Real Sociedad – Dépor, J20

Jornada 20 de la Liga BBVA 2015-2016. Sábado 16 de enero.

Real Sociedad 1 – 1 R.C. Deportivo (Luis Alberto, 25; Xabi Prieto (p), 75)

Lo normal. Después de una primera vuelta acumulando superlativos, el Deportivo entra en fase de titubeo y pierde contra el Villarreal y el Real Madrid en liga y contra el Mirandés en Copa. Las dos de liga duelen muy levemente, pero la de Copa provoca un gesto general de jodienda antes de visitar a la Real. Jornada 20: 27 puntos. Anoeta sin Arribas, con Lopo, con Luisinho, con Lucas acompañado de nuevo por Luis Alberto (algunos empiezan a decir que rinde mejor con Oriol o Jona al lado), con dudas, con algo que decir. Seguimos punzantes? Desenfocados? Por dónde tiramos? Lo normal. Un equipo con síntomas de cansancio evidentes y un poco desconcertado en el campo de un rival que no cuenta con Agirretxe pero sí con niveles de energía muy potentes. Un zumbido. Otro zumbido. Su gol no sube. Lux despeja, ataja, se acomoda y saca desde su área a un lado y a otro. Pérdidas de balón. Centro del campo escaso. Equipo cansado y atomizado. Mucha distancia entre las piezas y Luis Alberto con kilos de pan para pocas bocas. Lucas corre que se mata, estira el cuello, pero no alcanza las migas. En una que tiene, tira mal ante Rulli. En otra se le va el control y Luis Alberto se aprovecha. El gol parece llegar de un no-lugar. El rival gira y gira impaciente, como oliendo la descomposición, pero el Deportivo no rompe y aguanta de la mano de un portero soberbio, de maneras arrebatadoras, elegantísimo. Germán Lux, esa mirada. Germán Lux, silencio en el puente. Germán Lux, parientes cantores. Germán Lux, guitarra negra. Así, con la imagen del argentino en el cenicero, pasa el partido. El gol del empate de la Real sólo puede llegar de penalti, cometido por otro argentino, Jonás Gutiérrez, nada más saltar al campo. Como buenos deportivistas deberíamos darle una importancia residual al rendimiento de Jonás hasta ahora, pues las dudas que genera tienen exactamente el mismo tamaño que los condicionantes de la situación, esto es: el hombre viene de una situación jodida. Démosle tiempo y confiemos en que Víctor hace lo correcto al darle minutos. Del penalti al final, la Real aprieta sin descanso y ahí cada quien responde como puede. Lopo mal. Sidnei más o menos bien. Los laterales estresados. Mala segunda parte. Pedro Souto fuma y bebe mierdas en un local de apuestas de Berlín con su camiseta de Luisinho tocándole los huesos. Luisinho sustituido en el 71, y Navarro que lo nota. Cositas. Souto fuma y grita mientras un negrata no le quita ojo. Turcos susurran desde el fondo. Les sabe a gloria el punto a estos colgados. Se van contentos. Deben estar locos.

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Betis – Dépor, J5

Jornada 5 de la Liga BBVA 2015-2016. Jueves 24 de septiembre de 2015.

Real Betis 1 – 2 R.C. Deportivo (Cartabia, 54; Petros, 58; Fajr, 72)

Ver un partido del Benito Villamarín siempre cunde. Hay suciedad en el ambiente, la parroquia bética chilla mucho y las porterías tienen unas redes provistas de un magnetismo sideral, de otro tiempo. El equipo local, hermandades aparte, tiene gancho y personalidades ilustres siguen sus pasos con fervor, a dios rogando, envolviéndonos con un lenguaje parecido al que se usa en las crónicas taurinas. En este escenario, el Deportivo brilló el jueves sin alardes, haciéndose fuerte con un discurso arriesgado ya desde un 11 inicial que sembraba de dudas los sofás y las barras de los bares. Tras la derrota en casa frente al Sporting, Víctor se ponía a rotar pensando obviamente en la carga de minutos que el equipo afrontaría durante la semana, dando entrada a teóricos suplentes de medio campo para arriba. La apuesta, pensada sin alarmismos, demostraba inteligencia y nulo temor. Sin resentirse demasiado (asociaciones ofensivas al margen), el Dépor completó unos primeros 45 minutos correctos que daban a entender una ecuación bien simple: aguantar con lo puesto y manejar bien el arsenal del banquillo en el tramo final del partido. La locura de Cartabia, no obstante, alimentó las brasas al anotar un gol delirante y dar un pase atrás incomprensible que desembocó en el empate de un Betis que a partir de entonces navegaría por el campo agitado y quisquilloso. Con empate pero sin calma, el entrenador blanquiazul no perdió los papeles y siguió con el guión establecido, introduciendo a Borges inmediatamente después del gol local. La bulla agitanada la apagó el Dépor con seriedad, esperando su momento, que llegaría a 20 minutos del final con una escena en la que Luisinho corrió enfadado y parió un centro altísimo que Borges bajó con precisión a los pies de Fajr. Las aptitudes del marroquí, fuego en la piel, merecen a estas alturas un estudio medianamente serio. Con Lucas y Juanfran ya en el campo, el aliento para pisar las tentativas béticas era mayor, y así fue muriendo el choque, con unos que ganaban y otros que perdían, sin posibilidad alguna para un vuelco. Tras la victoria, el deportivismo celebra el mejor estado futbolístico en Primera desde la lesión de Filipe Luís en enero de 2010, y Víctor gana enteros al mostrar flexibilidad, frescura, valentía, cualidades que suman puntos y tiñen de ilusión el futuro inmediato del equipo.

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