Dépor – Córdoba, J30

Jornada 30 de la Liga BBVA 2014-2015. Miércoles 8 de abril.

R.C. Deportivo 1 – 1 Córdoba C.F. (Florin, 54; Florin (pp), 85)

Tu vuelo aparatoso de gallineta común se aleja de nuestra ventana. Tras comer tu mierda seca durante casi un año, graznamos con la boca pegada al cristal, retorciéndonos, evaluando un dolor que no dejas, de tan incolora que ha sido tu estampa. Tu anorgásmica facha de entrenador español se va, pero tus inventores se quedan, ampliando los apoyos al club por las parroquias, anunciando a tu substituto desde el portal de la notaría. Desde el primer momento todos te odiamos pero te perdonábamos a cada instante, conscientes del peligro que suponía ponerte contra las cuerdas. Algunos te dieron estopa. Comprenderás que es muy difícil debatirse entre la explosión y lo mejor para uno. No para ti. Te dimos, te dieron, mucho más de lo que merecías. Tu única salvación residía en que hiciésemos un análisis frío de las circunstancias que te envolvían, la directiva primero, los cautelosos después. Detrás, amantes y murmullistas en colisión infernal. Con aquel humo ya te ibas envenenando. Tu canción bochornosa te delataba, a ti y a aquellos a los que te debes. Eres un títere carente de todo sentido, una estafa, pero la culpa, obviamente, no es tuya. A través de tu figura, Tino Fernández nos coló el papel con la sentencia: nada a lo que agarrarse, nostalgia, muerte. Así pasábamos los días. Con la cara de Lendoiro en la sopa. Con Fernando Vázquez subido a los tejados de la Avenida Finisterre. Con la miseria incrustada en la saliva y los órganos perplejos. Aguantando desde los bares una ópera vieja, sin sal, una pieza que no da, que tampoco quita, pero que lleva los colores y hay que dar finalmente por buena por puro miedo al desastre.

Entrenador español, serio y con experiencia. Las patas de vuestro cáncer no tienen fin. Con un punto y un gol en propia puerta te vas y la verdad es que no nos pudiste ofrecer mejor golpe de platillo para describir tus andares, pues eres de aquellos que hacen las cosas a medias y se corren para dentro. Vuelas ahora, pero tus valedores se quedan, firmando lametones, callando para no equivocarse. Nosotros morimos, de puro asco reventamos el mobiliario, nos volvemos irracionales bestias y escupimos por necesidad que todo esto estaba escrito. La mentira, los átomos blanquiazules explotando, el enemigo comiendo en casa, Riazor derrotado con su alma trepando por los muros, asfixiándose por falta de cariño. Nosotros morimos, y queremos que una ráfaga de destrucción providencial llegue y acabe con la película. Una lluvia de serpientes blancas. Sobre el estadio entero. Que se cierna, se acomode, que se coma la epidemia que habéis propagado. Tú, ya de vuelta en cualquier barrio inocuo, pondrás la tele, te olvidarás. Con nuestra pena te harás un sándwich. Probablemente no te darás ni cuenta de cuál era el problema contigo en Coruña. O tu problema con las cosas en general. Tuvimos, con todo, mucha paciencia, y hablamos pacientemente sobre tus andares, y sobre lo insulso de tu presencia hicimos cábalas, y nos cortamos la polla y sonreímos, y nos cortamos la lengua e hicimos fuego, sólo para seguir templados y caminar por encima de toda aquella carroña.

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Almería – Dépor, J25

Jornada 25 de la Liga BBVA 2014-2015. Sábado 28 de febrero.

Almería C.F. 0 – 0 R.C. Deportivo

Una semana después empiezo a tener la sensación de que se me ha pasado la resaca. Bueno, no. Todavía no tengo ganas de emborracharme otra vez, así que no. Sigo resacoso y deprimido. Resacoso porque bebí como si no hubiese mañana desde 24 horas antes del derbi. Y total, al final no hubo mañana, así que debí hacer bien. Deprimido porque lo suyo sería que todo esto me importase una mierda, como a una grupi del instagram de Lopo que se lo hubiese follado esa misma noche, así a lo cerdo, con la peluca y la tarjeta roja todavía pringando sudor.

Pero no. La abominable realidad es que me siento como un yonki que se cruza con su peor enemigo en el portal de la casa de su camello y al subir las escaleras descubre que “lo siento tío, acabo de vender lo último”. Hay muchos vasos que apestan a ginebra o ron garrafonesco que pueden atestiguar que más de uno y de dos pagaríamos barbaridades por ese último chute que se han llevado. Dame la puta droga y haré gustoso penitencia de un año en Segunda, que de Madrid hacia arriba ya he probado el agüilla del suelo de todos los tugurios.

En el instituto no había tanto alcohol y ni siquiera follaba, pero todo era mejor, sobre todo cuando perdíamos. Los del Vigo se ponían así como son ellos, con ese cándido orgullo de cristal; pero los nuestros hacíamos piña y nos la sudaba todo, porque éramos nosotros. Nosotros, qué palabra jodida. Ahora ya no, ahora somos más como ese colega que siempre quiere pegarse con alguien cuando bebe un poco y con sus propios amigos cuando se lo bebe todo. Damos asco y creo que por eso sigo teniendo resaca, seguramente por eso prefiero autocompadecerme viendo la Paramount en un hotel que tragarme la derrota a medias con Adrián.

