Lucas Pérez NO es de Monelos

Vamos a ver. De donde venga cada uno tiene una importancia relativa. No vamos aquí a quitar la ilusión a los muchachos que se alegren de ser de tal o cual calle o que sientan orgullo de barrio. Cada uno que sea de donde le sale de las gónadas, aunque luego venga otro tocagónadas a recordarle que estrictamente no es de allí. Los queremos a todos y todos son necesarios. Lo que no es asumible es que desde la prensa (deportiva o no) se salten todo rigor posible para utilizar hasta la extenuación fórmulas baratas basadas en una mentira. No puede ser que haya una reacción en cadena y en consecuentes artículos se vayan repitiendo datos falsos en forma de mantra porque otro ya los ha mentido antes. No puede ser y tampoco debería servir como excusa la falta de tiempo para comprobar cada hecho. Hablo claro: Lucas Pérez no es de Monelos y vamos a hacerle un favor a la prensa de demostrárselo en este artículo. De nuevo desde el Matadero salvando el mundo.

Desconocemos las razones por las que Lucas Pérez paso de ser del Barrio de las Flores (La Voz de Galicia – septiembre 2014) a ser por obra divina del barrio de Monelos (hasta CUATRO veces se usa como construcción en este artículo de La Opinión de A Coruña de diciembre de 2015) ¿Por qué es canónico ahora que Lucas Pérez es de Monelos y no del Barrio de las Flores? ¿Qué se considera el barrio de uno? ¿Por qué tanta controversia? Partimos del final porque lo tuvimos bien cerca. En el programa En Xogo de la TVG2 a Lucas le pregunta Carlos García Verdugo directamente si es del Barrio de las Flores o de Monelos de forma meridianamente clara, sin un resquicio a interpretaciones. Lo podéis ver en el minuto 58 de esta entrevista y lo podéis comprobar en esta transcripción de lo mismo en la página oficial de Lucas.

Barrio

Pues sensacional. Ni el propio Lucas tiene (o quiere dar) una respuesta para nosotros. Su punto es cierto, como ya ha comentado en varias entrevistas su infancia y preadolescencia la pasó con sus abuelos (hasta que estos desgraciadamente fallecieron cuando él contaba con 14-15 años) hasta que se largó a Gasteiz (cuando contaba con 16-17 años). La importancia que los abuelos de Lucas juegan en su vida queda muy patente en esta entrevista de Coruña Deportiva, en la que por cierto se vuelve a referir al tema de los barrios y menciona, como curiosidad, que ha jugado en plazas de todas partes: menciona al Barrio de las Flores pero no nada relacionado con Monelos.

Así que partamos de lo que el propio Lucas dice, que se siente de ambos lugares, de Monelos y del Barrio de las Flores, que ha vivido a camino entre ambos sitios y se siente como tal de ambos. Vamos a aceptar (y respetar) esta premisa de Lucas, que no tiene un solo sitio de procedencia y que no hace distinciones porque ambos lugares están separados por una calle de diferencia. Y en efecto es así, la avenida de Monelos sirve de “frontera” para los dos barrios.

monelosbfLa Avenida de Monelos es lo incorrectamente etiquetado en el mapa como “Carretera de Eirís”. El mapa no cubre la parte cercana al Parque de Oza que también sería Monelos, solo se marca para ver la división con el BF.

Este no es un dato que me saque de la manga. Si bien la división en barrios es algo muy subjetivo basado en características culturales, geográficas, arquitectónicas o incluso políticas, podemos llegar a un acuerdo de que si algo no existe no puede ser considerado parte de algo que existe. En la foto vemos clara la división. El Barrio de las Flores, que se construyó a finales de los 60 y bajo un determinado nombre, no puede ser parte de Monelos en la medida que reconozcamos que existe el Barrio de las Flores como tal. Lo mismo pasa con el Polígono de Elviña, no puede ser parte de Monelos desde el momento en el que se construyó como un ente distinto. “No, es que está en la zona de Monelos” Puedo comprarlo, hasta que se construyó y constituyó como un barrio distinto. Por tanto no podemos decir que el BF “es Monelos”. No, si reconocemos la existencia del BF, lo reconoceremos como algo distinto a Monelos. Dado que los periódicos no han tenido ningún problema en reconocer la existencia del BF como tal, la información que establece la Wikipedia a este respecto nos parece bastante ajustada:

wiki

Tenemos tres entes entonces: el Polígono de Elviña, dentro del cual estaría el Barrio de las Flores y Monelos. Como el Barrio de las Flores tiene suficiente entidad y fama como para considerarse independiente a la 2ª fase de Elviña (además de que cuando la gente se refiere a Elviña, jamás se refiere al Barrio de las Flores) vamos a pensar que son 3 barrios distintos y volvemos al principio. Lucas vivió a caballo entre dos barrios (Monelos y BF) y no pasa nada, no es incorrecto que los periódicos utilicen la fórmula de “el de Monelos” al igual que no es incorrecto que usen “el del Barrio de las Flores”.

