Mirandés – Dépor, J29

Jornada 29 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 8 de marzo.

C.D. Mirandés 1-0 R.C. Deportivo (Pablo Infante(p), 78)

Cogió el balón en mediocampo, creo. Nunca nadie se acuerda de cómo empiezan las grandes jugadas cuando no hay tele que te lo recuerde. Y las pequeñas ni te cuento. El caso es que yo lo visualizo recogiendo un balón largo en mediocampo, de espaldas a portería y haciendo como había hecho ya unas cuantas veces a lo largo del partido. Se giró y encaró, solo, a los cuatro defensas del equipo visitante. Desbordó hacia la derecha al primero que le salió, un central alto al que se encontró esta mañana en el portal de su casa y del que se despidió en el peaje de la Barcala, todo el día juntos. Al segundo lo desbordó fácil porque llegó tarde, también hacia la derecha, ya estaba en banda, casi pegado a la cal y a medio camino entre el área y el círculo central. Se detuvo y vio cómo, al fin, sus compañeros acuden a la segunda oleada. Repito. Se para. También el defensa que le había salido al paso. Stop. Todos quietos. Chssss. Congelados. Bicicleta y, en una baldosa, dos toques para una salida rápida por el único hueco que había entre defensor y la línea de banda. Aceleración. Full throttle. Fe en dios e ferro a fondo. Potencia. Caño al último defensor, que se arroja desesperado a intentar pararle.

También os digo que no sé cómo acabó la jugada. Nunca se acuerda nadie de cómo terminan las grandes jugadas que no terminan en gol. Ni te digo las pequeñas.

Sí sé cómo acabó el encuentro. 2-1 y una exhibición de Dani Iglesias en Abegondo. Un resultado que saca al Celta de la primera posición y pone la División de Honor Juvenil en manos del Real Racing Club de Santander. Y yo que me alegro.

0-0 en Anduva. No fue penalti. 50 puntos.

scale

Dépor – Real Murcia CF, J4

Jornada 4 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 8 de septiembre.

R.C. Deportivo 0-1 Real Murcia C.F. (Dorca, 24).

Fluía la gente hacia el estadio, algunos dirán que poco antes de comer y otros que pronto, muy pronto por la mañana. Pero todos íbamos pendientes de ver debutar a Uxío, futuro sustituto de un Insua que cada día que pasa pinta más a recuerdo fugaz y brillante.

Fluía la gente y no estaba, como otros días, ya allí bebiendo o comiendo o hablando. Fluía la gente y quiso fluir el Dépor como la semana pasada en Sabadell, pero no le dejaron. Tuvo que estar. Y falló. El Murcia detuvo con eficacia la dinámica deportivista, se encerró y esperó y esperó y esperó como un dique que guarda un agua estancada. Tanta espera prendió la llama interna de un Culio incandescente que se consumió en cenizas tras ser arrollado por un cabezazo de Truyols, ahogó a Rudy en futiles regates demasiado lejos de cualquier otra forma de civilización humana y el Dépor acabó forzando uno y mil córners entre tropiezos de Arizmendi y remates inverosímiles de Borja. Aún así, la sensación general fue positiva, pese al eterno retorno de las faltas ensayadas y el portero rival, y el Dépor se hizo grande desde atrás con un Insua imperial, que cumple un año por partido, anticipa y rectifica, saca el balón y lo remata. Pero sobre todo, bailó el Dépor, giró sobre la punta del pie derecho de Juan Domínguez que, mientras ejecutaba piruetas en arabesca, fue grácil y agresivo, salvajemente bello.

Todo parece indicar que este Dépor se debate entre bailar y perder o correr y ganar. Urge vestir a Fernando Vázquez de Aristóteles con gafitas.