Granada – Dépor, J11

Jornada 11 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 5 de noviembre.

Granada C.F. 1 – 1 R.C. Deportivo (Andone, 63; Tyton (pp), 80)

Tenéis ansiedad? Estáis dominados por la ansiedad de no ganar? Dudáis entre reir o llorar cuando veis cómo se maneja el chico Marlos? Hace tiempo que estáis tristes? Decepcionados con Gaizka? QUÉ ESPERÁIS DEL FÚTB0L? Creéis que Andone metió su primer gol fallándolo o fue muy bueno el pase que le metió Çolak? Las dos cosas? Sois aburridos? Sois tribuneros? Es el equipo una mierda? Fue el de Granada un partido espantoso o uno de esos que se gana 98 veces de cada 100?

Estamos en un momento difícil, camaradas. Se cuestiona nuestra unión. Vamos a Granada ilusionados a jugar contra el colista y nos volvemos con un punto. Un punto funesto? O un buen punto de un equipo funesto? Sabemos ser funestos? Hubo un partido obviamente funesto en lo que se refiere a ocasiones, eso es así, duró hasta que llegó el último tramo, pero: es esto razón suficiente para llevarse las manos a la cabeza? Os lo pregunta alguien que se las llevó y que solo recapacitó seriamente sobre la situación del equipo a toro pasado. En efecto, perdí la calma y juré, me reí de nuestros jugadores, me dejé llevar por lo fácil del exabrupto y la inconsciencia. Fui un militante meando sobre sus funciones. Lo llevo siendo un tiempo, la verdad, y no me contenta. Vi el partido bastante abatido, intentando encontrarle la gracia sin conseguirlo hasta que Andone chozó ese gag. Entonces todo el mundo se descojonó. Sabemos ser cadavéricos? El Granada se estiró. El Granada es un equipo malísimo que va a descender con total seguridad. Sabemos no ser como el Granada? Eso parecía. Babel se encargó de sentenciar a los nazaríes tras un córner pero un árbitro anuló el asunto. Después, la depresión. Se ve que hay que estar deprimido pero con elegancia y saber asumir la posición. La voluntad es exactamente esa: VER MÁS ALLÁ y, sobre todo, no creernos el Celta. Este equipo no juega bien y probablemente no jugará bien en lo que resta de temporada. No jugará bien como el Celta, que es lo que muchos piperos obviamente esperan, pero si lo hará como el Deportivo que es, ramplón y sin más. Lo hizo bien en Granada. Sí, yo me cagué en la puta pero reflexioné y acabo escribiendo aquí que el equipo lo hizo bien en Granada, que es un campo maldito.

Noticias desde el desierto:

                                                           Arribas no es peor que Albentosa y Borges estuvo bien.                                                 Luisinho defiende mejor que Fernando Navarro. 

Es un partido fácil! Es el colista! Pero no hay partidos fáciles para el Deportivo ni tampoco para el Celta, o por lo menos a priori… Acabé pensando, gracias mayormente a Daniel de la Cuesta, que lo hicimos bien en Granada teniendo en cuenta lo que somos. Porque: QUÉ COJONES ESPERÁIS DEL FÚTBOL? Esperáis que un equipo como el nuestro se pasee en el campo del colista porque sí? En base a qué? Gracias Daniel por enseñarme fútbol y con fútbol vida. Perspectiva. Este equipo está plagado de pequeñas miserias, así que vamos a empezar a analizarlo desde ese punto

Partido bueno en líneas generales.

Somos el equipo menos goleado de la parte baja. Borges está en buena forma.

Sumar, sumar y sumar.

Sumar sensaciones es el argumento ganador, no busquéis más. Así lo soltó Daniel y así me lo creí. Me niego a ser parte del club de los quejumbrosos. Entre la queja y ser socio de Tribuna media un suspiro. Volverse loco, criticar, pasar de todo, hay que tener cojones: qué partido tan espantoso contra un rival que es una auténtica calamidad! Nunca más! Demonios murmullistas hablando por los codos dentro de mí, de ti, de todos. Martillazo en la boca:

Haciendo un partido normalito les metimos dos que contra otro portero de zona baja eran tres.

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Los porteros: Ochoa estuvo espléndido en la de Guilherme. Tyton se metió el gol en propia pero rindió, rinde. El polako hizo autocrítica después del partido. Pude hacer más en el gol… Dice mucho esta actitud cuando solo a un loco se le ocurriría decir que Tyton tuvo la culpa de que no sacásemos los tres puntos de ese estadio feo y maldito. Son cosas pequeñas pero enormemente positivas dentro de un vestuario que camina tocado desde la pasada campaña.