Pero queda un aspecto curioso a revisar o este artículo hubiese sido un ejercicio de futilidad. Buscando información sobre la infancia de Lucas, encuentro un agente relevante para comprender la vida y por donde se movía el chaval cuando era joven: la peña deportivista con su nombre, formada según cuentan en su twitter por sus amigos de Monelos y del Barrio de las Flores.

Enlace permanente de imagen incrustadaPero B.F. en la pancarta

En su bio de Twitter nos dan un dato más para comprender de donde sale Lucas Pérez.

torres

De las torres de Monelos. Qué interesante. Además de esto, una chica llamada Patricia Gómez también comenta lo mismo en una publicación en Facebook del Deportivo. Las torres de Monelos. Fenomenal. Además, se da la casualidad, por cercanía, yo mismo vivo en la 2ª fase de Elviña, tengo la posibilidad de hablar con gente de las torres que me confirman que sí, que “Luquitas” es de allí porque sus abuelos vivían en una de las torres. Que tenía una zurdita fantástica y jugaba con los mayores. Parece que debe ser el mismo. Así que cuando Lucas habla de su vida en Monelos, podemos centrarla más: Lucas estuvo a caballo entre el BF y las torres de Monelos, también conocidas como “Torres de los marineros”, que se construyeron en los 60-70 para albergar familias de marineros de una cooperativa, un ejercicio habitual de la época.

Y lo maravilloso de las torres de Monelos es que no están dentro de Monelos, si no de la 2ª fase de Elviña.

Dado a la cercanía con la avenida y la zona en la que están, existe cierta confusión a la hora de delimitar a qué barrio pertenecen las torres. Es curioso que el centro cívico de Monelos (ahora rebautizado como Monelos-Pajaritas para, quizás, ajustarse más a la realidad) esté situado a continuación y dentro del mismo “parque” que el Mercado de Elviña. Es normal. Las fronteras son tenues y la mayoría de gente no se preocupa. Además de que existiendo el pueblo de Elviña, es una forma fácil de facilitar una diferenciación, obviando la construcción del Polígono. Pero, siendo estrictos, no se corresponde con la realidad.

Las torres de Monelos están dentro del triángulo que se edificó en la creación del Polígono de Elviña (también está el BF pero ya hemos decidido darle entidad propia). Lo podemos ver en este estudio sobre los desarrollos urbanos en A Coruña del 1940 al 2000 (página 34) en la que también hacen diferenciación con el Barrio de las Flores (aunque parece que hay alguna divergencia en cuanto a las fases). Vemos claramente que la zona de corte donde empezó la construcción del Polígono de Elviña tiene como límite la propia avenida de Monelos. Por tanto, cuando Lucas Pérez habla de que pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Monelos, si ésta fue en las Torres de Monelos, Lucas Pérez pasó su infancia entre el Barrio de las Flores y Elviña.

Pero queda un fleco por resolver que ata todo el asunto. Lucas Pérez habla de vivir de los dos lados de la Avenida de Monelos y de ser así no tendría nada que ver con Elviña. Salvo que lo que Lucas dice es que ambos barrios están divididos por una calle. No habla nada de la Avenida de Monelos, porque la calle que menciona Lucas no es la Avenida de Monelos, si no la Ronda Camilo José Cela, la cual por cierto no es tan ancha como la Avenida de Monelos y parece que encaja algo más con la idea de una frontera tenue (si no me equivoco la Avenida de Monelos llega a tener en algún punto 6 carriles… delimitaría bastante bien ambos barrios).

frontera

Así que de Monelos nada de nada. Lucas Pérez podrá ser de Elviña, podrá ser del BF pero decir que es de Monelos es un tanto inexacto y las pistas las dio él mismo (es igual de Monelos que de Oza, por poner un ejemplo). Así por esto, se recomienda a la prensa deportiva que corrijan la muletilla para ser más correctos o al menos no utilicen el “de Monelos”, algo muy subjetivo y polémico, hasta la extenuación. Se aconseja el uso de “el del Barrio de las Flores” o si no se quiere dejar de lado que vivió en ambos sitios “el de Elviña” dado que el BF de alguna manera está encuadrado en su primera fase. Estas son nuestras recomendaciones al menos hasta que el propio Lucas salga a dar datos exactos sobre su domicilio y desmienta todo lo investigado aquí. Hasta entonces, ni olvido ni perdón, Lucas Pérez no es de Monelos. Basta de apropiación indebida.