De modo que ahora Almería. Los bares cierran aunque estés a punto de convencerla y la liga sigue aunque claves el colmillo en la lona. El mundo se va al carajo, a quién cojones le puede importar Almería por muy sábado que sea de nuevo. Encima les quitan tres puntos justo antes de jugar contra nosotros, verás como somos tan gilipollas de regalarles lo último a nuestro enemigo. Pero si tengo un canuto me lo fumo aunque lo haya dejado y si tengo una navaja me corto las venas. Voy a ver el partido y tendré los benditos huevos de gritar cuando rojadirecta falle y de resoplar cuando piense en por qué no fichamos nosotros a Hemed, a Thievy o a Juan Ignacio.

Ahora me acuerdo de un celeste que conocí el sábado del derbi en la previa. El cabrón me ganó un cubata porque se acordaba exactamente del año en que habían ganado por última vez en Riazor. Bueno, qué digo del año, el tipo se acordaba hasta del árbitro. Mucho tampoco ganó, porque si dejé vendidos a mis colegas no iba a presentarme tras el partido a pagarle la copa, que era lo pactado. No me arrepiento, pero creo que él sí hubiese aparecido si le hubiese tocado pagar; y pienso que a lo mejor son mejores personas que nosotros. Probablemente lo sean y por culpa de eso tengo una cosa más que me importa una mierda en la que pensar.

Total, que al final lo de Almería nada. Dominar, gobernar, controlar, mandar; todo suena demasiado autoritario para la sensación sumisa de que nos están dando por culo a nosotros. Nosotros, qué palabra jodida. Es sábado y sigo teniendo resaca, todavía no tengo ganas de emborracharme de nuevo. Sólo quiero que llegue otro sábado y entonces Sevilla, entonces quizá llegar a tiempo a casa del camello, quizá beber todos los cubatas que perdimos contra los vigueses. Nosotros, no sólo yo ni yo solo.

Emeka Ezeugo

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Larga vida al Estado Islámico de Coruña (الدولة الإسلامية في لاكورونيا)

Algo se mueve en el noroeste, empezaron diciendo. Parece peligroso, se escuchaba. Nadie parecía creerlo.

Una nueva figura emergió. Se hizo llamar Califa y todos le veneraron sin saber muy bien de qué iba la cosa. Estaban armados. Mucho. Eran, en efecto, peligrosos.

Les gustaba cortar cabezas a aquellos que no se adherían a su interpretación laxa de la doctrina islámica. También eran frecuentes las crucifixiones y las ejecuciones públicas. Las armas de fuego solo eran para amedrentar, pues disfrutaban ejerciendo la violencia con sus manos y sus pies.

Cuando, años después, contaron su historia, nadie pudo negar que todo empezó cuando llegó aquel Califa.

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Miembros de la brigada de infantería ligera del IS Deportivo. Al frente, su líder, el Califa Haris.

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Un miembro de la guerrilla enseña al pueblo la nueva bandera desde la Torre de Maratón.

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Fosa común con los cadáveres acumulados tras las diez primeras jornadas. No se ha logrado identificar la mayoría de los cuerpos debido al salvajismo con el que fueron desfigurados.

 

 باقية وتتمدد, Bāqiyah wa-Tatamaddad. Resistir y expandirse.

Dépor – Ponferradina, J36

Jornada 36 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 26 de abril.

R.C. Deportivo 0 – 3 S.D. Ponferradina (Laure (epp), 10; Yuri, 51; Berrocal, 79)

Hubo un momento, durante la segunda parte, en el que una gaviota (hembra) planeaba por Riazor perseguida por otras dos (macho). Un ritual de apareamiento curioso, pues ellos no mostraban demasiado interés y ella volaba curiosa y frágil, dejándose querer, hasta que huía cuando alguno se acercaba. Gaviotas. Riazor. Ascenso. Candidatos.

Cuentan que se vio tan hecho el ascenso tras el partido de Mallorca que los jugadores quisieron usar este partido como medida de presión para negociar las primas con el club. A mí me gusta más pensar que se vio tan hecho que, calendario delante, se propuso en el vestuario ascender sin volver a ganar un partido. Ayudando a los equipos simpáticos a lograr sus objetivos. Lo cierto es que Riazor vio el enfrentamiento de un equipo de fúbol contra un futbolín gigante. Conos que miraban atentos a las paredes y combinaciones enrevesadas que la Ponferradina trazaba en ataque.

Nunca un resultado fue tan injusto. Las pocas opciones que el Dépor tuvo de agarrarse al partido fueron turbias y agitadas, mientras que la Ponferradina atacaba limpio, directo, tenso, bonito. El dominio, absoluto, encarnado en la figura de Yuri, que superó a Insua, a Lopo, a Naybet y a Martín Lasarte en 90 minutos de Armagedón personal inigualables. Luchando contra todos, diegocosteando rivales y jugando como los ángeles. La gente miraba atónita, incrédula, dispuesta a sacar la protesta por la boca con un ojo en la clasificación general y el otro bizqueando hacia el futuro, como amenazando a Eusebio por lo que pudiera pasar.

Nunca un resultado fue tan justo, Claudio de vuelta en casa. Aplaudido tras su expulsión. Postulándose a la sucesión con una exhibición memorable del equipo que dirige en el estadio que le idolatra.

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