Dépor – Atlético, J10

Jornada 10 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 31 de octubre.

R.C. Deportivo 1 – 1 Atlético de Madrid (Tiago, 34; Lucas, 77)

Lo primero que voy a hacer es dedicar un espacio a dar dos puñetazos al teclado por el larguero de Fajr: cfszxcvb yvgfgfv.

Miro el twitter para conocer los dos onces. El Atlético de Madrid saca de inicio a Mola, Gil-Robles, Sanjurjo, Yagüe, Ramiro Ledesma, Queipo de Llano, Millán Astray y Gabi. Y en el banquillo media docena de voluntarios de la División Azul. El Deportivo, por su parte, alinea a las Trece Rosas y de suplente un veterano de la guerra de Bosnia que yo pensaba que era una pieza de museo o un product placement de un taxidermista local. Me atormenta el eco de la entrevista a Pablo Iglesias la noche anterior en la COPE. “Podemos es un matagigantes como en su momento habría sido el Dépor”. Me recorre un escalofrío, como aquel fantasma que recorría Europa.

No tiene sentido constatar lo que sucede antes del gol de Salazar en el minuto 34 porque el partido nace precisamente ahí. Se termina la previa y comienzan las sensaciones en la grada, el vértigo de la primera división. Los partidos del Depor se empiezan perdiendo para que tengan sentido. El equipo procura ser metáfora de sí mismo en cada encuentro y el relato prohíbe reinar primero y perder luego el trono y exige siempre seguir la trayectoria del Ave Fénix. En esa lógica hay plena comunión entre afición y jugadores. Luego duelo de estrategas en el banquillo, quien sepa de fútbol que lo explique. Mi partido fue el de Fede.

Federico Nicolás Cartabia: mi media naranja, una actualización del mito de Lazarillo de Tormes. Cuando ya había comenzado el asedio local en la segunda parte, nuestro héroe argentino, en una de sus oportunas visitas a la frontal, le deja un recadito a Giménez y éste entra en un episodio de enajenación colérica. En contraprestación le tira un caño a Fayçal en una salida de balón al lado de su propia área. No pintaba bien el negocio: sin estudio de mercado previo y jugando con un activo tan volátil como la cabeza de un uruguayo, te puede pasar eso. Pero a veces las finanzas son cuestión de pura intuición y no cuento nada si digo que Giménez acabó llorando. Llorando muchísimo. Y el pequeño bróker aprovechó los últimos minutos para pegarle una colleja a Koke.

En el minuto 77, Lucas Pérez zanja definitivamente el debate entre razón y fe a favor de la segunda. Hay cosas que exceden nuestra capacidad racional: que Dios sea uno y trino o que este fulano corra a por un balón que se escapa por línea de fondo a 40 metros de él con amplia ventaja para Giménez (véase también párrafo anterior). Pero lo hizo y no le pudo gustar más hacerlo. Por una vez no le hizo falta incorporarse corriendo para llevar el balón al punto central y se entregó a unas gentes que le adoran y que se han apropiado de su nombre para hacer de él su “No Pasarán”.

A partir del minuto 80 me resulta imposible decir qué equipo quería meter el segundo gol y cuál terminar ya el partido. A unos les movía el impulso de la remontada y de una hinchada enfervorecida, a otros su particular vileza y perfidia. El tiempo ya no corría en beneficio de nadie pero tampoco había prisa por sacar de banda. Las contradicciones se disparaban y llegó un punto en que Filipe dejó sentado a Fede con un recorte made in Lotina y Riazor gritó “oooh”. Un despiste esquizofrénico que habrá que consultar con el cura de la iglesia de nuestro barrio.

El partido fue, en fin, lo que sucedió entre el 34 y el 77. Terminó y puntuamos poquito pero queriéndonos mucho los unos a los otros. “Nosotros no proponemos nada que no haya propuesto la socialdemocracia europea en los años 80” acabaría diciendo Víctor Sánchez del Amo en rueda de prensa.

luquitass

Alcorcón-Dépor, J27

Jornada 27 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 23 de febrero.

