Alavés – Dépor, J38

Jornada 37 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 11 de mayo.

Deportivo Alavés 1 – 1 R.C. Deportivo (Borja Viguera, 52; Borja Bastón, 89)

Mendizorrotza. Buf. Un gol de Capdevila. Sufrimiento. Mendizorrotza otra vez, como etapa necesaria para un ascenso al alcance de la mano. Que levante la mano el que no huela el dolor en esta situación, el que no piense en lo que habría que sudar para sacar ese punto. El punto de Mendizorrotza, una leyenda que Fernando Vázquez vio en su bola de cristal y transmitió a la plantilla. Conseguid el punto. Partido a partido. Final a final.

Se planteó un partido cerrado, de esos que aquí nos recuerdan a lotinismo crepuscular. El Alavés se jugaba la vida y nosotros teníamos que jugar con sus nervios. Recordad que nos sirve el punto, seguía Fernando. De un lado, Zlatan Viguera bajaba y repartía y lideraba y lo hacía todo ante el agarrotamiento general de sus compañeros. Del otro, Sissoko bailaba libre y alegre mientras Rabello se quedaba siempre en un al menos lo he intentado. El partido amenazó decidirse en una descoordinación de Lux y Lopo, etapa difícil de la temporada la que está pasando el argentino, que el diez babazorro no perdonó. Derrota en Mendizorrotza, si es que estaba claro.

Pero no, Vázquez lo había visto en su bola. Entraron Toché y Borja Bastón recién llegados desde enero y uno protestó en el bar. Y este quién es, joder. Mete al Rudy, neno. Decía. Amagó el murciano, pero lo anuló (mal) el árbitro, aún sorprendido por el pase goloso de Bergantiños. Pero el gol llegó en un centro tonto de Seoane (enfrentamiento curioso el suyo contra Raúl, podrían fusionarse y seguir siendo el mismo jugador) que nuestro Borjita mandó a guardar en una muestra más de que sigue siendo el mejor delantero de la plantilla. El punto de Vázquez en Mendizorroza. Otro más para la buchaca de Castrofeito, que al paso que va lo mismo asciende solo y deja al club en Segunda. Qué larga es esta jodida liga.

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Córdoba – Dépor, J23

Jornada 23 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 25 de enero.

Córdoba C.F. 0 – 1 R.C. Deportivo (Borja Bastón, 89).

Tenía yo al Nuevo Arcángel etiquetado dentro del subgrupo que denomino Estadios del Hormigón. Usualmente sobredimensionados, amplios y muchas veces sin cubierta, su hábitat principal, aunque no exclusivo, es el sureste de la península. En contra de lo que su localización pueda sugerir, son lugares fríos. También inhóspitos, como el paisaje lunar o de polígono industrial que les rodea. Es frecuente que Madrid, Barça o Atleti jueguen en ellos de local. También es frecuente que el Dépor se deje derrotas en partidos inermes, cuando no aburridos empates ante rivales de, a priori, menor categoría. Rivales de escasa u olvidada tradición sitos en municipios con más aires de grandeza que público potencial.

Salió Fernando Vázquez dispuesto a mimetizarse con el ambiente con el once de las hormigoneras, Wilk y Bergantiños en mediocampo, con Juan Domínguez, burgués entre proletarios, enganchando. Salió dispuesto a colocar una nueva capa de cemento sobre alguna tribuna vacía y se vio sorprendido por la colocación estratégica del público local en las gradas, gran entrada y gran ambiente que desconcertó a los visitantes durante el primer tercio de la primera parte. Dominio local replicado en varias fases del encuentro y que resultó en algún remate aislado y con poco peligro. Insua imperial, Seoane muy aplicado acostado al sector izquierdo, más flojos Laure y Kaká, pero competitivos. López Silva, Abel Gómez y Xisco eran el tridente de moda en la categoría y tuvieron que quedar a tomar un café después del partido para encontrarse y charlar de sus mierdas. Por su parte, Saizar fue el mejor, con un par de bonitos vuelos sin motor.

Entre lo reseñable para los visitantes, enésimo naufragio del diez como diez, incapaz de darle continuidad a la ofensiva, aunque fue eficiente y limpio en el detalle. Necesita balón de cara y campo por delante. Muy destacable la labor de Álex y un retornado Wilk, que limpió lo habitual y entregó con mayor destreza de lo acostumbrado. La lesión de Lux, todo el mundo sabe que el hormigón no tiene resistencia a flexión, fue la nota negativa, mientras que el que más brilló, al fin, fue Luisinho, mucho menos casi que en las últimas fechas. Deslumbró en ataque cuando tuvo ocasión, ayudó en defensa cuando fue necesario y fue clave en el gol de la victoria cuando la mezquita estaba ya para cerrar. Recogió el rechazo a disparo de Salomão III el Esperado, la aguantó en la zona izquierda del área pequeña y, tras amagar un par de veces, la colocó en el interior para que Borjita Bastón la mandara a guardar. Hormigón sobre gente, silencio en las gradas, tres puntos, enfrentamiento empatado y jornada propicia. Como dijo nuestro Amado Líder, hay que estar ahí cuando se rompa la clasificación, que se romperá. Y ahí estamos.