Luis César (entrenador del CD Lugo): en el fútbol ganas o aprendes…

Esperamos que Gaizka aprenda, reflexione, como Przemyslaw Tritón y como el Matadero, y ponga de una puta vez a Bergantiños, el jugador que más nos representa, nuestro auténtico capitán. Lo vamos a repetir por si las moscas: Luisinho dentro, Bergantiños dentro, no se negocia. Al margen de eso, el mejor partido fuera de casa de lo que llevamos de temporada. Con diferencia. Poca queja.

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Dépor – Valencia, J10

Jornada 10 de la Liga BBVA 2016-2017. Lunes 23 de octubre.

R.C. Deportivo 1 – 1 Valencia C.F. (Emre Çolak, 45; Rodrigo, 56)

La cantidad de información y sonidos que recibe últimamente el entorno blanquiazul hace imposible mantener un discurso homogéneo, ni tan siquiera en los sótanos del Matadero. El gentío tiene problemas hasta para buscar a quien echar las culpas, algo que tradicionalmente unía a la masa en un solo impulso. Ahora todo el mundo habla a la vez. Hubo una excitación que sucedió al último partido y esta ha hecho mella. Ante el Valencia llegamos al campo como si fuera el primer partido de temporada, como si una nueva era hubiera arrancado y fuéramos a conocernos. Al llegar hay un tifo de recibimiento que nadie entiende porque le recuerda al Valencia tiempos pasados cuando sin problema podría recordarle tiempos presentes o incluso futuros y saldrían igual de amedrentados. La gente, sin dejar de hablar se mira entre ellos y deciden prender fuego a la torre de Babel y gritar todos en el mismo idioma. Fabuloso coro celestial. El Dépor sale en llamas. Y qué Depor. Desde el club han aceptado todas las condiciones que pusimos al rescate: Luisinho en la banda sentando a un Navarro al que Gaizka le debe dinero y el turco de corto después de una semana en la que ha generado una suerte de leyenda sin levantarse apenas del sofá, como si su ausencia fuese la razón de todos los males. Estas dos incorporaciones insolentes al esquema hacen que el equipo salga ardiendo y esprinte como un escuadrón de la muerte entre muñecas de porcelana. La afición, con el objetivo de que los chés (vestidos como un equipo genérico rival del Tecmo World Cup Soccer) se sientan como en casa, pita absolutamente cada decisión del árbitro o de los valencianos. De tanto ruido ni vemos si está jugando Santi Mina para llamarle imbécil o algo.

Para entender el dominio de la primera mitad hay que comprender algunos puntos. El primero es un Juan Francisco que desde la decadencia del juego general está empeñado en ser el primer lateral derecho del Deportivo que sea capaz de colgar centros que no vayan a ser puestos de mal ejemplo en cursos de entrenadores, contra la opinión de la grada, por supuesto. Está legitimando el haberse quedado con el ‘2’ en la espalda. Que hoy por hoy sea de lo mejor del Deportivo es a la vez buena y confusa noticia. La segunda: hemos tenido que replantar un césped de 20 años de historia y varios títulos para que Marlos deje de resbalarse o grindar los bordes del área (cayendo hacia fuera siempre). Ahora el colombiano encontró su pie y va trotón como un pinball entre los jugadores rivales dejando regalos en la boca a la grada de las manos de sal. La tercera: Tyton en la portería es un autómata, no sabemos que pasará con los asados pero los reflejos del polaco parecen hasta ilegales. Y por último, claro, Emre Çolak, que contra todo pronóstico después del encumbramiento etéreo está haciendo fuego sobre el césped nuevo. Funcionó la técnica del barbecho con él y dejándolo fuera una sola convocatoria ya está para optar al Balón de Oro. El día que vuelva Álex Bergantiños (misión en la que se ha involucrado de tal forma Juan Francisco que le ha puesto Daniela a su hija en homenaje) trae la primera copa del mundo a la Sagrada Familia.

Lo mejor: Çolak practica un gol de cabeza de un centro pero solo le sale a la segunda vez. Cierra una primera parte muy seria.

Al descanso vuelven a sacar a gente al centro del campo para ganar no se qué radio-despertador y una chica dispara igualando los resultados anotadores de Florín Andone, que está haciendo algo mucho más difícil que lo que hizo Lucas la temporada pasada: conseguir que absolutamente nadie dude ni se impaciente a pesar de no mojar un caracol.

