Dépor – Granada, J26

Jornada 26 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 20 de febrero.

R.C. Deportivo 0 – 1 Granada C.F. (El-Arabi, 24)

Ayer perdimos contra el Granada. Perdió el equipo de Mosquera Renovación y de Lucas Selección contra un Granada que ni siquiera es el del villano Sandoval y que venía con José González a que le picásemos el billete del último vagón. Fue una derrota tremendamente plácida y fluida. Todo se dio con naturalidad. Una derrota mecida por las ondas sonoras del murmullismo y un señor que blandía su bufanda ya como un pañuelo blanco. Arriba y abajo, arriba y abajo. Aspavientos. Qué frío hacía, además. Muchos vieron a Lucas rosmar como aquejado de la mayor de las injusticias y se animaron a rosmar también. Víctor les ha hecho un grandísimo favor a todos ellos. Les ha devuelto su legítimo derecho de pernada sobre el banquillo. Mear después de correrse y no poder cagarte en la puta madre del entrenador de tu equipo son dos situaciones tremendamente incómodas. Víctor ha puesto solución a la segunda. Primero proponiendo, inteligentemente por cierto, el empate como ejercicio de estilo, como huella de autor. Empatar y empatar hasta que nos salvemos sin darnos cuenta. Como cuando ascendimos con Fernando Vázquez sin darnos cuenta, ¿os acordáis? Como cuando nos salvamos la temporada pasada con cinco empates, uno de ellos tan glorioso que hubo que recrear unos meses después, tal cual la Batalla de Elviña al pie de la Torre de Hércules. Empatar y empatar y empatar y volver a empatar y empatar y empatar y volver a empatar. Un plan sin fisuras que cuenta con la ventaja de desbloquear récords desconocidos para el campeón de Liga con menos puntos y el campeón de segunda con más victorias. Ni el más miserable desdeñaría un récord, pero fíate tú de un socio del Depor y de sus tres colegas que se acercaron a Riazor con la espectacular promoción de “Esta semana botamos FORZA 3”. La otra jugada de Víctor fue la del otro día, lo de Laure, en fin, el mataderoboniselismo excluye cualquier forma de crítica a Laureano, pero bueno, aquello fue raro. Entonces, tenemos un equipo que le gana al rocoso Eibar el 19 de Diciembre y que se confirma como un candidato a habitar la parte alta de la tabla pero que se viene abajo vete tú a saber por qué. Los tuiteros decían que el cabreo generalizado tiene sentido porque llevamos muchos años durmiendo mal y ahora que podemos empezar a dormir a pierna suelta no nos pueden hacer la trececatorce. El tuitero ya tenía lo que quería, su insomnio. Sus dos o tres horas de vigilia adicionales para cagarse en la puta madre del entrenador. Y quien dice tuitero dice aficionado-medio. O no. O dice los cuatro gilipollas con los que tengo el placer de discrepar. A esos les diré que los colchones de puntos están para eso, para dormir. Y si el olor a Europa mojada fue el motor de la primera vuelta, el de la segunda va a ser el cheiro a zona baja. Y todo irá bien. El Bilbao nos va a meter una malleira pero nos recuperaremos prestos contra el Málaga y enderezaremos una permanencia que va a requerir menos esfuerzos que nunca y que yo, por lo menos, ya llevo celebrando desde la jornada 8.

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CD Tenerife – Dépor, J11

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Jornada 11 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 26 de octubre.

C.D. Tenerife 2 – R.C. Deportivo 0 (Carlos Ruiz, 57; Aridane, 92).

“Voy cruzando el río / sabes que te quiero / no hay mucho dinero / lo he pasado mal.”

Y, tan pancho, avanzaba el Deportivo por el puto lodazal de Segunda, lentorro pero contento, ya que algo había con un muro y una solidez y unos rubios que se van pronto a la cama. Avanzaba y sumaba bastantes puntos, así que a nadie parecía preocuparle en exceso la falta de lucidez en ataque, la cagalera general de los “magos” o cualquier papilla mental que se pudiera llegar a intuir. Todo el mundo confiaba en la consigna: non encaixar e, a partir daí, ir mellorando, paseniño. Luego venía lo largo que es esto, la adaptación, palabrería sin más porque se entiende y venga, a caminar. La semana pasada, contra un Zaragoza que hacía un poco de piedra de toque, el Deportivo fue superior y una chispa prendió suavemente en la banda izquierda. Luisinho y Culio se toquetearon por debajo de la mesa y se salvó un punto pero el equipo perdió a los dos para viajar a Tenerife. La parroquia, un poco inconsciente, se emocionó porque así iban a poder ver a la promesa Bicho, the new shape of punk to come, qué si no. Manuel Pablo volvía a banda izquierda, con muchas ganas, con su gran pía a los chicharreros, y así empezaba la cosa en el Heliodoro.

Desarrollo previsible: defensivamente bien, sin muchos apuros, dominio ligerito del local por inanición y, eso sí, arriba un páramo de cojones, insufrible, fin de la primera parte. La cosa iba claramente para empate a nada, y nos habríamos quedado tan tranquilos con un punto más y a mejorar en casa y esas cosas si no fuese por un córner desagradable y ahí sí que muerte y Vázquez mal con los cambios. El peor partido de la temporada, claramente, pero no por ello revelador. Las carencias, los detalles, las pulsiones, todo sigue igual. Es de suponer que aquellos que defendían al entrenador hace un mes lo seguirán defendiendo, que los críticos seguirán insistiendo y que aquellos que guardan silencio mantendrán la calma una vez más. Toca seguir aprendiendo, siempre por encima del resultado, y esperar a que algunos jugadores saquen los dientes. Paciencia, un cigarro, que el balón corra en Abegondo y Fernando trabaje sin presiones. Resulta hasta estúpido referirse a tales conceptos en esto del fútbol, pero hay que insistir. Aun recibiendo goles como el de ayer, aun con Cachicote fumado o con Domínguez en triciclo, parece difícil pensar que el Deportivo vaya a dejar de estar en buena posición para acceder al play-off. Y ahí, por el momento, es donde hay que estar.