahora Almería. Los bares cierran aunque estés a punto de convencerla y la liga sigue aunque claves el colmillo en la lona. El mundo se va al carajo, a quién cojones le puede importar Almería por muy sábado que sea de nuevo. Encima les quitan tres puntos justo antes de jugar contra nosotros, verás como somos tan gilipollas de regalarles lo último a nuestro enemigo. Pero si tengo un canuto me lo fumo aunque lo haya dejado y si tengo una navaja me corto las venas. Voy a ver el partido y tendré los benditos huevos de gritar cuando rojadirecta falle y de resoplar cuando piense en por qué no fichamos nosotros a Hemed, a Thievy o a Juan Ignacio.

Ahora me acuerdo de un celeste que conocí el sábado del derbi en la previa. El cabrón me ganó un cubata porque se acordaba exactamente del año en que habían ganado por última vez en Riazor. Bueno, qué digo del año, el tipo se acordaba hasta del árbitro. Mucho tampoco ganó, porque si dejé vendidos a mis colegas no iba a presentarme tras el partido a pagarle la copa, que era lo pactado. No me arrepiento, pero creo que él sí hubiese aparecido si le hubiese tocado pagar; y pienso que a lo mejor son mejores personas que nosotros. Probablemente lo sean y por culpa de eso tengo una cosa más que me importa una mierda en la que pensar.

Total, que al final lo de Almería nada. Dominar, gobernar, controlar, mandar; todo suena demasiado autoritario para la sensación sumisa de que nos están dando por culo a nosotros. Nosotros, qué palabra jodida. Es sábado y sigo teniendo resaca, todavía no tengo ganas de emborracharme de nuevo. Sólo quiero que llegue otro sábado y entonces Sevilla, entonces quizá llegar a tiempo a casa del camello, quizá beber todos los cubatas que perdimos contra los vigueses. Nosotros, no sólo yo ni yo solo.

Emeka Ezeugo

hostal

Larga vida al Estado Islámico de Coruña (الدولة الإسلامية في لاكورونيا)

Algo se mueve en el noroeste, empezaron diciendo. Parece peligroso, se escuchaba. Nadie parecía creerlo.

Una nueva figura emergió. Se hizo llamar Califa y todos le veneraron sin saber muy bien de qué iba la cosa. Estaban armados. Mucho. Eran, en efecto, peligrosos.

Les gustaba cortar cabezas a aquellos que no se adherían a su interpretación laxa de la doctrina islámica. También eran frecuentes las crucifixiones y las ejecuciones públicas. Las armas de fuego solo eran para amedrentar, pues disfrutaban ejerciendo la violencia con sus manos y sus pies.

Cuando, años después, contaron su historia, nadie pudo negar que todo empezó cuando llegó aquel Califa.

Untitled-1

Miembros de la brigada de infantería ligera del IS Deportivo. Al frente, su líder, el Califa Haris.

Untitled-2

Un miembro de la guerrilla enseña al pueblo la nueva bandera desde la Torre de Maratón.

Untitled-3

Fosa común con los cadáveres acumulados tras las diez primeras jornadas. No se ha logrado identificar la mayoría de los cuerpos debido al salvajismo con el que fueron desfigurados.

 

 باقية وتتمدد, Bāqiyah wa-Tatamaddad. Resistir y expandirse.

Real Jaén – Dépor, J20

Jornada 20 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 5 de enero.

Real Jaén 0 – R.C. Deportivo 0

Lo peor que nos podía pasar después del parón era ir a jugar a Jaén. El Estadio de la Victoria potenciaba el sabor a hundimiento dejado por el adiós de Lendoiro y por la más que posible marcha de Culio, sendos mazazos al esternón blanquiazul de estas rancias fechas. El Deportivo se plantó en un escenario podrido, de los que hacen daño a la vista, contra un rival del que no queremos saber nada, allí se plantó el Deportivo para hacer lo de siempre. El partido resultó igualito a su olor previo, ofreció poco, mucho si nos ponemos en la piel del entrenador, que ha estudiado muy bien la categoría y ve cómo su ejército no se descompone. La primera parte tuvo olor a Laure. A sus carreras de obstáculos. Jugó Núñez. Hubo algún córner, y un lanzamiento directo de Culio que no fue gol por poco (bien René, su portero con cara de pájaro). Podías prestarle atención a otras cosas: un pitillo, más cervezas, voces que llegaban de la puta cabalgata. Podía pasar el tiempo, sin más, casi ganando, casi perdiendo, empatando levemente, líderes en las sombras. Es entendible. Muchos queremos arrancarnos la cara a zarpazo limpio, morir, no ver que ya no seremos aquello de antes.

Descanso. Más o menos. Bien? Vale, estrategias: moverse poco. Hacer poco. Arriesgar poco. Sumar lo suficiente. Hay temporal, moverse poco. Escapar de la violencia. Quedarse quieto bajo la tormenta, protegido por la uralita. Pánico al movimiento. Fernando Vázquez está en la casa. Deportivo zen. La segunda parte dejó casi lo mismo, pero entraron Luis y Juan Carlos. Otro lanzamiento de Culio pudo ser gol, y René de nuevo, esta vez sin alas pero con cara o polla, no lo sabemos. Tuvo alguna el Jaén, poca cosa, pensaban que a balón parado sí. Tal vez. Fin. Hacemos cosas bien, pero la parroquia tiene dudas, pues vive amargada por el papeleo y los adioses, tiembla. Podemos confiar pero no tenemos muchas ganas. La cabeza llena nos huele a cemento, masa deforme como su estadio. Miramos al cielo y esperamos, en brazos de un extraño. Enero lúgubre. Cábalas y ceniza. Luisinho, baja ante el Girona.

storm-13679_640