Las Palmas – Dépor, J13

Jornada 13 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 28 de noviembre.

UD Las Palmas 0 – 2 R.C. Deportivo (Cani, 18; Lucas Pérez, 90)

El Deportivo se zambulló en la noche canaria con las mismas pintas que llevaba contra el Celta, era de esperar: cepo arriba para taponar el amarillo fútbol setiénido, robo y a galopar. Funcionó el plan. Jugó mejor que su rival apoyado en un Mosquera colosal de principio a fin. Una patada bien medida por aquí, una distribución acertada por acá, pase sencillo, pase ligero y trotar sin perder de vista el partido. Magnífico, al igual que Luisinho, que por segundo partido consecutivo nos deleitó con sus apariciones electrizantes y su buen hacer en lo que a juego oscuro se refiere. Lo echábamos de menos, al cabrón. Por cierto: sabéis lo que se dice, no? Que Luisi, Sidnei y Fayçal son colegas a muerte. Otra onza de amor. A este paso vamos a acabar la temporada bobos perdidos, muertos de placer. Vamos con el gol.

Parece ser que hay indicios de ENTENDIMIENTO entre Lucas y Cabezotas. La barriada! Lo popular! Se demostró en la jugada del 0-1, con el uruguayo habilitando magistralmente al coruñés que, a la carrera y tras cambio de ritmo infernal, asistía a Cani con su pierna mala. Los nuestros gritaban en la grada, mucho más que las decenas de miles de canarios que se dedicaban solo a silbar, posiblemente conmovidos por ir perdiendo contra un equipo tan hosco y rateril. Dos menciones

a Sidnei, que estuvo inmenso, todo esto se la sudaba. Aparecía por doquier despejando a lo bestia, en pelota picada, excitado por el calor y las próximas navidades en Curaçao. Genio. Luisinho, con su determinación completamente anti-moderna, hacía dos cosas: perforar el cosmos estético del imbécil de Setién y acercarnos al pensamiento de que él y solo él es el mejor jugador de banda de la plantilla.

Tocaban, tocaban sin parar los setiénidos negruzcos y de tanto tocar casi se llevan otra hostia en la boca justo antes del descanso tras doble ocasión de Bergantiños, palo incluido. Suerte. Con la reanudación llegaron los piropos a Lux, cuyo corazón no deberíamos dejar de hinchar con besos y caricias, y también el típico momento de pensar en cambios. Fayçal a escena, por supuesto. Laure por Cani? Eso no nos lo quitaba ni Cristo. Homenaje a Jabo, otra vez.  Llegaron ocasiones, muy claras, que pudieron haber puesto el punto final al partido, pero se fallaron inexplicablemente. Tranquilidad. Tal como estaba el asunto daban ganas de meter a Laure en punta sólo para martirizar al insufrible Aythami Artiles. Mientras tanto, y sin ruborizarse, tocaban sin parar los setiénidos para que su parroquia se creyese la PROPUESTA y de repente nos dimos cuenta de que por megafonía oíamos algo que no era canario, ni siquiera español. Un tono robótico llegaba. Quizás era Wakaso, jugando con micrófono. Bellísimo. Casi sin darnos cuenta nos pusimos en los minutos finales, en un estadio de locos, muy propicio para que saltase al campo Culio, nuestro Culio, a buscar su perdido amor de verano. Difícil disfrutar más, pero… LUX, LUX, LUX!!! Sacándola por dos veces cuando el amarillo cantaba el empate, con la ayuda de Laureano y su barba de cemento. Ya en la última intentona local, Mosquera, que seguía a lo suyo, roba y suelta el pase claro para Fayçal, quien encara y cede para que Lucas haga el 0-2. Noveno gol para el de Monelos, que se va directo a la cámara de televisión, pillando del hombro al marroquí y diciendo: ÉSTE ES MI HERMANO. Lucas Pérez, cien millones de puños. Lucas Pérez, a 40 kilómetros por hora, haciéndonos estallar la cabeza, poniéndonos once puntos por encima del descenso. Descenso. Se oyen risas.

efe_20151128_215845106

SD Eibar – Dépor, J18

Jornada 18 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 15 de diciembre.

S.D. Eibar 2-1 R.C. Deportivo (Arruabarrena, 39, 84; Luis Fernández, 89).

Sol y sombra en Ipurua, máximo enemigo de los partidos por streaming. Barro seco y frío, un frío que hacía eco en los asientos vacíos resonando a campo mítico.