Tras el descanso los jugadores saltan al campo pasando por un pasillo de espejos en el que se ven reflejados. Lamentablemente para nosotros porque los del Valencia ven que al final son todos jóvenes y están bastante en forma y que hasta podrían atreverse a jugar un poquito. No cambia mucho el espíritu del encuentro porque el Valencia es un equipo muy agradecido que cuando se juega algo apenas hace una mierda. Va como una brisa entre las columnas pero necesita que el verdadero héroe del encuentro pierda un balón que les facilite un empate que ordena Tebas desde Madrid. Maniobra orquestada para incrementar el ritmo e interés del partido y para que los murmullistas comiencen a pedir gente distinta a la que está, en general: hay un recogepelotas negro y se oyen peticiones de que “tenían que ser todos los recogepelotas negros”, hay gente que pide “que salga el Depor femenino”, gente que pregunta porque no están jugando Insua, Oriol Riera, Bicho y Juan Dominguez y en general el discurso habitual del tribunero: los que no están siempre son mejores que los que están, sean quienes sean. Tanto pedirán cambios que al final, como no podía ser menos, acaban sacando al defenestrado Navarro, que menudo feo no sacarle de titular, por el lateral derecho del mejor once de la jornada, Juan Francisco, destrozado. A partir de aquí todo lo gobernará el ‘share’ y lo políticamente correcto. Los dos equipos frenan, Andone dosifica, a Tyton se le pone el led en rojo y da un par de sustos. Mosquera intenta no molestar demasiado a ninguno de los dos equipos y el Valencia se acomoda en el empate dentro de su dominio. Solo les vale marcar un gol bonito así que tampoco se esfuerzan mucho. El Depor asume una postura similar: saca a todo el ataque porque sabe que el camino para lograr la permanencia es superar el récord de empates del año pasado. Cuando el rival ve que nuestro portero no para el juego así haya doce jugadores desmayados en el campo, deciden hacernos daño (o brindar un detalle al gentío) sacando a Cartabia para que se pasee: no funciona el dolor, la grada le aplaude y él casi le devuelve el gesto participando en un gol para su equipo, para terror de las dos aficiones. Al final acaba el partido con la gente completamente afónica (nadie ha parado de hablar desde que entró, nadie ha encontrado ninguna razón) y sacan una traca como en los fuegos artificiales, bombas-bombas, humareda, tarda menos de 5 segundos en esfumarse y de repente todos están de acuerdo.

Lo peor: Muy buen juego, buenas sensaciones, linea ascendente, tenemos para una semana de autoconvencimiento, hay calidad, un punto menos para la salvación, el próximo partido es el importante y toda esa basura que se debería desterrar de los vocabularios. Ha habido tanto ruido que no sé ni siquiera si ha jugado Miguel el que fumaba. Hablemos claro, basta de conformidades: es preferible la motivación a lo temerario que el consuelo de lo mediocre. A ver si, cuando salga del barbecho, nos lo sabe explicar Joselu.

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Vigo – Dépor, J9

Jornada 9 de la Liga BBVA 2016-2017. Domingo 23 de octubre.

R.C. Celta 4 – 1 R.C. Deportivo (Hugo Mallo, 32; Aspas, 60(pen), 83; Orellana,78; Albentosa, 37)

“Un símbolo contiene en sí mismo un significado definido, una fórmula intelectual determinada, mientras que la imagen es una metáfora”, Andrei Tarkovski, 1976.

Aceptemos que la derrota está en el símbolo. Es cierto, hay números y sensaciones e intención estratégica y moral y resultados y técnica. Pero no, eso no es nada. La derrota siempre está en el símbolo y este partido llevábamos más de tres años perdiéndolo. Para alguien como yo, veintitantos años de deportivismo, lo del domingo pasado fue la (durísima) confirmación de nuestra primera derrota.

El 1 de junio de 2013, un gol de Natxo Insa nos mandaba de vuelta a Segunda División. La imagen, ¡entonces imagen!, fue la de Aspas recortando a Colotto para poner el pase de gol. Este hecho se encargan de recordárnoslo ellos machaconamente desde la grada de Balaídos con un ritmo copiado de la sección de noticias curiosas del telediario y una métrica paupérrima. Este hecho nos hemos encargado de maquillarlo nosotros durante este tiempo, equilibrando la balanza con muy meritorias y a veces incluso bellísimas victorias parciales, pero sobre todo con esa mezcla de ingenuidad y desprecio hacia todo lo que viene del Sur.

