Recreativo de Huelva – Dépor, J13

Jornada 13 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 10 de noviembre.

Recreativo de Huelva 0 – R.C. Deportivo 1 (Ínsua, 78)

La amenaza de Vázquez tomaba forma: miedo a un planeta de laterales, todos dentro. Poco antes del comienzo más madera, Domínguez enfermo causaba baja y dejaba su sitio al vilipendiado Juan Carlos, con lo que las alarmas sonaban ya encarnadas en casa de aquellos que no se fían ni de su sombra. Perderemos! A la hoguera, ése de gafas! Qué envidia, el poderoso Recreativo, entrenado por un vanguardista, que viste con cuatro o más delanteros su obra de arte, fútbol total. Sangre y neurosis corrían por toda la red. Sobre las doce y cuarto de la mañana, el streaming ladraba mientras el Deportivo (4-1-4-1) se iba plantando en casa del líder, sólido como siempre, con pocos sobresaltos de no ser por las venenosas internadas de Gallegos en banda izquierda. Los locales dominaban sin mordiente y en los nuestros iban sobresaliendo los obreros, nada nuevo, pero también Culio (pillando definitivamente el tono) y un Juan Carlos menos nervioso de lo habitual. A la media hora, dos ocasiones del Decano casi seguidas provocaban que Bergantiños iniciase su rapa das bestas particular, sachando, bregando muchísimo, marcando con fuego a los hombres clave de Sergi Barjuan. Una agresividad positiva, contagiosa. Antes del descanso era Luis, el burelao hoy titular, quien tenía una clara, y el Recre otra, pero 0-0 y a charlar.

Reanudación y Juan Carlos a los mandos, maniobrando ligero como un recién graduado, grata sorpresa. Seguía la igualdad pero poco a poco a uno le invadía la sensación de que el partido del equipo era notable, sin fisuras y creciendo simbólicamente en la parcela ofensiva de la mano de dos zurdos maravillosos que se van sintiendo más especiales cada semana. Artistas raros, necesarios, porque aunque nuestro estilo sea claramente bolchevique, Fernandiño estalinista no es, y tanto te aprecia un acueducto como un Kandinsky. La solidez, decíamos, iba encontrando apoyo en los buenos movimientos de los de arriba. Luis aportaba juego de espaldas, Culio aclaraba, la cosa olía a victoria y a punto estuvo de llegar el gol en una acción protagonizada por Machete en el área pequeña, pero el central remataba en posición ligeramente adelantada. Núñez saltaba al Nuevo Colombino sustituyendo a Seoane (correcto el chaval) y minutos después, con un Deportivo ya del todo peligroso, llegaba una ocasión clarísima para Luis y el gol de Ínsua a la salida del córner posterior. Visiones: Italia, campeona del Mundo, el Porto exterminador, Angelos Charisteas. Luis se iba, entraba Cachicote para jugar diez minutos de 9 (inoperante) y toda esa sobriedad mostrada por la tropa se convertía en tres puntos importantísimos que consolidan al Dépor como candidato apabullante al ascenso (ya lo era) y que llenan de crédito a un Fernando Vázquez en pleno Plan Quinquenal.

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El Deportivo enseñó los dientes y se llevó una merecida victoria del estadio onubense.

CD Tenerife – Dépor, J11

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Jornada 11 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 26 de octubre.

C.D. Tenerife 2 – R.C. Deportivo 0 (Carlos Ruiz, 57; Aridane, 92).

“Voy cruzando el río / sabes que te quiero / no hay mucho dinero / lo he pasado mal.”

Y, tan pancho, avanzaba el Deportivo por el puto lodazal de Segunda, lentorro pero contento, ya que algo había con un muro y una solidez y unos rubios que se van pronto a la cama. Avanzaba y sumaba bastantes puntos, así que a nadie parecía preocuparle en exceso la falta de lucidez en ataque, la cagalera general de los “magos” o cualquier papilla mental que se pudiera llegar a intuir. Todo el mundo confiaba en la consigna: non encaixar e, a partir daí, ir mellorando, paseniño. Luego venía lo largo que es esto, la adaptación, palabrería sin más porque se entiende y venga, a caminar. La semana pasada, contra un Zaragoza que hacía un poco de piedra de toque, el Deportivo fue superior y una chispa prendió suavemente en la banda izquierda. Luisinho y Culio se toquetearon por debajo de la mesa y se salvó un punto pero el equipo perdió a los dos para viajar a Tenerife. La parroquia, un poco inconsciente, se emocionó porque así iban a poder ver a la promesa Bicho, the new shape of punk to come, qué si no. Manuel Pablo volvía a banda izquierda, con muchas ganas, con su gran pía a los chicharreros, y así empezaba la cosa en el Heliodoro.