A.D. Alcorcón 1-2 R.C. Deportivo (Ángel Sánchez, 13; Juan Domínguez, 11, Lopo, 91)

Sonreía Fernando Vázquez en el banquillo. Sonreía bajo su gorra, la que le escondía del sol en la matinal del domingo, pensábamos nosotros mientras en casa le limpiábamos las pestañas al sábado; la que escondía pensamientos violentos, casi malvados en un profesor de instituto, resultó ser al final. Lanzaba el Tony Pulis de Castrofeito un guiño a lo reaccionario con dos especialistas en vendimia fuera de temporada en el doble pivote y JuanDo pululando por delante de ellos, exhibiendo caderas con cara de se mira pero no se toca. Al ver los nombres de la alineación, alguno auguraba un 433 como evolución lógica del vazquismo en 2014 (¡vazquismo socialdemócrata!) y se echaba las manos a la cabeza, prediciendo la llegada de un magnate malayo que nos cambiaría los colores de la camiseta y, oh, el fin del Dépor tal y como lo conocemos.

Resultó que ni hubo 433 ni hubo tiempo para que, una vez más, se cumplieran los peores presagios imaginados por el sector de aficionados maltusiano. Se adelantó el Dépor en la jugada más aislada de la primera parte y puso el empate el Alcorcón poco después con el clásico hostiazo a la escuadra de lateral cojo (© @antonio grito). Todo bien. Se han confiado. Minuto 35 y ningún expulsado. Minuto 35 y el mejor es Fabricio. Lo tenemos donde lo queríamos. Eso decía la gorra, Sombrero Seleccionador camuflado, en la cabeza de Vázquez, convenciéndolo para que fichara por Slytherin.

Había trabajado don Fernando una venganza perfecta del 4-0. Había planeado hasta el último detalle y la señal era un simple canturreo. Un-día//cual-quiera//en-Te-xas//en-Te-xas, corearon gorra y Harry Potter al unísono. Lopo por Wilk, cinco atrás, que comience la matanza. Todas las jugadas terminan en falta, que nos cuelguen balones, que se atrevan a jugar a lo que quieren jugar, amenazaba Vázquez en el descanso en pársel, pues solo los iniciados podían conocer el plan. Y tuvo razón, pues apenas se registró un par de llegadas locales en la segunda parte, que fueron respondidos com balones cruzados de Lopo e Insua sobre el área alfarera. Lopo e Insua, generadores de juego casi en campo rival, pero sin concesiones al espectáculo. Toché tuvo una y la marró, pero no fue malo su partido. Salomão y Luisinho (después Núñez de delantero centro (¡!) y Rabello), en cambio, no fueron capaces de encontrar su sitio en los pocos espacios que concede Santo Domingo al juego abierto. Fútbol de pasillo, tropezones y percusión. Estaba en el plan.

Nadie puede recordar cómo consiguió el Dépor un córner en el minuto 90 porque los hechizos de desmemoria eran potentes y antiguos. Pero lo hizo. Lo botó Luisinho para que Núñez la tocara y Lopo, recién llegado desde 2008, la empujara en el segundo palo con toda la fuerza del pasado y del plan y de la venganza y la rabia. Algo nuevo se pudo ver en este Dépor que ganó en Alcorcón, algo que hacia dos meses que no veíamos. Claridad, fidelidad a una idea y un objetivo. Ser candidatos va más allá de estar arriba en la clasificación, ser candidato en la segunda división es aclimatarse a una variedad de escenarios inigualable, disfrazarse para colarse en todas las fiestas. Y en ello estamos, llegan los carnavales.

Hércules CF – Dépor, J7

Jornada 7 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 29 de septiembre.

Hércules de Alicante C.F. 0 – R.C. Deportivo 2 (Borja Bastón, 24, 35).

