Arizmendi, el marxista

Amanecía el día confuso, resaca brutal de 24 horas de un y-ahora-qué que nos persigue en lo económico mientras es añorado en lo deportivo. Y según amanecía, él fue el despertador que nos encontramos al abrir el tarro de las galletas integrales, el que nos echó un chorrito escaso de leche de soja en la tacita donde bebemos el mal café de sobre. Un souvenir de viajero en el tiempo que de la Fiebre del Oro nos trajo el cedazo y no la pepita, de unos juegos mediterráneos una bandera y no la copa, del pasado el olvido y no la nostalgia.
Él, que fue el último inter(nacional). Él, el eterno estudiante. Memorable heredero del innombrable que vació estadio y vestuario, espíritu e ilusión. Un sorprendente veinteañero que jugó a los tazos vestido de Mayoral haciendo 12 millones de amigos.

Fue promesa errante (elegid vosotros qué faceta del verbo errar) en el Equipo Errante. Fue factótum en Valencia durante el Año del Derrumbamiento. De Zaragoza se trae presagios. En Mallorca fue complemento primavera-verano y por el medio ni sabemos lo que hizo. Es posible que tampoco lo sepa él y por eso vuelve, a ver si se encuentra.

En forma y fondo, a su primera venida amagó tragedia. Es muy poético predecir que la segunda huele a farsa. Está escrito. It-is-known.

Dadle la bienvenida a Groucho Arizmendi.

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3 pensamientos en “Arizmendi, el marxista

  1. Pingback: Dépor – Mallorca, J14 | mataderoBonnissel

Atropella a alguien.

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