Pero ya no. Al contrario que en 2013, al contrario que el día de Aspas y Colotto, hay una cierta intencionalidad subyacente en lo que pasó el domingo. Por primera vez, lo ocurrido sobre el campo obedecía al discurso extremista del irredentismo vigués. Y no tanto por el juego, ramplón por parte de los dos equipos, sino por la sensación de dominio del discurso que precedía al partido, alineaciones y planes de juego mediante, y sobre todo por la que lo sucedió. El entrenador, nuestro entrenador, reconoció a posteriori con una naturalidad impropia del tenebroso lugar en el que se encontraba la aparentemente evidente superioridad del rival, superioridad que le pagan por disimular. Y lo hizo para justificar una derrota que nunca tuvo que llegar de esta manera, pero que al mismo tiempo acabó pareciendo inevitable.

La hegemonía es suya, se la han ganado y nos la han arrebatado a fuerza de hacer las cositas bien, mientras nosotros nos mantenemos en pie a duras penas sobre una fe que se extingue. Nos la han arrebatado en un partido malo, suyo y nuestro, repleto de desaciertos y sobre el que poco hay que contar. Gaizka, en cuya figura vimos a un irredento gudari pero que cada vez se parece más al Borja Pérez de Basauri, salió a jugarles directo. El equipo compitió con acierto en un partido igualado hasta que se volvió loco tras verse por detrás en el marcador. Entonces, alguien decidió regalar el partido al rival colocando a la línea defensiva más lenta del mundo a no menos de cuatrocientos metros de distancia de un portero que juega agarrado con una cuerda a las vallas de publicidad tras la portería. Más o menos tal y como se describe en el Sagrado Códice de Cosas que no se Deben Hacer contra un equipo como este Celta, que terminó por meternos cuatro.

Tras este partido, tras esta semana de reflexión intensa, la decisión es nuestra y solo nuestra: aceptar la derrota y prepararnos para un invierno polar bien refugiados de las inclemencias o seguir saliendo en manga corta, ignorantes a todo lo que nos rodea y arriesgando la pulmonía. No os vamos a engañar, el debate ha sido crudo en las catacumbas del matadero, pero la opción de aceptar la derrota ha salido ganando. El turno es vuestro, vigueses. El odio es lo único que no se negocia.

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PD: Sea como sea, la derrota siempre está en el símbolo. Y el nuestro, encerrado en un experimento sociológico en el que alterna grada y banquillo, aún no ha debutado esta temporada. La broma ya valió.

Barça – Dépor, J8

Jornada 8 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 15 de octubre.

F. C. Barcelona 0 – R. C. Deportivo 0 (Messi, 58; Luis Suárez, 43; Rafinha, 36; Rafinha, 21)

El encuentro da comienzo con Paco Alcácer recibiendo un pase de la línea de fondo a escasos 2 metros de la portería de Poroto, la distribuye inteligentemente a Arda Turan y se inicia la clásica maquinaria tikitakinética blaugrana. El Dépor, que inició el partido con 10 y con las camisetas sudadas, se deja llevar. Hay un monólogo en el Camp Nou, el de siempre pero más raro. El marcador proyectaba un engañoso 4-0. Primera incidencia: sale Laure del vestuario y entra tan pancho al campo, revisa si la tarjeta roja del árbitro funciona bien y levanta a Neymar del chan con un giro mágico de codo. Las cabezas a punto de estallar. Dos señores intentando atar cabos detrás de mí. Hay un murmullo ininteligible en el estadio. La gente arranca con un aplauso y Messi, como interpelado por este jolgorio, se empieza a abrazar con sus compañeros. En un gesto técnico grandioso le resta un gol a su equipo y le unta un poco de emoción al partido. Los nuestros parecen deprimidos todo el rato. Babelinho y Luisinho se marchan del campo y entran Turkinho y Bruninho como si acabasen de llegar de Vietnam. A Gaizka hay que quererle, entenderle ya tal. Lo comentaba yo eso con mi colega, que me llevó al Camp Nou con los carnets de sus padres, que llevan más de 50 años siendo socios y con dificultad pueden encontrarle incentivos a un Barça-Depor. Pero aquello era una experiencia diferente. Yo me sentía como irradiando rayos de luz y enviándolos al sol, rellenando enfermizamente mi botella de agua con largos escupitajos. En fin, que entre una cosa y otra nos dio el descanso.