Con el cerebro congelado salió el Dépor a pelear en las Árdenas en ropa de diario. El falso doble lateral en las bandas, pues no hay ni medio lateral en la suma de Luisinho y Seoane, fue un gesto de cara a la galería para conservar la fama de equipo rácano, eso sí, ganada a pulso desde el inicio de Liga. En una primera parte llena de pelotazos, imprecisión y contundencia, solo una combinación en banda izquierda de los locales le pudo poner sentido a todo aquel desconcierto y Arruabarrena, delantero más eibartarra que Urko Vera pegando martillazos en Hierros Servando, puso el unocero. Y Lux, sin gorra.

Faltaba Insua y el Dépor encajaba su primer gol en ataque estático de todo el año. 18 jornadas después ocurrió y seria injusto ponerlo en el debe de Kaká y Marchena, pues el brasileño cumplió como casi siempre y el campeonduropa fue el mejor de los coruñeses. Mientras tanto, Manuel Pablo y Laure no la olían, el madrileño demasiado pendiente de buscarle un trabajo a su cuñado en paro en alguna de las factorías de la ciudad. Álex Bergantiños fue espíritu en tierra ajena, pero lo fue sin tocar el balón ni una sola vez de manera productiva, mientras daba palmaditas a todos sus compañeros para que jugaran, jugaran, jugaran.

Giro radical tras el descanso. Ganó el balón el Dépor y todas pasaron por Juan Domínguez, que regresaba de su mes de vacaciones en casa de sus padres, levantándose tarde y poniendo la mesa dos veces por semana. Pero, como ya habían demostrado en una peña de Cambre que se sienta entre Preferencia Inferior y General, no llega el chico de Narón para canalizar la ofensiva de todo el equipo. Intentó apoyarse en Culio, pero el argentino era ayer fuego del que no quema, arma encasquillada, y dañó más su retroceso que su disparo. Un poco como cuando el Correcaminos tapaba el cañón marca ACME y este explotaba. Coyote Vázquez se vio doscero abajo y con el cañón a punto de estallar. Sobra decir que estalló porque todos lo vimos y aún esperamos que fuera una voladura controlada fuera del campo. Pero eso fue después de que el de Castrofeito, vestido con abrigo pijo, se hubiera quedado dormido perdiendo el bus de los cambios, cosa frecuente este año, lo que le suele obligar a combinaciones y transbordos poco ortodoxos. Salió Luis al final y encontró a Borja escondido detrás de un central del Eibar. Salió Luis al final e hizo un gol a centro de Núñez.

Hubo Segunda División por doquier en Ipurua, mientras jugaba el Dépor a ser el Eibar y el Eibar a ser el Dépor. O lo que pensamos que podrían ser antes de que lo fueran.

scale (1)

Dépor – Lugo, J16

Jornada 16 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 30 de noviembre.

R.C. Deportivo 0 – 0 C.D. Lugo.

Hubo atasco en la entrada a Pabellón, tornos que no funcionaban, apelotonamientos, prisas, carreras, gritos y silbidos que nos hicieron llegar tarde.

Hubo atasco en el juego del Lugo, apoyos interiores que no llevaban a ningún lado, aburrimiento, lentitud, calidad suficiente para no perderla y pocas ocasiones.

Hubo atasco en la creatividad del Dépor porque Culio se atascó a sí mismo, Luis no acertó cuando le llegó y las dos o tres contras bien montadas se ahogaron en malas decisiones.

Hubo atasco en Riazor el día del no-derbi, partido de rivalidad ausente, risas en la grada y menos tensión que en un amistoso de pretemporada. Dos equipos que no querían perder enfrentaron estilos contrapuestos y las aficiones curaron su aburrimiento cantando éxitos de ayer y de hoy o quejándose al árbitro de alguna jugada intrascendente. Hubo un balón al palo de su Seoane y otro de Luis, hubo una jugada de Marchena a la contra que calló un fúboldesalónfúboldesalón en grada visitante y hubo alguna combinación lucense de alto nivel.
Pero hasta ahí.

Por haber atasco, hasta lo hubo en sala de prensa por ver a Setién tras las líneas enemigas decir que sus pupilos habían sido peores.
Diciembre, dieciséis jornadas y el Dépor sigue sin encajar en ataque estático.

scale

Ponferradina – Dépor, J15

Jornada 15 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 24 de noviembre.