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I’m not afraid anymore

Un descampado que antes era un estadio de barrio y gambeta, o bien podía haberlo sido, arrojaba ahora litronas y jeringas a la calle, con los yonkis gritando todas las alineaciones del Hércules desde los años 70 y escupiendo al suelo después de cada cigarro. El sol mediterráneo martilleaba con dulzura mentirosa, los coches volaban por el polígono y las almas en cien metros a la redonda cabrían en el Renault 5 que se pudría entre la tierra arenosa del solar. Maleta sobre la cama, cortinas descorridas, Borjita miraba por la ventana del hotel con un zumo de naranja en la mano y se tocaba la rodilla.

Pero Borjita ya no tiene miedo. Lo tiene su padre y su madre, sus tíos y abuelos. Pero él no. Su rodilla crujiendo ya no se le aparece en sueños, ya no le impide dormir pensando en goles sin ruido y batallas de área. Porque a Borjita le gusta luchar, se divierte en el fango. “No me vengas con tus historias de perroviejo”, desafía al central. Luego se faja, reparte y pone el corpachón, se revuelve y se gira; lucha canaria, rey de las nenas. La gana con soltura. O la pierde entre trompicones. Le da igual. Se desfoga. Ya vendrá otra. Y otra más. No cesa. “Cansino de los cojones”, y le tiran del pantalón, le agarran de la camiseta, le muerden el cuello. En la siguiente, asesino a sueldo silencioso, define con elegancia. Paquete entregado y pone esa sonrisita del redimido, del que vuelve a disfrutar. Del que recuerda cuando era joven y sentaba a los que ahora son joyitas, cuando era joven y goleaba más que nadie. Dos en Sabadell, dos en Alicante; poco a poco.

Su padre, que se acordaba de una cosa rara que había visto en un cine de Burgos, no le dejó ser portero, le enseñó los trucos y lo sentó frente a una pantalla para ponerle el gol en la cabeza desde los 10 hasta los 15. Párpados abiertos, pelotas a la jaula y remates imposibles, una frase semi distorsionada grabada por el viejo en un radiocassette de esos de altavoces incorporados y potencia descontrolada. “Si estás en el área y no sabes lo que hacer con la pelota, métela en la red y luego ya discutiremos las opciones”, retumbaba por toda la habitación. Shankly en bucle, Kubrick y Van Basten, la sugestión bastoniana del gol. Pasan los años, los tantos y el niño se rompe, pero el niño ríe ahora porque golea de nuevo y es lo único que lo hace cambiar el gesto.

Porque Borjita ya no tiene miedo, escupe confianza. Llegó estando de vacaciones en Marín, acostumbrado a los vaivenes gallegos, y se fue de ruta con brillo en los ojos, con la extraña sensación de que ya era coruñés. Vio las palmeras de Riazor, el sol inagotable de un verano preparado para él y las pijas guapas de compras por la Plaza de Lugo; le molaron las americanas en el aperitivo en la calle de la Estrella, la bravura del mar y hasta la decrepitud de la Calle Real. “Yo quiero esta mierda, cancela con Setién”, y se tiró en la habitación del Tryp bañándose en los plumones de las almohadas, tirando Riskettos al aire y olvidándose de su rodilla. Maldita rodilla.

Borjita aún es del Atlético, el cholismo se la pone dura y tiene un acento medio madrileño, medio extraño, de aquí y de allá, con su voz pausada y suave, su voz ligera. Necesita un año. Uno de batallas, desmarques y pases de Juan Carlos, de Riazor lleno y lluvia Atlántica, de aire de las Esclavas y niñas guapas; un año de pulpo y highlights de Tristán, Makaay y Bebeto por las noches. Un año, dos, de ruedas de prensa de Arsenio y SúperDépor en vena. Un año de sugestión blanquiazul. UN AÑO DE GOLES. Crece pausado, goleador; crece pausado que a nuestro lado jamás volverás a tener miedo. Sonríe, you’re not afraid anymore.

Hércules CF – Dépor, J7

Jornada 7 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 29 de septiembre.

