CE Sabadell – Dépor, J3

Jornada 3 de la Liga Adelante 2013-2014. Domingo 1 de septiembre.

C.E. Sabadell 0-3 R.C. Deportivo (Borja Bastón, 48, 75; Arizmendi, 79).

El Dépor se apoya en Bastón. El Dépor ya no cojea gracias a los goles de Borja. Tantos titulares posibles. El partido mismo fue un titular, la presentación oficial de una candidatura de largo recorrido. Hormigón armado y taladro percutor.

Llegábamos a Sabadell pensando en que éramos peores que hace dos años. Nos vamos sabiéndolo. Entre tanto, una primera parte imprecisa y una segunda de trabajo de oficina, un poco como si costara volver a ponerse a ello, un poco como si fuera uno de septiembre. La roba Borja, autopase y pim. Pared entre Culio y Álex, le cae a Borja y pam. Conducción de Arizmendi, pared con Rudy y pum. Todo el frente de ataque participando, amplia gama de recursos y terminamos jugada. No easy basket.
No suena A Rianxeira con este Dépor, que es más de aihó, aihó. Los 11 enanitos de Fernando Popovich Vázquez. Los 10 enanitos y Juan Domínguez, a quien se le está poniendo cara de Blancanieves. Todos paródicamente diferentes, como escritos por un guionista novato, todos al unísono ajustándose la corbata mientras Iñaki o quién sea ahora dice buenosdíassonlasocho y otro día hay atasco, joder.

Somos peores, sí, pero quizás más sólidos. Y mañana, por hoy, llega Marchena. A ver quién es el guapo que se acerca a Lux.

A ver quién es el guapo que nos dice que no, no, no.

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Arizmendi, el marxista

Amanecía el día confuso, resaca brutal de 24 horas de un y-ahora-qué que nos persigue en lo económico mientras es añorado en lo deportivo. Y según amanecía, él fue el despertador que nos encontramos al abrir el tarro de las galletas integrales, el que nos echó un chorrito escaso de leche de soja en la tacita donde bebemos el mal café de sobre. Un souvenir de viajero en el tiempo que de la Fiebre del Oro nos trajo el cedazo y no la pepita, de unos juegos mediterráneos una bandera y no la copa, del pasado el olvido y no la nostalgia.
Él, que fue el último inter(nacional). Él, el eterno estudiante. Memorable heredero del innombrable que vació estadio y vestuario, espíritu e ilusión. Un sorprendente veinteañero que jugó a los tazos vestido de Mayoral haciendo 12 millones de amigos.

Fue promesa errante (elegid vosotros qué faceta del verbo errar) en el Equipo Errante. Fue factótum en Valencia durante el Año del Derrumbamiento. De Zaragoza se trae presagios. En Mallorca fue complemento primavera-verano y por el medio ni sabemos lo que hizo. Es posible que tampoco lo sepa él y por eso vuelve, a ver si se encuentra.

En forma y fondo, a su primera venida amagó tragedia. Es muy poético predecir que la segunda huele a farsa. Está escrito. It-is-known.

Dadle la bienvenida a Groucho Arizmendi.