SD Ponferradina 0 – R.C. Deportivo 1 (Culio (p), 31)

Cual niño-bestia en plena transformación, el Deportivo saltó (4-1-4-1) a la mina del Toralín buscando un buen lugar donde plantar la bomba y hacer volar el wólfram berciano. Todo salió bien. La calma de los primeros minutos dio paso a un crujir de tibias, omóplatos, cabezas y en las cabezas pantanos, monumentos grises a un fútbol de otros tiempos. El equipo de Vázquez se asentó como siempre, su caparazón repelió apenas dos embestidas y, tras una buena combinación, penalti a favor, gol, serenidad en las filas, brigada del Gas que a partir de ese momento luchó en cada rincón de la peña. Entre tanta voladura, medio equipo ponía el pecho para que las astillas no destrozasen a los tímidos, a saber: Lux, el poeta ligón que guiña un ojo cuando el humo se disuelve; Machete, juntacadáveres que pide más al enemigo; Ínsua, el que todo lo entiende sin abrir la boca; Bergantiños, roca cuarcífera; Culio, sí, no hay pacto posible entre leones y hombres. Difícil maniatar a semejante tropa. La Ponferradina lo intentó, pero había muchas trampas y al final del túnel el Poroto, que va mereciendo odas y un buen trago. Paradas de escándalo, suavidad asombrosa, golpeo del balón plano y preciso. Tirará bien las faltas? Una lástima no haber disfrutado de sus habilidades hasta esta temporada.

Dios!

Fuego ardiendo!

La dinamita, Claudio Barragán, dos mil deportivistas aporreando la hojalata. La segunda parte pasaba y, con el Eibar ganando en Huelva, nos acercábamos a la cima. Líderes.

Tenemos carácter, demostrado queda, tenemos un mérito de la hostia. Asesinamos posesiones, las hacemos estériles, somos los más fuertes. Asesinamos equipos de ninjas, escuelas enteras de toca y vete. En verano bailamos con la muerte, partíamos del fango, pero uno tras uno fueron cayendo a nuestro paso y ahora queremos más, como Machete. Tenemos elecciones, las gradas llenas, el alcohol subiendo, estamos excitados, nos lo merecemos. Y el equipo parece comprenderlo.

676445_1

Dépor – Mallorca, J14

Jornada 14 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 17 de noviembre.

R.C. Deportivo 3 – 1 R.C.D. Mallorca (Luisinho, 23; Luis Fernández, 32; Víctor Casadesús, 48; Marchena, 57)

Me dice Martín Castiñeira que él no vio oltrismo en el Mallorca que ayer salía derrotado de Riazor, que el oltrismo que conocimos aquí fue creer por encima de todo y él vio a un equipo que metía el dedo en la herida como Tomás incrédulo. Yo vi, en cambio, a un buen equipo plantarse en un campo difícil, luchando con un planteamiento valiente y las ideas bastante claras mientras se topaba con la desgracia en cada esquina. Durante los primeros minutos montó un temporal desde el sector izquierdo que amenazó con llevarse por delante el Paseo Marítimo. El dique estaba hecho de azucarillos, con un Seoane dubitativo y unas ayudas de Juan Domínguez y Arizmendi que nunca llegaban a tiempo. Aquello no iba a durar.

Situación nueva: el Deportivo de Vázquez desbordado por un rival, inferior sin buscarlo. El de Castrofeito lo tuvo claro, pidió un tiempo muerto para que su equipo se pusiera el traje oscuro de las visitas, que es más sufrido para las manchas, mientras aceptaba el intercambio de golpes. Si no había robo, repliegue a campo propio, salida de balón con cinco jugadores casi en línea y balones a Culio, que con su culo tamaño balón medicinal, forzaba una y mil faltas más allá de mediocampo. Funcionó. Además, en una de estas, robo del 19, balón profundo a Arizmendi que centró desde las Esclavas para que Luisinho la empujara. El portugués no ha hecho demasiado como para asentarse en el once titular, pero va a más en cada partido, habla un castrapo mezcla de lateral y extremo  y nos lleva un pelo que parece recién llegado de Santa Comba. Apto.

A partir de ahí, Oltrismo. Mutó el Mallorca en un inconcebible 3-3-3 cuando a Geromel se le pusieron las dos neuronas a bailar un zapateao y se autoexpulsó tras insistir dos veces en menos en pocos minutos buscando la segunda tarjeta. Se vio reflejado a sí mismo en un espejo el Dépor y pinchó donde dolía, como vengándose de la sombra del recuerdo del año pasado. Lo hizo a balón parado, en uno de esos balones tensos que pone el argentino Culio. El rechazo del portero a remate de Marchena lo empujó Luis, que ya celebraba el gol cuando Juan Emmanuel tocaba el balón con su zurda caníbal, de tan solo que estaba en el segundo palo. El de Burela trae y lleva el pescado de un sitio a otro, está lejos de ser un prodigio en nada, pero tiene la inteligencia práctica de quien tiene las cosas claras y eso le convierte en un delantero, a día de hoy, más útil que Borja.