Hércules de Alicante C.F. 0 – R.C. Deportivo 2 (Borja Bastón, 24, 35).

El partido se acabó cuando en el minuto 44, Dionisio Emanuel Villalba Rojano, en un alarde de amor eterno a su club de formación, tiró un penalti con varias faltas de ortografía, le hizo un butrón a su equipo y huyó haciéndose pasar por virollo en un furgón con los jugadores del Dépor.
Porque el Dépor llegó en furgón y con un poco de resaca a Alicante. En un Rico Pérez un poco cansado de ver como año tras año su equipo parece un grupo de bandoleros de Sierra Morena sin un Curro Jiménez a los mandos apareció un Dépor dispuesto a robar carteras, cada jugador con un Marchena entre los dientes. Se puso a ello pronto, casi con prisa, a tope, concentrado, como cuando has dormido poco e intentas demostrar muy rápido que no te afecta. Y mientras duró la excitación inicial no hubo color. Dominaban Wilk (cada vez más Skoda y menos Lada) y JuanDo (¡el 10!) un centro del campo abandonado por el rival, creando juego para que Culio la perdiera en la izquierda o Arizmendi corriera como pollo sin cabeza persiguiendo el horizonte. Una vez le cayó a Juan Carlos en la frontal y una vez se encontró a Borja, que solventó el mano a mano con la misma cara con la que entregaría un informe el martes a media mañana: toma, ahí va, espero que esté todo bien, hale adiós, me voy que me se me acaban los tomates en el súper. El segundo llegó en un saque de banda y de rebote. Poco que contar. El control era total, pero según se agotaba la euforia, el partido languidecía hasta que un balón lateral acabó en la mano de Álex Bergantiños como podía haber acabado en las Islas Columbretes. Penalti. El lanzamiento de Dioni trazó una hermosísima línea recta alejada de la portería muy al estilo de los monigotes del FIFA cuando paras la barrita en la zona equivocada.
El Dépor se metió de nuevo al furgón con la intención de ponerse el pijama y dormitar 45 minutos más, amenazando de vez en cuando con algún navajazo trapero. Y no salió de allí en toda la segunda mitad, tapados con una mantita viendo el entrenamiento de Germán Lux. El triple cambio del Hércules agitó a los locales y el argentino se vio obligado a realizar las primeras paradas de la temporada, así como algún saque profundo que liberaba al Dépor de la tozuda pero inane presión. ¡Austeridad!, gritaba el Tony Pulis de Castrofeito desde Bruselas intentando contener la efervescencia local, antes de pedir el rescate financiero para todo su sistema defensivo metiendo a Kaká y Seoane para montar una línea de cinco. Con la lesión de Borja temimos que volviera la recesión, pero la expulsión de Escassi trajo la confianza de nuevo al parqué y así se consumió la jornada, ya con olor a paella en el ambiente.

Nueve de doce lejos de Riazor y sensación general de suficiencia defensiva ante todos los rivales. Calma, pero esto lo firmaban en julio hasta los diez o doce abonados de Tribuna Superior.

CE Sabadell – Dépor, J3

Jornada 3 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 1 de septiembre.

C.E. Sabadell 0-3 R.C. Deportivo (Borja Bastón, 48, 75; Arizmendi, 79).

El Dépor se apoya en Bastón. El Dépor ya no cojea gracias a los goles de Borja. Tantos titulares posibles. El partido mismo fue un titular, la presentación oficial de una candidatura de largo recorrido. Hormigón armado y taladro percutor.

Llegábamos a Sabadell pensando en que éramos peores que hace dos años. Nos vamos sabiéndolo. Entre tanto, una primera parte imprecisa y una segunda de trabajo de oficina, un poco como si costara volver a ponerse a ello, un poco como si fuera uno de septiembre. La roba Borja, autopase y pim. Pared entre Culio y Álex, le cae a Borja y pam. Conducción de Arizmendi, pared con Rudy y pum. Todo el frente de ataque participando, amplia gama de recursos y terminamos jugada. No easy basket.
No suena A Rianxeira con este Dépor, que es más de aihó, aihó. Los 11 enanitos de Fernando Popovich Vázquez. Los 10 enanitos y Juan Domínguez, a quien se le está poniendo cara de Blancanieves. Todos paródicamente diferentes, como escritos por un guionista novato, todos al unísono ajustándose la corbata mientras Iñaki o quién sea ahora dice buenosdíassonlasocho y otro día hay atasco, joder.

Somos peores, sí, pero quizás más sólidos. Y mañana, por hoy, llega Marchena. A ver quién es el guapo que se acerca a Lux.

A ver quién es el guapo que nos dice que no, no, no.

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