Dépor – CD Mirandés, J8

Jornada 8 de la Liga Adelante 2013-2014. Sábado 5 de octubre.

R.C. Deportivo 0 – CD Mirandés 0

Hubo una serie de despistes, al principio, que ya anunciaban el pantano general de las cosas. Una vez más. De nuevo contra un oponente mínimamente ordenado, de alternativas democráticas, pase seguro y, en esta ocasión, Ruiz de Galarreta. Allá en la maleza, o en las pozas, esperábamos cierto nivel asociativo entre Cachicote, que circulaba en bici por detrás de Bastón, y Juan Carlos, pero todo se quedó en trompicones y risas varias. Nulos en ataque, nos quedaba por lo menos la satisfacción de ver cómo destruíamos sin mucho esfuerzo los documentos de Office con los que el Mirandés trataba de tocarnos los huevos. Bien Bergantiños, bien el resto, sin alteraciones de no ser por un par de internadas del gran Pablo Infante (por momentos Laureano tragó), esa parcela es a día de hoy el mejor garante del equipo, su motorcito. De ahí hacia adelante empiezan los problemas: falta de soltura en la creación, esperma seco, luna triste. En la sala de máquinas Domínguez sigue sin imponerse totalmente, y eso que Wilk empieza a currar cada vez mejor en el estraperlo; a Culio, tan cantado en verano, le cuesta horrores abrir horizontes, y es como si llevase dos semanas sin ducharse. Juan Carlos, que aún no se cree titular, nada por la derecha obediente pero magnetizado por la frontal del área rival. Nada acaba de funcionar en tres cuartos y, aunque no estemos fuera de tiempo, comienzan a percibirse ciertos síntomas de nerviosismo. La gente no acaba de encontrar su sitio. Todo es embarazoso.

La primera parte, así pues, acabó como las otras tres primeras partes, con la misma sensación quemada. En la reanudación, transcurridos cinco minutos, momento clave con Cachicote, doble leopardo, entrando por la izquierda y poniéndosela franca a Juan Carlitos, quien, con todo a favor, falla inexplicablemente. Bufidos. Tono torcido, como si cada balón jugado en zonas calientes fuese orientado de manera incorrecta. La gente de atrás seguía a lo suyo, aprobando, y Culio hizo algo en la izquierda, y se robó más arriba, por lo que, con las coñas, el Deportivo terminó imponiéndose, aunque sin peligro real. En ese momento, cuando faltaba alrededor de un cuarto de hora para el final, a Vázquez se le dio por mover el banquillo, abortando cualquier posibilidad de asedio local. Apesadumbrados cambios, fantasmales. Al final, ya metidos en el descuento y con Teles celebrando su debut liguero, un guiño macabro surgió de la nada, y el Mirandés a punto estuvo de anotar. Asumámoslo, Fernando, estás confuso. Todos lo estamos, ven aquí. Vamos todos. Abrazémonos, pues ardua es la tarea.

Anuncios

Atropella a alguien.

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s