Desarrollo previsible: defensivamente bien, sin muchos apuros, dominio ligerito del local por inanición y, eso sí, arriba un páramo de cojones, insufrible, fin de la primera parte. La cosa iba claramente para empate a nada, y nos habríamos quedado tan tranquilos con un punto más y a mejorar en casa y esas cosas si no fuese por un córner desagradable y ahí sí que muerte y Vázquez mal con los cambios. El peor partido de la temporada, claramente, pero no por ello revelador. Las carencias, los detalles, las pulsiones, todo sigue igual. Es de suponer que aquellos que defendían al entrenador hace un mes lo seguirán defendiendo, que los críticos seguirán insistiendo y que aquellos que guardan silencio mantendrán la calma una vez más. Toca seguir aprendiendo, siempre por encima del resultado, y esperar a que algunos jugadores saquen los dientes. Paciencia, un cigarro, que el balón corra en Abegondo y Fernando trabaje sin presiones. Resulta hasta estúpido referirse a tales conceptos en esto del fútbol, pero hay que insistir. Aun recibiendo goles como el de ayer, aun con Cachicote fumado o con Domínguez en triciclo, parece difícil pensar que el Deportivo vaya a dejar de estar en buena posición para acceder al play-off. Y ahí, por el momento, es donde hay que estar.

Dépor – CD Mirandés, J8

Jornada 8 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 5 de octubre.

R.C. Deportivo 0 – CD Mirandés 0

Hubo una serie de despistes, al principio, que ya anunciaban el pantano general de las cosas. Una vez más. De nuevo contra un oponente mínimamente ordenado, de alternativas democráticas, pase seguro y, en esta ocasión, Ruiz de Galarreta. Allá en la maleza, o en las pozas, esperábamos cierto nivel asociativo entre Cachicote, que circulaba en bici por detrás de Bastón, y Juan Carlos, pero todo se quedó en trompicones y risas varias. Nulos en ataque, nos quedaba por lo menos la satisfacción de ver cómo destruíamos sin mucho esfuerzo los documentos de Office con los que el Mirandés trataba de tocarnos los huevos. Bien Bergantiños, bien el resto, sin alteraciones de no ser por un par de internadas del gran Pablo Infante (por momentos Laureano tragó), esa parcela es a día de hoy el mejor garante del equipo, su motorcito. De ahí hacia adelante empiezan los problemas: falta de soltura en la creación, esperma seco, luna triste. En la sala de máquinas Domínguez sigue sin imponerse totalmente, y eso que Wilk empieza a currar cada vez mejor en el estraperlo; a Culio, tan cantado en verano, le cuesta horrores abrir horizontes, y es como si llevase dos semanas sin ducharse. Juan Carlos, que aún no se cree titular, nada por la derecha obediente pero magnetizado por la frontal del área rival. Nada acaba de funcionar en tres cuartos y, aunque no estemos fuera de tiempo, comienzan a percibirse ciertos síntomas de nerviosismo. La gente no acaba de encontrar su sitio. Todo es embarazoso.

La primera parte, así pues, acabó como las otras tres primeras partes, con la misma sensación quemada. En la reanudación, transcurridos cinco minutos, momento clave con Cachicote, doble leopardo, entrando por la izquierda y poniéndosela franca a Juan Carlitos, quien, con todo a favor, falla inexplicablemente. Bufidos. Tono torcido, como si cada balón jugado en zonas calientes fuese orientado de manera incorrecta. La gente de atrás seguía a lo suyo, aprobando, y Culio hizo algo en la izquierda, y se robó más arriba, por lo que, con las coñas, el Deportivo terminó imponiéndose, aunque sin peligro real. En ese momento, cuando faltaba alrededor de un cuarto de hora para el final, a Vázquez se le dio por mover el banquillo, abortando cualquier posibilidad de asedio local. Apesadumbrados cambios, fantasmales. Al final, ya metidos en el descuento y con Teles celebrando su debut liguero, un guiño macabro surgió de la nada, y el Mirandés a punto estuvo de anotar. Asumámoslo, Fernando, estás confuso. Todos lo estamos, ven aquí. Vamos todos. Abrazémonos, pues ardua es la tarea.