El rock’n’roll de las lerchas

En el combate a muerte por los cuartos de los coruñeses que se libró años ha entre las grandes superficies y las tiendas de barrio no está muy claro quien ganó. Para rebajar tensiones, a los márgenes del conflicto se quiso escoger un país neutral al que pintarle la cara (y quien dice pintar la cara dice pintar la fachada y tapar cuatro goteras) y este papel le tocó a los mercados municipales, reinventados con la noble intención de contentar a todos consiguiendo lo esperado, no satisfacer a nadie. Para ello y haciendo gala del dinamismo que necesitan estos tiempos y siempre en nombre de la progresía, algunos se dedicaron en cuerpo y alma a mover los puestos de cada plaza de una planta a otra como en un tetris maquiavélico mientras calculaban cuantos Bershkas podían meter en la ecuación sin que el edificio se viniera abajo.

Aquí en Elviña optaron por armar un sándwich a las hueverías-queserías con un hipermercado y un buffet asiático, así, sin lubricar. En el quincemilcuatro, que hay más guita, apostaron por mantener un núcleo al que le fueron escarchando capas de efnacs, estradivarius y vequios según se estuviera dando la cosecha de ese año o el IBEX35. Por aquella corrala vuelta del revés que era el mercado de la plaza de Lugo, con su verde musgo de los tejados casi patrocinado por Feiraco, no hubo cojones en toda María Pita a marear a las pescaderas.

Los de la banlieue solo las vemos por la tele. Cuando aparecen en antena entre silbatos y aturuxos, alguna tiene tantas tablas ante la cámara que da la impresión de no haber limpiado una lubina en su puta vida. Como cualquiera de esas chicas que sacan las canciones y parece que reciben a los extranjeros a la altura de Palavea con la cara pintada de cincuenta mil colores, las pescaderas también quieren –mamá– ser artistas.

En la víspera del crucial encuentro (que todos lo son), tiñendo de sangre una piel azul y blanca que firma Donato o Romero, le cuelan goles en fuera de juego a la cartera de los señoritos del barrio que no les caen bien, todos esos papás de santamaría y compañía que van a comprar las cigalitas a Rey Barona y paran en la carnicería a que les envuelvan un par de sanjacobos para los niños “que les encantan”.

No sé si les gusta el fútbol, si les importa un carajo la nueva normativa FIFA o el proceso concursal, testifican desde tiempos inmemoriales anuarios de victorias y naufragios con denominador común, el amor por la ciudad y sus gentes cuando se unen en esta suerte de orgullo entre costumbrista y obligado, ser del Deportivo ya sea por defecto o por exceso. La quintaesencia del coruñés de a pie que para a la salida de Riazor a los chavales y les dice “mira, ¿cómo quedó el partido?” y sigue andando sin esperar la respuesta.

Mucho caldo tienen que repartir en las cajas del Primark de Marineda para que se les quede todo este marketing. El día que armen la liga de fútbol indoor de pescaderas nos la llevamos de calle con Champions League y Golden Boy incluido (y evidentemente sin el trofeo al fair play). Y como al Iván Ferreiro se le ocurra volver a entrar para celebrarlo van a tener que repartirse los de seguridad, uno para decirle “¿no te puedes callar un poquito que estas señoras están trabajando?” y nueve para agarrar a la Gitana antes de que lo saque a patadas.

Si se les eriza el vello cuando salta Bichiño a calentar, si son naturales de Corcubión o Muros y si sacan el género bueno cuando vienen las amistades, eso al final da igual. También que no se vayan a quedar a ver como acaba todo. Se las quiere por lerchas, por cuando colorean el telediario de bocinazos, guarachas y nostalgias, de camisetas gastadas y guirnaldas, por meter al Deportivo hasta en la sopa aún con desgana, con ese sentimiento brigantino del que escucha los goles de espaldas al campo, impostando la sonrisa por la calle Barcelona, la Gaiteira, el Cantón Pequeño o la avenida Los Mallos sin tener ni idea de cómo vamos en la clasificación. Cuando las veo, veo aquellos años y aquellos tiempos que indefectiblemente cambian. Quizás ahora nos conformamos con menos porque estamos consiguiendo más. Últimamente entre gritos de lonja solo anuncian los mayos como quien festeja el último cumpleaños de un difunto. Señores, véanlo por el lado positivo. Aquellas primaveras no se escaparon en un furgón repleto de maletines. Se las llevó una caravana de hormigoneras.

La foto es de fotoscanon en Flickr.