La gente se va a devolver las consumiciones al bar de dentro. A donde fueres haz lo que vieres, así que yo también. Iniciamos el segundo acto. Luis Suárez, con el magnetismo de los grandes goleadores, extrae un balón del fondo de la red y pone el 2-0 en el resultado. En el Camp Nou saben lo que es ir 2-0 contra el Dépor y, no nos vamos engañar, se pusieron nerviositos. Y los nervios hicieron lo suyo y, mira tú por donde, ironías de la vida, fue un vigués el que, por partida doble, dispuso las tablas en el marcador. El Depor lo había logrado, otra vez. A partir de ahí nos dedicamos a estar muy ordenaditos en el campo y a mostrar seriedad, camisetas limpias y hasta metemos a Sidnei en el campo para que enseñase la cojera que llevaba un rato ensayando en la enfermería. Y lo fuimos preparando todo para que el árbitro pitase el final con el balón en el punto central. Barcelona es nuestra.

Me largué de allí con el pecho lleno. Exhalando el mejor de los oxígenos. Oyendo cómo los viejos del lugar ponían sobre aviso a los más jóvenes “uy, el Dépor, estamos jodidos, de aquí sacan algo. Siempre.”

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Dépor – Sporting, J7

Jornada 7 de la Liga Santander 2016-2017. Sábado 1 de octubre.

R.C. Deportivo 2 – 1 Sporting de Gijón (Borges, 34; Álvarez, 65; Babel, 92)

Fue precioso. La justicia poética que arrasó el momento nos dio todo lo que necesitábamos y a lo bestia. Fue una locura y no fue Çolak, el mejor jugador del partido, quien la desató. Aún seguimos flipando. Dio un aviso, luego otro. Y otro. Va en serio? Y al cuarto intento la clavó, pegada al palo, creando una imagen alucinante. Ryan Guno Babel, aquel tío medio bueno, medio trucho, al que cundía bastante pillarse en el PES hace casi diez años, puso Riazor de verano con un golpeo de balón a rebosar de romance. La fusión de los conceptos deportivismo y ryanbabel provocada por su gol supuso la reactivación de mil cosas bellas en nuestras cabezas, el delirio. Fue luz extraña de la que nos hincha el pecho, y que llegó después de venirnos abajo con el gol del empate y estar perdidos hasta que apareció Ryan, tocando, haciendo

todo lo que no había hecho Marlos

como dijo el idiota de Segurola, acertado esta vez. Ryan, nuestro Babel Ryan Babel, hizo que nos quedáramos con la esperanza de marcar hasta el último minuto, por lo que se puede decir que nos folló las mentes a base de bien, con ritmo, y luego soltó el chorrazo. Delirio, grandeza. En Babel algo hay, algo bueno. Criterio que hace moverse bien a las masas. Estilazo. Ryan nos la puso dura y no hay más. Y a Gaizka lo puso en llamas. Antes de ese momento cumbre hubo un partido, también. Enfrentó a un buen Dépor contra un Sporting penoso y supuso la vuelta de Sidnei, motivo por el cual el visitante disparó una sola vez entre los tres palos. Fue gol. Lo que era ilusión se convirtió en un continuo rascar de ojos y de piel, una pesadilla. Los detalles de Ryan daban algo pero no parecía suficiente hasta el boom del 92. Al final, todo por los aires y hecha la justicia que el equipo merecía. Momento Ryan, momento clave: las consecuencias de otro partido sin ganar en casa siendo netamente superiores al rival podrían haber sido jodidas de llevar, pero