También fue muy de Oltra el amago de remontada que con el gol de Casadesús (sexto a balón parado de los ocho encajados en catorce partidos, más anecdótico que preocupante, en mi opinión) y el anulado a Alfaro tras asistencia de Lux (sabíamos que un par de estas iban a tocar a lo largo de la temporada) trajo nervios a las gradas, aplacados de nuevo por un centro de Culio que Marchena empujaba en el segundo palo tras la salida en falso de Rubén Miño. Decir solo del argentino que estuvo involucrado directamente en los tres goles del Dépor estaría restando méritos a su partido. Ya asentado en la zona del interior izquierdo, ejerce de líder pegando dentelladas al aire para proteger a sus compañeros, reteniendo el balón para sacar de atrás a un equipo diésel y encontrando con facilidad combinaciones en corto en su sector y cabezas que rematen sus centros en el área. Él es la variable principal en la ecuación de Vázquez, ecuación empírica que aún nadie ha sabido explicar pero que se ha plantado, ya terminado el primer tercio del campeonato y tras obtener resultados positivos contra tres rivales directos, en la segunda posición. Y Vázquez, a hombros de Culio, ya pide más y más mientras le brillan los ojitos detrás de las gafas.

DEPORTIVO MALLORCA

Dépor – Real Zaragoza, J10

Jornada 10 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 20 de octubre.

R.C. Deportivo 1 – 1 Real Zaragoza (Víctor Rodríguez, 79; Borja Bastón, 91).

Aquí ocurre algo: que el Dépor es un cubito de hielo y la grada una parrilla llena de carbón al rojo vivo, deseando arder pero sin llama. Y resulta que el cubito de hielo funciona lejos de casa, congelando los partidos y agitándolos en coctelera tras triturar bien al rival con salidas rápidas y latigazos lejanos. Pero en casa, ay en Riazor, el ansia de victoria catártica derrite la solidez. Es el Dépor, entonces, un equipo menos rígido y más resultón, con Rudy bailando salsa a saltitos sobre el pecho ardiente de Poroto Lux y pulpo a la brasa para todos. Es un equipo algo más bonito pero peor, que se apaga pronto en pases horizontales, lastrado por la escasa profundidad y la lentitud de su juego entre líneas.

Y así fue. El ambiente de la mañana era dulzón, olor a desayunos de domingo y noches de sábado que no terminan. Ambiente perfecto para un incendio. Se intentó provocar con un inicio fulgurante, pero nada. Tampoco la expulsión de Vázquez tras lanzar una botella de agua sabor frutas del bosque contra el banquillo. La grada amagaba chispas contra un árbitro respondón, pero nunca traspasó la línea de ser una #acampadaRiazor y no termina de hacerse fuerte tras la barricada lanzando bengalas sin pagar las multas. El único que verdaderamente seguía encendido era Wilk, polaco que juega con escoba, recogedor y fregona, adecentando con mandil y cofia hasta el más sucio rincón de nuestra pobre transición.

El gol del Zaragoza, escondido todo el partido bajo el manto protector de un Herrera temeroso del viento cuando está demasiado cerca de la playa, llegó en una jugada a balón parado. Ritual atávico de este principio de temporada que hasta hoy habría significado derrota, pues en los nueve partidos anteriores solo había logrado anotar uno de los dos contendientes. La expulsión de Luisinho fue el cubo de gasolina que, por fin, puso Riazor en modo de ignición. El cubito de hielo se derritió y fue llamarada atravesando Monegros, quemando cada piedra. Apareció entonces (Dra)Culio, disfrazado por fin de maestro de ceremonia y mechero, estrellando una falta lejana en la cruceta para que Borja Bastón recogiera el rechazo y firmara el empate cuando ya era la hora de comer.

Es un punto, sí. Y son 17 de 30 en total, pelotón de cabeza con un saldo de medio gol encajado por partido. Pero supo a tres puntos, sopa de primero, carne asada y chupito gratis, porque el ansia fue intención y la intención, a pesar de todo, dio resultado.

FC Barcelona B – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 13 de octubre.

F.C. Barcelona B 0 – R.C. Deportivo 1 (Culio, 2).

