RM Castilla – Dépor, J33

Jornada 33 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 5 de abril.

R.M. Castilla 0 – 2 R.C. Deportivo (Juan Domínguez, 22; Ifrán, 82)

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Obra maestra del neo pop conceptual realizada por @shelby_durden en exclusiva para Matadero Bonnissel.

J no juega en el Eibar y tampoco es rey. J no es del Dépor. J es de uno de esos equipos que sufriría para salvarse en cualquier competición que jugara, pero lo conseguiría. Y ahí está, en ello, en la Máxima. J ve los partidos del Dépor porque dice que le caemos bien. Uno nunca sabe si con ese plural se refiere al equipo o a nosotros, los que le obligamos a buscar algo universalmente interesante en 90 minutos más de la agonía que más felices nos hace. Él dice que los ve y yo sé que lo intenta, pero siempre termina confesando que es incapaz, que se queda dormido, que se aburre, que en seguida pierde el interés.

Cierto es que no motiva nada jugar contra un filial. Sus aires, su juego y si situación anómala en el continuum espacio-temporal de la clasificación no ayudan. Al Castilla, en concreto, es hasta difícil odiarlo por su flujo inagotable de jugadores que no pintan un carajo en el segundo equipo de un Gigante (este año Lele Cabrera, Jaime Romero o Antonio Rozzi). Así que J nos contó al terminar el partido que había vuelto a quedarse dormido.

Y a mí, en el fondo, me jode que no sepa verle la magia a este Dépor, líder de la Adelante, que juega siguiendo un libreto de estilo basado en las artes tradicionales. Como quien se pasa el Call of Duty con un arcabuz, como el que juega al Pro 6 sin tocar el R2. Me resulta molesto que le cueste apreciar el esfuerzo de Manuel Pablo por suplir la magnífica temporada de Insua en el sector izquierdo de la pareja de centrales, por ejemplo. Solución esta, que Vázquez encontró escrita a mano, con caligrafía temblorosa de anciano sobre un periódico pasado de fecha mientras se tomaba un café en el Olímpico (Campo da Leña). Acompañado Manolo a un lado por un Seoane que lleva dos o tres partidos impecable en tareas defensivas, con lo que él ha sido, y al otro de Lopo, recuperando sensaciones de gran central de pelo espeso. Siempre le digo a J que la labor de Wilk no es tan oscura como parece, que está ahí para quien quiera ver de los partidos algo más que las ocasiones de gol. Le animo a que recuerde con sonrisa tonta ese gol de Juan Domínguez de cabeza, memorable momento en el que descubrimos que hay cosas para las que no es tan obsesivamente técnico, que es incluso ortopédico. Y pienso que le tengo comida la cabeza cuando me dice que qué labor (¡oscura!) la del de Narón sin la pelota, que no cree que haya otro centrocampista en toda la liga con mejor balance recuperaciones-pérdidas. Y yo asiento, dándole la razón.
Tampoco dedico mucho tiempo a venderle el esfuerzo de los de arriba. El de Sissoko porque salta a la vista cuando mejora cada ataque quepasa por sus botas. El de Rabello porque otra vez casi-bien-pero-no y hemos empezado a perder la fe con sus ansias de aparecer en algún Goal of the Week del youtube. El de Luisinho, ayer, por incomparecencia, quizás pensando en que otro manotazo, otro improperio, y las batatinhas para Nuno se las va tener que ganar poniendo cafés a camioneros en algún bar de Espíritu Santo. Y el de Borja porque es inexistente, su esfuerzo, mientras que su juego no ha pasado de lagunar en mohín tramo de la temporada: esperanza tras sus primeros 15 minutos, hastío por lo general.

Me pregunta mucho, J, por Ifrán. Por alguna razón le tiene fe. Yo le digo que bien, que poco a poco, que no ilusiona, pero nos llega con que convenza durante un tiempo, tres o cuatro golitos suyos son el trozo de billete al ascenso que aún nos falta. No me pregunta, en cambio, casi nada por Laure y eso (también) me jode. Porque sé que no consigo transmitirle lo heroico que hay en este tipo calvo y algo torpe, que pule sus evidentes limitaciones con un alma competitiva como no hay otra en la plantilla. Un orgullo inabarcable que muerde y ruge y pisa con fuerza, que ataca con temperamento y firmeza, que defiende con el corazón en la mano hasta que, como Tercio Viejo que es, consigue poner la pica en Flandes.

J no es del Dépor y dice que siempre se queda dormido viendo nuestros partidos. Eso me jode. O quizás no, hay algo místico en ascender matando a todos los rivales de sueño, eliminando a los neutrales con cloroformo. El verdadero problema aquí no lo tiene el bueno de J, lo tienen aquellos deportivistas que no ven, o no quieren ver, que la belleza está en el gesto. Aquellos que aprovecharán la derrota para hacer de menos la impresionante labor de Fernando Vázquez. Aquellos que pitan, que se quejan, que cómo no vamos a ganar si es el madrizbé. 

A aquellos que  cuestionan todas y cada una de las decisiones y los artífices de lo que está siendo esta temporada, todo un éxito teniendo en cuenta las circunstancias, igual tampoco estaba de más matarlos de sueño.

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