combustión espontánea ahora que va a salir el docu de los Stooges

funhouse, toda la pesca

y con Emre Çolak, otra mención especial. Ayer quedó patente que con el turco vamos a disfrutar tela. Toca y sufre, sufre y toca, menea el culo como nadie, va por ahí provocando y además lanza el balón parado con maestría. Fue el mejor del partido con diferencia. Hay que tener en cuenta que su labor se ve lastrada por un mediocampo de cinco raspado, donde estuvo otra vez Mosquera, que volvió a estar mal. Borges cumplió, pero algo falla. Emre lo sabe y es por eso que la pide siempre. Emre piensa en turco, Emre está mirando el mar, Emre pasa media hora en un taller de Constantinopla mirando un buga. Emre se la da a Andone, que es un bestia trabajando pero que no encuentra el gol. Emre quiere a Bruno Gama, pero la temporada del guaperas portugués está siendo decepcionante. Emre Çolak es un dios futuro que traerá conflicto porque vamos a enamorarnos locamente de él. Ya lo estamos, pero no así de Marlos. Una cosa es hacerlo mal y otra dar vergüenza. Está claro que el chaval tiene que salir (si sale) en el 67. Se vio también que un jugador que no puede vestir la camiseta nunca más es Fernando Navarro, sin duda el peor jugador de la plantilla, cero carismático y que encima le arrebata el puesto a Luisinho, que es todo corazón y nervio. Que se vaya en enero. El Deportivo estuvo bien a pesar de estas trabas, logró marcar y controlar el partido hasta el gol del empate, que dejó al descubierto la fragilidad mental del equipo y que lo llevó a un pasadizo sombrío, lleno de fantasmas, que duró hasta que Babel empezó a intentarlo una, dos, tres veces. En el mejor momento. De la mejor manera. Con esa pausa del amago repetida, con tensión de gol importante. Haciendo saltar literalmente a un deportivismo que anhela la belleza. Haciendo cuadrar cada puta cosa, alimentando el recuerdo de rolletes pasados como el de Wilhelmsson, creando tanta gloria pequecha, cantando a tanta historia de amor breve pero loquísima.

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Dépor – Leganés, J5

Jornada 5 de la Liga Santander 2016-2017. Jueves 22 de septiembre.

R.C. Deportivo 1 – 2 C.D. Leganés (Borges, 30; Luciano, 54; Gabriel, 61)

El clamor popular hizo efecto y al final Gaizka puso a Çolak y lo colocó donde corresponde, de mediapunta. Echó al chico Marlos a la izquierda y con eso hizo daño al Leganés, que sufrió en la primera parte, sobre todo en los minutos posteriores al gol de Borges. Sin embargo, ciertos síntomas reconocibles hicieron ver a un Deportivo desorientado durante varias fases del primer periodo: ansiedad, urgencia por poner en práctica un método del que aún no sabemos gran cosa, descontrol. Gaizka intenta ajustar las piezas pero cuenta con un grupo enrarecido mentalmente, falto de carácter, que en su tercer partido como local del campeonato acabó por perder los papeles delante de la adversidad. La ausencia de Lucas, ya de por sí enorme, se ve hinchada por las lesiones de Sidnei y Joselu, que tocan hueso en el esquema blanquiazul y que pueden suponer un problema demasiado grande en este inicio de temporada. Y es que simplemente no funciona: sin Sidnei, la presencia de Arribas hace peor a Albentosa, a toda la línea defensiva. No hay nadie que llegue, nadie que regule, no hay inspiración. No la hay ni atrás ni arriba, donde Andone parece desquiciado. El rumano tuvo una tras la reanudación para poner el 2-0 pero se encontró con el palo. A partir de ahí su locura no hizo más que crecer, al igual que la de todo el equipo, que se empantanó de lo lindo haciendo gala de actitudes simplemente bochornosas. No queremos ver a nadie tirándose, quejándose, llorándole gilipolleces al árbitro. Se acepta jugar mal pero sin teatro basurilla. Cuando vino Gaizka a algunos se nos dio por pensar que habría una seriedad de cojones ahí, pero hasta ahora caminamos temblando. El Leganés, obviamente, se aprovechó. Tocó menos el balón que el Deportivo pero cuando lo hacía parecía tener las cosas bastante más claras que su rival. Llegó poco pero aun así la trágica verdad de la retaguardia deportivista le abrió las puertas de la victoria. Acabaron el partido tranquilos delante de una escuadra sin cabeza, nerviosa y sin ideas que corría como puesta de speed pero sin sentido alguno. Dentro de esta revuelta en el frenopático vimos los primeros minutos de Ryan Babel como herculino y nos pareció que hasta daba algo de luz cuando la tocaba. Había algo elegante en su toque y también en sus decisiones que contrastaba con la tónica de un equipo en el que la única nota positiva fue Emre Çolak. El turco cumplió, se mató a currar y lanzó algunos cuchillos (él empieza la jugada del gol) pero salta a la vista que necesita asentarse y cobrar importancia en el equipo. Tiempo. Gaizka lo tiene, pero la gente empieza a rosmar. Hay algo turbio en el aire que no se va. Es como si llevásemos conviviendo con ello vidas enteras. Es la incerteza.

İspanya LaLiga’nın 5. hafta maçında Deportivo La Coruna evinde Leganes’e 2-1 kaybetti