Se bajó Juan Emmanuel del autobús con el morro afilado y olió a sangre joven y carne fresca. Olor que le trajo recuerdos de un pasado salvaje y violento. Contó en el vestuario unas cuantas historias de sacrificios de adolescentes muy del gusto de Rudy y Wilk, que reían con la absoluta despreocupación del que sabe lo que tiene que hacer una vez sale a territorio enemigo. El conjuro funcionó y el propio Culio subió hasta el marcador del Mini a poner la tablilla con el 0-1 a favor del visitante justo antes de saltar al campo. Nadie pareció darse cuenta.

¿El partido? Bien, gracias. Fernando Vázquez dispuso los planos sobre la mesa, Kaká y Álex se encargaron de preparar el cemento, Arizmendi trajo agua y Lux las piedras. Todo dentro de una estructura pretensada que Wilk, Laure y Manuel Pablo se ocupaban de montar rellenando con detalle todos los huecos. Un Dépor de hormigón armado que aguantó 40 minutos sin recibir un tiro a puerta, a salvo de las infiltraciones de todos menos de Denís Suárez. El ex celtista pareció el único futbolista en un equipo que puso balonmano donde hacía falta fútbol, cayendo continuamente en la trampa de Vázquez, que cerraba las bandas con hasta tres obedientes japoneses que se encontró ayer de visita por la Sagrada Familia: tan capaces de defender y evitar las ventajas del rival como incapaces de encontrar las propias, que eran muchas y muy notables, en campo rival. La segunda parte se convirtió en 45 minutos de maniobras de repliegue intensivo en terreno propio, ante la imposibilidad de plantear una salida potable a campo rival. Aburrida y pesada como aburrido y pesado para el rival es este Dépor a domicilio. Uno en el que no brilla Juan Domínguez, pero que es eficaz y fiable.
E igual hay que empezar a creérselo.

1395812_603260406405501_530453909_n

(Dra)Culio entre líneas

draculio2

El vampiro que está entre nosotros tiene como persona más fuerza que veinte hombres; su astucia es muy superior a la de los mortales, porque es una astucia que va creciendo con los siglos; tiene la ayuda de la nigromancia que es, como implica la etimología de la palabra, la adivinación por la muerte, y todos los muertos a los que pueda acercarse están a sus órdenes; es una bestia, más que una bestia; de una crueldad demoníaca y carece de corazón; puede, sin limitaciones, aparecer a su voluntad donde y cuando quiera, y en cualquiera de las formas que elija. Puede, en su área de acción, dirigir los elementos: la tormenta, la niebla, el trueno; tiene poder sobre las cosas más repugnantes: la rata, la lechuza y el murciélago, la polilla y el zorro, y el lobo; puede crecer o reducir su tamaño y puede, en ocasiones, desvanecerse y aparecer sin ser visto. No habría creído hasta que llegó el momento en que los hechos golpeaban en mi oído: «¡Míralo! ¡Míralo! Lo probamos, lo estamos probando»

*Extractos de ‘Drácula’, de Bram Stoker.

CE Sabadell – Dépor, J3

Jornada 3 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 1 de septiembre.

C.E. Sabadell 0-3 R.C. Deportivo (Borja Bastón, 48, 75; Arizmendi, 79).

El Dépor se apoya en Bastón. El Dépor ya no cojea gracias a los goles de Borja. Tantos titulares posibles. El partido mismo fue un titular, la presentación oficial de una candidatura de largo recorrido. Hormigón armado y taladro percutor.

Llegábamos a Sabadell pensando en que éramos peores que hace dos años. Nos vamos sabiéndolo. Entre tanto, una primera parte imprecisa y una segunda de trabajo de oficina, un poco como si costara volver a ponerse a ello, un poco como si fuera uno de septiembre. La roba Borja, autopase y pim. Pared entre Culio y Álex, le cae a Borja y pam. Conducción de Arizmendi, pared con Rudy y pum. Todo el frente de ataque participando, amplia gama de recursos y terminamos jugada. No easy basket.
No suena A Rianxeira con este Dépor, que es más de aihó, aihó. Los 11 enanitos de Fernando Popovich Vázquez. Los 10 enanitos y Juan Domínguez, a quien se le está poniendo cara de Blancanieves. Todos paródicamente diferentes, como escritos por un guionista novato, todos al unísono ajustándose la corbata mientras Iñaki o quién sea ahora dice buenosdíassonlasocho y otro día hay atasco, joder.

Somos peores, sí, pero quizás más sólidos. Y mañana, por hoy, llega Marchena. A ver quién es el guapo que se acerca a Lux.

A ver quién es el guapo que nos dice que no, no, no.

scale