El partido se acabó cuando en el minuto 44, Dionisio Emanuel Villalba Rojano, en un alarde de amor eterno a su club de formación, tiró un penalti con varias faltas de ortografía, le hizo un butrón a su equipo y huyó haciéndose pasar por virollo en un furgón con los jugadores del Dépor.
Porque el Dépor llegó en furgón y con un poco de resaca a Alicante. En un Rico Pérez un poco cansado de ver como año tras año su equipo parece un grupo de bandoleros de Sierra Morena sin un Curro Jiménez a los mandos apareció un Dépor dispuesto a robar carteras, cada jugador con un Marchena entre los dientes. Se puso a ello pronto, casi con prisa, a tope, concentrado, como cuando has dormido poco e intentas demostrar muy rápido que no te afecta. Y mientras duró la excitación inicial no hubo color. Dominaban Wilk (cada vez más Skoda y menos Lada) y JuanDo (¡el 10!) un centro del campo abandonado por el rival, creando juego para que Culio la perdiera en la izquierda o Arizmendi corriera como pollo sin cabeza persiguiendo el horizonte. Una vez le cayó a Juan Carlos en la frontal y una vez se encontró a Borja, que solventó el mano a mano con la misma cara con la que entregaría un informe el martes a media mañana: toma, ahí va, espero que esté todo bien, hale adiós, me voy que me se me acaban los tomates en el súper. El segundo llegó en un saque de banda y de rebote. Poco que contar. El control era total, pero según se agotaba la euforia, el partido languidecía hasta que un balón lateral acabó en la mano de Álex Bergantiños como podía haber acabado en las Islas Columbretes. Penalti. El lanzamiento de Dioni trazó una hermosísima línea recta alejada de la portería muy al estilo de los monigotes del FIFA cuando paras la barrita en la zona equivocada.
El Dépor se metió de nuevo al furgón con la intención de ponerse el pijama y dormitar 45 minutos más, amenazando de vez en cuando con algún navajazo trapero. Y no salió de allí en toda la segunda mitad, tapados con una mantita viendo el entrenamiento de Germán Lux. El triple cambio del Hércules agitó a los locales y el argentino se vio obligado a realizar las primeras paradas de la temporada, así como algún saque profundo que liberaba al Dépor de la tozuda pero inane presión. ¡Austeridad!, gritaba el Tony Pulis de Castrofeito desde Bruselas intentando contener la efervescencia local, antes de pedir el rescate financiero para todo su sistema defensivo metiendo a Kaká y Seoane para montar una línea de cinco. Con la lesión de Borja temimos que volviera la recesión, pero la expulsión de Escassi trajo la confianza de nuevo al parqué y así se consumió la jornada, ya con olor a paella en el ambiente.

Nueve de doce lejos de Riazor y sensación general de suficiencia defensiva ante todos los rivales. Calma, pero esto lo firmaban en julio hasta los diez o doce abonados de Tribuna Superior.

Dépor – AD Alcorcón, J6

Jornada 6 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 22 de septiembre.

R.C. Deportivo 1 – A.D. Alcorcón 0 (Juan Domínguez, 13)

Chasqueamos los dedos cuando vimos que Juan Carlos era titular y nos recostamos en la silla cuando al cuarto de hora su asociación con Juan Domínguez resultó en gol. Hasta ahí. El control del partido tiritó a partir de ese momento, con las fisuras de siempre, nuevo sistema y Culio caracol. Lo del dibujo apenas se notó, y dio la impresión de que mover a este equipo es como mover un trailer en la Rúa Ciega. Dos pedregales, tres pedregal. Arrastrando un bloque de cemento. Los canteranos siguieron hablando de punk y Arizmendi un solo de Muse. Tras el descanso al Alcorcón se le quedó cara de tonto, como a tantos otros hace dos años. Y es que a toda leche por la planicie blanquiazul, no la enchufaron de milagro.

El río está lleno de peligros, pero ahí sigue la barca, intacta. Para nosotros, que somos gente paciente que se sienta a fumar en los bordillos, las turbulencias no son ningún problema. ¿Cómo era? Muertos haciendo, vivos con ideas muertas. Semana de “incorporaciones”. Bergantiños le mete un puñetazo al espejo. Costará, costará mucho más hasta dar con el tono que marque el rumbo. Bonitos meses de ensamblaje.

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